¿Puede volcar el eje de la Tierra?

¿Puede volcar el eje de la Tierra?

Autor: Raysan.    Publicado en: Revista Esfinge, noviembre de 2002. Sección: Chispas Científicas.

Deshielo polarA mitad del siglo veinte, se supo que los climas en la tierra habían variado cada cierto tiempo, no siempre de modo gradual sino de improviso, haciendo desaparecer a especies que no supieron adaptarse a los cambios. Las pruebas parecían concluyentes. Se dataron al menos seis grandes períodos glaciales, y se comprobaron al menos cuatro grandes cambios que alteraron los polos convirtiéndolos en zonas templadas.

Debatían entonces los científicos si los polos podrían girar bruscamente de tal modo que alguien que se desayunase como súbdito inglés pudiera aparecer de súbito en mitad de la Patagonia como aperitivo de algún felino. Pero lo cierto es que ante tales efectos tan solo cabían dos planteamientos posibles, y las pruebas halladas podían servir por igual para ambos: ¿podría volcar el eje de la Tierra o podría desplazarse la corteza terrestre sobre sus capas inferiores?

MamutsAlgunos científicos como James Clerk Maxwell o George H. Darwin adoptaron la primera postura. Opinaban que no era imposible un movimiento de vuelco de la Tierra que liberara energías acumuladas cada tanto. La muerte súbita de ciertas especies en grandes franjas de la Tierra parecía indicarlo así, como los mamuts y rinocerontes lanudos en Siberia, o camellos y caballos de Norteamérica, sorprendidos comiendo o de pie, y por lo tanto congelados en un instante.

Científicos como Hapgood, en su libro “La corteza terrestre se desplaza” aportan datos inestimables, comprobando que los casquetes polares, con espesores de hielo de más de mil metros, no estando situados exactamente sobre el polo son una inmensa carga para el planeta, y además descentrada, que podría hacerla volcar o cuanto menos desplazar la corteza sobre sus capas inferiores más plásticas y fluidas.

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Diversos pueblos han relatado de modo coincidente los sucesivos cataclismos, incluso el espiralado movimiento de su eje al cabecear, y otros que, desde 1620, cuando ya Francis Bacon se atrevió a apuntarlo aún no siendo considerado un científico, afirmaron que los continentes podrían moverse, hasta llegar a Wegener y su teoría de la Deriva de los Continentes.

cambio-climatico-antartida-verde_2_2237658Pronto se comprobó que zonas antaño cubiertas por glaciaciones, al aligerarse de hielos comenzaron a emerger y siguen aún elevándose unos centímetros por siglo, como Escandinavia. Por ello, Airy había hecho valer su teoría de la isostasia, por la que se pensaba que los continentes, por ser menos densos que las capas inferiores, podrían flotar sobre ellas, elevándose y hundiéndose hasta hallar su equilibrio.

En la actualidad, los científicos admiten que las masas continentales tienen un cierto movimiento de elevación o hundimiento, tal como si flotaran sobre las capas inferiores y la corteza, aunque es un todo continuo tiene cierta flexibilidad. No es menos cierto que de acuerdo a la moderna teoría de placas, heredera de la teoría de Wegener, las placas continentales se desplazan y chocan entre sí, provocando que las tierras se levanten o desaparezcan bajo la corteza terrestre. Y también, que de cuando en cuando hay un volteo parcial o total del eje del planeta, ya sea por terremotos, cambios climáticos o el impacto de aerolitos.

760px-Oblicuidad_o_Inclinación_Axial_de_la_Tierra.svgCientíficos rusos han constatado que, a causa del cambio climático, las masas de hielo de los casquetes polares están cambiando, lo cual podría provocar un desequilibrio y cabeceo que se conoce como efecto Dzhanibekov. En la medida que la masa de hielo del polo norte se reduce, por contra, aumenta  la que cubre el continente antártico, lo cual podría provocar un movimiento de peonza. No en vano la geología ha demostrado que dicho continente antártico era un vergel hace unos 16.000 años atrás.

En el fondo, nada permanece inalterable, todo muda y se transforma adoptando nuevas formas. 

 

Para saber más:

http://actualidad.rt.com/ciencias/view/143605-tierra-cambia-rotacion-salto-mortale

http://www.astromia.com/tierraluna/tectonica.htm

https://tecnoceano.wordpress.com/2012/12/05/deshielo-de-los-casquetes-polares/

http://nea.educastur.princast.es/repositorio/VIDEOS/1_nea_colab08_ESO_10%20Tectonica%20de%20placas%20B.swf

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Deseos para un nuevo año que comienza…

Creo que me pondré al día, dejando resueltas los grandes tareas que me acucian, antes del comienzo del nuevo año. Por supuesto, siempre hay que limpiar el planeta de baobabs. Si en algo fallé, y alcanzo a ser consciente de ello, me propongo seriamente corregirlo.

Atardecer

Hay que arreglar siempre el pasado para encarar un nuevo rumbo, siempre más luminoso, más positivo. Os deseo a todos lo mejor; a los amigos, a los hermanos del alma, a los desconocidos, y a todos aquellos que abrirán puertas en mi corazón a partir de este instante. Hay cierta magia en eso de hacerse buenos propósitos, y seguramente, esa decisión interior permite que esos objetivos se cumplan: sin duda se despierta una energía que uno no creía poseer adentro.

A mis alumnos del taller de escritura les digo: soñad en escribir, si ese es vuestro deseo, porque de verdad, algunos lo tenéis cerca. La cosecha de este año es buena. Pero no siempre lo logran los que creen que lo van a lograr; a veces, lo logran los más callados, los constantes, los que viven de realidades cotidianas. Tal vez, sin darme cuenta, les digo a ellos lo que nos conviene escuchar a todos… Soñad a lo grande, pero siempre que os permitáis, a la par, poner los medios para que ese sueño se cumpla. Porque si os decís tan solo “me gustaría”, no lo lograréis. Soñad a conciencia (con la imaginación, no con la fantasía) y llegaréis a vuestra meta: colocad primero un pie, y luego otro, y no penséis en cuan largo es el camino. Alguien dijo que todo camino comienza con un primer paso. Y para aquellos que más que un camino buscan un sendero, también: todo sendero comienza con una pequeña luz que se enciende en la bóveda expectante y silenciosa de la conciencia. 

Escher-No-66-Winged-Lion-1945Repito: hay cierta magia en eso de hacerse buenos propósitos (y no lo digo yo, sino gente que sabe como H.P. Blavatsky), y seguramente, esa decisión interior permite que esos objetivos se cumplan. Acaso el tiempo tenga puertas que desconocemos, que tan solo se abran cuando estamos receptivos para ello. Tal vez el tiempo, que es la energía con que se construye la vida, tenga misterios que aún desconocemos. Seguramente depende de nuestras vivencias, y no solo sea relativo sino elástico. Acaso la magia de un instante sea tan poderosa como la fuerza de nuestra voluntad…

Os deseo un año luminoso… Para quien lo desee de verdad, que no se sienta solo… Yo estaré siempre al lado de los que buscan crecer, de los que buscan encender una luz para que el mundo mejore.  Caminando por la senda humana y filosófica que cada uno ha de trazar, o por el camino literario, que es también un modo de descubrirse a sí mismo.

Otoño 5No dejéis que crezca la hierba en la senda de los buenos propósitos, a fin de que este pobre mundo pueda mejorar. Tal como decían los egipcios, caminando firmes y decididos, nuestros pasos nos llevarán al lugar que merecemos…

Separatismo e identidad. Artículo de opinión.

Separatismo catalán_03La consulta catalana en pro de la independencia es un aspecto concreto que se enmarca en una problemática de orden superior. Hoy en día las personas, comarcas, regiones y países necesitan encontrar la propia identidad, y se afanan en re-afirmarla una y otra vez probablemente porque no tienen conciencia clara de los elementos que la conforman. En realidad, quienes se hallan afirmados en sus posturas, concepciones y criterios, actúan en consecuencia y no precisan hacer alarde de ello a todas horas.

Cuando la búsqueda de la identidad  se fundamenta en hechos externos ello nos aleja de nuestro propio centro, de aquel lugar en que reside nuestra esencia, los valores más profundos y respetables. Ocurre algo similar a cuando se busca la libertad a toda costa y en su aspecto más externo, lo cual deriva a menudo en un libertinaje que no entiende de normas, ni de un mínimo sentido común. De este modo, si la búsqueda de la propia identidad se fundamenta  en el ataque al vecino, que obviamente ve la vida de una forma diferente a la nuestra, se disfraza siempre un problema real: la ausencia de identidad.

No siempre hay vecinos a nuestro alrededor que pretenden asaltar nuestra casa, dañar a nuestras gentes, apropiarse de nuestros bienes y propiedades. Cuando existan tales agresiones en realidad, convendrá tomar medidas disuasorias, legales, diplomáticas, comerciales, etcétera, pero intentando agotar todas las vías posibles de entendimiento antes de llegar a un enfrentamiento real.

Separatismo catalán_05No obstante, a menudo, se fabrican en el imaginario colectivo de los pueblos, ataques externos que no ocurren, insidias que no existen salvo en nuestra imaginación, odios que se tildan de “irreconciliables” que el vecino nunca alentó. Pero este es un mecanismo antiguo en que los dirigentes de una sociedad alientan la cohesión de su propio grupo suponiendo un ataque exterior que no existe. Esto ocurre, por ejemplo, en los países emergentes en donde el ciudadano no tiene un criterio bien conformado sobre lo que es un verdadero estado; en tales circunstancias, los dirigentes azuzan los miedos del ciudadano ante los enemigos foráneos, o hinchan el pecho alardeando de logros que no siempre se deben a su buen hacer.

La identidad que mira demasiado hacia el exterior, buscando los fallos de otros, agrediendo verbalmente a quienes no piensan como uno mismo, a menudo se olvida de los valores humanos, del sentimiento de fraternidad que debe presidir toda relación entre sociedades diversas.

Separatismo catalán_01_LIbertad digitalEn un mundo empobrecido, sin ideas ni principios, lo natural ya no es la unión sino la desunión. Lo relevante, ya no es quién se separa de quién, quién ostenta la razón, ni tan siquiera si es lícito o no hacerlo de acuerdo a la ley, sino el hecho de que no hemos sabido convivir en sana armonía. Es lógico que las manos se sientan diferentes a los brazos,  a los hombros, al tórax, al cuello o la cabeza… Pero de igual modo, tarde o temprano los dedos se sentirán ajenos y diferentes a las manos, y buscarán su propio rumbo. Argumentarán entonces, que se sienten digitados por ellas, manipulados, y se irán separando del cuerpo en el que tenían desde siempre su lugar y su sentido de ser.

Sí, tal vez el sino de los cuerpos sea, cuando los traspasa el tiempo, el ir desmembrándose, descomponiéndose, para llegar a ser, apenas, un vago recuerdo en la memoria de un ser querido. A este proceso le llamamos muerte; entonces las fuerzas que mantienen unidas las cosas, ceden su lugar a las que ansían destrozarlas. Cuando las fuerzas que mantienen vivas las estructuras dudan, por un segundo de su función, el caos y la nada avanzan.

Los hechos diferenciales existen: ¡cómo no iba a ser así, si en el fondo todas las cosas son diferentes!  Pero siendo diferentes en aspecto y forma, nos unen realidades más profundas y esenciales. Los seres humanos somos diferentes, es cierto, pero tendemos a comprender y a evolucionar del mismo modo; tarde o temprano, irremisiblemente, cuando la evolución erosione nuestros hechos diferenciales, seremos profundamente iguales. Porque siendo diferentes nos hermanarán entonces los sueños, los ideales, las sonrisas francas que surgen del corazón… Algún día, cuando la unión nos traspase, las diferencias quedarán a un lado; ya no importarán los colores de la piel, del cabello, ni la condición social o la nacionalidad. Tal vez, en aquel entonces, aún observando los hechos diferenciales con la mirada, los ojos del alma nos hayan enseñado a ver detrás de las apariencias a “seres humanos”. Ojalá algún día dejemos de ser hechos diferenciales para aspirar, como seres humanos, al verdadero avance: el desarrollo interior. Aquel avance que tan solo se atesora, cuando nos situamos más allá de las formas que siempre quieren separarnos.

Separatismo catalán_04No puede forzarse a nadie a vivir con quien no desea, porque los vínculos fraternos y de verdadera hermandad no se improvisan. Pero aquellos que siendo hermanos durante siglos se van alejando de los principios que antaño los unían, en el fondo saben, que han dejado crecer en su interior malezas y enredaderas que acaban por asfixiar la unión.

La humanidad es como un gran ser que, a pesar nuestro, camina hacia algún lugar. Nosotros nos empeñamos siempre en caminar en una dirección diferente a la que nos dicta la razón. Nuestros brazos se empeñan en moverse de modo independiente a los hombros y a la cabeza. Nuestras manos, se empeñan también, en constituir hechos diferenciales y no meras manos, porque se saben únicas e irrepetibles. Pero aún siendo únicas e irrepetibles nuestras huellas dactilares y nuestras manos, incluso siendo opuestas y diferentes, una de derechas y otra de izquierdas, están condenadas a ponerse de acuerdo para construir algo. Cada uno de nosotros, por si mismo, no somos sino una sombra de lo que podemos ser unidos. 

AtardecerEs necesario retornar a la unidad en lo individual y lo colectivo, a la fraternidad y la armonía. Renovarse año tras año, tal como hacen la piel y el cabello; cambiar los vestidos grises, viejos y descoloridos, por ropas de colores que nos devuelvan la alegría en lo aparente y lo interno… Nos hace falta, unidad de principios, de pensamientos, sentimientos y acciones en lo individual; unidad de miras, de sueños y de esfuerzos, en lo colectivo, a fin de conformar una hermandad en lo profundo. Esto es lo esencial; lo único que perdura cuando el paso del tiempo barre con lo aparente y lo proyecta hacia su caos.

Obsolescencia programada. Artículo de opinión.

Basura electrónica_04Cuando nuestra sociedad de consumo descubrió que los objetos y mecanismos que fabricaba tenían una duración excesiva, comenzó a programar su deterioro. Entonces, mucho antes de que llegara su fecha de caducidad, o su deterioro natural, decretó su muerte asistida. De este modo, los productos más duraderos fueron pereciendo porque convenía al consumo. El dios del consumo requería nuevas víctimas que se inmolaran por la causa. Los materiales más férreos y perdurables se tornaron en perecederos y frágiles. Los móviles, videojuegos, ordenadores, bombillas, tabletas, iPods y bombillas, se tornaron débiles, porque nuestro mundo apostó por la fragilidad de los muchos, condenándoles a la obsolescencia. Y de este modo, el mundo, quedó también sometido a la obsolescencia programada. Nada era ya duradero. La fecha de caducidad quedó prefijada, tal vez, por quienes mueven los hilos de todo.

Basura electrónica_01Desde entonces, el mundo, boquea inerte en nuestras manos. Se nos muere de pobreza. La brecha digital ha partido la frente de millones de personas desasistidas que revuelven entre la basura en busca de un material duradero que llevarse a la boca… y al alma. La caducidad de sus vidas se presiente tanto como la de sus recursos. A menudo, hay pueblos, países enteros, que huelen a pobreza… Pueblos que tienen un aroma especial, a rancio, a podrido, a óxido alabeado de tonos cobrizos… y sus vidas tienen un matasellos de caducidad impreso en la frente. Pueblos obsoletos que huelen a vía muerta; pueblos en que los niños sueñan por la noche con una esperanza con muñones por brazos, con Victorias de Samotracia sin cabezas y sin alas…

Basura electrónica_05Sí, el mundo se descompone… Ya huele. Porque aquellos pocos que digitan los designios de los muchos, lo han dejado morir de inanición. Pero las luchas de clases no son las culpables del enfrentamiento silencioso: el mundo no está dividido entre pobres y ricos, sino entre materialistas e idealistas. Aquellos que desconocen la ética, se lucran con la misma indiferencia con que pisotean los valores humanos. Precisamente porque el dinero es el totem que mueve a los pudientes, a los orgullosos e indolentes que pisotean almas y cuerpos, nosotros no les haremos el juego. Nosotros no aspiramos al dinero, ni a cortar los pies de nadie para parecer todos igual de altos. Nosotros no ambicionamos tener cosas, sino poseernos, atesorar el conocimiento y la verdad. Porque la lucha no se da tan solo entre ricos y pobres, sino entre desalmados y seres con principios, entre una visión superficial o profunda de la vida. 

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Quienes programan los designios de otros, aquellos que Platón llamaba los amos de la caverna, aquellos que mueven los hilos de las personas, se olvidan de que hay quienes aún resguardan el pequeño rescoldo de su conciencia entre sus pobres manos. Algún día, cuando despierten, el mundo será de nuevo más noble y vertical.  Lucha pues contra la obsolescencia que el mundo intenta programar, también, de tus ideas, de tus valores, de tus principios e ideales. Vive de pie, en un mundo que caduca, para ayudar a quienes sean conscientes de ese olor a podrido que nos invade, sigiloso y letal.

Basura electrónica_00Contra la muerte programada, aférrate a la vida de aquello que no muere: las ideas. Frente a la sociedad de consumo, perecedera y vacía, despierta cada día como un ser humano consciente de su valor, de su importancia. Denuncia, pero sin odio; impulsa el progreso pero no destruyas vanamente el mundo; trabaja para construir un mundo mejor, día a día, libre de dueños insensibles y de ideas planas. Alienta la durabilidad de los principios y valores que siempre hicieron crecer al ser humano: la unión, la belleza, la bondad, la justicia, la verdad. Porque los seres humanos conscientes de serlo no tienen obsolescencia sino duración consciente y programada por sí mismos.

Basura electrónica_03Y cuando alguien crea que los sistemas en que vivimos son perfectos, disculpa su ignorancia. Cuando alguien te diga que no existen conspiraciones para amordazar al mundo, sonríe con indulgencia. Cuando alguien quiera cambiar el mundo mascando el odio entre sus dientes, disculpa su pobreza moral. Cuando los ambiciosos quieran tumbar a los que detentan el poder para sentarse en su trono, pasa de largo junto a ellos, porque detrás de sus máscaras se esconden los mismos rostros que odian… Aprende a distinguir, más allá de sus disfraces, a los lobos de los corderos, y míralos a la cara sin miedo, porque ellos son tan efímeros como el pasado. Recuerda siempre que la Humanidad merece todos los desvelos, y que la esperanza es un arma cargada de futuro.  Arranca de cada frente tocada por la desesperanza, el sello de caducidad que portan sin saberlo… No dejes que sus manos amasen el odio como única salida a un mundo que perece.

Cuando alguien sueñe con un futuro laborioso que se construye día a día, con la argamasa del esfuerzo y la armonía, entonces sonríe… Tal vez no vivirás para verlo, pero podrás descansar tranquilo: sabrás que un mundo así no caduca.

Los dos hemisferios del cerebro. Artículo.

Articulo publicado en la Revista Esfinge en marzo de 2002.                         

Los dos hemisferios del cerebro.

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El cerebro humano está conformado por dos hemisferios, derecho e izquierdo, con formas simétricas, pero cuyo funcionamiento y la labor que realizan son bien diferentes. Dichos hemisferios se hallan unidos por el llamado “cuerpo calloso”. Los hemisferios están constituidos por la sustancia gris que da lugar a la corteza, y la sustancia blanca que conforma el cuerpo central. Entre ambos se producen una ingente cantidad de conexiones nerviosas que siempre pasan por el cuerpo calloso.

Las investigaciones generadas por los daños cerebrales producidos en la últimas guerras mundiales aceleraron el conocimiento que tenemos sobre el funcionamiento e importancia de ambos hemisferios. Así se descubrió que los daños provocados en el hemisferio de la derecha repercutían en la  movilidad y las sensaciones del lado izquierdo del cuerpo, y viceversa.

En todas las personas prima la influencia de uno de los dos hemisferios. Quienes tienen más activado el hemisferio de la izquierda tienden a captar las cosas de un modo más racional, dado que analizan las circunstancias en que se encuentran, comparan las opciones, calculan y prevén las consecuencias, las miden mentalmente, y deciden o sacan conclusiones sobre lo vivido bajo un enfoque más racional, y en consecuencia tal vez más frío, más metódico, más pausado.

En aquellas personas en las que prima el hemisferio de lateral derecho, su forma de captar las circunstancias, de comprender es en base a analogías. Su forma de aprender está más basada en los sentimientos, es más imaginativa,  y guarda relación con la necesidad de comprender mediante sensaciones e imágenes, sintiendo las cosas, experimentándolas de modo emocional antes que con conceptos concretos, con números, etc…

Podríamos decir que cada hemisferio ve la vida desde un ángulo, y comprende la realidad (si es que existe una realidad estrictamente objetiva) de modo parcial. La visión completa y equilibrada de la realidad es una combinación de la comprensión racional y analógica. Un río es un objeto a la vez que un concepto, y por tanto se puede explicar, se puede medir su caudal, se puede pensar en él, y también se puede pintar, y se puede sentir paseando por su ribera o metiendo las manos en sus aguas, y tal vez valgan por toda definición.

Cerebro_01El mayor desarrollo, que no en volumen, de uno de los dos hemisferios no tiene por qué ir en detrimento del otro, pero en la práctica usamos uno y no otro. La dificultad para aprender con una deseable visión objetiva deviene también de la dificultad de equilibrar las capacidades que corresponden a cada hemisferio.

El hemisferio lateral izquierdo dirige las funciones del cálculo, el habla, la escritura, etcétera…

El hemisferio del lateral derecho rige la comprensión artística, la imaginación, etcétera… Las necesidades de un mundo que ha dado más valor en las últimas décadas a una educación técnica y racional, han ocasionado que haya un mayor desarrollo del hemisferio de la parte izquierda. Ultimamente frente a una enseñanza antes más basada en lo memorístico, el concepto, y el predominio de las ciencias físicas, se ha revalorizado la enseñanza musical, de danza, de manualidades, de artes plásticas en general, la valoración de las humanidades y las ciencias del hombre. Frente a quienes dicen que cuando un hemisferio actúa el otro no lo hace opinamos que hace falta aprender desde una doble óptica, potenciando los valores de los que carecemos y que son propios del hemisferio que tenemos menos activado.

 

Los límites del mundo. Artículo.

 

 

LOS LÍMITES DEL MUNDO.

(Publicado por Ramón Sanchis Ferrándiz en la Revista Esfinge, en Marzo de 2002).   

Samarkanda_04Ciudades de leyenda como Tartessos, Biblos o Samarcanda; rutas del ámbar y de la seda; mares boreales y tierras umbrías. Viajeros de todos los tiempos han hecho retroceder los límites del mundo más allá de los confines de lo desconocido.

Nos llama profundamente la atención seguir en un moderno atlas los recorridos de Alejandro Magno, a la par que se lee el relato y detalles de sus gestas. Siempre se dijo que conquistó las dos terceras partes del mundo conocido en su época, pero resulta más sorprendente aún ver en un mapa actual hasta dónde llegó en apenas ocho años, a caballo, seguido de 50.000 hombres, que fueron asentándose en aquellas tierras lejanas.

TroyaLos relatos homéricos de “La Ilíada” sobre Troya y las aventuras de Aquiles, Ajax, Agamenón y tantos otros libros como “La India” de Ctesias, o la “Anábasis” o “Expedición de los Diez Mil” de Jenofonte alentaron la curiosidad y el afán de aventura del mundo helénico.

Alejandro fundó ciudades tan lejanas y desconocidas como Alejandría de Aria o Alejandría del Cáucaso, que corresponden a las actuales Herat o Kabul, en los recientes escenarios de las batallas de Afganistán. Hoy sabemos las dificultades que tiene recorrer esas tierras acarcavadas y secas, rodeadas de picachos nevados a gran altitud.

Samarkanda_02La vieja ciudad helénica de Maracanda, en la linde con las tribus escitas, es hoy conocida como Samarcanda, en el corazón de Uzbekistán. Los pies de Alejandro hollaron también la meseta del Pamir, en la actual Tayikistán y en China; se adentraron en las cordilleras del Paropámiso (el Cáucaso persa), llegando al actual Pakistán y los montes del Hindu-Kush; llegaron a ciudades fronterizas hindúes como la actual Lahore, a los afluentes más alejados del río Indo, como el Stanley,  a Cachemira y a las estribaciones himaláyicas del Tibet.

Las fronteras del Oriente desconocido fueron alejándose cada vez más con el paso de los siglos, a medida que las guerras, los intrépidos jinetes-correo o simplemente las caravanas de camelleros en busca de sedas y especias fueron expandiéndose como una mancha de aceite.

Cuando Pitágoras, en el siglo VI a.C., cita la constelación de la Cruz del Sur, aquella cruz perfecta que marca la dirección del Sur y que tan sólo puede verse desde el hemisferio austral, denota que ya era conocida en su tiempo y que tal vez él mismo la había visto.

Siempre hemos pensado, y así lo han dicho respetables científicos, que los griegos creían en un mundo plano, limitado por altas montañas y un océano que todo lo circundaba.

Sin embargo, ciertos conocimientos en la antigüedad no eran de dominio público. Para algunos sabios como Anaximandro (618-545 a.C.) era una evidencia que el mundo era redondo, y él mismo afirmaba que  bastaba para ello observar desde la costa cómo se alejaban los barcos en el horizonte del mar, viendo desaparecer primero la quilla y posteriormente el velamen.

El mundo helénico tenía otro límite infranqueable por Occidente: las columnas de Hércules, en el sur de Iberia. Éste fue durante siglos el último confín para los marinos desde la antigüedad remota. En parte porque los cartagineses bloquearon su paso a partir de la segunda mitad del siglo VI a.C., tras las luchas con Roma, aunque por otro lado la tradición, apoyada en innumerables pruebas escritas, presenta otra versión.

Cuenta dicha tradición, que tras el hundimiento del archipiélago atlante, las aguas plagadas de lodazales del Mar de los Sargazos y el miedo ancestral a un recuerdo que permanecía impreso en la conciencia de todos los pueblos de las costas atlánticas, hicieron que nadie se atreviese a ir más allá del resguardo y protección de las costas de Hesperia. Las huellas del cataclismo quedaron fijadas en innumerables mitos sobre un diluvio universal, más cercanos a la realidad que a la leyenda.

Atalantida_02Tan sólo algunas islas, llamadas por ello Afortunadas, quedaron como mudo testigo de una época ancestral que quedó sepultada bajo el mar, según Platón hace ya 11.600 años.

La mítica acepción del Jardín de las Hespérides, tal como se conocía al vergel atlante, quedó asociada con el nombre de Iberia cuando ésta pasó a ser el límite natural del mundo conocido, el mundo del ocaso, donde cada día se guarecía el sol y donde vagaban las almas de los desencarnados. Cuentan que incluso Julio César, en sus guerras de conquista en el noroeste de Hispania, sentía tal temor y reverencia por las tierras del Finisterre hispano, el fin del mundo conocido y seguro, que estando tan sólo a unos días de marcha declinó llegar a las costas gallegas.

Habría que citar también aquí, ciertos textos cuyo contenido parece ficción, y que una vez desvelados acaso encierren más de una pequeña joya de conocimiento oculto. Como ejemplo, valga el relato de La Odisea, del que ciertos investigadores señalan que, siguiendo los vientos y las jornadas de viaje que allí se citan, se narra un viaje de carácter “iniciático” al corazón del océano, donde se hallaba la Atlántida.

De aquellos lejanos archipiélagos y de los posteriores asentamientos en los finisterres de las costas occidentales de Europa, provenían durante siglos las oleadas de los pueblos de piel rojiza que de un modo vago se citan siempre en los textos como “los pueblos del mar”. Fundaron colonias estables aún antes de que el continente europeo tuviera la forma definida que reconocemos en los mapas, y de sus asentamientos surgieron pueblos navegantes como los fenicios, con técnicas, conocimientos y construcciones que en teoría surgen de repente.

Pero los viajes de intrépidos y valerosos marinos fueron dando claridad al panorama de la geografía terrestre, alejando sombras, ambigüedades y miedos, convirtiendo el conocimiento que mantenían oculto ciertos iniciados en una urgente posibilidad de comercio, de aventura y de expansión humana.

Sorprende pensar que ya en el año 3000 a.C., tribus árabes del país de Punt, en el estrecho de Abisinia, se asentaron en las costas hindúes.

Barco egipcio_01Los marinos egipcios, apenas acostumbrados a cortos trayectos fluviales, con sus barcas alargadas,  surcaron 1500 años a.C. el mar Rojo llegando al país de Punt, bajo el mando de Pa-Nehesi en el reinado de  Hatsepshut. Con las crecidas del Nilo, y ayudado de la construcción de portentosos canales, uno de los brazos del Nilo desembocaba directamente en el mar Rojo, y sus barcos de 22 metros de eslora trajeron marfil, madera de incienso, especies y pieles exóticas.

Pero los egipcios,  pueblo que vivió casi de espaldas al mar, dejaron su lugar  a otras gentes que lo tenían como algo propio. Tal vez por ello el Faraón Nekao, a inicios del siglo VI a.C., formó una escuadra mercenaria de marinos fenicios para ir más allá del Mediterráneo y bordear África. Los marineros debían rodear el continente y volver a Egipto. Columnas de Hercules_01Cuentan las crónicas que viajaron durante tres años hasta cruzar el cerco cartaginés de las columnas de Herakles, y continuaron la navegación teniendo el sol a su derecha, con largas estadías de descanso para sembrar la tierra y poder alimentarse por sí mismos.

En cambio cretenses, troyanos, micenos y  aqueos vivieron teniendo al mar como escenario, y sin embargo pasaron fugazmente.  El tiempo devoró sus hazañas hasta que fueron rescatadas por arqueólogos como Schliemann que apostaron por la veracidad de los supuestos “cuentos”.

Las colonias griegas como Mileto dominaron el mar Negro y fundaron poderosas colonias en el Mediterráneo occidental: Mainake (Málaga), Massalia (Marsella), Hemeroscopión (Denia, Diana),  que pronto dieron renombre a sus progenitores.

Anibal_00Los fenicios de Tiro, Sidón y Biblos, hechos ya a la diáspora, conformaron otras tantas colonias en Malta, en Sicilia y en el norte de África, (Cirene y Tinis, donde fundaron la destacada Cartago con su bello y singular puerto circular) y Gades (Cádiz) y Lixus más allá de las columnas, bajo los vientos favorables del dios Melkart.

A partir de aquí muchos fueron los viajes que ensancharon la geografía del mundo, haciendo retroceder los límites de lo desconocido. La figura del rostro de la madre Gea dejó de ser un secreto celosamente guardado por iniciados como Homero, Solón o Platón, los cuales debían hablar con sigilo y con un doble sentido insertado en las narraciones, para iluminar el corazón de las gentes en noches pasadas junto al fuego, con relatos inimaginables que rozaban las sienes de fantasía.

Una flota massaliota en el siglo VI a.C. realizó un periplo a las umbrías tierras del norte, que citan Eutymenes y posteriormente Eforo de Cumas. Aquel maravilloso suceso fue dos siglos después la base del relato que hace Avieno en su “Ora Marítima”, en el que se describen las costas desde Massalia a Tartessos, y desde allí a Albión (Inglaterra), y la ruta del ámbar, en el mar boreal.

Tartessos_00La relevante Tartessos, la que fuera destruida por Cartago o tal vez sepultada como dicen las leyendas, cual perla perdida en la desembocadura del Guadalquivir que volviera al regazo azulado del mar,  con el correr del tiempo llegó a confundirse en los sueños de los hombres con la perdida Atlántida.

También Piteas, griego de Massalia, en el siglo IV a.C. se adentró en el mar  y describió las costas atlánticas con tal detalle que denota haber llegado ciertamente  hasta Morbihan y las islas Casitérides (Islas Británicas), donde habitaban entonces los oestrymnios, citando  Hibernia (Irlanda) y Albión, y llegando incluso a la isla de Thule. Con respecto a esta mítica isla, los historiadores dudan si se refiere a Islandia o Noruega, aunque tal vez podía ser la antigua capital groenlandesa, que aún conserva dicho nombre.

Un marino púnico, Hannon, en el año 500 a.C., acompañado de 30.000 hombres y mujeres, inició un viaje bordeando las costas de África para fomentar, como era propio del carácter fenicio-cartaginés, nuevas colonias y agencias comerciales. A su regreso, los cuernos de elefante, las plumas de pavo real, el oro de las riberas de los ríos Senegal y Muni (Río de Oro), y las pieles de leopardos y otros felinos, fueron pruebas fehacientes de la existencia de países remotos.

Cartago-Roma_00El Mediterráneo fue el escenario en los siguientes siglos de luchas entre Cartago y Roma, que apagaron el afán por la búsqueda de las riberas del mundo conocido. Cuando la pax romana se desmembró, en el siglo IV d.C., dio paso al poder de la Roma oriental: Bizancio. Pero los pueblos llegados de la bruma de las estepas al calor de la riqueza, los vándalos, los hunos, los visigodos, los persas, los otomanos, ocuparon el viejo imperio y las costas del mar interior.

 Más tarde, desde el siglo VIII d.C. los marinos normandos con sus drakars y los daneses de Jutlandia extendieron sus aventuras y su poder en la Europa norte por Escandinavia, Islandia, Irlanda e Inglaterra, en luchas con los sajones y los francos y descendiendo incluso hasta España y el Mediterráneo occidental. También los suecos abrieron rutas a través del Báltico, por los ríos de la estepa rusa hacia Bizancio, y desde allí prosperó el comercio con India y China.

Eril el rojo_00Pese a no poder orientarse bien por las estrellas  ni disponer de brújulas, sino de unas extrañas piedras (probablemente  una turmalina que cambiaba de color ante la luz solar, aunque éste se escondiera generalmente tras las nubes) en el año 982 d.C. Erik el Rojo descubrió con sus vikingos la helada  isla de Groenlandia. Diez años más tarde su hijo Leif, navegando hacia el Oeste descubrió Terranova, y descendiendo en latitud llegó a la desembocadura de un  gran río (el San Lorenzo), y lejos ya de los hielos contempló una tierra fértil en que eran abundantes las uvas salvajes, y la llamó Vinland.

En el siglo XIII comenzará la época de los grandes navegantes ibéricos, iniciada con la Corona de Aragón, que se anexionó la mayoría de las islas y costas mediterráneas llegando a Anatolia, en pugna con el poder comercial de Venecia, la cual recogió el testigo de Aragón en el siglo XV. 

Fueron sus avezados continuadores en ese siglo tanto los castellanos como los portenses de Portugal. El Imperio turco, que se anexionó Bizancio, llegando al Mar Negro, al Danubio y a las puertas de Italia, cerraba las rutas terrestres hacia Asia, al tiempo que los árabes impedían las rutas del Océano Índico.

Había que buscar otras formas de llegar a la India y Cipango (China).

Los portugueses bordearon África llegando a las costas hindúes, Ceylán, Malasia, y dominaron las islas atlánticas y el Brasil de la mano de Vasco de Gama, Pérez de Covilha, Almeida y Albuquerque, etcétera.

Colon-Vikingos_00Colón insistió infructuosamente ante la corte del rey portugués Juan II. Eran su aval los textos antiguos de Plutarco,  Pausanias, Estrabón, y los relatos de Marco Polo y de un marino náufrago que recogió en su casa, que afirmaba haber sido empujado por la mar hacia  el oeste regresando sano y salvo, pero se dice también que contaba con los textos templarios de la época, que aseguraban que existía una probada ruta oceánica. Un puñado de conjeturas, intuiciones, relatos extraños, y la confianza puesta en antiguos textos.

Recibido finalmente en la corte castellana, Colón y los hermanos Pinzón descubrirán oficialmente el continente americano para los Reyes Católicos, a bordo de tres carabelas armadas con noventa marinos.

Pero es en 1521 cuando Magallanes, un marinero portugués, que no fue escuchado  por su propio rey, recala en la corte del Emperador Carlos V y acaba dando la vuelta al mundo y demostrando su redondez.

Con cinco carabelas y trescientos ochenta marinos, algunos de ellos expresidiarios, se hizo a la mar. Como marino portugués tuvo que soportar junto a él a un veedor (el que ve o revisa las acciones de los otros) en nombre del rey. Sufrió también revueltas de algunas carabelas, los fríos australes, la desesperanza, las insidias y la difamación, que condijeron a destituciones, ajusticiamiento y muerte de algunos de sus mandos.

Magallanes contaba también con un extraño mapa mundi dibujado por un cartógrafo, Schöner, que 35 años antes ya dibujó un paso al sur de América  luego conocido como “Estrecho de Magallanes”. ¿Cómo podía conocerlo?

Piri Reis_00Un enigmático mapa atribuido a un marino turco, Piri Reis, que suele datarse como del siglo XV o XVI y que parece ser realmente egipcio, ya reflejaba las costas del Brasil y, con todo detalle, los hielos del continente antártico. ¿Son parte de ese desconocido conocimiento iniciático que de tanto en tanto aflora?  ¿Fruto de una vieja herencia de desconocidos y esforzados marinos de las riberas atlánticas? ¿Juegos del destino, de la estrella que guía a los grandes personajes, que les lleva siempre a buscar nuevos horizontes vedados?

Muchos de aquellos nuevos horizontes y sus productos, como las tierras del ámbar, las estepas umbrías donde vivían los apreciados caballos escitas, las espadas de los bretones, la púrpura de las islas Allizut (Canarias), los árboles de incienso de Punt o las minas de Tarssis, se perdieron siglos después  en el olvido, tal como pasan las estaciones, en una felina continuidad que devora la conciencia de los hombres.

Tartessos_01Decía Estrabón, al citar a Tartessos, una civilización perdida en los recodos del tiempo, que ya tenía “anales escritos y poemas, incluso leyes en verso desde hace seis mil años”. Cuenta la leyenda que las famosas minas de Tarssis fueron fundadas por un nieto de Noé,  e incluso ya son citadas en los antiguos textos bíblicos y datadas ya entonces con una antigüedad de 3000 años, pero el olvido de la memoria histórica nos hace creer que detrás de los mitos y de los extraños mapas y relatos, tan sólo está la fantasía de unos seres que nunca existieron.

¿Nos mirarán tal vez estas figuras silentes, desde su olvido, con sus ojos atónitos?

Hoy, sabemos dónde acaba la tierra, y dormimos tranquilos, como si ya comprendiéramos el destino del hombre. Tal vez ese destino sea proyectarse hacia delante, y por eso hay olvido, y por eso hay misterios y tierras que descubrir.

Tal vez de niños nos acunaron con cuentos junto al fuego… Acaso nos acunaron con historias que nos hicieron soñar con tierras en donde habitaban los héroes, más allá de las zarzas y los bosques tenebrosos… Y apostados en las amuras, portando escudos ornados con bellas serpientes enroscadas, aún permanecemos en la proa del barco, junto a ellos, con la mirada perdida en el horizonte… mirando siempre hacia delante.

La ilusión del tiempo (III). Artículo.

La ilusión del tiempo.-

   Aunque aparentemente el tiempo es algo tangible que transcurre de un modo imperturbable, la tradición hindú afirma que el tiempo es una ilusión. Tal como ocurriría con la conciencia que tenemos de nosotros mismos, pues nos sentimos en nuestro interior siempre jóvenes a pesar del paso del tiempo: siempre parece que los cambios externos no afectan a nuestro tiempo interior. Asistimos al desgaste de las formas densas y materiales, del cuerpo físico, de nuestros reflejos, de la agilidad para abordar ciertas acciones, pero nuestra conciencia se reconoce a sí misma de igual modo: siempre decimos “este soy yo”. 

Arribes del Duero_18Esta paradoja era utilizada también por Parménides, quien nos enseñaba que nunca podríamos bañarnos en el mismo río, dado que a pesar de que el río pareciera el mismo, las aguas que ayer fluían por su cauce no son las mismas que hoy discurren por él.  Sin embargo hablamos del mismo río, porque más allá del cambio formal, en esencia era el mismo río. Es el viejo problema del ser y el estar.  

En realidad, tan solo se mueve y se desgasta lo material; si nuestro punto de conciencia logra mantenerse alerta, si no se vincula demasiado a las expresiones materiales que nos rodean a diario, podremos observar cómo nuestro ser transita por un tiempo interno que parece ralentizarse. Cuanto menor sea la variabilidad de la conciencia, cuanto más se aproxime al propio centro, al eje inmutable de su mundo interior, mayor será la sensación de quietud y estabilidad. Danza hindúLa recomendación formulada por toda la filosofía oriental de que el hombre debe hallar su eje de conciencia, su propio centro, tiene también validez cuando se habla del tiempo. Si nuestro punto de conciencia se situara en un lugar elevado e interno, descubriríamos que tan solo se puede mover lo que es material y aparente, pues el verdadero ser permanece inmóvil. Pero esta afirmación tan solo puede comprobarse con la vivencia personal y es difícil transmitir esta experiencia con palabras.

Para el antiguo pensamiento hindú, el hombre se halla bajo la influencia de las leyes naturales y por ello, es un ser sometido a cambios rítmicos, a ciclos (yugas, en sanscrito). Dichos ciclos lo someten a vaivenes y altibajos, tal como se suceden y renuevan las estaciones, tal como se repiten las etapas de las grandes lluvias y de sequía. En cada etapa, en cada ciclo, ya sea individual o histórico, el hombre irá cambiando, pero más allá de lo que suceda irá comprendiendo parte de su verdad, pues se halla sometido a la necesaria evolución. Evolucionará de todos modos, ya sea por propia conciencia o bien, a pesar de sí mismo; del primer modo lo hará más rápido, del segundo lo hará de igual modo, con mayor sufrimiento y lentitud.

La concepción hindú integraba también la idea de la reencarnación, entendida como necesidad de que el hombre, a lo largo de innumerables vidas y en diversas circunstancias y experiencias, pusiera a prueba y ejercitase aquello que soñaba, aquello que deseaba, hasta forjar en sí mismo una realidad más profunda y evolucionada. Así, la ancestral enseñanza de la filosofía hindú consideraba al hombre como un ser que se desplazara sobre los acontecimientos y circunstancias; en el fondo concebía al tiempo como algo aparente, como una ilusión, de modo que las experiencias que se suceden en esta vida o en varias, sirven tan solo para la comprensión profunda de su conciencia imperecedera o mundo interior. Según esta concepción, las experiencia tan solo sirven para el aprendizaje de aquel que somos, el que está más allá de los ropajes que vamos adquiriendo en cada vida.

lámparas

Para la mentalidad hindú, reflejo de las grandes filosofías orientales, más allá de lo cambiante, más allá de las edades o yugas por las que atraviesa el hombre y las distintas culturas y formas sociales, hay algo permanente que el Bhagavad Gïta denomina el verdadero ser. Para esta concepción, lo material, lo cambiante está sometido al paso del tiempo, al desgaste de las formas, pero el verdadero ser, lo profundo e imperecedero que alumbra en nuestro interior, permanece anclado en un mundo eterno o más bien atemporal.

Estas enseñanzas afloraron en toda época, avaladas por los grandes sabios o iniciados. Por ello, fueron expresadas de modo similar por Parménides o Platón. Mientras Parménides hacía distinción entre el Ser y las apariencias del Ser, Platón, en su enseñanza sobre las Ideas, señalaba la existencia de un mundo inteligible y de un mundo sensible. Lo inteligible es el mundo donde residen las ideas y esencias, lo sensible es lo que puede percibirse por los sentidos.

Flores_paseo entre flores

Tal vez, de ser cierta la reencarnación, el hombre transite por un sinuoso camino a lo largo de múltiples encarnaciones, las cuales le permiten actualizar los conocimientos que atesora en su interior. La vida es la fragua en donde se templa el carácter, y el hombre, lo quiera o no, va evolucionando… Si la palabra educar significa “sacar de dentro”, ¿de dónde proviene aquello que está dormido en nosotros y debemos activar?. En realidad, se aplique al fin de educarse o venga forzado por las circunstancias a hacerlo, todo hombre “hace camino al andar“, de modo que, paso a paso, descubre verdades, corrige  errores, domina sus defectos y potencia sus valores. 

Para dichas enseñanzas antiguas, el camino que recorremos a través del tiempo es una ilusión, y tal vez el tiempo en sí mismo sea una ilusión, o más bien el fruto de nuestra posición mental ante las circunstancias, los seres y las cosas. Quizá por ello, cada persona le da al tiempo un valor diferente, delatando así su actitud ante la vida, lo cual es un síntoma de la relatividad del tiempo. Incluso nos parece que nuestro tiempo vale más que el tiempo que otros disfrutan; de hecho, a veces llegamos tarde a una cita porque apreciamos más el uso que hacemos de “nuestro tiempo” que el que pueda hacer la persona que nos espera “del suyo”. 

Verdadero ser y personalidadPara el verdadero ser que reside en nuestro mundo interior, no existe tampoco esa concepción de un tiempo que es mitad objetivo y mitad subjetivo, dado que, mientras los actos que realizamos se hallan en el mundo de lo manifestado y aparente, el verdadero ser se inserta en lo atemporal, allí donde la conciencia ya no es requerida y subyugada por cada exigencia del mundo material.  Visto así, “somos” al mismo tiempo que “estamos”; aquel que está presente en lo material necesita aprender para pasar de lo que ahora es a lo que puede llegar a ser en el futuro, si bien, aquel que en realidad somos, ya tiene dentro de sí todas las potencialidades de su semilla activas. El hombre profundo que en realidad somos, aunque aún está aletargado en nosotros, se encuentra al final del camino esperando a que descubramos todas  nuestras capacidades. Él nos observa mientras caminamos, de igual modo que un padre contempla las etapas que recorre su hijo a sabiendas de lo que habrá de sucederle. Algún día, paso a paso, todo aquello que hoy está en potencia en nosotros, indefectiblemente, se transformará en acto.

¿Qué es el tiempo? (II). Artículo

Breve reseña de la evolución de las concepciones sobre el tiempo.

reloj de Praga_00Pero la concepción del tiempo no siempre ha sido vista con mentalidad científica o con una profundidad esotérica. A lo largo de la historia de la humanidad, el tiempo se ha concebido unas veces como una medida lineal, otras como un conjunto de ciclos enlazados; como un marco fijo de referencia señalado por la magnitud inalterable que miden los relojes, o bien como eternidad inalcanzable; a veces como algo atemporal y en relación con el espíritu -y por ello contrapuesto a un tiempo material y cambiante- y otras tantas como una mera percepción subjetiva y psicológica; como un devenir que nos impulsa a encontrar nuestro destino personal e histórico, o como una vivencia de nuestro ser interior, cualitativa a veces y mensurable otras con que la conciencia va encontrando su propio hilo de Ariadna para salir del laberinto de la vida o hallar su centro…

Aristóteles relacionaba el tiempo con el movimiento. Sin movimiento no podía hablarse de tiempo, porque no había un “antes” y un “después”. Pero entonces se ligaba dicho tiempo a la materia. Las posiciones de la escolástica cristiana, que tanto han marcado nuestro tiempo, siguieron también la visión aristotélica, dando lugar a la concepción de un tiempo lineal. Puesto que lo material era limitado era obvio que tendría fin, y en consecuencia existiría también un final para el tiempo. Así, se concebía que todas las cosas y los seres llegarían a un final del mundo.

reloj de Praga_01Fue Henri Bergson quien introdujo la concepción de que el tiempo tenía un aspecto objetivo, medible, y un componente subjetivo. Para él, el tiempo subjetivo, era el auténtico tiempo, pues representaba la medida de nuestras vivencias, de nuestras percepciones. Este tiempo era el auténtico, y su duración era variable pues dependía del registro que quedaba impreso en las intuiciones profundas del alma. Frente a Bergson se hallaban las corrientes positivistas, que veían en el tiempo una magnitud fija, absoluta y estática.

Pero la concepción de un tiempo absoluto, inmóvil, cuya medida era inalterable e igual para todos los seres, sufrió un verdadero correctivo con las concepciones sobre el tiempo debidas a Albert Einstein.

Al introducir el concepto del espacio-tiempo, Einstein demostró que ambas magnitudes estaban ligadas, y que el tiempo era relativo. A la medida del ancho, del largo y del alto, que definen un espacio tridimensional, había que añadirle una cuarta dimensión, el tiempo, que variaba con la posición espacial en que se hallara un sujeto.

Einstein_00Pero al decir que el tiempo era relativo, Einstein no se refería tan sólo a la percepción subjetiva de la duración de un acontecimiento, sino que, también, como magnitud física Einstein demostró que el tiempo era variable. La medida del tiempo pasó a ser también función del sujeto que la experimentaba, y dependiente de si estaba quieto o en movimiento.

También se demostró, que la velocidad de la luz (de 300.000 km/seg.) era una barrera infranqueable para cualquier objeto, y que cuando se viajaba a grandes velocidades próximas a la de la luz, la medida del tiempo se ralentizaba.  Es decir, la duración de un suceso cualquiera, medida por un reloj que se moviera a grandes velocidades con respecto a la duración de mismo suceso, medida por un reloj inmóvil, se acorta, y por lo tanto transcurre con más lentitud.

Un experimento realizado en 1999 en los Laboratorios Nacionales de Física del Reino Unido, por el profesor Laverty, demostró que dos relojes atómicos sincronizados, uno instalado en un avión supersónico y otro inmóvil en el laboratorio, registraron tiempos diferentes, con una diferencia de 55 nanosegundos (la millonésima parte de un segundo), confirmando las predicciones de la teoría.

La paradoja de los gemelos ilustrará también estas ideas. Si uno de ellos viajara con una potente nave al espacio, con velocidades cercanas a las de la luz, al regresar sería mucho más joven que el hermano que permaneció en Tierra. El transcurso del tiempo para él, en el espacio, sería más lento. 

En  relación con la masa de los objetos, la medida del tiempo también resultó ser variable según que la posición del observador fuera próxima a una gran masa gravitatoria o estuviera alejada de ella, y en todos estos casos, precisos relojes de cesio marcaban desfases que podían constatarse, aún siendo estos de minúsculas fracciones de segundo.

En la actualidad las concepciones de Einstein han sido ampliamente verificadas, siendo un hecho comprobado que el tiempo transcurre más lentamente si se mide cerca de una gran masa gravitatoria, por ello en un gran rascacielos los relojes situados en la planta baja van más lentos que los situados en las últimas plantas.

Einstein terminó de este modo con la concepción de un tiempo absoluto.

Agujero de gusan_00La ciencia contemporánea comenzó entonces a trabajar con varias dimensiones más allá de nuestro espacio físico. Se comenzó a hablar de “hiperespacios” con decenas de dimensiones y a calcular matemáticamente sus intrincadas ecuaciones, que permitían desarrollos de las propiedades físicas existentes en ellos, aunque no siempre fueran fáciles de comprender sus resultados, por la dificultad de imaginarlos.  Se concibió la posibilidad de la existencia de otros universos paralelos al nuestro, es decir, otros lugares definidos con relaciones espacio-tiempo diferentes.

A mitad del siglo XX, Gamow lanzó la idea de que el origen del universo se debería a una gran explosión inicial, denominada Big-Bang. Finalmente se pudo comprobar dicha afirmación al descubrir  la existencia de una radiación de fondo, similar a un murmullo perceptible en cualquier dirección del espacio, debida a microondas procedentes de aquel primer episodio. Tales hallazgos permitieron fijar  dicho acontecimiento en una antigüedad de unos 15.000 años atrás. Se comprobó también que el universo estaba en continua expansión, y se comprendió entonces que nuestro concepto del tiempo tan solo tenía sentido desde aquel momento inicial.

Actualmente suele afirmarse que todo lo que hubiera sucedido anteriormente al primer instante del big-bang no tenemos forma de relacionarlo con nuestro espacio-tiempo, ni de entenderlo, dado que en un espacio mínimo se acumuló una masa muy densa, que podríamos asemejar a una masa infinita, y este hecho, entraña dificultades que impiden aplicar nuestra formulación matemática. Así suele afirmarse que el tiempo, para nuestro espacio-tiempo, nació en el momento de la gran explosión, y por tanto no es tampoco un tiempo absoluto.

El tiempo_00Según Stephen W. Hawking, el considerar un origen definido, y la propia expansión del universo nos permite definir una dirección o flecha del tiempo, dado que los sucesos para nosotros ocurren como si procedieran del pasado en dirección al presente, para continuar hacia el futuro. Pero nada impide, en teoría, que en otros tipos de espacio-tiempo esta dirección física, y también psicológica de nuestra percepción del tiempo, fuera en sentido inverso.

Los experimentos científicos de Aspect a partir de las teorías de Bell, demostraron que al proyectar un par de partículas hacia una placa metálica, en la que se disponían dos rendijas paralelas, cuando una de las partícula lograba traspasarla, siempre se daba el caso de que la otra no lo hace. Ello llevó a la conclusión de que tenía que haber una forma de comunicación entre dichas partículas, independiente de la distancia relativa a la que se hallen, que es cuanto menos extraña, porque dicha comunicación se debía efectuar a velocidades superiores a la de la luz.

Ello abrió la posibilidad de la existencia de partículas que pudieran viajar a velocidades superiores al tiempo, a las que se denominó “taquiones”. Aunque las partículas pertenecientes a nuestro espacio-tiempo no puedan rebasar el horizonte temporal que marca la velocidad de la luz, no puede descartarse la existencia de partículas ajenas a él, que pudieran rebasaran la velocidad de la luz desde su nacimiento.

Finalmente, citaremos tan solo que los experimentos de Richard Feynmann demostraron que algunas partículas podían viajar en sentido inverso del tiempo, viajaban hacia tiempos negativos.

De un tiempo absoluto y estático se ha pasado en unos siglos a concebir un tiempo relativo, dependiente del sujeto que lo mide, sometido a ciertas barreras, y relacionado con todas las leyes físicas.

reloj antiguo_01Del mismo modo que la clonación humana es ya una posibilidad bastante real, tal vez el ser humano juegue pronto con el tiempo al mismo nivel. Si los apuntes que actualmente aporta la ciencia se van consolidando, el tiempo, incluso, podría ser utilizado en el futuro de un modo reversible. Ya sea aprovechando los desfases en las distintas mediciones del tiempo de un mismo suceso, o por el conocimiento futuro de los taquiones… Bien sea aprendiendo a recorrer en sentido contrario el tiempo, o aprovechando los puentes de Einsten-Rosen a otras dimensiones o universos paralelos… tal vez el futuro encierre una ventana abierta al pasado. Una vez más, hará falta un sentido ético para encarar las nuevas herramientas que descubre el hombre, porque más allá del hombre cambiante que es pasajero en el tren de su época, existe un hombre interior que en conciencia se sabe más allá del tiempo y también, una Humanidad que traspasa el tiempo en busca de su perfección.

¿Qué es el tiempo? (I). Artículo.

 

Reloj de relojes en Buenos Aires

 ¿Qué es el tiempo?

Hasta no hace mucho, el «tiempo» era la percepción del fluir de los hechos, el  modo en que discurrían los sucesos, uno tras otro, dándonos la sensación de que esos sucesos aún siendo instantes aislados, formaban cuentas de un collar, eran como eslabones de una cadena imperceptible.

Esta primera percepción era la de un «tiempo objetivo», pues todas las personas podían constatar que los días y las estaciones pasaban, y eran experiencias que podían poner en común y comentarlas. Pero a la vez había una componente de un «tiempo subjetivo», pues cada cual captaba de un modo psicológico el paso del tiempo. Para los enfermos, postrados en cama durante meses, el paso del tiempo era lento y tedioso, para los niños que jugaban en los prados era un tiempo dinámico, que pronto se esfumaba para dar paso a otras tareas y deberes, dejando un ansia de fugacidad.

Aunque el tiempo, ciertamente pasa, tiene la duración que marca la intensidad de las vivencias que tenemos. Para unos, la vida es corta pero intensa y gloriosa, para otros es baladí, vacía y pesada como una carga, y aún siendo cierto, pocos se atreverían a afirmar que podían haber prescindido de la mitad de sus días. Porque en el fondo el tiempo tiene mucho de actitud mental, es el modo en que afrontamos los acontecimientos, en que hacemos rendir la energía que la vida nos ofreció.

Visto así, el tiempo está hecho de una sustancia especial. Es una mezcla de la ilusión y fuerza con que revivimos el pasado, que lejos de esfumarse en el olvido define y golpea el momento presente y nos  proyecta hacia el futuro con mayor o menor consistencia. El tiempo está hecho de vivencias: de coraje o de miedos, de pasividad o de acción, de nobleza y dignidad y a veces de cobardes renuncias, de sinceridad y apertura o de cerrazón y aislamiento. Los seres tejen con su vida su propia percepción del tiempo, del que será entonces «su tiempo».

Pero éste, aún siendo el aspecto principal para un ser humano no es el que le suele importar. Nos suele importar más el tiempo objetivo, concreto, el que podemos medir, del mismo modo que la lluvia se percibe más claramente que la humedad, pero no es más que su objetivación, su modo de concretarse. Al fin y al cabo hay lluvia porque hay  humedad, aunque sea la humedad más sutil e imperceptible que la lluvia.

Históricamente siempre se tuvo una concepción más objetiva del tiempo, más concreta, en donde, aunque no pudiera apresarse «el verdadero Tiempo», en cambio, se comenzó a medir con relojes «el paso del tiempo». Al igual que la huella fósil dejada en la roca por un pie no lo define completamente, pero nos da una cierta réplica de cómo era, la capacidad de medir el paso del tiempo fue sustituyendo a la comprensión del Tiempo como realidad.

Reloj-dali03El tiempo que medimos con los relojes es algo frío, sacado de contexto. Esta medida del «paso del tiempo» es fijo, estático, admite tan sólo pequeñas variaciones. El verdadero Tiempo, como energía vital que disfrutamos y ponemos en juego, está enhebrado con nuestra vida (la presente) y tal vez también con nuestra Vida (la evolución real de lo que somos a través de un gran número de vidas hasta llegar a lo que Es, aquello que podemos llegar a Ser).

El verdadero Tiempo, el cual aún no hemos aprendido de modo suficiente a percibir ni a comprender, es en cambio un tiempo plástico (se deforma y se estira a voluntad sin tener por qué recuperar su estado inicial), no tiene una forma ni duración concreta, sino que adopta las formas y duraciones que nosotros modelamos en él. En este sentido somos como alfareros que construyen día a día sus propios designios, y que a la larga, burla burlando, van tejiendo su propio destino. Labrarse el propio camino tampoco implica la no existencia de la divinidad, de la cual emanaron las perfectas leyes que rigen el universo, sino que se nos permite jugar con dichas leyes a ser protagonista de nuestra vida.

Tal vez el Tiempo como realidad incomprensible sea tan cambiante como un río. Hablamos del río, mas las aguas que vimos ayer ya pasaron, ya no conforman el río actual, y sin embargo para nosotros existe en nuestra conciencia, es un concepto real. A pesar de que todo fluye -como dirían los presocráticos y las concepciones egipcias- sentimos que el río tiene entidad, que aún no siendo nunca igual, aún siendo inasible, a la vez existe. Como el viejo dilema que expresara Parménides entre el Ser y el existir, las apariencias delatan la esencia de los seres, pero esa esencia es al mismo tiempo difícil de atrapar por nuestra mente… Porque en realidad, nuestra mente no deja de ser una herramienta poderosa y por momentos elevada, pero al fin y al cabo, material y concreta. Acaso cuando nuestra mente se torne más sutil podamos levantar el velo que encubre el misterio del Tiempo.

La escritura simbólica.

La escritura simbólica.

I. Los símbolos.

Ouroboros_02Todas las culturas y civilizaciones clásicas utilizaron símbolos en su expresión artística o literaria que guardaban relación con el modo de expresarse en su época, con su cultura.De tal forma, en el mundo griego, la lechuza representaba la sabiduría y la prudencia, siendo adoptada como emblema o atributo de la diosa Atenea. Para quienes eran ajenos a dicho ámbito cultural o religioso, el símbolo mantenía entonces su boca sellada y no era reconocido. Citemos el símbolo egipcio del ouroboros, serpiente que se muerde la cola que simboliza la eternidad; en otras claves, este símbolo representa el eterno retorno de los ciclos, el renacer interior, el proceso alquímico, la unidad, etcétera.  
LechuzaUna característica común de las culturas antiguas,  consistía en la utilización para componer sus símbolos de imágenes y patrones poderosos que rebasaban el ámbito individual y los límites  propios de su cultura. A menudo, dichos símbolos se insertan en un orden universal, arquetipico o atemporal, el cual es patrimonio del conocimiento humano, tal como ya demostraran C.G.Jung, Micea Eliade, Erich From y Gilbert Durand.  Podríamos citar entonces, la espiral como símbolo del camino evolutivo, el laberinto como búsqueda del propio centro, el Yin-Yang como armonía de los opuestos (Yin representa lo negativo, oscuro y pasivo, mientras que Yang se refiere a lo positivo, luminoso y activo), el ave fénix como símbolo de la renovación y capacidad de resurgir de las propias cenizas, la Madre Tierra como gran ser vivo que cuida de las especies que lo habitan, etcétera.
Más allá de los símbolos creados de modo individual o por convenio entre grupos culturales o religiosos o sociales, podemos afirmar que los símbolos arquetipicos o universales constituyen la representación de una idea profunda: rebasan las características propias de un icono o emblema, alejándose de la forma aparente para captar las esencias.
San Cristobal y Anubis_00Los símbolos son propios del ser humano, pues ya formaban parte del lenguaje en las culturas prealfabetizadas; no en vano, las imágenes siempre fueron el modo más directo de transmitir las ideas, estuvieran esculpidas en el dorso de un menhir o en la portada de una catedral gótica. Véase si no, la pervivencia de algunos símbolos que se han trasvasado de una a otra cultura o religión: el crismón, como metamorfosis del Anj egipcio; el Santo Grial, que aparece igualmente en la tradición cristiana y en el ciclo  artúrico; el San Cristobal cinocéfalo como transposición del Anubis egipcio que acompaña a los muertos a la otra orilla.

 

II. Los símbolos en la literatura.

Dicen que los grandes autores no se limitan a escribir con un sentido literal, pues entre líneas de sus obras se adivina un aspecto simbólico.
A diferencia de un signo, que tiene un significado literal asumido por convenio, el símbolo es una figura literaria que añade al texto un significado oculto que no se advierte a primera vista, ya se refiera a un objeto, concepto, o la cualidad de un personaje. Por ello se relaciona a la balanza con la equidad o la justicia, y a la espada con la rectitud o la fuerza de voluntad.
Borges_01Muchos autores han reiterado temas que eran objeto de su preocupación, alcanzando el rango de símbolos de su literatura. Tal es el caso de Jorge L. Borges cuando escribe sobre la idea recurrente del tiempo y su carrera fugaz; del infinito y el universo insondable como símbolos de eternidad; de los laberintos y las bibliotecas como símbolos de la imposibilidad humana de alcanzar la sabiduría total; y de los espejos, los cuales devuelven al hombre la imagen de su realidad, o tal vez, de su etérea vanidad. 
También se han utilizado símbolos en la literatura que inconscientemente forman parte de un arquetipo universal, tal como puede observarse en la obra de Rabindranath Tagore “El Cartero del Rey”. En esta bella obra, que puede clasificarse en el  género de la “poesía dramática”, el niño huérfano Amal, que tiene prohibido por el médico salir a la calle, sueña con ver mundo. Rabindranath TagoreEl Jefe del pueblo, el guarda, el lechero, la niña que vende flores y los chiquillos, todos vienen a hablarle ante su ventana pero él sigue recluido a causa de la enfermedad. Cuando se instala una oficina postal ante su casa, Amal desea convertirse en cartero para ir a cualquier lugar y sueña con recibir una carta del Rey. Es tal su convicción, que estando al borde de la muerte llaman a su puerta el Heraldo y el Médico del Rey. Ellos le anuncian la pronta visita del monarca. Por fin, Amal envía un mensaje al Rey pidiéndole que le muestre la Estrella Polar. El niño se duerme entonces y entra en un sueño del cual ya no despertará… En el momento de la muerte, el alma del niño, representada aquí por sus mejores anhelos (el Heraldo real) sale a su encuentro para llevarlo ante su soberano (el Rey), el espíritu

Los escritores modernos utilizan cualquier objeto para dar representación simbólica a sus pensamientos. Estos son símbolos individuales creados por convenio, al igual que ocurre en Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain, donde el río es una senda que discurre por tierras lejanas y puede llevarnos hacia la libertad, o bien, en Las uvas de la ira, de John  Steimbeck en donde la mujer embarazada personifica la esperanza de un nuevo futuro.
Anj egipcioEntre otros ejemplos, para algunos autores las rosas rojas son símbolo de las emociones apasionadas que nos encadenan; el agua un elemento que limpia la conciencia de las impurezas vividas, a modo de un ritual de bautismo; la luna y la plata representan lo femenino, mientras que el oro y el sol figuran lo masculino; el color azul es la quietud mientras que el color violeta encarna lo místico.  Por ello, como lectores, es necesario observar con atención los objetos que cada autor describe a menudo, las imágenes que utiliza, los coloridos y temas que reitera en sus escritos, a fin de reconocer su mundo simbólico.