Estilos o discursos narrativos.

Tema escrito por Raysan para el Taller Literario de Escritura Creativa “El Libro Durmiente” (2ª Edición). 09/02/2014.

Publicado en Feb.09.2014 en el blog: http://ellibrodurmiente.org/?p=3716

En toda narración, de un modo u otro, deben hablar los personajes de la historia, adoptándose diversas formas de materializar sus “discursos”. A dichas variantes en el modo de expresar las voces de los personajes se les denomina también “estilos narrativos”.
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a) En el estilo o discurso directo, la voz del personaje se destaca del contexto de la narración, con el fin de enfatizar su contenido. Entonces, al igual que ocurre en el cinematógrafo, quedará en suspenso la narración para iluminar sobremanera al actor principal de la trama.
Formalmente se resuelve como sigue: en una línea aparte se abre un guión y a continuación se hace hablar al personaje; de este modo, podrá expresarse con su propia voz, en su jerga y utilizando los giros del lenguaje que le son habituales. Podrá utilizarse para la voz del personaje, por ejemplo, un tiempo verbal en presente, en tanto que el narrador continuará su relato en otro tiempo verbal, generalmente utilizando el tiempo pasado. Ello destacará las intenciones del personaje, su nivel sociocultural, su mentalidad, situándolas en el centro de la escena, dándoles un relieve especial.
Así, en el discurso directo un personaje cualquiera podrá decir:
—Pero dime, no dilates más tu contestación… ¿estás embarazada o no?
Ante lo cual, el personaje a quien se dirige la pregunta podría contestar:
—No me presiones más, o de lo contrario ¡no verás nunca a tu hijo!
A veces, en mitad del discurso de un personaje pueden añadirse ciertasacotaciones, las cuales definen quién habla, el modo en que sucede la acción, o bien, con qué intenciones se dijo aquello. Se presentan escritas entre guiones, siendo el narrador quien se expresa a través de ellas. Veamos un ejemplo:
—No me presiones, o de lo contrario ¡no verás a tu hijo! —dijo dándole la   espalda mientras su mirada se perdía en el horizonte a través de los ventanales—. Creo que no merezco este trato…—continuó diciendo entre sollozos.
En el discurso directo, también se permite que el narrador ceda momentáneamente la voz al personaje, introduciendo una cita textual que resalte aquello que dice. Veamos como lo resuelve Isaac Bashevis Singer:
…Los vecinos le preguntaron adónde iba y él contestó: «Adonde los ojos me conduzcan».
…Le empapó el rostro con sus lágrimas y repetía como una posesa: «Nathan, Nathan. Que no conozcamos más males», así como otras frases más propias de cuando fallece un miembro de la familia.
…«¡Bueno, es el invierno, el invierno! —se dijo Herman Grombiner, mitad cantando, mitad gruñendo—. ¿Cuándo será Januka? El invierno ha llegado temprano este año». Herman tenía el hábito de hablarse a sí mismo. Siempre lo había hecho…
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b) En el estilo o discurso indirecto no se deja hablar directamente a los personajes, sino que el narrador nos informa, de un modo indirecto, sobre lo que aquellos dicen. Esta es la forma utilizada en el lenguaje coloquial, cuando alguien narra unos hechos o una conversación y nos cuenta lo que dijo una persona ausente… Se recurre entonces a los verbos de dicciónpara expresar aquello que el personaje manifestó y su manera de hablar (decir, afirmar, exponer, asegurar, apuntar, aseverar, matizar, declarar, etcétera).
“Pedro me dijo que vendría sin falta, aunque ya lo veis: no aparece”.
De esta manera, dado que no se destaca aparte la voz del personaje, el relato gana en fluidez, acortándose su extensión. No obstante, este estilo presenta también una faceta negativa, pues el discurso se halla totalmente en manos del narrador. En consecuencia, el lector puede tener la sensación de que “conoce” aquello que el personaje opina, aunque no alcanza a “escuchar” al personaje con la misma realidad que permite el discurso directo.
Un ejemplo de este estilo es la presente narración sacada de un cuaderno de bitácora jamás escrito:
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“Viendo que la mar permanecía en calma y que el viento no alentaba bastante, la gente parecía descontenta, murmurando en pequeños grupos. Algunos se atrevieron a decir que tal vez el almirante no estuviera capacitado para aquella empresa, ante lo cual el contramaestre, subiéndose al puente arengó a la tripulación con fuertes palabras. Una vez más, apeló a su buen juicio, conminándoles a tratar aquella cuestión cuando arribaran a puerto, pues a todos convenía salir de situación tan azarosa…”
En el discurso indirecto el narrador suplanta la voz de los personajes y nos describe las cosas que estos decían o murmuraban, las preguntas que se hicieron, las dudas que les asaltaban, narrando tales detalles mediante la utilización de expresiones como “se atrevieron a decir que”, “se preguntaban”, “murmuraban sobre la cuestión”, etcétera. Si en este pasaje recurriéramos al discurso directo, se transformaría como sigue:
 “Viendo que la mar permanecía en calma y que el viento no alentaba bastante, la gente parecía descontenta, murmurando en pequeños grupos. Algunos se atrevieron a decir que… «tal vez el almirante no esté capacitado para esta empresa», ante lo cual el contramaestre, subiéndose al puente arengó a la tripulación con fuertes palabras:
—Una vez más, apelo a vuestro buen juicio. Os conmino a tratar esta cuestión cuando arribemos a puerto, pues a todos nos conviene salir de situación tan azarosa…”.
c) El estilo indirecto libre es una variante del estilo indirecto; el narrador nos informa también de aquello que dicen los personajes, aunque evitando la acotación que utiliza expresiones del tipo “dijo que…”. De este modo, eliminando los verbos de dicción, el lector puede “escuchar” la voz de los personajes, tal como hablan, libre de artificios narrativos. Ello confiere a este estilo una frescura y pujanza indudables. Es un estilo más intuitivo para el lector, aunque encierra una mayor complejidad para el escritor. Generalmente, se utiliza en una narración en tercera persona.
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Veamos cómo se maneja, revisando un ejemplo en el que se comparan los tres estilos:
En una narración escrita en discurso directo, la voz del personaje se desgaja del cuerpo del relato, siendo enunciada en un renglón aparte tal como sigue:
—No voy a salir, es demasiado tarde, y además está lloviendo —dijo Estela.
Actriz_Liv_Tyler-1Si recurrimos al discurso indirecto omitiremos la voz directa del personaje. Su  discurso quedará recogido en el contexto de la narración, como un comentario precedido de la expresión “dijo que”:
Estela dijo que no saldría, pues era demasiado tarde, y además lloviznaba. Prefería amarrar aquella conversación…
Finalmente, en el discurso indirecto libre, la misma conversación podría transcribirse de varias maneras, con mucha mayor soltura. Valga la siguiente muestra:
De pronto se paró en mitad de la habitación. No voy a salir, es demasiado tarde, y además está lloviendo. Prefería amarrar aquella conversación…
Por tanto, el discurso indirecto libre confiere una mayor viveza al texto, es menos falso, dado que lo libera de los artificios que utiliza el narrador. Sin duda, utiliza mejor los recursos literarios y da mayor libertad al autor en su forma de expresión. En suma, ofrece la ventaja de que la voz del narrador llega a pasar desapercibida, evitando la sensación de que alguien nos narra una historia, lo cual permite una mayor identificación del lector en la trama.
No obstante, en este tipo de discurso conviene que el autor incluya además, de cuando en cuando, el discurso directo. De este modo, se logra remarcar una frase relevante dicha por el personaje, destacándola de su contexto; al focalizar la atención del lector sobre dicha frase, se le confiere una mayor importancia relativa. Mientras el resto de la narración describe a los personajes y sus vivencias, sus inquietudes y comentarios, la voz acentuada como discurso directo, resaltará de un modo concluyente la actitud o el pensamiento de algún personaje, proporcionándole la impresión al lector de haber escuchado toda la conversación.
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En conclusión, a la vista de los estilos o discursos narrativos expuestos puede deducirse lo siguiente:
  • en apariencia, lo más objetivo sería citar las voces de los personajes tal como suenan, utilizando el discurso directo; en cambio, este estilo narrativo es el menos utilizado. Ello se debe a la dificultad que presenta el discurso directo para introducir de un modo apropiado los tonos de voz y los gestos que los personajes utilizaron. Las acotaciones del narrador salvan en parte dicho problema, aunque no puede caer sobre ellas el peso de toda la narración.
  • Si tan solo utilizáramos el discurso directo, no se podrían transcribir literariamente ciertos elementos utilizados en la comunicación cotidiana que van más allá del lenguaje académico, tales como el canturreo de una canción de cuna, las voces de un coro, o bien, las onomatopeyas. Ni tampoco ciertas palabras que se usan coloquialmente en el lenguaje fático por quien atiende en una conversación (sí, claro, pues…). A causa de ello, el narrador debe describir metafóricamente el sonido producido, el efecto provocado sobre los personajes, sus reacciones psicológicas, etcétera, recurriendo entonces a un estilo narrativo indirecto.
  • Si utilizáramos tan solo el discurso directo, todas las frases parecerían importantes. Por el contrario, utilizando con maestría la narración en estilo indirecto —tal como hace Gabriel García Márquez—, al intercalar las voces directas de los personajes tras la narración, éstas parecen más rotundas y determinantes, dado que previamente el narrador ha ido anunciando de un modo preciso lo que estos finalmente dicen.
  • No obstante, se puede utilizar con buenos resultados el discurso directo cuando queremos resaltar un modo de expresarse muy particular de un personaje. En todo caso, es siempre aconsejable que las voces de los personajes sean cortas, bien elaboradas y directas, para que la narración no pierda efectividad y no decaiga en el lector su interés en la lectura.
Es conveniente la buena práctica de los diferentes estilos citados, pues son las herramientas con que se modela el carácter de los personajes y se mantiene el tono narrativo. Pueden hallarse buenos ejemplos de los diversos estilos en “El hablador” de Vargas Llosa.
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