Los límites del ser humano.

Los límites del ser humano.

Artículo publicado en la Revista Esfinge digital (http://www.revistaesfinge.com/) en agosto de 2015.

Universo_01

El hombre vive suspendido entre dos infinitos, lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño, pero incluso lo que nos parece grande o pequeño lo es desde nuestra posición relativa.

Podríamos viajar por nuestro sistema solar y tal vez salir de él, pero para ello deberíamos desarrollar velocidades muy grandes o bien emplear muchos años de nuestra vida.

Supongamos que viajásemos más rápido, a mayor velocidad. Hay que tener en cuenta que según Einstein la velocidad de la luz es una constante que no se puede sobrepasar. Según sus cálculos, llegando a velocidades próximas a las de la luz nuestro cuerpo se deformaría, se alargaría y nuestra masa sufriría cambios fuertes, desproporcionados, y por tanto dudosamente nos reconoceríamos, habríamos cambiado.

Reloj en espiralPor otra parte, viajar más rápido en el espacio es como viajar más rápido en el tiempo, y dado que hoy se demostró que el tiempo es relativo, como propugnaba Einstein, para una partícula o una persona que viajase a velocidades próximas a la luz el tiempo pasaría más lentamente -nuestro reloj mediría menos que el de alguien situado en tierra firme-, y por lo tanto desde nuestro punto de vista se habría casi detenido. De regreso a la Tierra en un breve viaje, para nosotros habrían pasado apenas unos minutos u horas, pero en la célebre paradoja planteada por Einstein, si tuviéramos un hermano gemelo, para él habrían pasado cientos de años, y en consecuencia habría muerto.

Por lo tanto, podemos deducir que intentando romper los límites superiores de nuestro pequeño universo, ni seríamos los mismos, ni las cosas que dejamos atrás estarían igual. ¿Compensaría semejante búsqueda sideral? Tal vez los límites de la naturaleza sabiamente nos tienen confinados en una sana realidad infranqueable.

Si quisiéramos descender al mundo de lo inmensamente pequeño nos encontramos con que las células, las moléculas, los átomos pueden ser divisibles. Dividiendo el átomo hemos llegado a encontrar partículas como el protón, el neutrón, el electrón, etc., y finalmente se han llegado a descubrir dividiendo los neutrones y protones otras partículas más diminutas, llamadas “quarks”, los ladrillos de la materia, con los que se conforman otras partículas. Pero de aquellos que se han descubierto (up, down, strange, charmed, top… o sea, arriba, abajo, extraño, encanto…) nos encontramos que algunos de ellos definen coloridos, aromas, como si la materia en tales grados microscópicos se hiciera inasible, etérea…Ciertas partículas minúsculas definen por tanto propiedades o aspectos de la materia tan poco materiales como el aroma, color, etcétera.

sueños_05Ya Heisenberg demostró que cuando inmersos en el mundo ínfimo pretendemos medir de una partícula su velocidad, su masa, su energía, etcétera, con la luz que emitimos sobre ella a través de nuestros instrumentos de medida (por ejemplo el microscopio) la alteramos, o la hacemos variar de lugar, con lo cual lo que medimos ya no es lo que queríamos medir. Como una moneda que se nos colara por la rendija de un sofá, cuanto más la perseguimos más se nos escurre. Podríamos asegurar que matar moscas a cañonazos nunca ha sido un deporte de precisión olímpica. Por ello Heisenberg afirmó en su ya célebre “Principio de Incertidumbre”, que siempre existirá mayor grado de incertidumbre que de certeza cuando queremos definir todos los parámetros de alguna partícula, y que conociendo uno de esos parámetros (p.ejem. su masa) siempre desconoceríamos otras que están en relación (como p.ejem. su velocidad).

Universo_04La energía necesaria para lograr grandes viajes interestelares, y las velocidades requeridas para regresar en tiempos prudenciales, así como las energías descomunales que deben darse a partículas diminutas para acelerarlas en distancias de kilómetros y poder finalmente bombardear un átomo, y así dividirlo, tiene ciertos costes. Un solo ejemplo: nuestra sonda más rápida, el Voyager, viaja por ejemplo a velocidades 10.000 veces más pequeñas que la luz. Por lo cual debe haber un grado de resignación para admitir que también hay límites que hoy son infranqueables, y tal vez lo serán siempre. Y aún hay ciertos límites, llamemos subjetivos, que conviene tener en cuenta a la luz de los conocimientos actuales, expresados por la teoría de la relatividad. Así un reloj en un primer piso sabemos que mide un tiempo diferente a si está en un décimo piso, o en la muñeca de un aviador. La propia actividad, según la teoría de la relatividad, prolonga la vida, ocurriendo en cambio para nuestro hermano gemelo que estuviera siempre en cama que envejecería más rápido. Pero esta visión no debe llevarnos a entender que el mundo es relativo y no sometido a ley alguna, sino que leyes inmutables generales y absolutas no pueden evitar que el tiempo sea incluso relativo, es decir, no una medida absoluta. De hecho cada uno de nosotros tiene una percepción psicológica de cómo transcurre el tiempo… ¿Podremos algún día viajar por él? Posiblemente nos sea más fácil viajar a otras dimensiones que viajar en nuestro espacio físico, dadas sus medidas y nuestras limitaciones. 

Deseos para un nuevo año que comienza…

Creo que me pondré al día, dejando resueltas los grandes tareas que me acucian, antes del comienzo del nuevo año. Por supuesto, siempre hay que limpiar el planeta de baobabs. Si en algo fallé, y alcanzo a ser consciente de ello, me propongo seriamente corregirlo.

Atardecer

Hay que arreglar siempre el pasado para encarar un nuevo rumbo, siempre más luminoso, más positivo. Os deseo a todos lo mejor; a los amigos, a los hermanos del alma, a los desconocidos, y a todos aquellos que abrirán puertas en mi corazón a partir de este instante. Hay cierta magia en eso de hacerse buenos propósitos, y seguramente, esa decisión interior permite que esos objetivos se cumplan: sin duda se despierta una energía que uno no creía poseer adentro.

A mis alumnos del taller de escritura les digo: soñad en escribir, si ese es vuestro deseo, porque de verdad, algunos lo tenéis cerca. La cosecha de este año es buena. Pero no siempre lo logran los que creen que lo van a lograr; a veces, lo logran los más callados, los constantes, los que viven de realidades cotidianas. Tal vez, sin darme cuenta, les digo a ellos lo que nos conviene escuchar a todos… Soñad a lo grande, pero siempre que os permitáis, a la par, poner los medios para que ese sueño se cumpla. Porque si os decís tan solo “me gustaría”, no lo lograréis. Soñad a conciencia (con la imaginación, no con la fantasía) y llegaréis a vuestra meta: colocad primero un pie, y luego otro, y no penséis en cuan largo es el camino. Alguien dijo que todo camino comienza con un primer paso. Y para aquellos que más que un camino buscan un sendero, también: todo sendero comienza con una pequeña luz que se enciende en la bóveda expectante y silenciosa de la conciencia. 

Escher-No-66-Winged-Lion-1945Repito: hay cierta magia en eso de hacerse buenos propósitos (y no lo digo yo, sino gente que sabe como H.P. Blavatsky), y seguramente, esa decisión interior permite que esos objetivos se cumplan. Acaso el tiempo tenga puertas que desconocemos, que tan solo se abran cuando estamos receptivos para ello. Tal vez el tiempo, que es la energía con que se construye la vida, tenga misterios que aún desconocemos. Seguramente depende de nuestras vivencias, y no solo sea relativo sino elástico. Acaso la magia de un instante sea tan poderosa como la fuerza de nuestra voluntad…

Os deseo un año luminoso… Para quien lo desee de verdad, que no se sienta solo… Yo estaré siempre al lado de los que buscan crecer, de los que buscan encender una luz para que el mundo mejore.  Caminando por la senda humana y filosófica que cada uno ha de trazar, o por el camino literario, que es también un modo de descubrirse a sí mismo.

Otoño 5No dejéis que crezca la hierba en la senda de los buenos propósitos, a fin de que este pobre mundo pueda mejorar. Tal como decían los egipcios, caminando firmes y decididos, nuestros pasos nos llevarán al lugar que merecemos…

¿Qué es el tiempo? (II). Artículo

Breve reseña de la evolución de las concepciones sobre el tiempo.

reloj de Praga_00Pero la concepción del tiempo no siempre ha sido vista con mentalidad científica o con una profundidad esotérica. A lo largo de la historia de la humanidad, el tiempo se ha concebido unas veces como una medida lineal, otras como un conjunto de ciclos enlazados; como un marco fijo de referencia señalado por la magnitud inalterable que miden los relojes, o bien como eternidad inalcanzable; a veces como algo atemporal y en relación con el espíritu -y por ello contrapuesto a un tiempo material y cambiante- y otras tantas como una mera percepción subjetiva y psicológica; como un devenir que nos impulsa a encontrar nuestro destino personal e histórico, o como una vivencia de nuestro ser interior, cualitativa a veces y mensurable otras con que la conciencia va encontrando su propio hilo de Ariadna para salir del laberinto de la vida o hallar su centro…

Aristóteles relacionaba el tiempo con el movimiento. Sin movimiento no podía hablarse de tiempo, porque no había un “antes” y un “después”. Pero entonces se ligaba dicho tiempo a la materia. Las posiciones de la escolástica cristiana, que tanto han marcado nuestro tiempo, siguieron también la visión aristotélica, dando lugar a la concepción de un tiempo lineal. Puesto que lo material era limitado era obvio que tendría fin, y en consecuencia existiría también un final para el tiempo. Así, se concebía que todas las cosas y los seres llegarían a un final del mundo.

reloj de Praga_01Fue Henri Bergson quien introdujo la concepción de que el tiempo tenía un aspecto objetivo, medible, y un componente subjetivo. Para él, el tiempo subjetivo, era el auténtico tiempo, pues representaba la medida de nuestras vivencias, de nuestras percepciones. Este tiempo era el auténtico, y su duración era variable pues dependía del registro que quedaba impreso en las intuiciones profundas del alma. Frente a Bergson se hallaban las corrientes positivistas, que veían en el tiempo una magnitud fija, absoluta y estática.

Pero la concepción de un tiempo absoluto, inmóvil, cuya medida era inalterable e igual para todos los seres, sufrió un verdadero correctivo con las concepciones sobre el tiempo debidas a Albert Einstein.

Al introducir el concepto del espacio-tiempo, Einstein demostró que ambas magnitudes estaban ligadas, y que el tiempo era relativo. A la medida del ancho, del largo y del alto, que definen un espacio tridimensional, había que añadirle una cuarta dimensión, el tiempo, que variaba con la posición espacial en que se hallara un sujeto.

Einstein_00Pero al decir que el tiempo era relativo, Einstein no se refería tan sólo a la percepción subjetiva de la duración de un acontecimiento, sino que, también, como magnitud física Einstein demostró que el tiempo era variable. La medida del tiempo pasó a ser también función del sujeto que la experimentaba, y dependiente de si estaba quieto o en movimiento.

También se demostró, que la velocidad de la luz (de 300.000 km/seg.) era una barrera infranqueable para cualquier objeto, y que cuando se viajaba a grandes velocidades próximas a la de la luz, la medida del tiempo se ralentizaba.  Es decir, la duración de un suceso cualquiera, medida por un reloj que se moviera a grandes velocidades con respecto a la duración de mismo suceso, medida por un reloj inmóvil, se acorta, y por lo tanto transcurre con más lentitud.

Un experimento realizado en 1999 en los Laboratorios Nacionales de Física del Reino Unido, por el profesor Laverty, demostró que dos relojes atómicos sincronizados, uno instalado en un avión supersónico y otro inmóvil en el laboratorio, registraron tiempos diferentes, con una diferencia de 55 nanosegundos (la millonésima parte de un segundo), confirmando las predicciones de la teoría.

La paradoja de los gemelos ilustrará también estas ideas. Si uno de ellos viajara con una potente nave al espacio, con velocidades cercanas a las de la luz, al regresar sería mucho más joven que el hermano que permaneció en Tierra. El transcurso del tiempo para él, en el espacio, sería más lento. 

En  relación con la masa de los objetos, la medida del tiempo también resultó ser variable según que la posición del observador fuera próxima a una gran masa gravitatoria o estuviera alejada de ella, y en todos estos casos, precisos relojes de cesio marcaban desfases que podían constatarse, aún siendo estos de minúsculas fracciones de segundo.

En la actualidad las concepciones de Einstein han sido ampliamente verificadas, siendo un hecho comprobado que el tiempo transcurre más lentamente si se mide cerca de una gran masa gravitatoria, por ello en un gran rascacielos los relojes situados en la planta baja van más lentos que los situados en las últimas plantas.

Einstein terminó de este modo con la concepción de un tiempo absoluto.

Agujero de gusan_00La ciencia contemporánea comenzó entonces a trabajar con varias dimensiones más allá de nuestro espacio físico. Se comenzó a hablar de “hiperespacios” con decenas de dimensiones y a calcular matemáticamente sus intrincadas ecuaciones, que permitían desarrollos de las propiedades físicas existentes en ellos, aunque no siempre fueran fáciles de comprender sus resultados, por la dificultad de imaginarlos.  Se concibió la posibilidad de la existencia de otros universos paralelos al nuestro, es decir, otros lugares definidos con relaciones espacio-tiempo diferentes.

A mitad del siglo XX, Gamow lanzó la idea de que el origen del universo se debería a una gran explosión inicial, denominada Big-Bang. Finalmente se pudo comprobar dicha afirmación al descubrir  la existencia de una radiación de fondo, similar a un murmullo perceptible en cualquier dirección del espacio, debida a microondas procedentes de aquel primer episodio. Tales hallazgos permitieron fijar  dicho acontecimiento en una antigüedad de unos 15.000 años atrás. Se comprobó también que el universo estaba en continua expansión, y se comprendió entonces que nuestro concepto del tiempo tan solo tenía sentido desde aquel momento inicial.

Actualmente suele afirmarse que todo lo que hubiera sucedido anteriormente al primer instante del big-bang no tenemos forma de relacionarlo con nuestro espacio-tiempo, ni de entenderlo, dado que en un espacio mínimo se acumuló una masa muy densa, que podríamos asemejar a una masa infinita, y este hecho, entraña dificultades que impiden aplicar nuestra formulación matemática. Así suele afirmarse que el tiempo, para nuestro espacio-tiempo, nació en el momento de la gran explosión, y por tanto no es tampoco un tiempo absoluto.

El tiempo_00Según Stephen W. Hawking, el considerar un origen definido, y la propia expansión del universo nos permite definir una dirección o flecha del tiempo, dado que los sucesos para nosotros ocurren como si procedieran del pasado en dirección al presente, para continuar hacia el futuro. Pero nada impide, en teoría, que en otros tipos de espacio-tiempo esta dirección física, y también psicológica de nuestra percepción del tiempo, fuera en sentido inverso.

Los experimentos científicos de Aspect a partir de las teorías de Bell, demostraron que al proyectar un par de partículas hacia una placa metálica, en la que se disponían dos rendijas paralelas, cuando una de las partícula lograba traspasarla, siempre se daba el caso de que la otra no lo hace. Ello llevó a la conclusión de que tenía que haber una forma de comunicación entre dichas partículas, independiente de la distancia relativa a la que se hallen, que es cuanto menos extraña, porque dicha comunicación se debía efectuar a velocidades superiores a la de la luz.

Ello abrió la posibilidad de la existencia de partículas que pudieran viajar a velocidades superiores al tiempo, a las que se denominó “taquiones”. Aunque las partículas pertenecientes a nuestro espacio-tiempo no puedan rebasar el horizonte temporal que marca la velocidad de la luz, no puede descartarse la existencia de partículas ajenas a él, que pudieran rebasaran la velocidad de la luz desde su nacimiento.

Finalmente, citaremos tan solo que los experimentos de Richard Feynmann demostraron que algunas partículas podían viajar en sentido inverso del tiempo, viajaban hacia tiempos negativos.

De un tiempo absoluto y estático se ha pasado en unos siglos a concebir un tiempo relativo, dependiente del sujeto que lo mide, sometido a ciertas barreras, y relacionado con todas las leyes físicas.

reloj antiguo_01Del mismo modo que la clonación humana es ya una posibilidad bastante real, tal vez el ser humano juegue pronto con el tiempo al mismo nivel. Si los apuntes que actualmente aporta la ciencia se van consolidando, el tiempo, incluso, podría ser utilizado en el futuro de un modo reversible. Ya sea aprovechando los desfases en las distintas mediciones del tiempo de un mismo suceso, o por el conocimiento futuro de los taquiones… Bien sea aprendiendo a recorrer en sentido contrario el tiempo, o aprovechando los puentes de Einsten-Rosen a otras dimensiones o universos paralelos… tal vez el futuro encierre una ventana abierta al pasado. Una vez más, hará falta un sentido ético para encarar las nuevas herramientas que descubre el hombre, porque más allá del hombre cambiante que es pasajero en el tren de su época, existe un hombre interior que en conciencia se sabe más allá del tiempo y también, una Humanidad que traspasa el tiempo en busca de su perfección.

¿Qué es el tiempo? (I). Artículo.

 

Reloj de relojes en Buenos Aires

 ¿Qué es el tiempo?

Hasta no hace mucho, el «tiempo» era la percepción del fluir de los hechos, el  modo en que discurrían los sucesos, uno tras otro, dándonos la sensación de que esos sucesos aún siendo instantes aislados, formaban cuentas de un collar, eran como eslabones de una cadena imperceptible.

Esta primera percepción era la de un «tiempo objetivo», pues todas las personas podían constatar que los días y las estaciones pasaban, y eran experiencias que podían poner en común y comentarlas. Pero a la vez había una componente de un «tiempo subjetivo», pues cada cual captaba de un modo psicológico el paso del tiempo. Para los enfermos, postrados en cama durante meses, el paso del tiempo era lento y tedioso, para los niños que jugaban en los prados era un tiempo dinámico, que pronto se esfumaba para dar paso a otras tareas y deberes, dejando un ansia de fugacidad.

Aunque el tiempo, ciertamente pasa, tiene la duración que marca la intensidad de las vivencias que tenemos. Para unos, la vida es corta pero intensa y gloriosa, para otros es baladí, vacía y pesada como una carga, y aún siendo cierto, pocos se atreverían a afirmar que podían haber prescindido de la mitad de sus días. Porque en el fondo el tiempo tiene mucho de actitud mental, es el modo en que afrontamos los acontecimientos, en que hacemos rendir la energía que la vida nos ofreció.

Visto así, el tiempo está hecho de una sustancia especial. Es una mezcla de la ilusión y fuerza con que revivimos el pasado, que lejos de esfumarse en el olvido define y golpea el momento presente y nos  proyecta hacia el futuro con mayor o menor consistencia. El tiempo está hecho de vivencias: de coraje o de miedos, de pasividad o de acción, de nobleza y dignidad y a veces de cobardes renuncias, de sinceridad y apertura o de cerrazón y aislamiento. Los seres tejen con su vida su propia percepción del tiempo, del que será entonces «su tiempo».

Pero éste, aún siendo el aspecto principal para un ser humano no es el que le suele importar. Nos suele importar más el tiempo objetivo, concreto, el que podemos medir, del mismo modo que la lluvia se percibe más claramente que la humedad, pero no es más que su objetivación, su modo de concretarse. Al fin y al cabo hay lluvia porque hay  humedad, aunque sea la humedad más sutil e imperceptible que la lluvia.

Históricamente siempre se tuvo una concepción más objetiva del tiempo, más concreta, en donde, aunque no pudiera apresarse «el verdadero Tiempo», en cambio, se comenzó a medir con relojes «el paso del tiempo». Al igual que la huella fósil dejada en la roca por un pie no lo define completamente, pero nos da una cierta réplica de cómo era, la capacidad de medir el paso del tiempo fue sustituyendo a la comprensión del Tiempo como realidad.

Reloj-dali03El tiempo que medimos con los relojes es algo frío, sacado de contexto. Esta medida del «paso del tiempo» es fijo, estático, admite tan sólo pequeñas variaciones. El verdadero Tiempo, como energía vital que disfrutamos y ponemos en juego, está enhebrado con nuestra vida (la presente) y tal vez también con nuestra Vida (la evolución real de lo que somos a través de un gran número de vidas hasta llegar a lo que Es, aquello que podemos llegar a Ser).

El verdadero Tiempo, el cual aún no hemos aprendido de modo suficiente a percibir ni a comprender, es en cambio un tiempo plástico (se deforma y se estira a voluntad sin tener por qué recuperar su estado inicial), no tiene una forma ni duración concreta, sino que adopta las formas y duraciones que nosotros modelamos en él. En este sentido somos como alfareros que construyen día a día sus propios designios, y que a la larga, burla burlando, van tejiendo su propio destino. Labrarse el propio camino tampoco implica la no existencia de la divinidad, de la cual emanaron las perfectas leyes que rigen el universo, sino que se nos permite jugar con dichas leyes a ser protagonista de nuestra vida.

Tal vez el Tiempo como realidad incomprensible sea tan cambiante como un río. Hablamos del río, mas las aguas que vimos ayer ya pasaron, ya no conforman el río actual, y sin embargo para nosotros existe en nuestra conciencia, es un concepto real. A pesar de que todo fluye -como dirían los presocráticos y las concepciones egipcias- sentimos que el río tiene entidad, que aún no siendo nunca igual, aún siendo inasible, a la vez existe. Como el viejo dilema que expresara Parménides entre el Ser y el existir, las apariencias delatan la esencia de los seres, pero esa esencia es al mismo tiempo difícil de atrapar por nuestra mente… Porque en realidad, nuestra mente no deja de ser una herramienta poderosa y por momentos elevada, pero al fin y al cabo, material y concreta. Acaso cuando nuestra mente se torne más sutil podamos levantar el velo que encubre el misterio del Tiempo.