Personas humanas (V): en defensa de la vida.

Personas humanas (V): en defensa de la vida.

images_05Cuando le conocí, pese a su juventud, ya llevaba escolta. Pero su conducta era tan cuidada y sigilosa, que no lo supe hasta pasado un tiempo. Un buen día, mis amigos señalaron algún movimiento extraño y me dijeron en voz baja: ¿no lo conoces? Es todo un personaje.

Parecía uno más, aunque algo imperceptible indicaba que bajo su piel se escondía una persona humana diferente, repleta de sueños y vivencias. Su mirada limpia, la cortesía de sus modales y sus palabras encendidas, delataban a alguien que no se conformaba con vivir a cualquier precio. Sin embargo, tras ese modo de hablar vehemente y apasionado, se encerraba un carácter afable y abierto.

Escher_08_lodazalUnos diez años atrás la ETA había asesinado a su padre; entonces él se conjuró para combatir a los terroristas. Asumió su conducta de un modo natural, dispuesto a que el olvido no cayera sobre tantos asesinatos impunes. Dejó su antigua piel de ciudadano anónimo y mudó de pronto en héroe silencioso: uno de esos personajes que transforman nuestra sociedad sin que apenas lo percibamos.

Pese a que siempre había trabajado en otro oficio, se rodeó de un pequeño grupo de abogados, y aún sin serlo, coordinó demandas contra quienes hacían enaltecimiento de hechos despreciables, investigó las estructuras civiles que daban apoyo a la banda, las tramas clandestinas que cobraban el impuesto revolucionario, el blanqueo de dinero en Centroamérica, y un largo etcétera. Aunque a decir verdad, jamás he visto el odio ni la sed de venganza en su rostro, sino el afán de justicia y rectitud.

images_00Y aquel inofensivo cachorro fue creciendo… Aprendió a escribir artículos y libros, a manejarse entre los medios de comunicación, a enfrentar los insultos y amenazas del entorno abertzale, e incluso, a los políticos corruptos que encubrían oscuros vínculos entre la banda y el estado, a pesar de que todo su poder se tornara en su contra. Pero él no estaba dispuesto a cejar en su empeño, porque era un hombre honrado capaz de auparse a hombros de los gigantes que le habían precedido, pues en su memoria estaba siempre presente su padre, y en sus genes también.

Advirtió a su mujer de que esta era su vida; una vida que ya estaba comprometida con la dignidad humana, los derechos humanos y la justicia, pues no pensaba renunciar a sus principios por nada. Pero sin duda, ella estaba a la altura de este luchador, pues fue capaz de compartir a su familia con los escoltas, el terror y la inseguridad, las insidias y difamaciones, el ruido mediático y los interminables procedimientos judiciales. Tan solo quienes tienen madera de idealista son capaces de tales sacrificios.

images_08En la actualidad, él aún sigue con su incansable labor, ajeno a los cantos de sirena que auguran que los terroristas son corderitos que ya no asustan a nadie… Y aunque así fuera, mientras queden cuatrocientos asesinatos por esclarecer, ¿por qué detenerse? Mientras existan familias que no han sido desagraviadas por quienes cercenaron sus esperanzas de futuro, ¿a qué callar? Mientras los que asesinan no reconozcan siquiera su maldad y colaboren de modo sincero con la justicia, ¿a qué denominamos paz? 

Cuando las personas puedan mirarse de frente, él firmará definitivamente la paz: aquella que florece cuando las conciencias no tuercen su camino recto ni las personas siegan el futuro de otros ni sus derechos.

images_07Sin duda, es un ser humano que se plantea a menudo cuál es el sentido de la vida. Tal vez por ello, colabora en asociaciones destinadas a velar por la vida y los derechos humanos, a promover los cuidados paliativos de enfermos terminales y la donación de órganos. No obstante, es una persona que sufre y sueña como cualquier otra, que ha de trabajar toda la jornada para pagar su hipoteca y sacar sus hijos adelante, a fin de poder dedicarse, en la tarde-noche a su verdadera labor, esa que el destino puso en su camino.

La suya es una vida entregada a los demás, una vida altruista que no mide las horas que han de dedicarse a sus semejantes, seguramente siguiendo los mejores valores de su estirpe. Es un corredor de fondo, un esforzado y solitario luchador que pelea por una causa justa, esa que le entregó su padre, sin saberlo, cuando cayó tendido en mitad de la calle.

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