Las metáforas (Tema del Taller de Escritura Creativa).

Publicado por Raysan en el Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente” (Tema 14, agosto 2013).

Mirada enamorada

Se emplea la figura literaria denominada metáfora cuando para designar una cosa, utilizamos el nombre de otra con la que guarda semejanza, tal como utiliza Manuel Rivas en su libro “Las llamadas perdidas”:

 “…sus ojos eran dos tizones”.

En esta metáfora se considera que sus ojos son ardientes como tizones, es decir, como palos a medio quemar que albergan un rescoldo, y refulgen con su fuego interior. De este modo, al emplear un significado diferente al habitual mejoramos la comprensión del concepto, dando a una persona la cualidad de un objeto o viceversa. En virtud de ello, la metáfora citada podría escribirse a la inversa tal como sigue…

 “los tizones de sus ojos”.

Las metáforas puede aplicarse indistintamente a objetos, emociones, sentimientos e ideas, y también, a una palabra, una frase o expresión. Podríamos decir, por ejemplo:

“el arroyo de cristales licuados”;

“el atardecer fenecía”

“el frío mármol despertó en mi mano irisadas sensaciones”;

“mis sentimientos hacia ella eran torrentes cristalinos”;

“sus ideas eran diáfanas y se posaban aquí y allá como una lupa de aumento”

 Podemos encontrarlas también en las frases hechas y en el lenguaje coloquial utilizado en nuestra vida cotidiana…

 el tiempo huye”; “el tiempo es oro”; “he perdido el tiempo”; “necesito pasar página”; “la noticia fue como un jarro de agua fría”; “está en la primavera de su vida”; “él es un pozo de ciencia”

A menudo, las metáforas relacionan incluso un término “real” con otro “imaginario”, entre los que existe cierta analogía. En palabras de Jorge Icaza se dirá que…

 …el hambre era un animal que ladraba en el estómago”.

De un modo similar se expresa Vanessa Montfort en su libro “El ingrediente secreto” cuando dice…

 …pero la pobreza le estaba mordiendo la ilusión y la falta de ilusión bebía vino hasta hartarse

Pelicula_Hanna

En este pasaje se relaciona a la pobreza con un perro hambriento que va devorando las ilusiones de la persona.

Al enlazar entre sí dos elementos apelando a su relación de semejanza se crea entre ellos un vínculo mediante la “imagen poética” utilizada. Si por ejemplo, vinculamos la palabra “cabellos” (como término real) y la palabra “oro” (como término imaginario), vale decir indistintamente,

  metáfora simple: sus cabellos son oro”,

  metáfora de complemento: sus cabellos de oro”, o bien el oro de sus cabellos”.

A partir de este instante la imagen metafórica podrá suplantar al elemento real en virtud de dicho vínculo de identidad: en este caso nos hallaremos ante una metáfora pura.

  Metáfora pura: “el oro de su frente” (pues se omite el término real, cabellos)

En realidad, una metáfora admite otras muchas variantes, de las cuales mostramos, a continuación, tan solo algún ejemplo:

  aposicional: sus cabellos, oro de su frente”;

  negativa: “no eran cabellos, sino oro”; “no era oro, sino sus cabellos”;

  descriptiva: “sus cabellos, oro, fulgor, belleza y pasión”

La relación entre el término inicial de una metáfora (sea un objeto, palabra o frase, sentimiento o idea) con el término final (sea un concepto o figura poética) nos sugiere la comparación entre ellos. No obstante, debemos indicar que la metáfora no es una comparación o símil, aunque encierra de modo inevitable una comparación tácita. Tal es el caso cuando se dice, por ejemplo…

“el átomo es un sistema solar en miniatura”.

En realidad, la metáfora no persigue la comparación entre dos términos sino más bien la identificación simbólica entre ellos. Observemos con detenimiento la siguiente metáfora utilizada por Vanessa Montfort…

Ojos Tristes 28    

“…entonces mis ojos comenzaron a llenarse muy poco a poco, dos bañeras inundándose por un descuido. Y el grifo se quedó abierto y el agua empezó a desbordarse por mi cuello y sobre mis manos…”

Aquí el llanto se describe mostrando dos bañeras [los ojos] que se inundan por un descuido y rebosan incesantemente [las lágrimas]. En la narración no se comparan sino que se identifican dichas figuras (los ojos, por los que manan las lágrimas de un modo desmedido, se identifican con dos bañeras que se desbordan) por su relación de semejanza.

Las metáforas no son una mera combinación de palabras. Ellas pretenden remarcar una característica concreta del objeto o término de partida, a fin de mostrar un matiz diferente, utilizando un nuevo aspecto del lenguaje con un significado más bello. La utilización de metáforas propicia una manera de describir más imaginativa, impactante y colorista, permitiendo al autor crear un lenguaje propio.

Faro al atardecer_02    

Así, Manuel Rivas, gran maestro en el uso de las metáforas, nos dirá…

“…acampaban al lado de la franja de dunas, esa tierra de nadie, frontera que amansaba los vientos entre la playa y el fértil valle ”.

De Vanessa Montfort extraemos también otra metáfora que crea lenguaje de autor…

“sus párpados melocotón, cerrados sin esfuerzo con elegancia de ostra…”

Cuando las palabras habituales no alcanzan a expresar las ideas o sentimientos que pretende mostrar, entonces el autor recurre a “la magia de la metáfora”, porque ella aporta en virtud de su relación de semejanza un significado no solo más bello, sino más pleno y rotundo… En su libro “Mujeres de ojos grandes”, Ángeles Mastretta expresará el sentimiento de pena como sigue:

“…ella sentía una pena de navajas por todo el cuerpo”

En otro ejemplo extraído del mismo libro, la autora nos muestra a una madre acunando a sus niños al borde de la cama,

“…dispuesta a decirles cuentos y canciones hasta que entraran en la paz del ángel de la guarda”,

Esta madre solícita no se conforma con que sus hijos se duerman y tengan sueños reparadores, sino que alcancen una paz angelical…

Podemos añadir que las metáforas son importantes en una obra literaria no solo porque nos permiten “ver desde otro punto de vista más bello” los objetos, sentimientos e ideas, sino porque “encierran un significado simbólico” que rebasa el significado habitual. Con las metáforas nos adentramos en un nivel simbólico que no puede faltar en la literatura creativa, un nivel paralelo a la realidad que subyace escondido hasta que el autor descubre la clave de su existencia y nos lo muestra.

Por este motivo, la metáfora es de uso habitual en la poesía, donde el autor escribe empujado por una arrebatada e impetuosa imaginación. Es sobre todo en la poesía donde, a menudo, se colorean las emociones y se perfilan las ideas mediante imágenes que guardan semejanza con aquello que se desea expresar. En “La Ilíada”, el poeta Homero utiliza la siguiente metáfora:

“…la obscura nube de los enemigos”.

El poeta Pablo Neruda, en su poema “Te recuerdo como eras” dibuja con palabras la siguiente expresión:

“…en tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo”.

Enlaces:

http://ellibrodurmiente.org/?p=2604

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