Separatismo e identidad. Artículo de opinión.

Separatismo catalán_03La consulta catalana en pro de la independencia es un aspecto concreto que se enmarca en una problemática de orden superior. Hoy en día las personas, comarcas, regiones y países necesitan encontrar la propia identidad, y se afanan en re-afirmarla una y otra vez probablemente porque no tienen conciencia clara de los elementos que la conforman. En realidad, quienes se hallan afirmados en sus posturas, concepciones y criterios, actúan en consecuencia y no precisan hacer alarde de ello a todas horas.

Cuando la búsqueda de la identidad  se fundamenta en hechos externos ello nos aleja de nuestro propio centro, de aquel lugar en que reside nuestra esencia, los valores más profundos y respetables. Ocurre algo similar a cuando se busca la libertad a toda costa y en su aspecto más externo, lo cual deriva a menudo en un libertinaje que no entiende de normas, ni de un mínimo sentido común. De este modo, si la búsqueda de la propia identidad se fundamenta  en el ataque al vecino, que obviamente ve la vida de una forma diferente a la nuestra, se disfraza siempre un problema real: la ausencia de identidad.

No siempre hay vecinos a nuestro alrededor que pretenden asaltar nuestra casa, dañar a nuestras gentes, apropiarse de nuestros bienes y propiedades. Cuando existan tales agresiones en realidad, convendrá tomar medidas disuasorias, legales, diplomáticas, comerciales, etcétera, pero intentando agotar todas las vías posibles de entendimiento antes de llegar a un enfrentamiento real.

Separatismo catalán_05No obstante, a menudo, se fabrican en el imaginario colectivo de los pueblos, ataques externos que no ocurren, insidias que no existen salvo en nuestra imaginación, odios que se tildan de “irreconciliables” que el vecino nunca alentó. Pero este es un mecanismo antiguo en que los dirigentes de una sociedad alientan la cohesión de su propio grupo suponiendo un ataque exterior que no existe. Esto ocurre, por ejemplo, en los países emergentes en donde el ciudadano no tiene un criterio bien conformado sobre lo que es un verdadero estado; en tales circunstancias, los dirigentes azuzan los miedos del ciudadano ante los enemigos foráneos, o hinchan el pecho alardeando de logros que no siempre se deben a su buen hacer.

La identidad que mira demasiado hacia el exterior, buscando los fallos de otros, agrediendo verbalmente a quienes no piensan como uno mismo, a menudo se olvida de los valores humanos, del sentimiento de fraternidad que debe presidir toda relación entre sociedades diversas.

Separatismo catalán_01_LIbertad digitalEn un mundo empobrecido, sin ideas ni principios, lo natural ya no es la unión sino la desunión. Lo relevante, ya no es quién se separa de quién, quién ostenta la razón, ni tan siquiera si es lícito o no hacerlo de acuerdo a la ley, sino el hecho de que no hemos sabido convivir en sana armonía. Es lógico que las manos se sientan diferentes a los brazos,  a los hombros, al tórax, al cuello o la cabeza… Pero de igual modo, tarde o temprano los dedos se sentirán ajenos y diferentes a las manos, y buscarán su propio rumbo. Argumentarán entonces, que se sienten digitados por ellas, manipulados, y se irán separando del cuerpo en el que tenían desde siempre su lugar y su sentido de ser.

Sí, tal vez el sino de los cuerpos sea, cuando los traspasa el tiempo, el ir desmembrándose, descomponiéndose, para llegar a ser, apenas, un vago recuerdo en la memoria de un ser querido. A este proceso le llamamos muerte; entonces las fuerzas que mantienen unidas las cosas, ceden su lugar a las que ansían destrozarlas. Cuando las fuerzas que mantienen vivas las estructuras dudan, por un segundo de su función, el caos y la nada avanzan.

Los hechos diferenciales existen: ¡cómo no iba a ser así, si en el fondo todas las cosas son diferentes!  Pero siendo diferentes en aspecto y forma, nos unen realidades más profundas y esenciales. Los seres humanos somos diferentes, es cierto, pero tendemos a comprender y a evolucionar del mismo modo; tarde o temprano, irremisiblemente, cuando la evolución erosione nuestros hechos diferenciales, seremos profundamente iguales. Porque siendo diferentes nos hermanarán entonces los sueños, los ideales, las sonrisas francas que surgen del corazón… Algún día, cuando la unión nos traspase, las diferencias quedarán a un lado; ya no importarán los colores de la piel, del cabello, ni la condición social o la nacionalidad. Tal vez, en aquel entonces, aún observando los hechos diferenciales con la mirada, los ojos del alma nos hayan enseñado a ver detrás de las apariencias a “seres humanos”. Ojalá algún día dejemos de ser hechos diferenciales para aspirar, como seres humanos, al verdadero avance: el desarrollo interior. Aquel avance que tan solo se atesora, cuando nos situamos más allá de las formas que siempre quieren separarnos.

Separatismo catalán_04No puede forzarse a nadie a vivir con quien no desea, porque los vínculos fraternos y de verdadera hermandad no se improvisan. Pero aquellos que siendo hermanos durante siglos se van alejando de los principios que antaño los unían, en el fondo saben, que han dejado crecer en su interior malezas y enredaderas que acaban por asfixiar la unión.

La humanidad es como un gran ser que, a pesar nuestro, camina hacia algún lugar. Nosotros nos empeñamos siempre en caminar en una dirección diferente a la que nos dicta la razón. Nuestros brazos se empeñan en moverse de modo independiente a los hombros y a la cabeza. Nuestras manos, se empeñan también, en constituir hechos diferenciales y no meras manos, porque se saben únicas e irrepetibles. Pero aún siendo únicas e irrepetibles nuestras huellas dactilares y nuestras manos, incluso siendo opuestas y diferentes, una de derechas y otra de izquierdas, están condenadas a ponerse de acuerdo para construir algo. Cada uno de nosotros, por si mismo, no somos sino una sombra de lo que podemos ser unidos. 

AtardecerEs necesario retornar a la unidad en lo individual y lo colectivo, a la fraternidad y la armonía. Renovarse año tras año, tal como hacen la piel y el cabello; cambiar los vestidos grises, viejos y descoloridos, por ropas de colores que nos devuelvan la alegría en lo aparente y lo interno… Nos hace falta, unidad de principios, de pensamientos, sentimientos y acciones en lo individual; unidad de miras, de sueños y de esfuerzos, en lo colectivo, a fin de conformar una hermandad en lo profundo. Esto es lo esencial; lo único que perdura cuando el paso del tiempo barre con lo aparente y lo proyecta hacia su caos.

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