Personas humanas (VII): Alicia y el país de los sueños.

Personas humanas (VII): Alicia y el país de los sueños.

sueños_09Alicia es una joven morena de mirada y pensamiento limpio que estudia filosofía. La conocí en una pequeña fiesta, y pronto pude comprobar la buena sintonía existente entre nosotros. Cuando los temas de la conversación entraron en un tono de confianza, Alicia comentó que a menudo tenía sueños un tanto especiales.

Algunas veces, me contó, soñaba con situaciones que le aportaban un conocimiento que no poseía previamente. Si por ejemplo, imaginaba que le perseguía un monstruo y presa del pánico en lugar de enfrentarlo prefería morir, aprendía entonces sobre lo erróneo de tal elección, pues se había dejado vencer por el miedo. En otras ocasiones, veía en sueños a un personaje desconocido que le aconsejaba sobre aquello que convenía hacer en cada  circunstancia.

sueños_07Aún recuerda con preocupación, me dijo, un sueño en que veía a su cuñado en un ataúd, pues una semana después, sin más, apareció muerto. Su cuñado había decidido suicidarse, lo cual era extraño, pues era una persona muy vital y cargada de esperanzas. Entonces, no pude evitar preguntarle si había tratado de hablar con su cuñado tras ese sueño, pero ella se mostró extrañada ante la cuestión. Quizás, le insinué, aunque sin pretender culparla, pudo haber hecho algo para impedir su muerte, acercándose a él para descubrir sus preocupaciones y darle ánimos. Y me atreví a sugerirle que, tal vez sus sueños fueran premonitorios, pues al menos los más significativos parecían serlo.

sueños_06Pero Alicia no es una persona extraña sino una de tantas personas que tienen esa capacidad sin darse cuenta. Quizá el primer paso para comprender que algunos sueños se adelantan a lo que va a suceder sea darlo como posible, y Alicia, en su sana inocencia, no se atreve a considerarlo así.

Y llegados a este punto, ante la perplejidad de Alicia, dudé sobre si debía contarle mis propias experiencias. Es un antiguo debate interior que aflora en mi conciencia a menudo. Tal como diría el principito, me considero una persona seria, un adulto con la cabeza centrada y con una sólida formación científica, y sin embargo, siempre he intentado descubrir aquello que por esencial es invisible a los ojos. Sin duda, he conocido demasiadas cosas que nunca aparecen en los libros, aquellas que las personas “normales” tildan de extrañas y rechazan de un modo inconsciente, pues son patrimonio de lo oculto y misterioso. Pero al fin y al cabo, me dije a mi mismo, tengo un compromiso tácito con la verdad, la vida y las personas.

sueños_14Entonces le conté a la joven Alicia una experiencia muy personal. Me hallaba en Granada con motivo de un magnífico curso sobre desarrollo humano y creatividad personal, cuando tuve un sueño lúcido; era la hora próxima al amanecer, aquella en que la aurora disipa las tinieblas de nuestra mente. En aquel momento puede ver lo que había sido toda mi vida. Tal vez pasó apenas un minuto fugaz, pero yo pude ir a cada edad, a cada momento que había marcado mi vida, indagar en él, buscar las causas y los efectos, y saltar de nuevo a otro tiempo, a otro miedo, a otro nudo doloroso aún no resuelto, enfrentando el dolor, acechándolo a fin de cauterizarlo.

sueños_11¿Fantasías?, ¿fabulaciones?, preguntó Alicia. No, no es posible, le contesté, porque ver un documental de tu propia vida con todo detalle no puede confundirse con las imágenes fantasiosas que fabrican los sueños. En sueños, el cuerpo queda aletargado y nuestra conciencia, libre de sus ataduras, traza nuevas fantasías en el mundo psíquico, en base a las imágenes de la vigilia; los sueños combinan imágenes pasadas y reelaboran otras nuevas, verosímiles, aunque no reales. Pero los sueños lúcidos muestran, sin distorsión, sucesos ocurridos. Estas son realidades que tan solo pueden atisbarse con los ojos del alma cuando las puertas del tiempo se abren, a veces, como es mi caso, una sola vez en la vida. Así lo creo, sin envanecerme por ello ni sentirme diferente ni especial, pues casi nunca logro recordar un sueño. Considero que esta es una capacidad propia del ser humano, y que tarde o temprano todos habremos de vivir.

sueños_13En aquella conversación con Alicia, otra persona afirmaba la necesidad de anotar a diario los sueños, disponiendo un cuaderno de notas junto a la cama, para no dejar escapar ningún detalle en mitad de la noche por insignificante que fuera.  Sin duda, era un maravilloso contraste descubrir aquellas posturas tan dispares: por un lado, la de quien percibe en sueños, con nitidez, sucesos e imágenes aleccionadoras y brillantes que incluso vaticinan hechos futuros, sin apenas darse cuenta de ello, y por otro, la realidad ansiosa de quien anhela atrapar a cada hora pequeños sueños caóticos que nada dicen ni aportan. Ambas posturas respondían también a su natural personalidad: la primera, reposada, introspectiva, observadora, amable, y profunda; la segunda, impulsiva, nerviosa, habladora, atrapada por la maraña de su propia mente y sin anclaje real en lo profundo. Dos caracteres, dos realidades contrapuestas.

sueños_02De hecho, mi conversación con Alicia derivó hacia la necesidad de focalizar nuestra atención en lo que vivimos en el estado de vigilia, reforzando lo consciente, y no dirigiéndola hacia los pequeños detalles que surgen en sueños del inconsciente. Considero, le dije, que vivir de un modo más consciente los sucesos de nuestra vida y meditar sobre lo ocurrido, nos llevará a encontrar respuestas, atrapando una experiencia indispensable que de otro modo se disolvería en la rutina diaria. Sin duda, nuestro mundo consciente, aquel que se encuentra sobre la superficie del lago, es más poderoso que las aguas pantanosas del inconsciente.

Sin embargo, no es menos cierto que también podemos aprender de nuestros sueños, pero ello requiere cierto aprendizaje, y nadie nos enseñó nunca a dirigir los sueños y a interpretarlos. No en vano en el mundo griego se consideraba el sueño como una prolongación inconsciente de la vida que delataba las inarmonías de la personalidad, las enfermedades del cuerpo, las virtudes y defectos. Tal vez por ello, el sueño (Hipnos) se tenía por hermano gemelo de la muerte (Tánatos).

sueños_05Tener sueños premonitorios que se adelantan a los sucesos, tal como le ocurre a Alicia, no está al alcance de todos, pues exige una profundidad y nobleza de intenciones excepcional, ni van acompañados siempre de la capacidad para interpretarlos, pues a veces ello requiere toda una vida. Los sueños tienen su propio lenguaje, pues están hechos de imágenes y no de razonamientos. Tal vez por ello, no siempre son fáciles de interpretar las imágenes simbólicas que encierran, y menos aún, si no damos como posibles ciertas premisas.

Pero en verdad, no todos los sueños son mensajeros del futuro, ni vienen cargados de enseñanzas, pues tan solo las personas receptivas pueden captar aquellas imágenes que habitan para nosotros en el futuro. Algunos seres humanos, como Alicia, se comportan como un delicado diapasón capaz de percibir las más leves vibraciones del océano emocional en que nos hallamos inmersos. Al fin y al cabo, como dijera Calderón de la Barca, toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

sueños_04A menudo, cuando nos adentramos en el sueño, vaga nuestra mente río abajo, como un leño inconsciente mecido por las aguas, sin rumbo fijo ni piloto que dirija la travesía. El sueño es como una puerta sin puerta, un horizonte sutil que una vez atravesado nos devuelve a nuestros propios orígenes, a nuestra realidad inconsciente, a la oculta dimensión en donde se refugia nuestra conciencia, aquella que vive en nosotros aunque apenas reconocemos.

Ramón Sanchis Ferrándiz ©

(https://raysan2012.wordpress.com/) (twitter.com/RAYSAN2012).

 

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