Cuando la literatura se convierte en arte: entrevista a Ramón Sanchis

La Revista Esfinge Digital ha publicado la presente entrevista que a continuación se recoge (agosto de 2016): https://www.revistaesfinge.com/entrevistas/item/1450-cuando-la-literatura-se-convierte-en-arte-entrevista-a-ramon-sanchis

Cuando la literatura se convierte en arte: entrevista a Ramón Sanchis

Entrevista realizada por Patricia Martí-Fleury, Mariángeles Salas y Esmeralda Merino.

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El escritor alicantino Ramón Sanchis (Raysan) es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (Ingeniero civil) y técnico superior urbanista. Sin embargo, su vocación literaria le llevó a formarse en técnicas de escritura creativa, primero en el Taller Literario Entrelíneas, y después en el Taller de Escritura de Madrid. Desde hace cuatro años es el profesor titular del Taller de Escritura Creativa «El Libro Durmiente», de Alicante. Sus artículos han sido publicados en revistas de divulgación científica y de antropología, colaborando en el Instituto Internacional Hermes de Antropología y Ciencias del Hombre, radicado en París. Acaba de publicar El arte de ser escritor.

Su vida profesional no tiene mucho que ver con la literatura. ¿Es la suya una vocación  tardía?

En realidad, ya escribía cuentos desde jovencito, aunque eran pequeñas historias que quedaban incompletas por la inconstancia de la edad; también escribía las páginas de mi diario y algunos poemas que se plasmaban en servilletas si no había otro papel a mano. Por lo tanto, no puedo decir que sea una vocación tardía.

¿Cree que la capacidad literaria se tiene o se adquiere?

Hay una inquietud y una capacidad para imaginar historias que viene con nosotros, tal vez desde la cuna, pero dicha disposición también se desarrolla y asienta con el transcurso del tiempo. Si no creyera que dicha capacidad puede ser modelada o adquirirse, no me dedicaría a impartir talleres de escritura creativa. Si nos resulta fácil de hacer, es una cualidad ya adquirida; si es difícil aquello que estamos aprendiendo, el aprenderlo nos obliga a evolucionar, y por tanto, a adquirir en mayor grado lo que ya teníamos.

¿Cree usted que para ser un buen escritor es preciso haber recibido una formación humanística?

Yo creo que las humanidades predisponen más favorablemente a la persona para seguir los caminos que llevan a entender la propia realidad humana. La introspección que ha de llevarnos a encontrar la belleza interior, el porqué de la vida y la naturaleza, puede verse favorecida por esa formación humanística y facilita el acceso a ese ingrediente artístico que tiene la creación literaria.

¿Se puede aprender, entonces, esa faceta artística de la literatura?

Se puede aprender el oficio, se puede mejorar mucho la técnica, pero, claro está, hay personas que no llegarán a experimentar ese sentido artístico. Todo el mundo puede mejorar su nivel de escritura y aprender a expresarse mejor, y es muy deseable que así sea. Pero una cosa es lograr escritos de cierta calidad, y otra distinta llegar a tener ese mérito artístico añadido que hace a un escritor.

¿Qué papel cree que tiene, si es que tiene alguno, el hábito de leer a la hora de mejorar la capacidad de escribir?

Ramon-Sanchis-2Es evidente que para escribir bien hay que leer. Por mi parte, siempre tuve la inspiración de los libros, los cuales me acompañaron desde la infancia. La lectura despierta nuestra imaginación, nos presenta diferentes escenarios, nos muestra personajes diversos, nos ofrece múltiples formas de combinar las palabras que ya conocemos; en definitiva, construye nuestra estructura mental. No importa qué tipo de lectura sea; la imaginación se fomenta con cualquier relato de ficción, sea una fábula, un cuento, una novela o un cómic. Tal vez por ello, los libros que no contienen imágenes permiten un vuelo más libre y espontáneo de la imaginación.

La lectura siempre aporta un beneficio, pero hay que tener en cuenta que quien anhela escribir lee de un modo diferente. El aprendiz de escritor observa cada palabra, se detiene en el modo en que están construidos los personajes, observa cómo se diseñan las escenas y los diálogos, toma notas, disecciona el simbolismo que encierra cada frase, etc.

¿Qué conocimientos previos considera que hay que tener a la hora de escribir en lo que se refiere al propio idioma o lenguaje en que uno escribe?

Cuanto mejor se conozca el propio lenguaje más fácilmente surgirá la capacidad de crear atmósferas creíbles para los personajes, diálogos convincentes, escenas cargadas de acción. La utilización de imágenes figuradas o simbólicas y el uso de la palabra adecuada, permitirá completar los matices que posibilitarán al lector vivir lo escrito. No hay que olvidar tampoco que el significado profundo que encierra una lengua es el de ser vehículo a través del cual se mueven las ideas que sustenta un pueblo, sus concepciones sobre la vida y la muerte, los valores dignos de ser salvaguardados, su sentido de la sociedad, la cultura, el progreso, el impulso civilizatorio, etc. Todo idioma encierra un modo de ser de las personas que lo utilizan, una manera de relacionarse con la tierra, con los demás, con el mundo, con la naturaleza, con lo sagrado y con lo profano.

¿Qué le ha aportado a usted el arte de escribir?

La escritura me ha enseñado a ver el mundo con otros ojos, a reflexionar, a expresar mis propias ideas y cuestionarlas. En cierta medida, por tanto, me ayuda a conocerme a mí mismo. A veces me limito a ejercitarme o a jugar con las palabras, como cualquier escritor, pero en realidad, yo solo concibo un tipo de escritor comprometido con el mundo que le rodea, con sus gentes y con la humanidad, sin distinción de razas, credos, colores ni condición social, pues el camino hacia lo estético va siempre de la mano de la ética y los valores humanos. Mis escritos tienen como finalidad transmitir ideas y sentimientos que puedan mejorar el mundo que nos rodea.

Si tuviera que elegir o recomendar tres libros, ¿cuáles escogería?

Dado que hablamos de libros en general y no expresamente de narrativa, me atrevo a señalar tres libros magistrales, de gran calidad por su escritura y por la sabiduría atemporal que contienen: el I Ching, que compendia el saber de la antigua China; Pensamientos, de Marco Aurelio, un libro con reflexiones personales del emperador filósofo que siempre elevan la conciencia; y La Doctrina Secreta, de H. P. Blavatsky, que condensa y analiza los arcanos de toda la sabiduría de la Antigüedad.

¿Cree que la literatura tiene alguna función social más allá de la atención popular que pueda despertar un best seller o un afamado escritor? ¿Es necesaria la literatura?

Más que la literatura, yo diría que es necesaria la buena literatura. La buena literatura educa la imaginación, que es la herramienta que nos permite diseñar el futuro; nos alimenta con cuidadas emociones y pensamientos, aporta nuevos conceptos y nos ofrece otros puntos de vista; nos enseña a razonar y a construir nuestros propios argumentos y, en suma, potencia nuestra mente, desarrolla la atención y la memoria.

En manos de un escritor comprometido con su tiempo, consigo mismo y con el mundo en el que vive, la buena literatura es un instrumento pleno de contenido, que señala las fisuras de la sociedad, propone soluciones y educa a los lectores. Quienes saben leer entre líneas, encuentran en ella verdaderos tesoros del pensamiento. Desde el punto de vista del escritor, escribir es una tarea abnegada y solitaria que exige esfuerzo y dedicación; un quehacer que no siempre se verá recompensado con la publicación de la obra. Pero siempre será necesaria la buena literatura. Porque la buena literatura es un arma cargada de futuro: con ella se despiertan conciencias, se alimentan ideales y se aviva el alma.

¿Piensa que es importante formarse antes de escribir?

En general, todos sabemos escribir de un modo aceptable, pero eso no es suficiente. Escribir con soltura, con buena dicción, con frases elegantes y con un tono determinado no es tan fácil como parece. Expresar nuestras ideas de un modo comprensible, saber estructurar aquello que escribimos y ser convincentes, es algo que requiere unas determinadas técnicas. Por este motivo, la escritura creativa, entendida como el arte de expresarnos de la manera más efectiva y bella posible, exige de nosotros un aprendizaje.

¿Qué le impulsó a ofrecer un taller de escritura?

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Estudié durante cuatro años con el escritor Jorge Eduardo Benavides las técnicas de narrativa, y un buen día, en El Libro Durmiente me pidieron dar clase de aquello que había aprendido. Añadí a la preparación sobre narrativa unas técnicas básicas de escritura para completar un espectro que pudiera abarcar tanto la forma como el fondo literario. En la actualidad, he descubierto que dicha tarea va bien con mi carácter, pues aúna la faceta didáctica con la creativa. Me parece importante que cada alumno encuentre un estilo propio, sin plagios, con palabras certeras y cargadas de contenido. No se pueden transmitir ideas cuando se habla a medias, de un modo ambiguo o poco claro. Hay que aprender a llegar al lector, a sabiendas de que nuestro mayor deseo es que no permanezca indiferente.

Sin duda, puedo afirmar que en la enseñanza siempre se recibe mucho más de cuanto se entrega. Mis alumnos me transmiten su afán de aprender, sus inquietudes e ilusiones por comprender la vida y mostrarla en sus relatos, lo cual me obliga a ser responsable, dado que su aprendizaje depende de mi capacidad de enseñar y tiene su techo en aquello que yo mismo pueda comprender.

¿Cómo definiría su libro, El arte de ser escritor?

En principio, pretende ser un manual ameno y didáctico, que sirva de guía a aquellos que quieren conocer las técnicas de escritura que se enseñan en los talleres literarios. Incluye muchos ejemplos, prácticas y ejercicios de redacción que muestran las habilidades y técnicas de los escritores de vanguardia y de los grandes clásicos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes de los escritores que empiezan?

En primer lugar, confiarlo todo a la inspiración, sin comprender que hay que dedicarle su tiempo y ejercitarse a diario. Y también, escribir sin contenido, sin tener una historia o un mensaje claro que transmitir. En otras ocasiones, llevados por la impaciencia, los escritores noveles tienen una buena historia, pero se dejan arrastrar por el impulso de escribir y lo hacen atropelladamente, sin planificar sus escritos. Esto da lugar a textos caóticos, carentes de estructura, espesos o desorganizados, sin la adecuada ilación en sus ideas.

¿Cuáles son sus proyectos más cercanos?

Por ahora, me dedico, sobre todo, a enseñar a escribir. También estoy recopilando una serie de relatos dispersos que duermen en los baúles, y poco a poco, voy adentrándome en una novela.

 

Algunas mujeres… (poema)

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I.

Hay mujeres cuya mera presencia

Ilumina toda una vida…,

cuyas palabras reverberan, por siempre,

en la bóveda de nuestra mente…

Hay mujeres capaces de conjurar, con su existencia,

todas las bondades que duermen en nuestro interior…,

cuyas manos pueden cauterizar, en un instante,

las sangrantes heridas de mil batallas.

Hay mujeres cuya imagen nos acompaña, incluso,

más allá de nuestras rutinarias vidas…,

cuya esencia acoge con un anhelo atávico,

y nos hacen sentir, siempre en casa…

 

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II.

Hay mujeres cuyos gestos reproducen, sin pretenderlo,

delicados rituales propios de una sacerdotisa fenicia…,

Hay mujeres cuya plácida y profunda mirada,

enciende en el corazón todos los anhelos de paz y armonía,

cuya cadencia de voz acuna y mece los sentidos,

cuyos besos contienen, en un instante, toda la eternidad.

Hay mujeres cuya disimulada sencillez y bondad,

resplandece, sin embargo, en cualquier estancia…,

cuya tácita sabiduría rebasa el contenido

de los impenetrables libros sagrados.

Sin duda, algunas mujeres, trazan caminos imposibles

que tarde o temprano otras habrán de seguir.

           (Raysan, extracto del libro Los cedros del Líbano)

Carta a un amigo que ya no cree en la política

Carta a un amigo que ya no cree en la política

Los políticos no saben asumir sus errores, y nosotros no hemos sabido exigirles entereza, determinación, capacidad de resolver, eficacia y eficiencia, y ni mucho menos sentido histórico, profundidad humana en sus decisiones, propuestas sinceras para un mundo mejor, etcétera… Eso llegará, como diría Platón, cuando los filósofos gobiernen (ojo, no me refiero a los que estudian Filosofía en la facultad, que tiene tanto derecho a gobernar como los que estudian políticas, historia, abogacía o medicina), sino a los que buscan la sabiduría, el bien común, los que anteponen el sentido de lo general y universal antes que el de lo local y particular…

Y siguiendo este pensamiento imagino qué podrían hacer por mejorar el mundo esos grandes sabios, ya sean filósofos, científicos o matemáticos, a los que el magnífico pintor Rafael Sanzio representó en su célebre cuadro de La Escuela de Atenas. De seguro que Sócrates, Pitágoras, Platón, Aristóteles, Heráclito, Parménides, Anaximandro, Zoroastro, Zenón, Averroes, Claudio Ptolomeo, Jenofonte, o la gran Hipatia de Alejandría, tendrían mucho que aportar para gobernar una sociedad.

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Durante muchos años consideré a una persona como mi maestra de vida (pues además era mujer), y para cada nueva etapa de la vida le pedía siempre al destino (o quien rija nuestro caminar) una virtud muy desconocida: “discernimiento”. Al principio me extrañaba oír esta petición -o declaración de intenciones-, pero con el tiempo considero que todos los mandamientos se resumen en este: estar atentos a lo que trae la vida y reaccionar siempre con discernimiento, de este modo sabremos cómo obrar, con rectitud, altura de miras, elevación moral suficiente, eligiendo entre lo útil y lo inútil, lo práctico o lo teórico y carente de aplicación, lo necesario y lo superfluo, lo urgente y lo que puede esperar, etcétera…

¡Qué bueno es saber aquello en que hemos errado! Y a tantos políticos que no comprenden el significado de esta palabra y la consiguiente reparación del daño causado, más bien habría que “herrarlos”, es decir, clavarles y ajustarles las herraduras, o según otra acepción del diccionario… marcar con un hierro candente para señalar su condición y también como castigo.

Escuela de Atenas_Platón_800px-Raffael_067Por todo ello, mi buen amigo, te aconsejo que te revistas de paciencia (que no está exenta de paz y ciencia), y revestido con el mejor de los discernimientos sepas soportar la incongruencia de quienes no son políticos por su exuberante preparación para gestionar la vida de otros y del bien común, sino por su capacidad para medrar en un oficio que desconocen y en el que hay que dar demasiados codazos para situarse en primera línea. Nosotros también diremos, pasados los años, que la política no es lo que nos habían dicho, “que era puro engaño”, pero la verdad es que la política con mayúsculas no tiene la culpa. Me refiero a esa Política del mundo clásico, considerada antaño como el arte de conducir a los pueblos hasta las más altas cumbres de su realización personal y humana, en lo individual y colectivo. Tal vez, el día en que nosotros podamos decir que comenzamos a ser aquello que soñábamos ser podremos exigirles a los políticos que sean como debieran ser. Si nosotros nos olvidamos de aplicar en nuestra vida el discernimiento, si admitimos una brecha, un desfase entre lo que somos y lo que debíamos haber llegado a ser, acabaremos aguantando a una serie de políticos mediocres cuyos actos quedan muy lejos de la buena praxis política, y de los mejores valores que ha de alcanzar nuestra sociedad.

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Sin duda en la política actual falta actitud de diálogo, capacidad de acuerdo, respeto por las ideas de los demás, sentido de la importancia histórica del momento, comprensión de los deberes de Estado, capacidad de entrega generosa por los mayores ideales posibles, humildad, sentido del honor, capacidad de servicio, austeridad, rectitud, sentido de la dignidad personal y del Estado, etcétera…, pues se hallan atrapados en el egocentrismo, en los intereses de partido (que siempre son partidistas y por tanto incompletos), en la verborrea mental y la demagogia, en lo temporal, en las presiones de los grupos de poder, en el miedo a la opinión de las gentes (generalmente manipulada por otros intereses ocultos), en la falta de visión clara de los objetivos a seguir, y tantas otras cosas que podrían apuntarse.

Pero algún día retornarán aquellos que con su saber habrán de levantar de nuevo el edificio de la gran Política, esa ciencia alejada de los pobres planteamientos que ahora nos rigen. Aunque no surgirán por generación espontánea, pues los grandes políticos provendrán de los mejores hombres que compongan nuestra sociedad. Si lográramos forjar en nuestra sociedad hombres cabales, rectos, coherentes, lúcidos en sus ideas y pragmáticos en sus decisiones, dignos, nobles, virtuosos… de esos hombres resultarían los grandes líderes de nuestra patria. Sin duda, no podremos exigir en otros aquello que no seamos capaces de lograr. Apostemos por la educación profunda de las nuevas generaciones y cosecharemos en el mañana conciencias esclarecidas y limpias de mácula.

Sí, mi buen amigo, pidamos sobre todo, discernimiento, y apliquémonos a ello con determinación si algún día queremos llegar a algún lugar antes de que nos alcance la desidia y el desinterés por el bien público. 

Ya no tañe la campaña… (poema).

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Ya no tañe la campana…

El camino se adelgaza a lo lejos, sinuoso,

buscando la egregia muralla que encierra la aldea.

En el promontorio, un llamativo campanario de tejas oscuras

sobresale por entre las azoteas de las sombrías casas;

a su lado un esbelto ciprés acaricia el cielo brumoso y gris.

En el entumecido valle, las retamas alzan sus manos fibrosas

persiguiendo la niebla, mientras las espadañas

se cimbrean orgullosas de su esbelto talle.

El río serpentea sigiloso por entre los cañaverales

canturreando murmullos antiguos;

los rojizos campos, sedientos de gestas pasadas,

aguardaban la siembra.

A las cinco de la tarde…

cuando los campos se aletargan,

una campana olvidada tañe a muertos,

mientras la bóveda de la tarde repite su bisbiseo.

Allá arriba, en los cerros,

las encinas se encaraman a las peñas

disputándole al difunto la luz y el aire broncíneo.

A las cinco de la tarde…

cuando ya no gime la campana su desconsuelo

y la aldea huérfana se aquieta y arrellana,

las chimeneas fabrican con sus bucles de humo

historias que contarle al viento.

Tendida en el valle, descansa ya la sementera.

A lo lejos se divisan los nogales de porte majestuoso;

entre sus ramas quedan los murmullos pretéritos

que alguna vez escuchamos pronunciar al difunto.

Ya no tañe la campana…

y en el aire trenzan cintas multicolores los silencios.

Las horas, al igual que la tramontana,

empujan suavemente los recuerdos hacia el olvido.

Ya no tañe la campana…

                                                                              (Raysan).

ACADEMIA de PLATÓN

La Filosofía, mapa para transitar por la vida. (Artículo).

La Filosofía, mapa para transitar por la vida.

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Dicen que la vida es aquello que sucede mientras nos empeñamos en planificar otras cosas para nuestro futuro. Ella nos depara tristezas, sinsabores y amarguras, pero también nos regala alegrías, momentos plácidos e instantes de verdadera felicidad. En el transcurso de los años, las esforzadas tareas y tensiones psicológicas, los fluctuantes estados de ánimo y las emociones desgarradoras, los vaivenes, miedos, dudas… darán paso, cuando se destile su enseñanza, a la comprensión profunda de nuestro camino.

La vida provoca todas las preguntas pero encierra en sí misma las respuestas.

Sin duda, los golpes y magulladuras que nos propina el paso del tiempo no son sino “pruebas” que nos predisponen a la comprensión profunda de la vida. De este modo, la adolescencia, con su inseguridad emocional y sus eternas dudas, no es sino el campo de batalla en que se conquista el asentamiento de nuestra personalidad. Más adelante, se pondrá a prueba la fragilidad de nuestras tibias emociones y la solidez de nuestras ideas y convicciones, aparecerán los sentimientos estables y duraderos, las alegrías y satisfacciones profundas, emprenderemos la lucha ilusionada por la consecución de nuestras metas, y llegarán o no –según encaremos las situaciones- los logros y recompensas. Y nuestro edificio se irá construyendo, poco a poco, con tesón y entusiasmo.

sueños_04Según sea la apuesta realizada será el resultado. Si hemos sabido rehuir aquello que nos emparenta con un mundo de barro, si hemos sabido renunciar a lo mezquino, lo bajo y ruin, a lo superfluo e inútil, a lo seguro e interesado pero mediocre, a lo instintivo y pasional, a los apegos y amores pequeños… y en cambio, hemos apostado por todo aquello que nos eleva hacia las estrellas, llegaremos al lugar que nos está reservado y “en donde deberíamos estar”. Pero este es el camino esforzado que requiere valentía, coraje, esfuerzo perseverante, amor y comprensión. Una comprensión profunda de lo que debemos hacer en la vida, basado en un conocimiento que nos permita desempeñarnos en las más variadas situaciones con soltura y seguridad, con fundamento…  a lo cual se le ha llamado en toda época Filosofía, porque la filosofía aporta las herramientas para conocernos a nosotros mismos, para educar el carácter y saber afrontar aquello que nos depara la vida.

De este modo podremos decir, con visos de realidad, “tengo una filosofía de la vida que me permite salir adelante”. Sin embargo, muchos hablan de la necesidad de tener una “filosofía” que avale las actuaciones a realizar (en una empresa, en un partido político, en un equipo deportivo, etcétera), pero en realidad carecen de ella –entendida como fundamento inspirador de todas sus acciones-, o tan solo la aplican de modo circunstancial. Pero filosofía es algo más que esa pobre concepción esporádica a la que recurrimos tan solo cuando la vida amenaza tormenta.

Basura electrónica_02_500x375-6441La filosofía no es un manejo de cuatro ideas o máximas expresadas por algún que otro filósofo en un momento de lucidez, sino la herramienta eficaz que nos permite alcanzar, con garantías de éxito, nuestros fines en la vida. No consiste tampoco, en tener una fortaleza o cualidad bien desarrollada (por ejemplo, la perseverancia o la amabilidad de un incansable vendedor inmobiliario), pues de nada sirve si está al servicio de una visión interesada y egoísta,  encaminada tan solo al lucro o al engaño. Es menester también, desarrollar nuestras cualidades latentes en servicio de unas ideas más profundas, honestas, rectas, humanas. Es decir:

  • que estén encaminadas hacia el bien propio pero que sepan considerar siempre el bien común (con sentido de la fraternidad, del altruismo, de la solidaridad, de la necesidad de la ayuda humanitaria y del voluntariado inegoísta, etcétera);

  • que sirvan para el progreso y el desarrollo material, pero que tenga en cuenta el desarrollo interior de las personas (dirigidas hacia lo justo, lo verdadero, lo bueno, lo bello, etcétera);

  • que cuiden del presente pero tengan visión de futuro, que velen por el momento histórico actual y el desarrollo de nuestro mundo, pero que sepan preservarlo para las generaciones futuras, a fin de que ellas puedan disfrutar de ese legado que es también un derecho que les corresponde.

Cada ser humano tiene un camino en la vida, un sentido que ha de encontrar a lo que le ocurre, y la filosofía es la comprensión profunda de la senda que ha de transitar en la vida.

Mapas antiguos_Montaje de Bankoboev.Ru_starinnye_kartyPodemos adentrarnos en el territorio inexplorado de la vida con una pobre “brújula” y una cantimplora, sin saber muy bien qué nos vamos a encontrar, o bien, podemos utilizar un “mapa” en donde aquellos que ya han explorado esos lugares nos indiquen los peligros que existen, las cautelas a tener en cuenta, las herramientas y fortalezas que debemos atesorar para salir de la intrincada selva, indemnes, airosos y triunfantes. En el camino de la vida, la filosofía es el mapa que ha de servirnos de guía en esa búsqueda interior que ha de llevarnos a nuestra realización humana.

Platón y AristótelesEn verdad, la filosofía, entendida según su concepción clásica y no como un ejercicio meramente intelectual, es “amor al conocimiento”, es búsqueda profunda de quienes se hallan enamorados de la vida y pretenden entender todos sus misterios, de quienes valoran el conocimiento por encima de cualquier otro bien, y en consecuencia, se entregan a él. Ella nos ayuda a tener criterios estables, firmes y bien fundamentados, emociones controladas y sentimientos nobles… centra nuestra mente cuando se dispersa y se diluye, traza el rumbo a seguir ante los vaivenes de la vida y nos lleva hacia la cota más alta posible de realización.

La filosofía es maestra de vida que nos enseña a conocernos, que aporta las claves para la comprensión real y formada del propio yo, de los seres humanos y de todos aquellos que pueblan la Naturaleza. Ella es… el mapa indispensable para transitar por la vida.

Ramón Sanchis Ferrándiz.

El Libro de los Baltimore – Joël Dicker (Presentación de libro).

 

Joël Dicker_Agencia EFE

Joël Dicker_Agencia EFE

Joël Dicker presenta su nueva obra, El libro de los Baltimore, de editorial Alfagüara.

El martes 24 de mayo, a las 18h, la editorial Alfagüara presentó el nuevo libro del escritor Joël Dicker, titulado El libro de los Baltimore (488 páginas, tapa dura). Para tal evento, realizado en L´Institute Français de Madrid, se contó con la presencia del prestigioso autor suizo (nacido en Ginebra en 1985), dada su implicación en divulgar la cultura francófona.

20160524_Joël Dicker_00Joël Dicker se dio a conocer en 2012, adquiriendo fama internacional cuando a sus 26 años publicó el libro La verdad sobre el caso de Harry Quebert, obra traducida a 33 idiomas que obtuvo el Premio de novela de la Academia Francesa (en 2012), cuyas ventas, en estos últimos 3 años, han superado los 3.000.000 de ejemplares. Es autor también de Los últimos días de nuestros padres, obra con la que consiguió el premio de Los libreros de Ginebra (en 2010).

Joël Dicker_03_20160524_LibroLa obra actual, afirma el autor, no pretende ser una continuación de La verdad sobre el caso de Harry Quebert, aunque reaparece su personaje Marcus Goldman. El autor nos dice que tenía una deuda con Marcus, dado que en la novela anterior no construyó un personaje con la debida profundidad, por lo que ha profundizado en sus raíces familiares y la evolución desde su infancia a la madurez.

En esta obra, ambientada en 2012, Marcus se plantea cuánto hay de cierto en la felicidad de los demás, a quienes, visto desde afuera, siempre parece que las cosas les van mejor que a nosotros. Tal es la impresión que tiene ante una rama de su familia, los Goldman de Baltimore, que ahora conoce mejor. Ha viajado allí para pasar los últimos momentos con su primo Hillel antes de que entre en prisión. A partir de aquí todo comienza a cambiar.

El autor, maestro en mantener la intriga en sus obras con varias tramas y subtramas cruzadas, afirma que El libro de los Baltimore, no es un thriller, aunque la crisis financiera provocada por la caída de la banca internacional, provoca que todo se salga de sus carriles. Las antiguas relaciones de amor y amistad, se verán trastocadas, destapándose entonces la competitividad entre los primos que antaño se llevaban bien, las envidias y recelos. Los personajes mostrarán entonces sus aspectos menos agradables, siempre caminando en el filo de la navaja. Como siempre ocurre, las situaciones extremas del exterior provocarán tensiones en la conducta interior. De nuevo, mediante los cambios cronológicos, el autor ha escrito una novela con fuerza, de intriga, un sólido drama familiar, en donde se encadenan la historia del presente (el Marcus Goldman de 2012) con otras dos historias que nos descubre el pasado (la de la infancia de su tío Saúl y su padre y la infancia y juventud de Marcus y sus primos Woody y Hillel).

Joël Dicker_04_20160524_con RS (b)A sus 30 años, Joël Dicker no se considera un escritor consumado, sino en construcción, aunque también cree que alcanzar el éxito no es sinónimo de que una obra no tenga calidad. Considera esta obra como un proceso, pues cada obra se construye de un modo diferente, artesanal, sin esquemas previos, y tratando de aprender a escribir. Afirma que no podría planificar una novela, sino que empieza a escribir tal cual, dejando volar la imaginación. Sin embargo, los personajes están ya en su cabeza y no le cuesta escribir sobre ellos, pues los conoce tanto como se conoce a los amigos; su carácter, sus reacciones, su forma de ser, son predecibles en su mente y puede reproducirlos.

Comenzó a escribir la novela de La verdad sobre el caso de Harry Quebert, sin estructurar ningún apartado, redactando 600 páginas de un tirón, pero siguiendo los consejos de un amigo, la dividió en capítulos.  En cada uno de ellos Joël Dicker propuso una idea, una recomendación sobre el arte de la escritura. Fue todo un éxito, pero afirma que la novela del siglo XXI seguramente no tiene por qué seguir los cánones y la estructura que tenían en el siglo pasado. Tal vez, nos dice, los escritores deban reunirse para intercambiar sus experiencias, encontrando una nueva forma de escribir novela, sin esquemas antiguos, con total libertad y atrevimiento… Sin duda,  tal como él escribe.

El libro mágico (Cuento).

El libro mágico.

Cuando a los siete años su padre consideró que tenía uso de razón le regaló un libro. Era un ejemplar de tapas duras y páginas amarillentas, ajado y misterioso. Este libro, dijo, me lo entregó mi padre… Y a este se lo entregó a su vez, su padre. Verás que es un libro que habla por sí solo; en cada página se condensa toda una vida. El libro se titula “El joven de carácter”.

Libros antiguos_04—Que las máximas que aquí se recogen te ayuden a convertirte en un hombre —afirmó en un tono solemne—. Son vivencias que han recopilado tus ancestros, pues eso y no otra cosa constituye un buen libro.

El niño, que apenas intuía lo que significaba la palabra máxima, lo abrió con respeto y admiración.

—Entonces, ¿aquí están las cosas que les ocurrieron a mis tíos, a mis abuelos y demás parientes?

—Sí, hijo, en este libro se hallan sus pasos, sus ilusiones y temores, aquello que aprendieron con mucho esfuerzo, a veces a golpes, cuando eran jovencitos… como tú.

Al principio, el padre leyó aquellas páginas extrañas con el hijo, unos minutos antes de dormir, en aquella duermevela en donde la conciencia aún no ha replegado sus velas y no se ha dejado llevar, río abajo, hacia el mundo invisible de los sueños. Allí, en aquellos momentos en que los buenos jardineros plantan sus mejores semillas, aquel padre amoroso sembraba en su alma aún modelable el amor y la elocuencia, el orgullo de ser y el esfuerzo, la generosidad y el pundonor, la defensa del débil y la justicia, la dación de lo que aún incluso nosotros precisamos y del afecto sincero. Pero no lo hizo con sus propias palabras, porque sabía que acaso no estuvieran a la altura de las que emplean los verdaderos pedagogos, sino con las certeras palabras de aquel libro cargado de sapiencia y de bondad.

Manuscrito antiguo_01Al mediodía, antes de comer, el padre le hacía leer una máxima en voz alta: «No huyas, ningún lugar está bastante lejos como para que puedas esconderte de ti mismo» —rezaba el libro en su primera página—. La comida era entonces reposada y reflexiva, alegre y fraterna. Las formas eran elegantes, como si aquella humilde casa fuera un pequeño palacio dorado perdido en medio de las colinas. El libro era también el castigo que el padre le imponía cuando se comportaba de un modo indebido…

—Ponte de pie y mirando a la pared y lee tu libro en voz alta, para que todos lo escuchemos. Lee como si te hablara a ti mismo, como si hubiera sido escrito para ti, que es a quién más falta le hace entender lo que dice.

Y aquel reproche sonaba a una caricia más que a una reprimenda.

Desde entonces, el libro siempre le acompañó en su vida como una reliquia. Cada noche, leía en sus páginas la luz eterna que alumbró a otros seres, las sombras que les persiguieron y su capacidad de revertirlas en momentos inspiradores. Pero a medida que fue creciendo y su padre dejó de guiar sus pasos, las lecturas se fueron espaciando. Lejos de la casa familiar, el tumulto de la vida, los continuos viajes, le alejaron de aquella meditación profunda.

Manuscritos antiguos_10_Virgilio romanaEntonces, las páginas de aquel enigmático libro se fueron difuminando y las letras quedaron disgregadas e ilegibles; quedaron tan solo algunas palabras dispersas, de modo que el trazado de las líneas ya no era congruente. El viejo libro de páginas deslucidas quedó sobre su anaquel, durmiendo el sueño de los justos; el carácter ya no era un objeto de culto sino un recuerdo que agobiaba su mente.

Vinieron los años en que la conciencia se atenúa y dispersa con el quehacer diario, pero tal como indica la ley de la vida, pasaron. Un tiempo después, la vida le regaló con la dádiva excelsa de un hijo. Entonces comprendió que él no podía permitir que su hijo floreciera cada día sin los cuidados de un buen jardinero.

Rescató su libro y quiso leer en sus páginas en blanco, pero ya no era posible. Se sentó, sin embargo, ante sus páginas cada atardecer durante algunos minutos. Contempló con detenimiento sus páginas impolutas cada noche, meditando sobre los acontecimientos de su vida. Poco a poco, su mente retornó a la pujanza interior que antaño tuvo y sin proponérselo fue recordando las antiguas máximas, aquellas que escondían los rostros expectantes de sus antepasados.

Y las ideas, debidamente requeridas, retornaron poco a poco de aquel lugar en que duermen un sueño sin ensueños, una duermevela que les mantiene expectantes ante los anhelos de los hombres. Primero se acercaron, un tanto temerosas, las más vivaces y curiosas; al tiempo, como si fueran racimos que tiran unas de otras, aparecieron aquellas que sustentaban las máximas eternas que siempre alumbraron al hombre, señoriales y egregias. Entonces reclamaron su sitial preferente en la bóveda insomne de la conciencia.

 

Lo visible y lo invisible (Reflexión filosófica).

Lo visible y lo invisible.

Artículo de Raysan publicado por la Revista Esfinge Digital, en el año 2006.

sueños_06En nuestros días se están impregnando los seres humanos de la idea de que toda la vida gira en torno a lo que resulta visible. Lo que no es visible no existe.

Evidentemente esta idea, difundida interesadamente por aquellos a los que beneficia, está carente del más elemental sentido común. A nadie se le ocurriría negar la existencia de la amistad, por ejemplo, cuando es notorio que su esencia es invisible e intangible. Y al igual que la amistad, el cariño, el amor, el juego, la envidia, la mentira, la honradez, la educación, la salud, la fuerza, la alegría, la tristeza, la música, la armonía, el equilibrio, y tantas otras cosas que se nos puedan ocurrir.

“Una imagen vale más que mil palabras”, es el lema. Si no se ve no me hables de ello… Enséñamelo, y lo entenderé.

Universo_04Y, curiosamente, lo realmente existente es “lo invisible”, dado que una misma cosa “visible” no es percibida de igual modo por dos personas diferentes, es decir, no es la misma cosa para dos personas, ya que su comprensión, el significado y la impresión que nos provoca tal cosa puede ser completamente distinta para cada una de esas personas. Por tanto, el elemento material visible no es en realidad tan determinante, sino tan solo el soporte de algo esencial que puede ser captado de muchas maneras por un ser humano.

Así, tal como ya expresara Antoine de Saint-Exupéry en su obra El principito, lo que realmente importa y tiene realidad no es visible, ni siquiera captado por ningún sentido de los que disponemos… Sólo a través de nuestras capacidades internas, igualmente invisibles, somos capaces de entender y comprender el universo, igual y felizmente invisible. 

Estupor y temblores. Reseña literaria.

Esta reseña literaria, realizada por la escritora Inmaculada Marroquín, que se ha formado en el Taller de escritura de El Libro Durmiente, es a mi entender un modelo de síntesis y de visión profunda de la esencia de un libro. Añado a continuación el contenido del blog de ELD en donde apareció: 

http://ellibrodurmiente.org/estupor-y-temblores-amelie-nothomb/

Estupor y temblores – Amélie Nothomb

Reseña realizada por Inmaculada Marroquín:

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La relación de poder entre humanos es el tema central de esta novela de Amélie Nothomb y uno de los favoritos de la autora. Con estupor y temblores, título extraño donde los haya, debían presentarse los súbditos ante el emperador del Sol Naciente y con ese mismo protocolo la protagonista se despide de su superiora la señorita Mori, después de pasar doce meses en la multinacional japonesa Yumimoto.
Con hilarante crueldad describe la relación profesional que mantiene Amélie, una joven de origen belga de 22 años, empleada en el departamento de contabilidad de la compañía, con sus superiores: “El señor Haneda, que era el superior del señor Omochi, que era  el superior del señor Saito, que era el superior de la señorita Mori, que era mi superiora”. Contratada, supuestamente, por sus conocimientos del japonés y de la cultura occidental, su trabajo no va a resultar fácil, por ser mujer y por ser extranjera. Parece incluso, que a sus superiores les cuesta encontrar en qué ocuparla. Obligada primero a no entender japonés –su segunda lengua-, constreñida a trabajos absurdos –fotocopiar una y otra vez con precisión milimétrica el reglamento del club de golf de uno de sus superiores-, enfrentada a órdenes irracionales que no entiende, castigada por su competencia y declarada culpable del grave crimen de iniciativa, su  degradación no cesa: de la contabilidad a cambiar las hojas del calendario y servir el café, hasta el mantenimiento de los servicios de la planta cuarenta y cuatro.
Con ese trasfondo y mientras transcurre el año en Yumimoto, la protagonista entabla dos extrañas relaciones, la primera con su inmediata superiora por la que se siente una morbosa fascinación; y la segunda con el gran ventanal de los servicios de señoras por el que imagina lanzarse al vacío y diluirse en la gran ciudad.
La joven Amélie podría haberse despedido por las mortificaciones sufridas, pero en un intento de comportarse como lo haría una japonesa y evitar el deshonor que ello conlleva, toma la decisión de resistir y de paso devolverle la humillación a su inmediata superiora.
Un libro fascinante que se lee de un tirón, donde, con fina ironía y gran lucidez, la autora nos desgrana los recovecos más obscuros y sórdidos de las relaciones profesionales en una multinacional nipona: la jerarquía es lo primero y obedecer lo segundo. Cualquier intento de destacar o de individualismo es considerado como un acto de sabotaje a la empresa quien exige de sus empleados sumisión absoluta.
Nothomb plantea una demoledora visión de la sociedad japonesa rígida y constreñida, aterrorizada por la posibilidad de incomodar al otro y donde, además,  ser mujer es un gran inconveniente: “No: si por algo merece ser admirada la japonesa –y merece serlo- es porque no se suicida. Conspiran contra su ideal desde su más tierna infancia. Moldean su cerebro: «Si a los veinticinco años todavía no te has casado, tendrás una buena razón para sentirte avergonzada», «si sonríes perderás tu distinción», «si tu tono expresa algún sentimiento te convertirás en una persona vulgar», «si mencionas la existencia de un solo pelo sobre tu cuerpo, te convertirás en un ser inmundo»….Me resultaría imposible enumerar todas tus obligaciones, ya que no existe un minuto de tu vida que no esté regido por alguna de ellas.”
Amélie Nothomb, nació en Kobe (Japón) en 1967. Hija de diplomático belga creció en China, Estados Unidos, Birmania y  Bangladés. Volvió a Bélgica a los 17 años donde estudió en la Universidad Libre de Bruselas. Posteriormente regresó a Japón a trabajar como intérprete en una multinacional. Retorno finalmente a Europa dedicándose exclusivamente a la escritura. En la actualidad vive en París. Su primera novela Higiene del asesino, la convirtió en estrella de la noche a la mañana. Con Estupor y temblores fue Gran Premio de la Academia Francesa y Premio Internet. Es una de las autoras en lengua francesa más popular y con mayor proyección internacional. Destacan entre otras: Ni de Eva ni de Adán, Matar al padre, Ordeno y mando, Viaje de invierno…  En 2006 recibió el Premio Cultural Leteo, y en 2008 el Gran Premio Jean Giono, ambas por el conjunto de su obra.
En 2016 la editorial anagrama ha publicado su, hasta ahora, última novela: Pétronille.

Presentación del libro “El Arte de ser escritor”.

“El arte de ser escritor” de Ramón Sanchis Ferrándiz – 6 de mayo de 2016

Crónica de Maria Ángeles Álvarez, publicada en el blog de El Libro Durmiente el 9 mayo, 2016.

Presentación del libro editado por Librando Mundos en diciembre de 2015.

 

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El pasado día 6 de mayo de 2016, tuvo lugar la presentación, en el Centro Imaginalia de Alicante, del Libro “El arte de ser escritor”, del autor Ramón Sanchis Ferrándiz, alicantino de nacimiento y madrileño de adopción, que habitualmente usa el pseudónimo Raysan.
En la presentación, Ramón Sanchis estuvo acompañado por Marcos Rodes, miembro fundador del Club de Lectura “El Libro Durmiente”. Tras una breve introducción de la mano de Begoña Benito, en la que ésta resumió la trayectoria literaria de Ramón Sanchis, no solo como escritor y miembro de diferentes foros culturales y literarios, sino también como profesor de diversos talleres de escritura creativa -entre ellos el Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente”-, dio inicio a una charla coloquio con el escritor, que nos condujo de forma sutil, pero certera, desde sus inicios en el mundo de la escritura hasta su culminación con esta obra.
Para Ramón Sanchis, escribir es “una necesidad que surge del alma, de dentro, y que no se puede evitar”. Estas palabras dejan a la luz la emoción que el escritor siente cuando trabaja en su obra, ya sea un relato corto, una poesía o una novela. Una necesidad vital que Ramón Sanchis supo describir con palabras bellas y rotundas a lo largo del acto.
En su diálogo con Marcos Rodes nos dijo que, desde siempre, supo que quería ser escritor, pese a que la vida y las circunstancias lo llevaron a dedicarse a una disciplina científica que, en principio, poco o nada tenía que ver con la literatura. Hombre de humanidades, en cuyo corazón arraiga con fuerza la filosofía, nos explicó que, en realidad, no deberíamos hablar de dicotomía entre ciencias y humanidades, pues ambas son necesarias, e incluso complementarias, en la formación del alma humana.
Tomando como referencia un antiguo mito, nos habló del arco iris, elemento que une cielo y tierra. Quien vive en él se encuentra en medio de los dos mundos y eso es lo que le permite ver y conocer ambos. Ello no viene sino a enriquecer al hombre, al escritor, que sabe de uno y de otro. Como bien dijo Ramón Sanchis, al final son cosas que no se pueden separar.
“El arte de ser escritor” es un manual que se compone de dos tomos: el primero, dedicado a la “Escritura creativa”, nos revela los pasos fundamentales de la creación literaria; las diferentes formas de narración; la estructura narrativa; los personajes; los estilos…, en definitiva, los “trucos” que emplean los escritores. El segundo, “Técnicas”, tiene por objeto enseñarnos a todos las técnicas necesarias para poder escribir bien. No basta que surja una idea, que crezca en el interior del escritor, sino que, a fin de que llegue a los lectores es imprescindible saber cómo expresarla, cómo plasmarla correctamente sobre el papel. Y ahí es donde tienen un cometido esencial las técnicas de escritura.
Algo que a algunos puede parecer insignificante, como conocer bien la ortografía, los signos de puntuación, el uso de los verbos, el correcto empleo del lenguaje al fin y al cabo, es, no obstante, fundamental para que el escritor logre transmitir al público aquello que quiere decir.
De ahí que, cuando Ramón Sanchis se encontraba trabajando en el primer volumen que, inicialmente iba a ser único, se dio cuenta de que no era bastante, de que debía ir más allá y completar esta obra con un segundo volumen encaminado a instruirnos sobre las técnicas del lenguaje escrito.
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Al hilo de la cuestión planteada por Marcos Rodes, Ramón Sanchis nos expuso las cosas que, según él considera y que, desde luego puedo decir sin temor a equivocarme, los allí presentes compartimos, nos aporta aprender a escribir. Entre ellas, “aprender a estructurar nuestras ideas”, algo tan valioso no solo en la creación literaria, sino en cualquier faceta de la vida; “a afinar criterios, a obtener una visión amplia, rica y profunda del mundo”. Eso y mucho más es lo que nos proporciona aprender a escribir.
Tras esta enriquecedora charla, el autor respondió a las preguntas de los presentes, durante las que señaló que no hay un orden establecido para leer los dos tomos que componen su manual, aunque el orden natural, en todo caso, sería el que consta en ellos, para ir aprendiendo paso a paso.
De este intercambio con el público, podríamos quedarnos con una frase de Ramón Sanchis contestando a una cuestión planteada por uno de los asistentes: “El escritor juega con los cinco sentidos porque el mundo suena y hay que captar los sonidos, las imágenes, las texturas, para poder mostrárselo al lector…”. Algo que define muy bien el modo de crear de este autor.
Para finalizar, Marcos Rodes quiso que Ramón Sanchis nos explicara, a modo de reflexión, las razones por las que un lector, que todavía no es un escritor en ciernes y, tal vez no se ha planteado serlo, debería leer “El arte de ser escritor”. Ante tal cuestión, el autor puso de manifiesto que este manual es también una herramienta para que el lector entienda los “trucos” de los escritores, de los que hablaba al comienzo de la presentación, además de lograr enriquecer su lectura de los libros.
Por último, destacar una frase de Ramón Sanchis que repite a menudo a sus alumnos del taller de escritura creativa y que resume de forma magnífica la calidad literaria a la par que pedagógica de nuestro escritor y profesor: “Hay que escribir con contenido, aportar mensajes. Un escritor se tiene que distinguir de un juntapalabras que tan solo agrupa de un modo atractivo las palabras”.
Tras la charla presentación, el autor dedicó los libros a sus lectores, después de lo cual los alumnos del taller de escritura que asistimos al acto nos fotografiamos con nuestro maestro Ramón, para así tener un recuerdo gráfico de tan instructivo y cálido acto.