Las dimensiones de la construcción

Se reproduce aquí artículo que fue publicado por primera vez el 31-10-2018 en la Revista Esfinge digital, en su sección de Ciencia.

 

Las dimensiones de la construcción.  

Autor: Ramón Sanchis Ferrándiz

La construcción es una labor creativa, y por lo tanto abarca desde el mundo de las ideas hasta el mundo de la realización. Las ideas encaminadas a transformar los recursos en aplicaciones prácticas, son útiles en sí mismas, pero suponen un beneficio colectivo añadido cuando se plasman.

Construir es una actividad de transformación del entorno material encaminada a la realización de objetos, enseres, máquinas, caminos, puentes, edificaciones, y cuanto conlleva una utilización de los recursos naturales o artificiales para producir algo inexistente previamente, que es susceptible de introducir una utilidad, un progreso en la vida del hombre.

Cierto es que muchas máquinas o inventos son susceptibles de introducir discordia, guerra, aunque supongan un ejercicio de creatividad, pero el arte de construir siempre podrá ser utilizado para bien o para mal. Por construcción entenderemos más bien elementos positivos que introducen una realización con una utilidad objetiva, susceptible de ser entregada al uso individual o colectivo, ya sea salvar un río, realizar una techumbre, construir un horno, etc…, tendentes a mejorar el hábitat del hombre. La construcción es una labor creativa, y por lo tanto abarca desde el mundo de las ideas hasta el mundo de la realización. Las ideas encaminadas a transformar los recursos en aplicaciones prácticas, son útiles en sí mismas, pero suponen un beneficio colectivo añadido cuando se plasman.

De este modo, la construcción abarca distintos niveles de la conciencia humana, desde los más etéreos a los más densos. Todo surge desde las concepciones más inmateriales, las ideas, hasta la plasmación en lo físico. Cuanto más se implique la persona que plasma una obra en su tarea, involucrando un mayor número de sentidos y dimensiones propias del hombre, y con un mayor nivel de conciencia en ellas, más completa y más profunda será su realización.

La construcción en lo físico

Requiere orden en la ejecución, elaborando un organigrama de lo menos urgente y accesorio, resolviendo dicho organigrama en unas fases de construcción. El orden implica una relación entre las tareas a realizar y el tiempo que precisan tanto individual como conjuntamente, enlazando espacio y tiempo. Esto implica un análisis previo de las tareas críticas que pueden dificultar o retrasar a las que con ellas se encadenan.

Por ello no es indiferente comenzar una obra por un aspecto o por otro, dado que ciertas tareas pueden impedir la realización de otras, y a veces no se pueden realizar sin la ejecución previa de otras. Implica previsión en la plasmación, haciendo acopio previo de los materiales, su almacenamiento para evitar su deterioro, el correcto mantenimiento de medios y maquinarias, etc.

La labor en la que se contrasta si lo que se analizó previamente encaja con la realidad física es el replanteamiento. Así, en el lugar de la obra se miden desniveles, longitudes, etc., comprobando que es materializable lo que se proyectó. La idea ha llegado al plano de lo denso y se puede realizar.

Cuando las obras se inician, es necesaria la limpieza que denota una mente organizada, una voluntad rectora, que permite hallar rápidamente herramientas y materiales y que consiga la ejecución de la obra en el menor tiempo posible. Hay que conocer la estructura interna de los materiales, el modo en que sus átomos conforman estructuras moleculares de mayor tamaño y solidez, para conocer su capacidad como soporte de cargas, los reiterados ciclos de tensión y deformación al que pueden ser sometidos sin llegar a la fatiga o la rotura, su capacidad de recuperación tras el esfuerzo continuado y sus potencialidades internas, como sus posibles zonas de fallas o fracturas preferentes y su capacidad de ser trabajados, estirados o doblados, para comprender cuánto podemos acercarnos con su concurso a la idea inspiradora que queremos plasmar, y despertar las capacidades que yacen dormidas en su interior. Conocerlos es ayudarlos a ser, a mostrar su parte más bella, sus aspectos más estéticos y útiles, a la par que nosotros hacemos nuestro aprendizaje al descubrirlos.

La construcción en lo energético o vital

Toda construcción ha de tener un ritmo de ejecución. Cuando el ritmo se mantiene se rompe la inercia inicial y se avanza de modo exponencial, como llevados en andas de la mano de las realizaciones parciales que se consiguen. Hay una secreta relación emocional con el ritmo que se mantiene, así cada vez pesan menos los esfuerzos, la entrega es más fácil porque se atisban los resultados, y el propio ritmo nos lleva, de la mano de la emoción creciente que se produce.

Se debe disponer de una energía mínima para romper el umbral, la inercia que presenta la materia antes de ser transformada. Aquí se hallan relacionados la idoneidad de los medios empleados, la disponibilidad de los mismos en el lugar en que se realiza la construcción, el número de personas que se dedican a la ejecución y su capacidad, así como aquellos que deben impulsar la realización con su cualificación y su capacidad de gestionar elementos, como de dirigir y motivar al grupo humano.

En este plano hay que tener en cuenta los ciclos de las personas tanto energéticos como emocionales, para encauzar esa energía al fin propuesto. Hay personas que se motivan con la noche, y personas estrictamente ritmadas al ciclo solar. Hay altibajos estacionales, debido a que no siempre sabemos sobreponernos al frío o al calor y mantener un ritmo continuado, sin incluir otros biorritmos de carácter más personal. No siempre la voluntad está presta a salvar esta ciclicidad y habrá que tenerla en cuenta, aunque deben lograrse unos niveles mínimos de realización. Estos niveles mínimos son los que se fijan al hablar de rendimientos. No es útil una acción continuada sin descansos, ni un descanso prolongado que rompa el ritmo de plasmaciones, puesto que implican a la larga un descenso del rendimiento. El rendimiento atiende más a los logros conseguidos que a las horas de trabajo realizadas.

La realización rápida de una construcción implica ahorro de tiempo, que por ser una forma de energía podrá ser dedicada a otras realizaciones. La eficacia implica ahorro energético, aunque demande para ello mayor esfuerzo y atención.

Es también necesaria una realización eficiente, es decir, la correcta armonización de medios y de recursos encaminada a lograr el fin último propuesto con eficacia y economía de gastos. Es necesaria una correcta ponderación de tiempos, energías y gastos empleados, a fin de evitar pérdidas inútiles de energía, dado que ésta es a su vez fuente de vida.

El conocimiento de las leyes naturales hace que podamos aprovechar la energía natural en nuestro provecho, como al represar el agua en un dique que al caer mediante un salto moverá unas turbinas y producirá energía eléctrica. En cambio, elevar esa misma agua de nivel requiere un gasto energético y costosas bombas impulsoras. Todo tiende entrópicamente a los niveles más bajos de energía, pero el hombre y los seres vivos se oponen a esta ley termodinámica, manteniendo un equilibrio energético que, aunque inestable, propicia la vida.

Por ello el trabajo implica energía, y sin energía no se puede transformar la tendencia natural a la quietud energética. No basta con pensar en que el mundo sea mejor, hay que plasmarlo. No basta con soñarse civilizador, hay que levantar una a una cada piedra, cada camino, cada ley. Los barcos tienen sogas que nada parecen tener en común con el hecho de navegar, y sin embargo son indispensables para ser amarrados a puerto y para izar el ancla.

La construcción en lo emocional

Construir supone implicarse emocionalmente en la realización de una obra, porque se hace aquello que se ama o se aprende a amar aquello que se hace. La implicación emocional ayuda a lograr mayor dedicación, mayor atención en lo que se hace, y una concepción agradable del trabajo, alejándonos de su concepto como maldición bíblica para acercarnos al placer de realizar. El hombre así se siente creador de elementos que aún están en el acaso, con la satisfacción que ello lleva aparejada.

Debe acompañarse la realización con concepciones estéticas, que tendrán en cuenta la calidez de los materiales introducidos, puesto que por ejemplo la madera y la piedra son más cálidos que el acero y el vidrio; también deberá tenerse en cuenta su textura, si van a estar en contacto directo con las personas, puesto que una mesa no está bien hecha si presenta un acabado rugoso; la armonía de coloridos, puesto que los colores intensos exaltan emocionalmente, y los fríos aplacan o relajan. A modo de ejemplo, diremos que la policía de Los Ángeles ha comprobado que una persona muy violenta introducida en una habitación pintada de rosa, a los veinte escasos minutos presenta niveles muy bajos de agresividad sin que medie actuación alguna.

Toda ejecución debe ser armónica, teniendo en cuenta que toda parte de la construcción debe mantener un equilibrio con el conjunto. En sí misma, cada parte debe ser armónica, pero la armonía del conjunto se basa en un equilibrio de proporciones. En el caso de una persona, un rostro armónico no presupone una correcta proporción general. Es fundamental tener un cierto concepto de rectitud y perfectibilidad, de modo que se realice lo que se debe hacer con un criterio de perfección. Hay quien trabaja una silla y no barniza la parte inferior de la misma alegando que no se ve. Los procesos productivos en serie, como se basan en la economía, han hecho perder la concepción de una realización correcta, y se ha perdido la implicación afectiva de la persona en el proceso de realización. Se pierde así el alma de las cosas, y las realizaciones adolecen del encanto necesario y son frías e impersonales.

Deben jerarquizarse unos elementos sobre otros, exigiéndose mayores controles en la ejecución a aquellos que se consideren fundamentales. Así, la correcta ejecución de la estructura de un edificio asegura la durabilidad de la construcción. Es fundamental para la calidad de vida el esmero en los acabados, sin pretender por ello que escondan defectos y vicios ocultos. La superficie de los objetos es la que crea una relación afectiva con el usuario, y cuando no están bien logrados éste siente que «aquello no le dice nada». A tal fin hay que lograr que la ejecución final exprese la belleza del diseño, equilibrio y armonía.

Debe existir en el hombre un cariño por lo que se hace, un sentimiento profundo, una conexión íntima con aquello que se construye, y en definitiva con los materiales con que elabora su obra. Debe captar sus vibraciones y mostrar hacia ellos cierta forma de cortesía. A su vez los materiales son agradecidos cuando se les trata y cuida con esmero, como la madera, que nos regala el brillo intenso de sus vetas cuando se lija con paciencia.

Reconocer las cualidades profundas de un material no es tan solo distinguir su apariencia externa, su textura y colorido, sino su ductilidad, su maleabilidad, su elasticidad, sus líneas de máxima tensión, fractura y fisuración, y en definitiva sus estados límites y de rotura, es decir, su resistencia interna.

Trabajar los materiales para ejecutar algo es al mismo tiempo construirse, restaurarse. Lo que hacemos con los materiales refleja nuestro propio estado de ánimo, la inconsciencia, la premura, la agresividad, la eficacia, etc. Cuando estamos heridos por dentro, herimos a su vez aquello que elaboramos, lo agredimos con nuestro estrés, con nuestra tensión acumulada, con nuestra torpe inconsciencia. Lijamos la madera haciendo círculos caóticos cuando nos sentimos caóticos, rayamos las paredes al masillarlas cuando estamos agresivos, admitimos ver un cartel o un cuadro torcido en casa cuando hay grados de disarmonía en nosotros, inclinaciones, torceduras, etc. Hay un genio que duerme en cada material que hay que descubrir. Éste pasa a habitar un bello diseño, le da vida, fuerza, atractivo. Por eso hay lugares que sentimos como cargados de vida, formas y diseños que están vivos, y en cambio hay otros sin alma, que no han descubierto su genio.

Las virtudes de la construcción en el mundo de las emociones son la elegancia, la sencillez, la humildad, la calidez, la armonía de color, etc.

Sus antivalores son en cambio lo grotesco, lo recargado, lo ostentoso, lo desproporcionado, lo no armónico, lo frío, lo falto de ritmo y gracia, etc.

La construcción en lo mental

Toda construcción tiene un camino lógico a descubrir, pues responde a leyes mentales. La razón tiene sus leyes que gobiernan las de la materia densa. Los materiales creados por el hombre también tienen sus leyes y su lógica. Unos, por ejemplo, resisten fuertes contracciones, como el hormigón, pero resisten mal las tracciones. Otros dan calidez estética pero no son útiles para resistir esfuerzos, como el vidrio. Hay que saber descubrir las leyes que los rigen. Un desafío mental de los más importantes es descubrir el lado «mágico» que descansa en las cosas. Hay que entender las herramientas, los objetos, los materiales para poder transformarlos. Entender sus relaciones entre sí, sus aspectos, su carácter, pues en cierto modo son seres vivos.

Hay también unas virtudes platónicas que conviene tener presentes en todo diseño y en su posterior plasmación práctica, puesto que la armonía lograda en el diseño aportará también armonía a la plasmación:

  • En un diseño apropiado hay un grado de justicia, ni sobran ni faltan elementos, y cada material ocupa el lugar apropiado, donde se le ha dado la importancia correcta y se le hace trabajar de acuerdo a su naturaleza.
  • Hay además un grado de valor en una obra, para afrontar ciertos retos sin quedarse atrás, sin evadirlos, enfrentando la cara al viento de lo incierto.
  • Hay una templanza interna que debe traslucirse, un dominio del espíritu y lo elevado sobre lo instintivo y emocional. Debe primar la fuerza del diseño y de las ideas sobre la plasmación, dado que la realización improvisada no puede llevarnos a un final inesperado y no deseado. Debe surgir lo que se quiere que resulte, y no lo que empuja hacia nosotros el acaso.
  • La armonía, la belleza de una obra radica en un diseño perfecto, en una composición proporcionada. Dicha composición ha de ser «óptima», realizada con mínimo coste y tensión, reflejo de un orden mental, de una sensibilidad, reflejo de un bello cálculo y de unas cuidadas proporciones, rescatando los viejos conceptos áuricos siempre que fuera posible, puesto que son cánones captados de la Naturaleza.

Como antivalores a tener en cuenta está la improvisación, la premura, la indecisión, la desmesura, la fantasía, la superficialidad, el riesgo no calculado para las personas, lo caótico, los criterios no definidos, la variabilidad al plasmar, la falta de una concepción clara y unitaria, etc.

La mente es el punto de arranque de una obra. Ha de plasmar un proyecto ejecutable antes de lanzarse a la conquista del mundo denso. Nunca estarán todos los detalles contenidos en ese primer esbozo, pero las grandes líneas directrices han de estar trazadas. El esquema director ha de ser ya pergeñado. Los matices, los detalles, las florituras vendrán a la hora de ejecutar. Por ello un buen proyecto es un buen trecho de camino realizado, aunque no asegura el éxito de la ejecución. La mente ha de estar atenta hasta el final, cuando ya se entrega la idea plasmada.

La mente ha de ver con anterioridad lo que ha de realizarse, anticiparse, viendo con los ojos de la imaginación que no de la obra, debe recrearse previamente en un estado mental para que puedan bajar las ideas al mundo de la plasmación. La mente es el verdadero motor oculto con que se construye, aunque en el descenso de esa idea primera las obras se comienzan a plasmar con el alma, cuando se «viven», cuando nos entregamos a ellas, cuidándolas como a un hijo, cuando nos inclinamos con las manos tendidas sobre el barro, como un alfarero que olvidará su idea tan solo cuando pase a ser un objeto acabado. Las adversidades, la carencia de materiales y recursos, de medios físicos y económicos no son obstáculo para una mente realmente decidida a crear.

La creación es una forma de inspiración que llega de lo alto y nos posee, una convicción arrebatada que llega del mundo de las ideas y roza nuestra frente, disipando todas las dudas, los miedos, los vaivenes.No debemos temer destapar el misterio que duerme tras la materia. Abrir nuevos caminos de ejecución, nuevos métodos, incluso crear nuevos materiales a partir de los existentes. Todo esto es propio de quien confía en su labor creativa, como un cirujano confía en que podrá vencer una enfermedad, aunque el trecho que falte hasta la curación sea largo, penoso y cargado de esfuerzo.

Construir es un modo de crear, de asemejarse al gran Demiurgo al inicio de los tiempos, cuando la materia sin forma vagaba a la espera de la idea primigenia. En la antigüedad era una ciencia reservada a los iniciados, a quienes accedían al conocimiento como un modo de hacer mejor al mundo y a los demás. Plasmar es un alto don que no siempre sabemos agradecer. Aún hoy, que se ha perdido la relación de cada oficio con las leyes de la naturaleza y los elementos, es un alto don. Debemos ofrecer lo mejor de nosotros mismos como material que la Vida moldea para crear nuevas formas, nuevas líneas de fuerza, nuevos caminos con que se recree un mundo nuevo y mejor.

* * *

Este trabajo es tan solo una línea de fuerza, una pauta general que pretende marcar rumbos por los cuales incitar a la investigación. las fuerzas que crean y definen las formas llegan desde lo más alto a lo más bajo y dan su tónica a cada vibración. Aquellos que construyen han de saber manejar todos los registros y pliegues de la naturaleza. Su conciencia ha de ascender a lo más alto para atisbar después los detalles más insignificantes de la forma. Construir es recrear, un viejo don que se nos ofrece de nuevo.

de raysan2012 Publicado en Ciencia

¿Se mueve la Tierra?

¿Se mueve la tierra?

Autor: Ramón Sanchis Ferrándiz. Publicado en “Revista Esfinge”, en noviembre de 2000.

 La Tierra (1)A menudo vengo aquí, me asomo y contemplo a los poetas que con sus odas tratan de atrapar la luna ignorando totalmente lo que dicen. Contemplo a los artistas tratando de hacer surgir, en el lienzo o de la dura piedra, la verdad que encierra la materia y el espíritu dormido en ella. A los pensadores y a los científicos en busca de la piedra filosofal: corren como hormigas en pos de una idea, pasan sus noches a duermevela, calculan hasta en sueños, miran las estrellas, excavan las profundidades de la tierra, inventan globos o sondas marinas, queriendo ver siempre…¡un poco más allá!

Antes venía cada cuanto, pero sus infructuosas búsquedas y algaradas han ido logrando que me desperece apenas cada último cuarto de siglo para echar una mirada sobre la Tierra. Algunos dicen de mí que soy como el espíritu de los avances, para otros soy el aliento del idealista, ¡bah!.., y tantas otras cosas que no atinan a describir bien ni ellos mismos. Para algunos soy como un ángel guardián, como el ojo que siempre vela en la noche observando la evolución de los hombres, pero entrando ya en estos terrenos mistéricos habré de callar.., que piensen lo que se les antoje, porque como alguien dijo hace ya cien años viendo la vida con ojos de pequeño príncipe, “lo esencial es invisible a los ojos”. Yo, como alma del planeta, como Espíritu Regente de la Tierra no diré mas sobre mí, los que saben ya me conocen.

— Todos los seres que habitan sobre mi piel creen saber suficientemente lo que es esta vieja cáscara que se llama Tierra; todos opinan, pero pocos conocen, muchos observan, pero pocos ven.

Hace ya un siglo que vine a ver a los mortales correr en pos del saber. Andaban inmersos en cosas extrañas, pero alguno de sus relatos me atrapó…

Parece ser que algún autor reparó en que no siempre me he estado quieta. Algunos geólogos se dieron cuenta de que la flora y la fauna fosilizadas halladas en los polos a veces respondían a climas tropicales, y que bajo los hielos, en el ártico, se hallaban preciosos corales extintos desde hace muchos milenios, propios tan sólo de mares cálidos. Comenzaron a balbucear que aquello no tenía lógica, que era imposible que los polos cambiaran habitualmente de un lugar a otro.

— ¡Pobres humanos!, siempre he dejado huellas que delatan que las cosas no son tan casuales como parecen. Como espíritu algo travieso siempre he dejado caer de mis bolsillos algunas perlas capciosas para azuzar el espíritu de los buscadores inquietos, pero algunas veces pasan desapercibidas durante siglos; ¡he de estar alerta!, tal vez me estoy haciendo vieja sin saberlo.

Antártida (1)Bajo los hielos de la Antártida hollaron los hombres hasta hallar tierras de franjas diversas. Aprendieron a leer en cada franja de distintos colores como en los anillos de los árboles. Hallaron pruebas de la antigua existencia de un cálido mar, de hojas y tallos fosilizados, de antiguos helechos y floras tropicales. Antaño, entre los pasados 6.000 a 15.000 años, hubo allí una tierra cálida, emergida y libre de hielos, y las tierras coloreadas eran testigos.

— A comienzos del siglo pasado los científicos dieron los primeros pasos para desvelar mi misterio, y poco a poco fueron descubriendo cómo se muda la faz del planeta. Cuando el hombre se convierte en buscador, ante la agudeza de una ciencia pujante, difícilmente puedo guardar mis secretos por mucho tiempo… Pero los sedimentos, posados en capas como hojas del libro de la Tierra, me delatan.

En las islas del ártico, como Spitzbergen y la Isla del Oso, en la parte norte de Siberia, que hoy tan solo disfrutan de luz la mitad del año, se hallaron restos de helechos, de cipreses, avellanos, robles, plátanos, de lirios acuáticos posados sobre plácidas corrientes de agua, y hasta de un Ichtiosaurus, propios de un clima de zonas mas cálidas donde hoy predominan los hielos y la soledad.

Neandertales_01También en Ellesmere, la fría isla cercana a Groenlandia, se hallaron corales y restos de los primeros anfibios, en zonas cubiertas antiguamente por lagos, cuyas márgenes estaban plagadas de juncos, abedules, álamos, pinos y abetos. Enormes reptiles fósiles aparecieron a lo largo del río Dvina de Rusia, dentro del círculo polar, y restos de animales ya extintos se hallaron intactos bajo los hielos, atrapados en el lodo de antiguos ríos, como el célebre mamut de Beresovka, en Siberia, y murieron de súbito, masticando aún hierbas y arbustos propios de un clima más cálido que varió en cuestión de segundos.

Se hallaron pruebas de desiertos fósiles en mitad de Inglaterra, de mares situados en donde hay actualmente grandes desiertos, como el Sahara, y las evidencias de que el Mar Mediterráneo, crisol de pueblos y civilizaciones, fue en su día una fosa reseca a 3000 m. bajo el nivel del mar, hasta que éste, saltando la barrera entonces cerrada del estrecho de Gibraltar, lo anegó con ímpetu en una catarata cien veces mayor que las actualmente conocidas, hace ya más de 5 millones de años.

— Ya veis, he sufrido terribles enfriamientos que han cubierto mi corteza de paralizantes hielos, y febriles convulsiones internas de magnitudes terribles. He cambiado mucho, el tiempo y los embates del clima han dejado sus marcas en mi piel. Las estaciones me combaten con fiereza, tanto como yo las he alterado…

Deriva de los Continentes_01Cuando Wegener se atrevió a afirmar que los continentes tal vez pudieran desplazarse sobre un fondo de materiales menos viscosos, y por tanto más plásticos y fluidos que constituyen el “manto” aparecieron múltiples voces discrepantes. ¿Cómo podrían desplazarse los continentes si los fondos marinos, lejos de ser llanuras, se encuentran plagados de montañas?

Pero si los continentes se habían desplazado años atrás, no sólo debían encajar en cuanto a su forma, lo que viendo un mapa se apreciaba a primera vista, sino en las plataformas continentales hundidas cientos de metros bajo el mar, en su flora y fauna fósiles, y en los componentes químicos y minerales de sus rocas y estratos a uno y otro lado del mar. Y acertaron: las pruebas estaban aún presentes sobre la demudada y maltrecha piel del planeta, y los geólogos hallaron en zonas bien distantes rocas similares y pudieron interpretar mi atormentada vida.

— Las pistas que dejé eran firmes y pronto pudieron reconstruir mi pasado. Hace más de 200 millones de años los diversos continentes se agrupaban formando una única masa, a la que vosotros llamáis “Pangea”, que pronto comenzó a fragmentarse. Se desgajó de mí hacia el norte una parte llamada Laurasia y hacia el sur Gondwana. Pronto dieron retoños ellas mismas y se fueron conformando los continentes que ahora conocéis.

Sí, Wegener tenía razón, mi corteza se desplaza poco a poco, a razón de unos centímetros por año. Aún no he aprendido a frenar los efectos de mi propia rotación. Yo también debo cumplir las leyes de la danza cósmica: Todo fluye, todo se transforma y renueva, en un eterno ritmo de vida.

La ciencia continuó sus avances, y los geólogos se adentraron también en el mar. Hess comprobó en 1960 cómo ciertos sedimentos del fondo marino se desplazaban con el tiempo alejándose de las dorsales. Allí en el fondo de las grandes cadenas montañosas, las dorsales oceánicas, vieron las suturas abiertas de la Tierra, y el magma que procedente de su interior surgía a veces virulento. Allí, en las profundidades abisales, se descubrió que calladamente se producía más corteza y surgía pujante del fondo ígneo. Esta nueva corteza empujaba los fondos marinos que se expandían lejos de la dorsal.

— Al parecer comenzaban a advertir mis movimientos; ¿comenzarían también a considerarme como algo más que una mera corteza reseca? No sólo se admitía por fin que la corteza de la Tierra se movía, sino que descubrieron otro de mis más ocultos secretos.

Al observar el magnetismo de las rocas en expansión del fondo marino, los geólogos comprobaron que el magma que surgía en el fondo del mar se solidificaba rápidamente, y sus componentes se orientaban según el polo magnético vigente. Esta orientación de las rocas permitía descubrir la dirección en la que se hallaba el polo norte cuando se formaron, pero pronto hallaron con sorpresa que periódicamente había ido variando. Esto permitía afirmar por un lado que el fondo del mar se había movido, pero si unas veces el polo se hallaba próximo a Groenlandia, otras en el Ecuador o en la Patagonia, tenía que haber otra explicación. Si el polo al que se orientaban las rocas ígneas estaba en otro lugar cuando se formaron ¿qué había ocurrido?

Para unos ésta seguirá siendo una prueba del posible vuelco del eje de la Tierra. Para otros, en cambio, si rocas de la misma antigüedad en puntos muy diversos del planeta marcaban la existencia del polo en lugares dispersos y diferentes al actual, era una prueba evidente -si el polo debía ser único- de que los continentes se habían desplazado relativamente con el tiempo.

Se esbozaron planos que a modo de un puzzle mostraron cómo debían situarse los continentes para que los restos de antiguos polos magnéticos coincidieran. Y se descubrió el viaje que desde tiempo inmemorial han realizado los continentes, como si cabalgaran a grupas de un tramo de corteza rígida al que los científicos llamaron “placas”.

En el fondo del mar se producía corteza, pero ¿habría otro lugar por donde se destruía, por donde desaparecía? Pronto se hallaron zonas en que unas placas se alejaban de otras, y otras en que al chocar una de ellas se sumergía bajo la más compacta incrustándose en las profundidades del manto.

— Actualmente los científicos ya conocen que mi piel es como una pelota de cuero cosida, siendo las placas como cáscaras que se empujan. Cuando se enfrentan mis hijos, los continentes, con la lanza en la mano y protegidos con sus pesados escudos, en sus terribles choques uno de ellos inclina la cerviz sumiso, o se repliega sobre sí mismo. Atlas se eleva hacia el cielo sosteniendo la bóveda del mundo, Europa y Asia se enfrentan dando lugar a los Urales, se encastra la India contra el resto del continente asiático como un toro furioso y lo desgarra y levanta dando lugar al techo del mundo…

Placas Tectónicas 01Las altivas placas que se enfrentan dispuestas a vencer en sus choques producen la terca elevación de las montañas, las placas sumisas o que son vencidas se hunden en los fondos magmáticos del manto, dando lugar en sus empujes y fricciones a seísmos profundos y fracturas superficiales por las que accede el magma al exterior, dejando tras de sí cadenas montañosas a lo largo de la costa, o un rastro de emergidas islas volcánicas que son puertas abiertas hacia el fondo de las entrañas de la Tierra.

— Volcanes y seísmos se hallan ocultamente enlazados. Las fracturas que se provocan con el choque de las placas crean grietas y fisuras por donde ascienden raudos la lava y los gases, son puertas a los submundos que escondo.

Gea, vuestra madre, es el gran misterio que espera dormido que lo descubráis.

VolcánCada vez que surge del fondo de mí un volcán, no lo temáis, él trae la dicha de la renovación. Los nuevos aportes darán lugar a rocas nuevas, jóvenes y pujantes. Los sedimentos posados en el fondo de los mares por los ríos, se internalizarán poco a poco y se rejuvenecerán. Los seísmos disipan y alivian las tensiones que cruzan mi interior, redistribuyen energías y las recombinan.

Mi evolución como planeta es silenciosa, pero imparable. Los mecanismos ocultos que permiten mi renovación son necesarios, y es la forma en la que afronto una respuesta ante el entorno. Detrás de una aparente mecanicidad, hay algo natural, simple y profundo.

Debo confesar que siempre hay una carta que escondo, un secreto que retengo, un enigma que siempre ha de quedar más allá de las comunes aspiraciones, para que el ser humano crezca al ir en pos de lo desconocido.

Conozco a los humanos desde que despertaron, pero desde que creen haber tomado uso de razón los observo cada vez con mayor cautela. Para algunos científicos soy tan sólo un hermoso mecanismo natural, para otros comienzo a ser no tan sólo un planeta sino algo más que apenas atisban y a lo que llaman “Gea”, la madre Tierra.

Tal vez sea esta una apreciación subjetiva del hombre, que pretende que los mecanismos naturales que hacen perdurar la vida pudieran tener una conciencia oculta que los animase. Tal vez sea ésta una necesidad interna que nos evita ver tan sólo mecanismos que son demasiado perfectos como para ser considerados como meros efectos fisicoquímicos…

La Tierra (2)Pero sea como fuere, la ciencia, a pesar de sopesar tan sólo mecanismos y reacciones naturales, nos predispone cada vez más a ver a través de su ventana el mundo, con la ilusión del descubridor, con la capacidad de asombro intacta, con la reverente humildad de quien sabe que siempre hay un velo más que descorrer, un enigma más que comprender, porque la vida, siendo bella, es tan sólo parte de algo más inabarcable, que me limitaré a llamar como se suele hacer.., la Naturaleza.

La perfección con que la Vida construye sus mecanismos de defensa y de subsistencia delatan siempre, ante los ojos despiertos, algo invisible que la alienta, se llame como se llame…

Los límites del ser humano.

Los límites del ser humano.

Artículo publicado en la Revista Esfinge digital (http://www.revistaesfinge.com/) en agosto de 2015.

Universo_01

El hombre vive suspendido entre dos infinitos, lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño, pero incluso lo que nos parece grande o pequeño lo es desde nuestra posición relativa.

Podríamos viajar por nuestro sistema solar y tal vez salir de él, pero para ello deberíamos desarrollar velocidades muy grandes o bien emplear muchos años de nuestra vida.

Supongamos que viajásemos más rápido, a mayor velocidad. Hay que tener en cuenta que según Einstein la velocidad de la luz es una constante que no se puede sobrepasar. Según sus cálculos, llegando a velocidades próximas a las de la luz nuestro cuerpo se deformaría, se alargaría y nuestra masa sufriría cambios fuertes, desproporcionados, y por tanto dudosamente nos reconoceríamos, habríamos cambiado.

Reloj en espiralPor otra parte, viajar más rápido en el espacio es como viajar más rápido en el tiempo, y dado que hoy se demostró que el tiempo es relativo, como propugnaba Einstein, para una partícula o una persona que viajase a velocidades próximas a la luz el tiempo pasaría más lentamente -nuestro reloj mediría menos que el de alguien situado en tierra firme-, y por lo tanto desde nuestro punto de vista se habría casi detenido. De regreso a la Tierra en un breve viaje, para nosotros habrían pasado apenas unos minutos u horas, pero en la célebre paradoja planteada por Einstein, si tuviéramos un hermano gemelo, para él habrían pasado cientos de años, y en consecuencia habría muerto.

Por lo tanto, podemos deducir que intentando romper los límites superiores de nuestro pequeño universo, ni seríamos los mismos, ni las cosas que dejamos atrás estarían igual. ¿Compensaría semejante búsqueda sideral? Tal vez los límites de la naturaleza sabiamente nos tienen confinados en una sana realidad infranqueable.

Si quisiéramos descender al mundo de lo inmensamente pequeño nos encontramos con que las células, las moléculas, los átomos pueden ser divisibles. Dividiendo el átomo hemos llegado a encontrar partículas como el protón, el neutrón, el electrón, etc., y finalmente se han llegado a descubrir dividiendo los neutrones y protones otras partículas más diminutas, llamadas “quarks”, los ladrillos de la materia, con los que se conforman otras partículas. Pero de aquellos que se han descubierto (up, down, strange, charmed, top… o sea, arriba, abajo, extraño, encanto…) nos encontramos que algunos de ellos definen coloridos, aromas, como si la materia en tales grados microscópicos se hiciera inasible, etérea…Ciertas partículas minúsculas definen por tanto propiedades o aspectos de la materia tan poco materiales como el aroma, color, etcétera.

sueños_05Ya Heisenberg demostró que cuando inmersos en el mundo ínfimo pretendemos medir de una partícula su velocidad, su masa, su energía, etcétera, con la luz que emitimos sobre ella a través de nuestros instrumentos de medida (por ejemplo el microscopio) la alteramos, o la hacemos variar de lugar, con lo cual lo que medimos ya no es lo que queríamos medir. Como una moneda que se nos colara por la rendija de un sofá, cuanto más la perseguimos más se nos escurre. Podríamos asegurar que matar moscas a cañonazos nunca ha sido un deporte de precisión olímpica. Por ello Heisenberg afirmó en su ya célebre “Principio de Incertidumbre”, que siempre existirá mayor grado de incertidumbre que de certeza cuando queremos definir todos los parámetros de alguna partícula, y que conociendo uno de esos parámetros (p.ejem. su masa) siempre desconoceríamos otras que están en relación (como p.ejem. su velocidad).

Universo_04La energía necesaria para lograr grandes viajes interestelares, y las velocidades requeridas para regresar en tiempos prudenciales, así como las energías descomunales que deben darse a partículas diminutas para acelerarlas en distancias de kilómetros y poder finalmente bombardear un átomo, y así dividirlo, tiene ciertos costes. Un solo ejemplo: nuestra sonda más rápida, el Voyager, viaja por ejemplo a velocidades 10.000 veces más pequeñas que la luz. Por lo cual debe haber un grado de resignación para admitir que también hay límites que hoy son infranqueables, y tal vez lo serán siempre. Y aún hay ciertos límites, llamemos subjetivos, que conviene tener en cuenta a la luz de los conocimientos actuales, expresados por la teoría de la relatividad. Así un reloj en un primer piso sabemos que mide un tiempo diferente a si está en un décimo piso, o en la muñeca de un aviador. La propia actividad, según la teoría de la relatividad, prolonga la vida, ocurriendo en cambio para nuestro hermano gemelo que estuviera siempre en cama que envejecería más rápido. Pero esta visión no debe llevarnos a entender que el mundo es relativo y no sometido a ley alguna, sino que leyes inmutables generales y absolutas no pueden evitar que el tiempo sea incluso relativo, es decir, no una medida absoluta. De hecho cada uno de nosotros tiene una percepción psicológica de cómo transcurre el tiempo… ¿Podremos algún día viajar por él? Posiblemente nos sea más fácil viajar a otras dimensiones que viajar en nuestro espacio físico, dadas sus medidas y nuestras limitaciones. 

¿Cómo se produce el arco iris?

¿Cómo se produce el arco iris?

Autor: Raysan. Publicado en: Rev. Esfinge en Abril´2002. Sección: Algo para saber.

La luz blanca suele separarse en los colores que la constituyen al pasar de un medio a otro, como ocurre al pasar del aire a un prisma de vidrio.

arco_iris_doble

Del mismo modo la luz solar se dispersa dentro de las gotas de lluvia en sus colores constituyentes, a la par que son reflejados hacia el suelo. Como cada color de la luz se refracta hacia el suelo en un ángulo diferente, cuando una persona mira hacia el cielo ve más arriba los colores cálidos (rojo, naranja, amarillo) y más hacia abajo los fríos (azulados y violeta). Todas las gotas de agua se dispersan en todos los colores pero nuestra vista capta el color rojo que procede de una gota superior y el color violeta de otra gota situado más abajo. El espesor del arco iris abarca generalmente 2 grados de arco, y es un tramo de circunferencia que vemos situado entre 41º y 42º en el horizonte. Más arriba, algunas veces, puede verse un arco iris con los colores invertidos aunque más tenue.

 

Los dos hemisferios del cerebro. Artículo.

Articulo publicado en la Revista Esfinge en marzo de 2002.                         

Los dos hemisferios del cerebro.

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El cerebro humano está conformado por dos hemisferios, derecho e izquierdo, con formas simétricas, pero cuyo funcionamiento y la labor que realizan son bien diferentes. Dichos hemisferios se hallan unidos por el llamado “cuerpo calloso”. Los hemisferios están constituidos por la sustancia gris que da lugar a la corteza, y la sustancia blanca que conforma el cuerpo central. Entre ambos se producen una ingente cantidad de conexiones nerviosas que siempre pasan por el cuerpo calloso.

Las investigaciones generadas por los daños cerebrales producidos en la últimas guerras mundiales aceleraron el conocimiento que tenemos sobre el funcionamiento e importancia de ambos hemisferios. Así se descubrió que los daños provocados en el hemisferio de la derecha repercutían en la  movilidad y las sensaciones del lado izquierdo del cuerpo, y viceversa.

En todas las personas prima la influencia de uno de los dos hemisferios. Quienes tienen más activado el hemisferio de la izquierda tienden a captar las cosas de un modo más racional, dado que analizan las circunstancias en que se encuentran, comparan las opciones, calculan y prevén las consecuencias, las miden mentalmente, y deciden o sacan conclusiones sobre lo vivido bajo un enfoque más racional, y en consecuencia tal vez más frío, más metódico, más pausado.

En aquellas personas en las que prima el hemisferio de lateral derecho, su forma de captar las circunstancias, de comprender es en base a analogías. Su forma de aprender está más basada en los sentimientos, es más imaginativa,  y guarda relación con la necesidad de comprender mediante sensaciones e imágenes, sintiendo las cosas, experimentándolas de modo emocional antes que con conceptos concretos, con números, etc…

Podríamos decir que cada hemisferio ve la vida desde un ángulo, y comprende la realidad (si es que existe una realidad estrictamente objetiva) de modo parcial. La visión completa y equilibrada de la realidad es una combinación de la comprensión racional y analógica. Un río es un objeto a la vez que un concepto, y por tanto se puede explicar, se puede medir su caudal, se puede pensar en él, y también se puede pintar, y se puede sentir paseando por su ribera o metiendo las manos en sus aguas, y tal vez valgan por toda definición.

Cerebro_01El mayor desarrollo, que no en volumen, de uno de los dos hemisferios no tiene por qué ir en detrimento del otro, pero en la práctica usamos uno y no otro. La dificultad para aprender con una deseable visión objetiva deviene también de la dificultad de equilibrar las capacidades que corresponden a cada hemisferio.

El hemisferio lateral izquierdo dirige las funciones del cálculo, el habla, la escritura, etcétera…

El hemisferio del lateral derecho rige la comprensión artística, la imaginación, etcétera… Las necesidades de un mundo que ha dado más valor en las últimas décadas a una educación técnica y racional, han ocasionado que haya un mayor desarrollo del hemisferio de la parte izquierda. Ultimamente frente a una enseñanza antes más basada en lo memorístico, el concepto, y el predominio de las ciencias físicas, se ha revalorizado la enseñanza musical, de danza, de manualidades, de artes plásticas en general, la valoración de las humanidades y las ciencias del hombre. Frente a quienes dicen que cuando un hemisferio actúa el otro no lo hace opinamos que hace falta aprender desde una doble óptica, potenciando los valores de los que carecemos y que son propios del hemisferio que tenemos menos activado.

 

El ADN del hombre moderno tiene coincidencias con los Neandertales.


Neandertales_01En la actualidad podemos rastrear la procedencia genética de una persona mediante el estudio de su ADN, pues actúa como un código de barras individualizado con unos 3 millones de letras. Comparando los cromosomas de una persona con las bases de datos existentes puede determinarse su grado de parentesco, reconociéndose ciertas líneas de procedencia. Hay empresas que se dedican a realizar estas pruebas personalizadas, entregando unos resultados con alto grado de fiabilidad. Algún día no muy lejano sabremos de qué pueblo y región concreta provienen sus antepasados, con total precisión.
El hombre de Neandertal se extinguió hace unos 30.000 años atrás; se extendía entre las islas Británicas y Siberia, es decir era claramente euroasiático. El homo Sapiens coincidió durante miles de años con el hombre de Neandertal, lo cual propició cruces entre ambos. Esto es conocido desde 2013 en que se consiguió descifrar la secuencia completa del ADN Neandertal comparándola con la de otras especies, como humanos, chimpancés, orangutanes, etcétera. Según estudios publicados por las revistas Science y Nature, el ADN de quienes no tienen un origen africano, se ha comprobado que contiene entre un 2% al 4% de genes que proceden de los Neandertales.  A causa de ello el hombre moderno ha heredado enfermedades tales como diabetes tipo dos, el lupus, la cirrosis biliar —una especie de enfermedad autoinmune del hígado—, la depresión, la adicción al tabaco y la enfermedad de Crohn, entre otras.
Enlaces:

wwnetica_neandertal.shtmlw.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/04/120418_ancestros_ge

wwnetica_neandertal.shtmlw.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/04/120418_ancestros_ge

http://es.wikipedia.org/wiki/Homo_neande