Herramientas del escritor (V): el diseño de los personajes.

 

5. Diseñar personajes auténticos, poderosos y convincentes:

En sus 8 reglas para escribir ficción, el escritor americano Kurt Vonnegut aconseja:

“Dale al lector al menos un personaje con el que él o ella se pueda identificar”.

images_10Porque los personajes son la pieza fundamental e ineludible de cualquier narración. Ellos han de ocupar el centro de la escena, tomándola por derecho propio; deben actuar, sentir, llorar y reír, con la mayor intensidad posible, como si quisieran aferrarse a la vida con dentellada fiera, temiendo un final agónico o una vida efímera. El narrador, a menudo proyecta sobre ellos la pujanza de sus emociones, su ternura y calidez, la angustia de sus momentos más tristes y punzantes, toda la fuerza de su temperamento, de sus creencias y convicciones. Les transfiere la vida que corre por sus venas, como si se tratara de sus propios hijos, a los cuales desea alumbrar con todo su esfuerzo y dedicación. Porque ellos son el legado de los sueños más profundos del escritor, de la vida que no ha vivido, de los anhelos que se quedaron en el camino, pues todos los mundos posibles que nunca fueron, pueden resucitar en manos de los personajes que él alienta.

Un escritor podrá crear personajes poderosos, vibrantes, esforzados, que no conozcan los tiempos muertos ni se rindan ante ninguna adversidad, o bien, pusilánimes, melancólicos, egoístas, intrigantes, pero sobre todo han de ser creíbles y auténticos. En realidad, los relatos admiten cualquier tipo de personaje, pero los grandes escritores no; ellos tan solo apadrinan a los que logran tener vida propia.

Entonces, hay que recomendarle a todo aprendiz de escritor que escuche aquello que tienen que decirle los personajes y permita que se expresen con su voz; ha de dejarles relatar sus conflictos, sus miserias y bondades, ayudándoles a descubrir sus propios miedos —que no han de ser los suyos—, conduciéndolos, tan solo, a donde necesitan ir.

Al respecto –aunque se refiera al cuento— aconseja Horacio Quiroga en su Decálogo para escritores:

“Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento”.

Ramón Sanchis Ferrándiz ©

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