Herramientas del escritor (IV): el lenguaje figurado.

Libros en la playa

4. El lenguaje figurado; simbolismo y significado oculto de las palabras:

El lenguaje literario utiliza como herramienta las palabras, pero debemos advertir que ellas albergan más de un significado. El significado objetivo que se les atribuye a las palabras (su denotación), no siempre coincide con el mensaje que ellas trasmiten, dado que esconden un significado variable y subjetivo (su connotación), el cual depende de la intencionalidad del autor (tal ocurre en las frases con doble sentido, la ironía, etcétera). Por ello decimos…

Daniel es un lince”; “a este chico le falta un tornillo”…

Por tanto, más allá de su significado objetivo o aparente, el lector ha de saber interpretar la connotación de las palabras, en virtud del contexto en que se hallan y de las semejanzas reales o imaginarias que encierran. Tal ocurre, por ejemplo, en el lenguaje figurado, que va más allá del sentido literal de las palabras para cargar de expresividad y belleza las palabras habituales (metáforas, comparaciones o símiles, metonimia, hipérboles, sinestesia, alegorías, paradojas, analogías, énfasis, hipérbaton, eufemismos, personificaciones, cosificaciones, metáforas de situación, etcétera), así como en el lenguaje simbólico (cargado de símbolos, leyendas, mitos, etcétera).

He aquí un ejemplo de lenguaje figurado que nos ofrece Ernesto Pérez Zúñiga, Premio Torrente Ballester del año 2014, en su obra La fuga del Maestro Tartini:

“…Contemplé la ciudad rojiza, felina, el lomo erizado de torres”.

Porque una ciudad puede tener muchos apelativos, pero solo ante la mirada vigilante de un escritor la ciudad aparece como un felino recostado cuyas torres se levantan sobre su lomo, al igual que la pelambre de un animal cuando se eriza.

También dirá Gabriel García Márquez:

“Tuvo que remontar los afluentes de la memoria”

Y entonces el lector —a sabiendas de que la memoria no tiene afluentes—, recurre a una interpretación figurada de dicha metáfora.

En el lenguaje figurado o imaginario, el escritor puede utilizar diferentes figuras retóricas (o recursos literarios) que ya han sido citadas en los temas dedicados a Escritura Creativa. Por otra parte, algunos textos se presentan también, cargados de un contenido simbólico, ya sea expresado de un modo aparente o explícito:

“El espíritu duerme en la roca, sueña en la flor, despierta en el animal y es consciente de que está despierto en el hombre” (Máxima extraída de la Revista Esfinge Digital).

Esta es, por tanto, una herramienta utilizada por el escritor que realza el sentido estético de un escrito y puede dotarlo de una gran profundidad, porque ofrece múltiples significados.

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