Por un hilillo de agua…

¡Ay, qué no daría yo por un hilillo de agua! Así podría lavar esta ropa mugrienta y llena de barro que se nos pega a la piel con insidia, y la niña podría vestir de blanco-blanco el día de su primera comunión…

Sí, y Juanita se lo merece, tal como se merecen las flores sus vestidos de vivos colores en primavera.

¡Ay, qué no daría yo por un hilillo de gua, aquí mismo, junto a la casa! Así Juanita no tendría que destrozarse el calzado ni las manos yendo a la hondonada del cauce, y la niña no tendría esos dolores incrustados en su delicada espalda de princesa.

Sí, Juanita se lo merece, tal como se merecen los juncos el agua, para cimbrearse sobre ella y contemplarla.

¡Ay, qué no daría yo por un hilillo de agua, aquí mismo en la trasera de la casa!

Así Juanita me ayudaría a plantar un maizal prolijo y dorado entre los surcos de la tierra, y la niña podría crecer más, enrasando su estatura con el penacho de las mazorcas.

Sí, Juanita se lo merece, tal como se merecen los dorados maizales su belleza y color.

¡Ay, qué no daría yo por un hilillo de agua, aquí mismo junto a la cerca de los chanchos! Así Juanita no tendría que pastorear a los animales hasta la ribera del río… Y la niña podría garabatear con lápices las páginas de esos cuadernos con rayas que dan en la escuela.

Sí, Juanita se lo merece, tal como se merecen las aves que emigran saber orientarse para llegar a la calidez del Sur.

¡Ay, qué no daría yo para que no se fuera hacia el Sur sin regreso!

¿Tener problemas o vivir problematizado?

problemas-00A menudo los problemas se acumulan en nuestra vida y nos van apretando el cuello hasta llegar a la asfixia psicológica. Sin embargo, tener problemas es lo habitual; es consubstancial con la existencia. Pero hay personas que a causa de sus problemas viven durante un tiempo perdidos en su mundo. Apenas te saludan ni expresan sentimientos, y tal vez ni te vean al pasar, porque los problemas enraízan en su corazón con tal fuerza que los sacan de los raíles por donde sigue circulando la vida. Pero el verdadero problema no es tener una buena colección de problemas, que al fin y al cabo son obstáculos que la vida nos ofrece y mediante los cuales aprendemos a evolucionar, sino vivir problematizado.
problemas-03Y esto es lo que ocurre cuando ellos se adueñan de nuestra mente y bloquean la razón, esa herramienta que tenemos demasiado sobrevalorada pero poco dominada, que a menudo no pasa de ser un niño voluble, caprichoso y maleducado. Cuando peleamos con los problemas y les damos la cara ponemos en juego nuestras capacidades y aptitudes; sin embargo, cuando los problemas enraízan en nuestro corazón, vivimos a diario con cara de problema, nos movemos entre las personas arrastrando los pies, pues nos falta la chispa de otros tiempos… y todo lo que sucede nos parece agobiante, inmenso, desbordante… Y así, poco a poco, vamos cayendo en un hoyo del que a veces cuesta mucho salir. A veces caemos en un desánimo crónico, tal vez en una depresión duradera y en una perdida de nuestra identidad.
problemas-04Los días luminosos se van, y a veces, hasta las personas nos rehuyen o tan solo nos compadecen.
En mi caso, he encontrado un remedio sencillo para estos casos. Cuando detecto un problema en mi, intento mirarlo a la cara para reconocerlo bien y enfrentarlo, pues los peores problemas son los que no queremos reconocer. Entonces le pongo un nombre concreto y de este modo aprendo a convivir con él, pero me repito para mis adentros que ya no tengo ese problema sino otro: ahora mi nuevo problema es encontrar el mejor modo de resolverlo.
paraguas-de-coloresRecuerdo con cariño una comida entre amigos en donde cada cual recibió un azucarillo con una frase impresa. El mío decía: “A días grises, paraguas de colores”. Y esa frase siempre me ha ayudado a caminar. Una buena amiga, Sonia, me recuerda también la frase que le motiva: “No rain, no rainbow”. Sin duda tiene razón, pues si no hubiera lluvia tampoco disfrutaríamos después del arcoiris.
Tal vez, me dice ella con su sabiduría práctica, si comenzáramos el día regalando sonrisas desentonariamos con todo el mundo, pero a más de uno se les iluminaria el rostro.
“Te deseo que la vida te traiga muchos problemas”, me dijo un día Atiliano, una de esas personas fundamentales en mi vida… Y añadió: porque todos los problemas están a tu altura, tienen tu medida y los puedes resolver. Y al ver mi cara de extrañeza me enseñó que si queremos ponerle una dificultad a una hormiga le colocamos en su camino una pequeña rama que tendrá que sortear, pero no le dejamos caer encima una pesada piedra, pues seríamos para ella como unos “dioses” malvados y vengativos. Con este sencillo ejemplo me enseñó que, las pruebas que nos presenta la vida siempre están a nuestra medida, siempre sirven para aprender algo, para ejercitarnos. No tienen como fin castigarnos, y de hecho cuando sacamos de ellas la enseñanza que nos ofrecen, ya dejan de ser un problema para nosotros.
paraguas-de-colores-01Ojalá seas siempre el que ríe al final. Problematizarse es como quedarse en vía muerta o ir de retiro a cocheras; ten en cuenta que tener problemas es lo natural, e incluso saludable.
Por ello quiero regalarte mi mejor frase: A días grises, paraguas de colores.

¿Por qué somos voluntarios?

 

¿Por qué somos voluntarios?

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Buena parte de nuestra existencia la pasamos preocupados por el trabajo, el paro, la salud, los estudios, las hipotecas, el deporte y los momentos de ocio, o bien, en aquello que necesitamos o necesitan nuestros allegados … y de vez en cuando, en nuestros objetivos de vida. No en vano decía Platón que en el ser humano siempre hay de lo uno y de lo otro: momentos de conquista, de alcanzar grandes metas y otros de rutina; momentos de alegría y felicidad… y momentos duros y dolorosos. Pero a menudo, cuando las noticias de otros países nos trasmiten su triste realidad de niños desnutridos, de carencias de agua y alimentos, de guerras interminables apoyadas por villanos y señores de la guerra… en algún momento nos asalta la pregunta de si hacemos bastante por los demás, si el mundo que tenemos podría ser mejor.
Es obvio también que, individualmente, nos sentimos impotentes para mejorar en un grado apreciable el mundo que hemos heredado, y a veces tenemos serias dudas de que los gobernantes y distintos grupos humanos tengan la altura de miras o la capacidad para lograrlo. Sin embargo, algo nos dice que para transitar un camino nuevo todo comienza con el primero de nuestros pasos. Tal vez no podamos paliar todas las carencias que existen hoy en día; acaso sea como poner un barniz sobre una madera reseca y llena de arañazos y agujeros, pero quienes se benefician de un pequeño acto de voluntariado no suelen olvidarlo.
dsc02035Por suerte, donde las acciones del gobierno no llegan, aparecen algunas actuaciones de voluntarios: unos donan sus órganos y alguien puede seguir teniendo una buena calidad de vida; otros ayudan montando escuelas en sus períodos vacacionales o consiguen libros y zapatos para que los niños puedan asistir a clases… Unos ayudan a que el agua llegue a las polvorientas aldeas de las montañas, a los olvidados hospitales, a las escuelas; otros, logran derivar y depurar las aguas negras, construyendo extraños artefactos tan raros para algunas gentes como unas letrinas, a fin de evitar la contaminación, las enfermedades, los acarreos interminables con baldes de agua… y un largo etcétera. Hay quienes se dedican al rescate en las grandes catástrofes o ala protección del medio ambiente… Porque cada cual se encamina hacia donde cree que puede ser útil… Y cada vez somos más los que hemos elegido mirarnos menos al ombligo y mirar más a los rostros de los sintecho, de los huérfanos del mundo, de los desheredados de la tierra y el pan.
dsc02044No por ello debemos restar tiempo y energía a nuestra propia vida, pero tampoco se puede dar midiendo de un modo tacaño lo que entregamos. Una frase memorable del filósofo Jorge A. Livraga enseña que “la aventura puede ser loca pero el aventurero ha de ser cuerdo”. Sin duda, se planifican las acciones con la razón, pero se entrega con el corazón, porque no siempre se ha de donar tan solo lo que nos sobra sino parte de uno mismo: de hecho, una cerilla nos regala una luz intensa y brillante porque se consume en el intento, se entrega…
Considero que “ser voluntario” es poner nuestra voluntad al servicio de lo que se precise hacer para que los seres humanos y el mundo en que habitan tengan una mejor existencia. Pero no solo con tibias intenciones se logra mejorar el mundo, pues la “buena voluntad” ha de estar unida a la “eficacia”. Dar de corazón es el camino que hemos elegido… dar con entusiasmo es nuestro gesto.
                                                                                                                                              Ramón Sanchis Ferrándiz, febrero de 2017.

Lectura de poemas, por Raquel Lanseros

Raquel Lanseros II protagonizó ayer una lectura de poemas en la Sala Trovador de Madrid. Asistí a título personal y en nombre de El Libro Durmiente porque ella representa mucho para nuestro Foro Literario, dado que ha presentado allí varios libros o recitales de poesía.
Raquel entonó con una voz suave y melodiosa varios poemas que recorren lo mejor de su obra publicada entre 2005 a 2016, que se hallan compilados en el libro Esa momentánea eternidad.
No haría falta decir que, Raquel Lanseros se encuentra a la vanguardia de nuestras letras y que tal vez es la mejor poetisa en lengua castellana. Es un verdadero placer escuchar el modo en que enfoca su lectura, pues nadie como el autor sabe darle a un poema el énfasis adecuado. Ya sea hablando de sentimientos personales, del amor y otros anhelos y desventuras del alma humana, o de los eternos misterios de la vida y de la muerte, Raquel Lanseros sabe convocar siempre con sus poemas lo mejor de nosotros mismos, asomándonos al mundo que debiera ser, profundo, bello, noble, mágico.
cofSus versos contienen reflexiones profundas, metáforas imposibles, y albergan escondidos en su cadencia, la voz profunda de un alma que busca respuestas de modo incansable. Su indefinible poesía es prosa y verso a la vez, sencillez y pasión, cantinela gozosa y reflexiva introspección; sus versos, que asemejan la narración melódica de un cuento a la vieja usanza, se hallan cargados de bellas y coloridas metáforas, de consejos y sentencias de vida, de preguntas certeras que llegan al mismísimo corazón de las cuestiones que atañen al ser humano.
Sin duda, la poesía de Raquel Lanseros es propia de alguien que sabe ver la vida a través de un bello caleidoscopio, porque Raquel alberga un bello mundo interior, una preocupación sincera por todo lo humano, por el mundo, por los valores atemporales. Sin duda, su poemas son lo mejor que puede ofrecerse a alguien que quiera saber ¿qué es la poesía?
 (http://ellibrodurmiente.org/)

Cuando la literatura se convierte en arte: entrevista a Ramón Sanchis

La Revista Esfinge Digital ha publicado la presente entrevista que a continuación se recoge (agosto de 2016): https://www.revistaesfinge.com/entrevistas/item/1450-cuando-la-literatura-se-convierte-en-arte-entrevista-a-ramon-sanchis

Cuando la literatura se convierte en arte: entrevista a Ramón Sanchis

Entrevista realizada por Patricia Martí-Fleury, Mariángeles Salas y Esmeralda Merino.

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El escritor alicantino Ramón Sanchis (Raysan) es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (Ingeniero civil) y técnico superior urbanista. Sin embargo, su vocación literaria le llevó a formarse en técnicas de escritura creativa, primero en el Taller Literario Entrelíneas, y después en el Taller de Escritura de Madrid. Desde hace cuatro años es el profesor titular del Taller de Escritura Creativa «El Libro Durmiente», de Alicante. Sus artículos han sido publicados en revistas de divulgación científica y de antropología, colaborando en el Instituto Internacional Hermes de Antropología y Ciencias del Hombre, radicado en París. Acaba de publicar El arte de ser escritor.

Su vida profesional no tiene mucho que ver con la literatura. ¿Es la suya una vocación  tardía?

En realidad, ya escribía cuentos desde jovencito, aunque eran pequeñas historias que quedaban incompletas por la inconstancia de la edad; también escribía las páginas de mi diario y algunos poemas que se plasmaban en servilletas si no había otro papel a mano. Por lo tanto, no puedo decir que sea una vocación tardía.

¿Cree que la capacidad literaria se tiene o se adquiere?

Hay una inquietud y una capacidad para imaginar historias que viene con nosotros, tal vez desde la cuna, pero dicha disposición también se desarrolla y asienta con el transcurso del tiempo. Si no creyera que dicha capacidad puede ser modelada o adquirirse, no me dedicaría a impartir talleres de escritura creativa. Si nos resulta fácil de hacer, es una cualidad ya adquirida; si es difícil aquello que estamos aprendiendo, el aprenderlo nos obliga a evolucionar, y por tanto, a adquirir en mayor grado lo que ya teníamos.

¿Cree usted que para ser un buen escritor es preciso haber recibido una formación humanística?

Yo creo que las humanidades predisponen más favorablemente a la persona para seguir los caminos que llevan a entender la propia realidad humana. La introspección que ha de llevarnos a encontrar la belleza interior, el porqué de la vida y la naturaleza, puede verse favorecida por esa formación humanística y facilita el acceso a ese ingrediente artístico que tiene la creación literaria.

¿Se puede aprender, entonces, esa faceta artística de la literatura?

Se puede aprender el oficio, se puede mejorar mucho la técnica, pero, claro está, hay personas que no llegarán a experimentar ese sentido artístico. Todo el mundo puede mejorar su nivel de escritura y aprender a expresarse mejor, y es muy deseable que así sea. Pero una cosa es lograr escritos de cierta calidad, y otra distinta llegar a tener ese mérito artístico añadido que hace a un escritor.

¿Qué papel cree que tiene, si es que tiene alguno, el hábito de leer a la hora de mejorar la capacidad de escribir?

Ramon-Sanchis-2Es evidente que para escribir bien hay que leer. Por mi parte, siempre tuve la inspiración de los libros, los cuales me acompañaron desde la infancia. La lectura despierta nuestra imaginación, nos presenta diferentes escenarios, nos muestra personajes diversos, nos ofrece múltiples formas de combinar las palabras que ya conocemos; en definitiva, construye nuestra estructura mental. No importa qué tipo de lectura sea; la imaginación se fomenta con cualquier relato de ficción, sea una fábula, un cuento, una novela o un cómic. Tal vez por ello, los libros que no contienen imágenes permiten un vuelo más libre y espontáneo de la imaginación.

La lectura siempre aporta un beneficio, pero hay que tener en cuenta que quien anhela escribir lee de un modo diferente. El aprendiz de escritor observa cada palabra, se detiene en el modo en que están construidos los personajes, observa cómo se diseñan las escenas y los diálogos, toma notas, disecciona el simbolismo que encierra cada frase, etc.

¿Qué conocimientos previos considera que hay que tener a la hora de escribir en lo que se refiere al propio idioma o lenguaje en que uno escribe?

Cuanto mejor se conozca el propio lenguaje más fácilmente surgirá la capacidad de crear atmósferas creíbles para los personajes, diálogos convincentes, escenas cargadas de acción. La utilización de imágenes figuradas o simbólicas y el uso de la palabra adecuada, permitirá completar los matices que posibilitarán al lector vivir lo escrito. No hay que olvidar tampoco que el significado profundo que encierra una lengua es el de ser vehículo a través del cual se mueven las ideas que sustenta un pueblo, sus concepciones sobre la vida y la muerte, los valores dignos de ser salvaguardados, su sentido de la sociedad, la cultura, el progreso, el impulso civilizatorio, etc. Todo idioma encierra un modo de ser de las personas que lo utilizan, una manera de relacionarse con la tierra, con los demás, con el mundo, con la naturaleza, con lo sagrado y con lo profano.

¿Qué le ha aportado a usted el arte de escribir?

La escritura me ha enseñado a ver el mundo con otros ojos, a reflexionar, a expresar mis propias ideas y cuestionarlas. En cierta medida, por tanto, me ayuda a conocerme a mí mismo. A veces me limito a ejercitarme o a jugar con las palabras, como cualquier escritor, pero en realidad, yo solo concibo un tipo de escritor comprometido con el mundo que le rodea, con sus gentes y con la humanidad, sin distinción de razas, credos, colores ni condición social, pues el camino hacia lo estético va siempre de la mano de la ética y los valores humanos. Mis escritos tienen como finalidad transmitir ideas y sentimientos que puedan mejorar el mundo que nos rodea.

Si tuviera que elegir o recomendar tres libros, ¿cuáles escogería?

Dado que hablamos de libros en general y no expresamente de narrativa, me atrevo a señalar tres libros magistrales, de gran calidad por su escritura y por la sabiduría atemporal que contienen: el I Ching, que compendia el saber de la antigua China; Pensamientos, de Marco Aurelio, un libro con reflexiones personales del emperador filósofo que siempre elevan la conciencia; y La Doctrina Secreta, de H. P. Blavatsky, que condensa y analiza los arcanos de toda la sabiduría de la Antigüedad.

¿Cree que la literatura tiene alguna función social más allá de la atención popular que pueda despertar un best seller o un afamado escritor? ¿Es necesaria la literatura?

Más que la literatura, yo diría que es necesaria la buena literatura. La buena literatura educa la imaginación, que es la herramienta que nos permite diseñar el futuro; nos alimenta con cuidadas emociones y pensamientos, aporta nuevos conceptos y nos ofrece otros puntos de vista; nos enseña a razonar y a construir nuestros propios argumentos y, en suma, potencia nuestra mente, desarrolla la atención y la memoria.

En manos de un escritor comprometido con su tiempo, consigo mismo y con el mundo en el que vive, la buena literatura es un instrumento pleno de contenido, que señala las fisuras de la sociedad, propone soluciones y educa a los lectores. Quienes saben leer entre líneas, encuentran en ella verdaderos tesoros del pensamiento. Desde el punto de vista del escritor, escribir es una tarea abnegada y solitaria que exige esfuerzo y dedicación; un quehacer que no siempre se verá recompensado con la publicación de la obra. Pero siempre será necesaria la buena literatura. Porque la buena literatura es un arma cargada de futuro: con ella se despiertan conciencias, se alimentan ideales y se aviva el alma.

¿Piensa que es importante formarse antes de escribir?

En general, todos sabemos escribir de un modo aceptable, pero eso no es suficiente. Escribir con soltura, con buena dicción, con frases elegantes y con un tono determinado no es tan fácil como parece. Expresar nuestras ideas de un modo comprensible, saber estructurar aquello que escribimos y ser convincentes, es algo que requiere unas determinadas técnicas. Por este motivo, la escritura creativa, entendida como el arte de expresarnos de la manera más efectiva y bella posible, exige de nosotros un aprendizaje.

¿Qué le impulsó a ofrecer un taller de escritura?

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Estudié durante cuatro años con el escritor Jorge Eduardo Benavides las técnicas de narrativa, y un buen día, en El Libro Durmiente me pidieron dar clase de aquello que había aprendido. Añadí a la preparación sobre narrativa unas técnicas básicas de escritura para completar un espectro que pudiera abarcar tanto la forma como el fondo literario. En la actualidad, he descubierto que dicha tarea va bien con mi carácter, pues aúna la faceta didáctica con la creativa. Me parece importante que cada alumno encuentre un estilo propio, sin plagios, con palabras certeras y cargadas de contenido. No se pueden transmitir ideas cuando se habla a medias, de un modo ambiguo o poco claro. Hay que aprender a llegar al lector, a sabiendas de que nuestro mayor deseo es que no permanezca indiferente.

Sin duda, puedo afirmar que en la enseñanza siempre se recibe mucho más de cuanto se entrega. Mis alumnos me transmiten su afán de aprender, sus inquietudes e ilusiones por comprender la vida y mostrarla en sus relatos, lo cual me obliga a ser responsable, dado que su aprendizaje depende de mi capacidad de enseñar y tiene su techo en aquello que yo mismo pueda comprender.

¿Cómo definiría su libro, El arte de ser escritor?

En principio, pretende ser un manual ameno y didáctico, que sirva de guía a aquellos que quieren conocer las técnicas de escritura que se enseñan en los talleres literarios. Incluye muchos ejemplos, prácticas y ejercicios de redacción que muestran las habilidades y técnicas de los escritores de vanguardia y de los grandes clásicos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes de los escritores que empiezan?

En primer lugar, confiarlo todo a la inspiración, sin comprender que hay que dedicarle su tiempo y ejercitarse a diario. Y también, escribir sin contenido, sin tener una historia o un mensaje claro que transmitir. En otras ocasiones, llevados por la impaciencia, los escritores noveles tienen una buena historia, pero se dejan arrastrar por el impulso de escribir y lo hacen atropelladamente, sin planificar sus escritos. Esto da lugar a textos caóticos, carentes de estructura, espesos o desorganizados, sin la adecuada ilación en sus ideas.

¿Cuáles son sus proyectos más cercanos?

Por ahora, me dedico, sobre todo, a enseñar a escribir. También estoy recopilando una serie de relatos dispersos que duermen en los baúles, y poco a poco, voy adentrándome en una novela.

 

Algunas mujeres… (poema)

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I.

Hay mujeres cuya mera presencia

Ilumina toda una vida…,

cuyas palabras reverberan, por siempre,

en la bóveda de nuestra mente…

Hay mujeres capaces de conjurar, con su existencia,

todas las bondades que duermen en nuestro interior…,

cuyas manos pueden cauterizar, en un instante,

las sangrantes heridas de mil batallas.

Hay mujeres cuya imagen nos acompaña, incluso,

más allá de nuestras rutinarias vidas…,

cuya esencia acoge con un anhelo atávico,

y nos hacen sentir, siempre en casa…

 

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II.

Hay mujeres cuyos gestos reproducen, sin pretenderlo,

delicados rituales propios de una sacerdotisa fenicia…,

Hay mujeres cuya plácida y profunda mirada,

enciende en el corazón todos los anhelos de paz y armonía,

cuya cadencia de voz acuna y mece los sentidos,

cuyos besos contienen, en un instante, toda la eternidad.

Hay mujeres cuya disimulada sencillez y bondad,

resplandece, sin embargo, en cualquier estancia…,

cuya tácita sabiduría rebasa el contenido

de los impenetrables libros sagrados.

Sin duda, algunas mujeres, trazan caminos imposibles

que tarde o temprano otras habrán de seguir.

           (Raysan, extracto del libro Los cedros del Líbano)

Carta a un amigo que ya no cree en la política

Carta a un amigo que ya no cree en la política

Los políticos no saben asumir sus errores, y nosotros no hemos sabido exigirles entereza, determinación, capacidad de resolver, eficacia y eficiencia, y ni mucho menos sentido histórico, profundidad humana en sus decisiones, propuestas sinceras para un mundo mejor, etcétera… Eso llegará, como diría Platón, cuando los filósofos gobiernen (ojo, no me refiero a los que estudian Filosofía en la facultad, que tiene tanto derecho a gobernar como los que estudian políticas, historia, abogacía o medicina), sino a los que buscan la sabiduría, el bien común, los que anteponen el sentido de lo general y universal antes que el de lo local y particular…

Y siguiendo este pensamiento imagino qué podrían hacer por mejorar el mundo esos grandes sabios, ya sean filósofos, científicos o matemáticos, a los que el magnífico pintor Rafael Sanzio representó en su célebre cuadro de La Escuela de Atenas. De seguro que Sócrates, Pitágoras, Platón, Aristóteles, Heráclito, Parménides, Anaximandro, Zoroastro, Zenón, Averroes, Claudio Ptolomeo, Jenofonte, o la gran Hipatia de Alejandría, tendrían mucho que aportar para gobernar una sociedad.

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Durante muchos años consideré a una persona como mi maestra de vida (pues además era mujer), y para cada nueva etapa de la vida le pedía siempre al destino (o quien rija nuestro caminar) una virtud muy desconocida: “discernimiento”. Al principio me extrañaba oír esta petición -o declaración de intenciones-, pero con el tiempo considero que todos los mandamientos se resumen en este: estar atentos a lo que trae la vida y reaccionar siempre con discernimiento, de este modo sabremos cómo obrar, con rectitud, altura de miras, elevación moral suficiente, eligiendo entre lo útil y lo inútil, lo práctico o lo teórico y carente de aplicación, lo necesario y lo superfluo, lo urgente y lo que puede esperar, etcétera…

¡Qué bueno es saber aquello en que hemos errado! Y a tantos políticos que no comprenden el significado de esta palabra y la consiguiente reparación del daño causado, más bien habría que “herrarlos”, es decir, clavarles y ajustarles las herraduras, o según otra acepción del diccionario… marcar con un hierro candente para señalar su condición y también como castigo.

Escuela de Atenas_Platón_800px-Raffael_067Por todo ello, mi buen amigo, te aconsejo que te revistas de paciencia (que no está exenta de paz y ciencia), y revestido con el mejor de los discernimientos sepas soportar la incongruencia de quienes no son políticos por su exuberante preparación para gestionar la vida de otros y del bien común, sino por su capacidad para medrar en un oficio que desconocen y en el que hay que dar demasiados codazos para situarse en primera línea. Nosotros también diremos, pasados los años, que la política no es lo que nos habían dicho, “que era puro engaño”, pero la verdad es que la política con mayúsculas no tiene la culpa. Me refiero a esa Política del mundo clásico, considerada antaño como el arte de conducir a los pueblos hasta las más altas cumbres de su realización personal y humana, en lo individual y colectivo. Tal vez, el día en que nosotros podamos decir que comenzamos a ser aquello que soñábamos ser podremos exigirles a los políticos que sean como debieran ser. Si nosotros nos olvidamos de aplicar en nuestra vida el discernimiento, si admitimos una brecha, un desfase entre lo que somos y lo que debíamos haber llegado a ser, acabaremos aguantando a una serie de políticos mediocres cuyos actos quedan muy lejos de la buena praxis política, y de los mejores valores que ha de alcanzar nuestra sociedad.

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Sin duda en la política actual falta actitud de diálogo, capacidad de acuerdo, respeto por las ideas de los demás, sentido de la importancia histórica del momento, comprensión de los deberes de Estado, capacidad de entrega generosa por los mayores ideales posibles, humildad, sentido del honor, capacidad de servicio, austeridad, rectitud, sentido de la dignidad personal y del Estado, etcétera…, pues se hallan atrapados en el egocentrismo, en los intereses de partido (que siempre son partidistas y por tanto incompletos), en la verborrea mental y la demagogia, en lo temporal, en las presiones de los grupos de poder, en el miedo a la opinión de las gentes (generalmente manipulada por otros intereses ocultos), en la falta de visión clara de los objetivos a seguir, y tantas otras cosas que podrían apuntarse.

Pero algún día retornarán aquellos que con su saber habrán de levantar de nuevo el edificio de la gran Política, esa ciencia alejada de los pobres planteamientos que ahora nos rigen. Aunque no surgirán por generación espontánea, pues los grandes políticos provendrán de los mejores hombres que compongan nuestra sociedad. Si lográramos forjar en nuestra sociedad hombres cabales, rectos, coherentes, lúcidos en sus ideas y pragmáticos en sus decisiones, dignos, nobles, virtuosos… de esos hombres resultarían los grandes líderes de nuestra patria. Sin duda, no podremos exigir en otros aquello que no seamos capaces de lograr. Apostemos por la educación profunda de las nuevas generaciones y cosecharemos en el mañana conciencias esclarecidas y limpias de mácula.

Sí, mi buen amigo, pidamos sobre todo, discernimiento, y apliquémonos a ello con determinación si algún día queremos llegar a algún lugar antes de que nos alcance la desidia y el desinterés por el bien público. 

Ya no tañe la campaña… (poema).

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Ya no tañe la campana…

El camino se adelgaza a lo lejos, sinuoso,

buscando la egregia muralla que encierra la aldea.

En el promontorio, un llamativo campanario de tejas oscuras

sobresale por entre las azoteas de las sombrías casas;

a su lado un esbelto ciprés acaricia el cielo brumoso y gris.

En el entumecido valle, las retamas alzan sus manos fibrosas

persiguiendo la niebla, mientras las espadañas

se cimbrean orgullosas de su esbelto talle.

El río serpentea sigiloso por entre los cañaverales

canturreando murmullos antiguos;

los rojizos campos, sedientos de gestas pasadas,

aguardaban la siembra.

A las cinco de la tarde…

cuando los campos se aletargan,

una campana olvidada tañe a muertos,

mientras la bóveda de la tarde repite su bisbiseo.

Allá arriba, en los cerros,

las encinas se encaraman a las peñas

disputándole al difunto la luz y el aire broncíneo.

A las cinco de la tarde…

cuando ya no gime la campana su desconsuelo

y la aldea huérfana se aquieta y arrellana,

las chimeneas fabrican con sus bucles de humo

historias que contarle al viento.

Tendida en el valle, descansa ya la sementera.

A lo lejos se divisan los nogales de porte majestuoso;

entre sus ramas quedan los murmullos pretéritos

que alguna vez escuchamos pronunciar al difunto.

Ya no tañe la campana…

y en el aire trenzan cintas multicolores los silencios.

Las horas, al igual que la tramontana,

empujan suavemente los recuerdos hacia el olvido.

Ya no tañe la campana…

                                                                              (Raysan).

La Filosofía, mapa para transitar por la vida. (Artículo).

La Filosofía, mapa para transitar por la vida.

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Dicen que la vida es aquello que sucede mientras nos empeñamos en planificar otras cosas para nuestro futuro. Ella nos depara tristezas, sinsabores y amarguras, pero también nos regala alegrías, momentos plácidos e instantes de verdadera felicidad. En el transcurso de los años, las esforzadas tareas y tensiones psicológicas, los fluctuantes estados de ánimo y las emociones desgarradoras, los vaivenes, miedos, dudas… darán paso, cuando se destile su enseñanza, a la comprensión profunda de nuestro camino.

La vida provoca todas las preguntas pero encierra en sí misma las respuestas.

Sin duda, los golpes y magulladuras que nos propina el paso del tiempo no son sino “pruebas” que nos predisponen a la comprensión profunda de la vida. De este modo, la adolescencia, con su inseguridad emocional y sus eternas dudas, no es sino el campo de batalla en que se conquista el asentamiento de nuestra personalidad. Más adelante, se pondrá a prueba la fragilidad de nuestras tibias emociones y la solidez de nuestras ideas y convicciones, aparecerán los sentimientos estables y duraderos, las alegrías y satisfacciones profundas, emprenderemos la lucha ilusionada por la consecución de nuestras metas, y llegarán o no –según encaremos las situaciones- los logros y recompensas. Y nuestro edificio se irá construyendo, poco a poco, con tesón y entusiasmo.

sueños_04Según sea la apuesta realizada será el resultado. Si hemos sabido rehuir aquello que nos emparenta con un mundo de barro, si hemos sabido renunciar a lo mezquino, lo bajo y ruin, a lo superfluo e inútil, a lo seguro e interesado pero mediocre, a lo instintivo y pasional, a los apegos y amores pequeños… y en cambio, hemos apostado por todo aquello que nos eleva hacia las estrellas, llegaremos al lugar que nos está reservado y “en donde deberíamos estar”. Pero este es el camino esforzado que requiere valentía, coraje, esfuerzo perseverante, amor y comprensión. Una comprensión profunda de lo que debemos hacer en la vida, basado en un conocimiento que nos permita desempeñarnos en las más variadas situaciones con soltura y seguridad, con fundamento…  a lo cual se le ha llamado en toda época Filosofía, porque la filosofía aporta las herramientas para conocernos a nosotros mismos, para educar el carácter y saber afrontar aquello que nos depara la vida.

De este modo podremos decir, con visos de realidad, “tengo una filosofía de la vida que me permite salir adelante”. Sin embargo, muchos hablan de la necesidad de tener una “filosofía” que avale las actuaciones a realizar (en una empresa, en un partido político, en un equipo deportivo, etcétera), pero en realidad carecen de ella –entendida como fundamento inspirador de todas sus acciones-, o tan solo la aplican de modo circunstancial. Pero filosofía es algo más que esa pobre concepción esporádica a la que recurrimos tan solo cuando la vida amenaza tormenta.

Basura electrónica_02_500x375-6441La filosofía no es un manejo de cuatro ideas o máximas expresadas por algún que otro filósofo en un momento de lucidez, sino la herramienta eficaz que nos permite alcanzar, con garantías de éxito, nuestros fines en la vida. No consiste tampoco, en tener una fortaleza o cualidad bien desarrollada (por ejemplo, la perseverancia o la amabilidad de un incansable vendedor inmobiliario), pues de nada sirve si está al servicio de una visión interesada y egoísta,  encaminada tan solo al lucro o al engaño. Es menester también, desarrollar nuestras cualidades latentes en servicio de unas ideas más profundas, honestas, rectas, humanas. Es decir:

  • que estén encaminadas hacia el bien propio pero que sepan considerar siempre el bien común (con sentido de la fraternidad, del altruismo, de la solidaridad, de la necesidad de la ayuda humanitaria y del voluntariado inegoísta, etcétera);

  • que sirvan para el progreso y el desarrollo material, pero que tenga en cuenta el desarrollo interior de las personas (dirigidas hacia lo justo, lo verdadero, lo bueno, lo bello, etcétera);

  • que cuiden del presente pero tengan visión de futuro, que velen por el momento histórico actual y el desarrollo de nuestro mundo, pero que sepan preservarlo para las generaciones futuras, a fin de que ellas puedan disfrutar de ese legado que es también un derecho que les corresponde.

Cada ser humano tiene un camino en la vida, un sentido que ha de encontrar a lo que le ocurre, y la filosofía es la comprensión profunda de la senda que ha de transitar en la vida.

Mapas antiguos_Montaje de Bankoboev.Ru_starinnye_kartyPodemos adentrarnos en el territorio inexplorado de la vida con una pobre “brújula” y una cantimplora, sin saber muy bien qué nos vamos a encontrar, o bien, podemos utilizar un “mapa” en donde aquellos que ya han explorado esos lugares nos indiquen los peligros que existen, las cautelas a tener en cuenta, las herramientas y fortalezas que debemos atesorar para salir de la intrincada selva, indemnes, airosos y triunfantes. En el camino de la vida, la filosofía es el mapa que ha de servirnos de guía en esa búsqueda interior que ha de llevarnos a nuestra realización humana.

Platón y AristótelesEn verdad, la filosofía, entendida según su concepción clásica y no como un ejercicio meramente intelectual, es “amor al conocimiento”, es búsqueda profunda de quienes se hallan enamorados de la vida y pretenden entender todos sus misterios, de quienes valoran el conocimiento por encima de cualquier otro bien, y en consecuencia, se entregan a él. Ella nos ayuda a tener criterios estables, firmes y bien fundamentados, emociones controladas y sentimientos nobles… centra nuestra mente cuando se dispersa y se diluye, traza el rumbo a seguir ante los vaivenes de la vida y nos lleva hacia la cota más alta posible de realización.

La filosofía es maestra de vida que nos enseña a conocernos, que aporta las claves para la comprensión real y formada del propio yo, de los seres humanos y de todos aquellos que pueblan la Naturaleza. Ella es… el mapa indispensable para transitar por la vida.

Ramón Sanchis Ferrándiz.

El Libro de los Baltimore – Joël Dicker (Presentación de libro).

 

Joël Dicker_Agencia EFE

Joël Dicker_Agencia EFE

Joël Dicker presenta su nueva obra, El libro de los Baltimore, de editorial Alfagüara.

El martes 24 de mayo, a las 18h, la editorial Alfagüara presentó el nuevo libro del escritor Joël Dicker, titulado El libro de los Baltimore (488 páginas, tapa dura). Para tal evento, realizado en L´Institute Français de Madrid, se contó con la presencia del prestigioso autor suizo (nacido en Ginebra en 1985), dada su implicación en divulgar la cultura francófona.

20160524_Joël Dicker_00Joël Dicker se dio a conocer en 2012, adquiriendo fama internacional cuando a sus 26 años publicó el libro La verdad sobre el caso de Harry Quebert, obra traducida a 33 idiomas que obtuvo el Premio de novela de la Academia Francesa (en 2012), cuyas ventas, en estos últimos 3 años, han superado los 3.000.000 de ejemplares. Es autor también de Los últimos días de nuestros padres, obra con la que consiguió el premio de Los libreros de Ginebra (en 2010).

Joël Dicker_03_20160524_LibroLa obra actual, afirma el autor, no pretende ser una continuación de La verdad sobre el caso de Harry Quebert, aunque reaparece su personaje Marcus Goldman. El autor nos dice que tenía una deuda con Marcus, dado que en la novela anterior no construyó un personaje con la debida profundidad, por lo que ha profundizado en sus raíces familiares y la evolución desde su infancia a la madurez.

En esta obra, ambientada en 2012, Marcus se plantea cuánto hay de cierto en la felicidad de los demás, a quienes, visto desde afuera, siempre parece que las cosas les van mejor que a nosotros. Tal es la impresión que tiene ante una rama de su familia, los Goldman de Baltimore, que ahora conoce mejor. Ha viajado allí para pasar los últimos momentos con su primo Hillel antes de que entre en prisión. A partir de aquí todo comienza a cambiar.

El autor, maestro en mantener la intriga en sus obras con varias tramas y subtramas cruzadas, afirma que El libro de los Baltimore, no es un thriller, aunque la crisis financiera provocada por la caída de la banca internacional, provoca que todo se salga de sus carriles. Las antiguas relaciones de amor y amistad, se verán trastocadas, destapándose entonces la competitividad entre los primos que antaño se llevaban bien, las envidias y recelos. Los personajes mostrarán entonces sus aspectos menos agradables, siempre caminando en el filo de la navaja. Como siempre ocurre, las situaciones extremas del exterior provocarán tensiones en la conducta interior. De nuevo, mediante los cambios cronológicos, el autor ha escrito una novela con fuerza, de intriga, un sólido drama familiar, en donde se encadenan la historia del presente (el Marcus Goldman de 2012) con otras dos historias que nos descubre el pasado (la de la infancia de su tío Saúl y su padre y la infancia y juventud de Marcus y sus primos Woody y Hillel).

Joël Dicker_04_20160524_con RS (b)A sus 30 años, Joël Dicker no se considera un escritor consumado, sino en construcción, aunque también cree que alcanzar el éxito no es sinónimo de que una obra no tenga calidad. Considera esta obra como un proceso, pues cada obra se construye de un modo diferente, artesanal, sin esquemas previos, y tratando de aprender a escribir. Afirma que no podría planificar una novela, sino que empieza a escribir tal cual, dejando volar la imaginación. Sin embargo, los personajes están ya en su cabeza y no le cuesta escribir sobre ellos, pues los conoce tanto como se conoce a los amigos; su carácter, sus reacciones, su forma de ser, son predecibles en su mente y puede reproducirlos.

Comenzó a escribir la novela de La verdad sobre el caso de Harry Quebert, sin estructurar ningún apartado, redactando 600 páginas de un tirón, pero siguiendo los consejos de un amigo, la dividió en capítulos.  En cada uno de ellos Joël Dicker propuso una idea, una recomendación sobre el arte de la escritura. Fue todo un éxito, pero afirma que la novela del siglo XXI seguramente no tiene por qué seguir los cánones y la estructura que tenían en el siglo pasado. Tal vez, nos dice, los escritores deban reunirse para intercambiar sus experiencias, encontrando una nueva forma de escribir novela, sin esquemas antiguos, con total libertad y atrevimiento… Sin duda,  tal como él escribe.