Cita

 

“¿Sueñas con ser escritor?… ¡No desfallezcas nunca, hermano!… Que tus pasos te lleven siempre hacia el lugar en que mereces estar, ¡arriba, siempre arriba!

Has decidido ser un artesano de la imaginación, un centinela de las palabras… ¡permanece pues en tu lugar almenado, guardián de las historias que el mundo precisa, vigía de un nuevo amanecer!…”.

 

¿Sueñas con ser escritor?

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Cuando la literatura se convierte en arte: entrevista a Ramón Sanchis

La Revista Esfinge Digital ha publicado la presente entrevista que a continuación se recoge (agosto de 2016): https://www.revistaesfinge.com/entrevistas/item/1450-cuando-la-literatura-se-convierte-en-arte-entrevista-a-ramon-sanchis

Cuando la literatura se convierte en arte: entrevista a Ramón Sanchis

Entrevista realizada por Patricia Martí-Fleury, Mariángeles Salas y Esmeralda Merino.

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El escritor alicantino Ramón Sanchis (Raysan) es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (Ingeniero civil) y técnico superior urbanista. Sin embargo, su vocación literaria le llevó a formarse en técnicas de escritura creativa, primero en el Taller Literario Entrelíneas, y después en el Taller de Escritura de Madrid. Desde hace cuatro años es el profesor titular del Taller de Escritura Creativa «El Libro Durmiente», de Alicante. Sus artículos han sido publicados en revistas de divulgación científica y de antropología, colaborando en el Instituto Internacional Hermes de Antropología y Ciencias del Hombre, radicado en París. Acaba de publicar El arte de ser escritor.

Su vida profesional no tiene mucho que ver con la literatura. ¿Es la suya una vocación  tardía?

En realidad, ya escribía cuentos desde jovencito, aunque eran pequeñas historias que quedaban incompletas por la inconstancia de la edad; también escribía las páginas de mi diario y algunos poemas que se plasmaban en servilletas si no había otro papel a mano. Por lo tanto, no puedo decir que sea una vocación tardía.

¿Cree que la capacidad literaria se tiene o se adquiere?

Hay una inquietud y una capacidad para imaginar historias que viene con nosotros, tal vez desde la cuna, pero dicha disposición también se desarrolla y asienta con el transcurso del tiempo. Si no creyera que dicha capacidad puede ser modelada o adquirirse, no me dedicaría a impartir talleres de escritura creativa. Si nos resulta fácil de hacer, es una cualidad ya adquirida; si es difícil aquello que estamos aprendiendo, el aprenderlo nos obliga a evolucionar, y por tanto, a adquirir en mayor grado lo que ya teníamos.

¿Cree usted que para ser un buen escritor es preciso haber recibido una formación humanística?

Yo creo que las humanidades predisponen más favorablemente a la persona para seguir los caminos que llevan a entender la propia realidad humana. La introspección que ha de llevarnos a encontrar la belleza interior, el porqué de la vida y la naturaleza, puede verse favorecida por esa formación humanística y facilita el acceso a ese ingrediente artístico que tiene la creación literaria.

¿Se puede aprender, entonces, esa faceta artística de la literatura?

Se puede aprender el oficio, se puede mejorar mucho la técnica, pero, claro está, hay personas que no llegarán a experimentar ese sentido artístico. Todo el mundo puede mejorar su nivel de escritura y aprender a expresarse mejor, y es muy deseable que así sea. Pero una cosa es lograr escritos de cierta calidad, y otra distinta llegar a tener ese mérito artístico añadido que hace a un escritor.

¿Qué papel cree que tiene, si es que tiene alguno, el hábito de leer a la hora de mejorar la capacidad de escribir?

Ramon-Sanchis-2Es evidente que para escribir bien hay que leer. Por mi parte, siempre tuve la inspiración de los libros, los cuales me acompañaron desde la infancia. La lectura despierta nuestra imaginación, nos presenta diferentes escenarios, nos muestra personajes diversos, nos ofrece múltiples formas de combinar las palabras que ya conocemos; en definitiva, construye nuestra estructura mental. No importa qué tipo de lectura sea; la imaginación se fomenta con cualquier relato de ficción, sea una fábula, un cuento, una novela o un cómic. Tal vez por ello, los libros que no contienen imágenes permiten un vuelo más libre y espontáneo de la imaginación.

La lectura siempre aporta un beneficio, pero hay que tener en cuenta que quien anhela escribir lee de un modo diferente. El aprendiz de escritor observa cada palabra, se detiene en el modo en que están construidos los personajes, observa cómo se diseñan las escenas y los diálogos, toma notas, disecciona el simbolismo que encierra cada frase, etc.

¿Qué conocimientos previos considera que hay que tener a la hora de escribir en lo que se refiere al propio idioma o lenguaje en que uno escribe?

Cuanto mejor se conozca el propio lenguaje más fácilmente surgirá la capacidad de crear atmósferas creíbles para los personajes, diálogos convincentes, escenas cargadas de acción. La utilización de imágenes figuradas o simbólicas y el uso de la palabra adecuada, permitirá completar los matices que posibilitarán al lector vivir lo escrito. No hay que olvidar tampoco que el significado profundo que encierra una lengua es el de ser vehículo a través del cual se mueven las ideas que sustenta un pueblo, sus concepciones sobre la vida y la muerte, los valores dignos de ser salvaguardados, su sentido de la sociedad, la cultura, el progreso, el impulso civilizatorio, etc. Todo idioma encierra un modo de ser de las personas que lo utilizan, una manera de relacionarse con la tierra, con los demás, con el mundo, con la naturaleza, con lo sagrado y con lo profano.

¿Qué le ha aportado a usted el arte de escribir?

La escritura me ha enseñado a ver el mundo con otros ojos, a reflexionar, a expresar mis propias ideas y cuestionarlas. En cierta medida, por tanto, me ayuda a conocerme a mí mismo. A veces me limito a ejercitarme o a jugar con las palabras, como cualquier escritor, pero en realidad, yo solo concibo un tipo de escritor comprometido con el mundo que le rodea, con sus gentes y con la humanidad, sin distinción de razas, credos, colores ni condición social, pues el camino hacia lo estético va siempre de la mano de la ética y los valores humanos. Mis escritos tienen como finalidad transmitir ideas y sentimientos que puedan mejorar el mundo que nos rodea.

Si tuviera que elegir o recomendar tres libros, ¿cuáles escogería?

Dado que hablamos de libros en general y no expresamente de narrativa, me atrevo a señalar tres libros magistrales, de gran calidad por su escritura y por la sabiduría atemporal que contienen: el I Ching, que compendia el saber de la antigua China; Pensamientos, de Marco Aurelio, un libro con reflexiones personales del emperador filósofo que siempre elevan la conciencia; y La Doctrina Secreta, de H. P. Blavatsky, que condensa y analiza los arcanos de toda la sabiduría de la Antigüedad.

¿Cree que la literatura tiene alguna función social más allá de la atención popular que pueda despertar un best seller o un afamado escritor? ¿Es necesaria la literatura?

Más que la literatura, yo diría que es necesaria la buena literatura. La buena literatura educa la imaginación, que es la herramienta que nos permite diseñar el futuro; nos alimenta con cuidadas emociones y pensamientos, aporta nuevos conceptos y nos ofrece otros puntos de vista; nos enseña a razonar y a construir nuestros propios argumentos y, en suma, potencia nuestra mente, desarrolla la atención y la memoria.

En manos de un escritor comprometido con su tiempo, consigo mismo y con el mundo en el que vive, la buena literatura es un instrumento pleno de contenido, que señala las fisuras de la sociedad, propone soluciones y educa a los lectores. Quienes saben leer entre líneas, encuentran en ella verdaderos tesoros del pensamiento. Desde el punto de vista del escritor, escribir es una tarea abnegada y solitaria que exige esfuerzo y dedicación; un quehacer que no siempre se verá recompensado con la publicación de la obra. Pero siempre será necesaria la buena literatura. Porque la buena literatura es un arma cargada de futuro: con ella se despiertan conciencias, se alimentan ideales y se aviva el alma.

¿Piensa que es importante formarse antes de escribir?

En general, todos sabemos escribir de un modo aceptable, pero eso no es suficiente. Escribir con soltura, con buena dicción, con frases elegantes y con un tono determinado no es tan fácil como parece. Expresar nuestras ideas de un modo comprensible, saber estructurar aquello que escribimos y ser convincentes, es algo que requiere unas determinadas técnicas. Por este motivo, la escritura creativa, entendida como el arte de expresarnos de la manera más efectiva y bella posible, exige de nosotros un aprendizaje.

¿Qué le impulsó a ofrecer un taller de escritura?

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Estudié durante cuatro años con el escritor Jorge Eduardo Benavides las técnicas de narrativa, y un buen día, en El Libro Durmiente me pidieron dar clase de aquello que había aprendido. Añadí a la preparación sobre narrativa unas técnicas básicas de escritura para completar un espectro que pudiera abarcar tanto la forma como el fondo literario. En la actualidad, he descubierto que dicha tarea va bien con mi carácter, pues aúna la faceta didáctica con la creativa. Me parece importante que cada alumno encuentre un estilo propio, sin plagios, con palabras certeras y cargadas de contenido. No se pueden transmitir ideas cuando se habla a medias, de un modo ambiguo o poco claro. Hay que aprender a llegar al lector, a sabiendas de que nuestro mayor deseo es que no permanezca indiferente.

Sin duda, puedo afirmar que en la enseñanza siempre se recibe mucho más de cuanto se entrega. Mis alumnos me transmiten su afán de aprender, sus inquietudes e ilusiones por comprender la vida y mostrarla en sus relatos, lo cual me obliga a ser responsable, dado que su aprendizaje depende de mi capacidad de enseñar y tiene su techo en aquello que yo mismo pueda comprender.

¿Cómo definiría su libro, El arte de ser escritor?

En principio, pretende ser un manual ameno y didáctico, que sirva de guía a aquellos que quieren conocer las técnicas de escritura que se enseñan en los talleres literarios. Incluye muchos ejemplos, prácticas y ejercicios de redacción que muestran las habilidades y técnicas de los escritores de vanguardia y de los grandes clásicos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes de los escritores que empiezan?

En primer lugar, confiarlo todo a la inspiración, sin comprender que hay que dedicarle su tiempo y ejercitarse a diario. Y también, escribir sin contenido, sin tener una historia o un mensaje claro que transmitir. En otras ocasiones, llevados por la impaciencia, los escritores noveles tienen una buena historia, pero se dejan arrastrar por el impulso de escribir y lo hacen atropelladamente, sin planificar sus escritos. Esto da lugar a textos caóticos, carentes de estructura, espesos o desorganizados, sin la adecuada ilación en sus ideas.

¿Cuáles son sus proyectos más cercanos?

Por ahora, me dedico, sobre todo, a enseñar a escribir. También estoy recopilando una serie de relatos dispersos que duermen en los baúles, y poco a poco, voy adentrándome en una novela.

 

Presentación del libro “El Arte de ser escritor”.

“El arte de ser escritor” de Ramón Sanchis Ferrándiz – 6 de mayo de 2016

Crónica de Maria Ángeles Álvarez, publicada en el blog de El Libro Durmiente el 9 mayo, 2016.

Presentación del libro editado por Librando Mundos en diciembre de 2015.

 

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El pasado día 6 de mayo de 2016, tuvo lugar la presentación, en el Centro Imaginalia de Alicante, del Libro “El arte de ser escritor”, del autor Ramón Sanchis Ferrándiz, alicantino de nacimiento y madrileño de adopción, que habitualmente usa el pseudónimo Raysan.
En la presentación, Ramón Sanchis estuvo acompañado por Marcos Rodes, miembro fundador del Club de Lectura “El Libro Durmiente”. Tras una breve introducción de la mano de Begoña Benito, en la que ésta resumió la trayectoria literaria de Ramón Sanchis, no solo como escritor y miembro de diferentes foros culturales y literarios, sino también como profesor de diversos talleres de escritura creativa -entre ellos el Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente”-, dio inicio a una charla coloquio con el escritor, que nos condujo de forma sutil, pero certera, desde sus inicios en el mundo de la escritura hasta su culminación con esta obra.
Para Ramón Sanchis, escribir es “una necesidad que surge del alma, de dentro, y que no se puede evitar”. Estas palabras dejan a la luz la emoción que el escritor siente cuando trabaja en su obra, ya sea un relato corto, una poesía o una novela. Una necesidad vital que Ramón Sanchis supo describir con palabras bellas y rotundas a lo largo del acto.
En su diálogo con Marcos Rodes nos dijo que, desde siempre, supo que quería ser escritor, pese a que la vida y las circunstancias lo llevaron a dedicarse a una disciplina científica que, en principio, poco o nada tenía que ver con la literatura. Hombre de humanidades, en cuyo corazón arraiga con fuerza la filosofía, nos explicó que, en realidad, no deberíamos hablar de dicotomía entre ciencias y humanidades, pues ambas son necesarias, e incluso complementarias, en la formación del alma humana.
Tomando como referencia un antiguo mito, nos habló del arco iris, elemento que une cielo y tierra. Quien vive en él se encuentra en medio de los dos mundos y eso es lo que le permite ver y conocer ambos. Ello no viene sino a enriquecer al hombre, al escritor, que sabe de uno y de otro. Como bien dijo Ramón Sanchis, al final son cosas que no se pueden separar.
“El arte de ser escritor” es un manual que se compone de dos tomos: el primero, dedicado a la “Escritura creativa”, nos revela los pasos fundamentales de la creación literaria; las diferentes formas de narración; la estructura narrativa; los personajes; los estilos…, en definitiva, los “trucos” que emplean los escritores. El segundo, “Técnicas”, tiene por objeto enseñarnos a todos las técnicas necesarias para poder escribir bien. No basta que surja una idea, que crezca en el interior del escritor, sino que, a fin de que llegue a los lectores es imprescindible saber cómo expresarla, cómo plasmarla correctamente sobre el papel. Y ahí es donde tienen un cometido esencial las técnicas de escritura.
Algo que a algunos puede parecer insignificante, como conocer bien la ortografía, los signos de puntuación, el uso de los verbos, el correcto empleo del lenguaje al fin y al cabo, es, no obstante, fundamental para que el escritor logre transmitir al público aquello que quiere decir.
De ahí que, cuando Ramón Sanchis se encontraba trabajando en el primer volumen que, inicialmente iba a ser único, se dio cuenta de que no era bastante, de que debía ir más allá y completar esta obra con un segundo volumen encaminado a instruirnos sobre las técnicas del lenguaje escrito.
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Al hilo de la cuestión planteada por Marcos Rodes, Ramón Sanchis nos expuso las cosas que, según él considera y que, desde luego puedo decir sin temor a equivocarme, los allí presentes compartimos, nos aporta aprender a escribir. Entre ellas, “aprender a estructurar nuestras ideas”, algo tan valioso no solo en la creación literaria, sino en cualquier faceta de la vida; “a afinar criterios, a obtener una visión amplia, rica y profunda del mundo”. Eso y mucho más es lo que nos proporciona aprender a escribir.
Tras esta enriquecedora charla, el autor respondió a las preguntas de los presentes, durante las que señaló que no hay un orden establecido para leer los dos tomos que componen su manual, aunque el orden natural, en todo caso, sería el que consta en ellos, para ir aprendiendo paso a paso.
De este intercambio con el público, podríamos quedarnos con una frase de Ramón Sanchis contestando a una cuestión planteada por uno de los asistentes: “El escritor juega con los cinco sentidos porque el mundo suena y hay que captar los sonidos, las imágenes, las texturas, para poder mostrárselo al lector…”. Algo que define muy bien el modo de crear de este autor.
Para finalizar, Marcos Rodes quiso que Ramón Sanchis nos explicara, a modo de reflexión, las razones por las que un lector, que todavía no es un escritor en ciernes y, tal vez no se ha planteado serlo, debería leer “El arte de ser escritor”. Ante tal cuestión, el autor puso de manifiesto que este manual es también una herramienta para que el lector entienda los “trucos” de los escritores, de los que hablaba al comienzo de la presentación, además de lograr enriquecer su lectura de los libros.
Por último, destacar una frase de Ramón Sanchis que repite a menudo a sus alumnos del taller de escritura creativa y que resume de forma magnífica la calidad literaria a la par que pedagógica de nuestro escritor y profesor: “Hay que escribir con contenido, aportar mensajes. Un escritor se tiene que distinguir de un juntapalabras que tan solo agrupa de un modo atractivo las palabras”.
Tras la charla presentación, el autor dedicó los libros a sus lectores, después de lo cual los alumnos del taller de escritura que asistimos al acto nos fotografiamos con nuestro maestro Ramón, para así tener un recuerdo gráfico de tan instructivo y cálido acto.

Entrevista a Ramón Sanchis Ferrándiz

Sanchis Ferrándiz, Ramón – Entrevista

Publicada en el Blog de El Libro Durmiente  el 20/01/2016 por | -Cat: Escritores

(http://ellibrodurmiente.org/sanchis-ferrandiz-ramon-entrevista/) 

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El autor alicantino, Ramón Sanchis Ferrándiz, que habitualmente usa el pseudónimo de Raysan y reside desde 1997 en Madrid, es Ingeniero Civil y Técnico Superior Urbanista. Sin embargo, siguiendo su vocación literaria, se formó en técnicas de escritura creativa en el Taller literario Entrelíneas, con el escritor Jorge Eduardo Benavides (Premio Torrente Ballester de 2013), y en el Taller de Escritura de Madrid.

Formó parte de la mesa de redacción de la Revista “Cuadernos de Cultura” (1998-2002), y de la “Revista Esfinge” (2002-2010), impartiendo en Madrid (en 2006-2007) un Taller Literario convocado por la “Revista Esfinge”. Desde hace algunos años es el profesor titular del Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente” de Alicante.

Es autor del libro El BhagavadGïta. El clásico espiritual de la india con comentarios y análisis sobre dicho libro y la filosofía hindú, y coautor del libro Los peligros del racismo. Cuenta también con la publicación de un compendio de poesía y cuento en la revista del Instituto Alicantino de cultura Juan Gil-Albert.

Ha publicado en revistas sobre divulgación científica, antropología y ciencias del hombre y dictado 350 conferencias en varias ciudades sobre dichos temas, destacando las realizadas en el Ateneo de Madrid. Ha realizado varios estudios de investigación o ensayos junto a otros autores del Instituto Internacional Hermes de Antropología y Ciencias del hombre, radicado en París, y ha colaborado con varios programas de radio y televisión, además de escribir varias reseñas literarias.

El arte de ser escritor de la Ed. Librando Mundos es su último y esperado manual sobre técnicas de escritura creativa.

Entrevista concedida a ELD y realizada por Mariángeles Salas.

—¿Por qué y para qué escribe Ramón Sanchis?

Escribo por una necesidad interior, vocacional, y atávica que no puedo evitar.

La escritura me ha enseñado a ver el mundo con otros ojos, a reflexionar, a expresar mis propias ideas y cuestionarlas, y por tanto, me ayuda a conocerme a mí mismo, pues el camino hacia lo estético va siempre de la mano de la ética y los valores humanos. A veces me limito a ejercitarme o jugar con las palabras, como cualquier escritor, pero en realidad, tan solo concibo un tipo de escritor comprometido con el mundo que le rodea, con sus gentes y con la humanidad, sin distinción de razas, credos, colores, ni condición social. Mis escritos tienen como finalidad transmitir ideas y sentimientos que puedan mejorar el mundo que nos rodea.

—¿Qué sería a su juicio lo mejor de ser escritor?

Lo mejor de ser escritor es comprobar que tus escritos llegan al lector y pueden influir positivamente en la vida de las personas. Cuando alguien comenta que tus poemas le han hecho llorar, que tus relatos o artículos le han permitido descubrir nuevas perspectivas o sentir emociones e ideas profundas, entonces te sientes útil y percibes el inigualable valor de esta maravillosa vocación. Hay una satisfacción profunda, alejada de la vanidad, que gratifica con creces el esfuerzo que conlleva la aventura de escribir.

¿A qué edad empezó a escribir?

Desde muy joven, acaso con once o doce años, me recuerdo escribiendo un diario, garabateando poemas en cualquier papel, anotando ideas sueltas, comienzos de relatos que quizá nunca se completaban, pero que eran tímidos ensayos de un aprendiz.

—¿Cree que la capacidad literaria se tiene o se adquiere?

Hay una inquietud y una capacidad para imaginar historias que viene de serie con nosotros, tal vez desde la cuna, pero dicha capacidad también se desarrolla y asienta con el transcurso del tiempo. Si no creyera que dicha capacidad puede ser modelada o adquirirse no me dedicaría a impartir Talleres de Escritura creativa. Lo que nos resulta fácil de hacer es una cualidad ya adquirida; lo difícil es aquello que estamos aprendiendo, que nos obliga a evolucionar.

—¿Algún libro le ha llegado a cambiar la vida?

La lectura de algunos libros ha sido fundamental en mi vida, aunque sinceramente, ese enamoramiento por un libro ocurre más a una edad temprana en que se construyen y perfilan nuestras ideas. Pero ¿quién no se ha emocionado con la lectura deEl Principito o El Quijote? ¿Quién puede quedarse insensible tras leer a Whitman, Neruda o García Lorca?

Sin duda, algunos libros me han transformado, ya sean de poesía, narrativa, ensayo o filosofía: Sidharta, o también Demian, de Herman Hesse; Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari. Los hermanos Karamazov de F. Dostoievsky; La muerte de los dioses. Juliano el apóstata, de Dmitri Merezhkovski; Hojas de hierba, de Walt Whitman; Tebas, de Jorge A. Livraga; Hamlet, de William Shakespeare;

No obstante, hay otros libros y autores actuales que me inspiran: Las llamadas perdidas, de Manuel Rivas; las trilogías de Santiago Posteguillo sobre Escipión o Trajano; Las Catilinarias, de Amélie Nothomb; La leyenda de la isla sin voz, de Vanessa Montfort; Mujeres de ojos grandes, de Ángeles Mastretta; Croniria de la poetisa Raquel Lanseros, etcétera.

—Tres libros imprescindibles.

Dado que hablamos de libros, en general, y no expresamente de narrativa, me atrevo a señalar tres libros magistrales, por la gran calidad de su escritura y la sabiduría atemporal que contienen: el I Ching, que compendia el saber de la antigua China;Pensamientos, de Marco Aurelio, un libro de reflexiones personales del emperador filósofo que siempre elevan la conciencia; yLa Doctrina Secreta, de H.P. Blavatsky, libro que condensa y analiza los arcanos de toda la sabiduría de la antigüedad.

—¿Es de los que piensan que la buena literatura puede transformar la dinámica de una sociedad?

La buena literatura educa la imaginación, que es la herramienta que nos permite diseñar el futuro, nos alimenta con cuidadas emociones y pensamientos, y en suma, potencia nuestra mente. Desarrolla la atención y la memoria, porque aporta nuevos conceptos y nos muestra otros puntos de vista; nos enseña también a razonar y a construir nuestros propios argumentos; confirma nuestras convicciones y certezas, destruye con los consejos de los sabios nuestras erróneas actitudes y expande nuestra conciencia hacia nuevos horizontes.

La verdadera literatura nos ayuda a analizar los sucesos históricos y la evolución que han seguido las ideas, pues los libros encierran los pasos que ha dado la humanidad en su caminar. Sin duda, en manos de un escritor comprometido con su tiempo, consigo mismo y con el mundo en el que vive, la buena literatura es una herramienta cargada de futuro, plena de contenido, porque denuncia las desigualdades sociales y señala las fisuras de la sociedad, propone soluciones y educa a los lectores. Quienes saben leer entre líneas, en los libros siempre descubren todo un mundo.

 ¿Qué autores han sido importantes para usted?

Siempre recurro a los clásicos, pues si no pasan de moda es por algo; ellos han sabido expresar algún arquetipo del alma humana. Es el caso de Homero, Herman Hesse, Fiódor Dostoievsky, Mary Renault, Federico García Lorca…

—¿Qué consejos le daría a un escritor que empieza?

Escribir es una tarea abnegada y solitaria que exige esfuerzo y dedicación; un quehacer que no siempre se verá recompensado con la publicación de sus obras. Por ello les diría que crean en sí mismos, que no abandonen sus ilusiones ante las primeras dificultades, que persigan con tesón su propia estrella, que definan su destino con una fuerte convicción.

¿Piensa que hay crisis creativa?

No, al contrario, estamos en un momento donde hay grandes literatos, y esto es notorio en nuestro país y en la literatura hispanoamericana desde hace una generación o dos. Lo atestiguan autores reconocidos de la talla de Mario Vargas Llosa, Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, Juan Marsé, Antonio Gala, Isabel Allende, Arturo Pérez-Reverte, Carlos Ruiz-Zafón, Javier Marías, Eduardo Mendoza, y otros tantos que acaban de dejarnos, como Ana María Matute, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Miguel Delibes, Álvaro Mutis, Ernesto Sábato, Octavio Paz, etcétera.

Debemos felicitarnos porque, en la actualidad, la narrativa pasa por un momento excepcional (tanto la novela como el relato corto están en auge), y lo mismo puede decirse de la poesía. Nuevos escritores irrumpen con fuerza en la escena literaria, tales como Rosa Montero, Fernando Marías, Enrique Vila-Matas, Javier Cercas, María Dueñas, Julio llamazares, Dolores Redondo, Javier Marías, Vanessa Montfort, Julia Navarro, Raquel Lanseros, Víctor del Árbol, y otros muchos que podríamos citar.

Alumnos del 3er Taller de Escritura ELD

Alumnos del 3er Taller de Escritura ELD

—¿Por qué es importarte formarse antes de escribir?

En general, todos sabemos escribir de un modo aceptable, pero eso no es suficiente;  escribir con soltura, con buena dicción, con frases elegantes y un tono cortés no es tan fácil como parece; expresar nuestras ideas con sencillez y de un modo comprensible, y además, saber estructurar aquello que escribimos y ser convincentes, no está al alcance de todos.

Por tal motivo, la escritura creativa, entendida como el arte de expresarnos de la manera más efectiva y bella posible, exige de nosotros un aprendizaje. Como en cualquier disciplina artística, se llega a un nivel aceptable (y no digamos para alcanzar la excelencia) con mucha paciencia, constancia y continuada ejercitación.

—Resalte tres aspectos importantes de su libro El arte de ser escritor.

En principio, pretende ser un manual ameno y didáctico, que sirva de guía a aquellos que quieren conocer las técnicas de escritura que se enseñan en los Talleres literarios.

Por tal motivo, incluye múltiples ejemplos, prácticas y ejercicios de redacción, que nos muestran las habilidades y técnicas de los escritores de vanguardia y los grandes clásicos.

Por otra parte, consta de dos tomos que se complementan: el primero analiza las técnicas propias de la narrativa (descripciones, construcción de personajes, del argumento y la trama, de las escenas, el ritmo y el tono, la intriga y el suspense, la estructura de los cuentos y las novelas, etcétera); el segundo versa sobre las técnicas básicas de la escritura (composición de un texto, de las frases y los párrafos, uso de los verbos y los signos de puntuación, errores frecuentes al escribir, etcétera) con una serie de ejemplos sobre cómo ha de redactarse un artículo, una nota de prensa, una columna periodística, una reseña crítica, un informe, una crónica, etcétera).

—¿Qué le aportan sus alumnos?

Ellos me trasmiten su afán de aprender, sus inquietudes e ilusiones por comprender la vida y mostrarla en sus relatos… lo cual me obliga a ser responsable, dado que buena parte de su aprendizaje depende de mi capacidad de enseñar y tiene su techo en aquello que yo mismo pueda comprender. Y sobre todo, me emociona ver la belleza de los textos que escriben a medida que se van desarrollando como escritores, pues a menudo, supera con creces lo que yo soy capaz de escribir.

—Tres errores frecuentes de los escritores que empiezan.

Confiarlo todo a la inspiración, lo cual les lleva a escribir tan solo de cuando en cuando, por no comprender que esto es un oficio al que hay que dedicarle tiempo, ejercitándose a diario.

Escribir sin contenido, sin tener una historia ni un mensaje claro a entregar.

Tener una historia, pero dejarse llevar por la impaciencia o la ansiedad, comenzando a escribir atropelladamente, a impulsos de la inspiración, sin planificar sus escritos. Ello da lugar a textos caóticos, carentes de estructura, espesos y desorganizados, pues no tienen una adecuada ilación en sus ideas.

—¿Existe alguna fórmula que sea posible seguir para ser un buen novelista? 

Atrapar una buena historia; planificarla con tiento y delicadeza, sin llegar a matar la espontánea inspiración; aplicarse a ella con la misma dedicación y afecto que si se tratara de un hijo.

—¿En qué género literario se encuentra más cómodo escribiendo?

Los ensayos y artículos sobre diversos temas, han sido durante años mi principal labor. En la actualidad, alterno el relato y la poesía. Ellos me llevan al punto de introspección que necesito.

—¿Qué tiene de especial La India que no tengan otros lugares?

Tras la gran diversidad de sus regiones y poblados, de razas e idiomas, la India es un bello país que aún conserva, más allá de la apariencia actual, una cultura milenaria, una esencia profunda que asoma en las actitudes de sus gentes. Hay algo mágico y profundo que late en cada lugar, en cada ser, en la belleza de sus paisajes y la quietud de sus templos.

—Háblenos de sus  proyectos para este año que comienza.

Este año me dedicaré, sobre todo, a enseñar a escribir (como dirían los hindúes, tal vez sea mi Dharma); y con el tiempo que reste me dedicaré a compilar un pequeño enjambre de relatos que andan un tanto dispersos.

Y finalizamos la entrevista agradeciendo a Ramón Sanchis estas cuidadas palabras y deseándole desde ELD, todo el éxito que se merece.