Reflexiones sobre la vida y la muerte.

Cualquier escritor es vitalista, y como escritor me sumo al manifiesto en pro de la existencia plena y consciente. Porque todo escritor se aúna con la vida, con los sueños, con la esperanza, con la proyección de futuro y los mejores anhelos para su mundo y sus gentes. Porque la vida se siente, se enseñorea de nuestra existencia y la sentimos vibrar bajo nuestra piel con toda su carga telúrica, mágica, mensajera palpable de la fuerza primigenia que puso los mundos en movimiento. La vida es lo que está siempre presente, al menos mientras nos quede una gota de su maravilloso elixir y una mínima hebra que nos mantenga aferrados a ella. Mientras perdure un cordón de sustancia, en tanto quede en nuestro pecho una pequeña brizna de aliento, la vida será todo, será dueña…

Universo_04Pero si algún día la vida termina, no desesperes, pues cuando ya se retire el manto de materia que nos encubre, tal vez la esencia que eres, tendrá que aprender de nuevo a gatear por otros caminos de luz, surcando las rutilantes estrellas de un mundo inmaterial semejante a los luceros que ahora te embelesan… Y quizás, cuando el velo de lo material se deshaga tan solo quede aquello que atesoras en tus profundos sueños del alma…

Sin duda, cuando duermes, tu cáscara de materia permanece aletargada, y sin embargo sueñas, transportado en un bajel que surca las galaxias insondables, las emociones más bellas y azules, los pensamientos más elegantes y elevados. Cuando cada noche te conviertes en vigía de tus sueños, apostado en las amuras de tu barco celeste, pareciera que has muerto para el mundo de los cuerdos, y sin embargo viajas como un loco enajenado por sus ensoñaciones, en un mundo de estelares vientos e irisadas olas, tan real para ti como las olas del mar que ahora te reciben en la playa. Pero recuerda, cuando navegues por ese mundo de ensueños, que eres mortal, que los sueños también acaban y tus deseos habrán de proyectarte de nuevo a la vida rutinaria que llamas ahora real… Y quizás, al igual que ocurre cuando los ensueños se desvanecen, en que debemos regresar a nuestro mundo de cotidianas realidades, tal vez ocurra en el trance hacia la otra orilla. Porque siempre se dijo que «igual es arriba que es abajo».

images_08En mi humilde opinión, no creo que tan solo exista lo que llamamos vida desde nuestra perspectiva física, pues he comprendido demasiadas cosas del pasado y el futuro en algún «sueño lúcido»; he convivido con gente noble que tenía capacidad de clarividencia; he escuchado el relato de quien ha retornado de un coma, esperanzado y luminoso, tan alejado del temor en que nos han educado; conozco los experimentos médicos sobre el trance de muerte que han logrado retornar a quienes, pasados varios minutos, ya se daba por muertos… todos ellos narrando una misma historia. Y considero, tal como decían los sabios de la antigüedad, que la vida y la muerte son dos caras de una misma moneda. Es decir, una misma realidad, a la que denominaban la Vida-Una, vista desde ángulos diferentes.

 

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