La leyenda de la isla sin voz – de Vanessa Montfort.

Reseña escrita por Raysan para el Libro Durmiente.

Carmen Posadas ha dicho de este libro: “Una novela brillante en la que el lector encontrará, además de una magnífica historia, personajes dignos del mismísimo Dickens”.
Para Rosa Montero: “Vanessa Montfort nos habla del infinito dolor del mundo, pero también de la infinita esperanza en este cuento gótico bellísimo, sorprendente y conmovedor, lleno de magia y de sombras“.

Vanessa Montfort_Pres Libro 25_02_2014

            

El libro durmiente estuvo ayer, día 25 de febrero, en la primera presentación realizada en nuestro país del libro “La leyenda de la Isla sin voz”, de la escritora Vanessa Montfort. El acto se desarrolló en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés (Plaza de Callao – Madrid), un lugar inmejorable que se encontraba a rebosar. La expectación que desde hace meses había levantado la publicación de la tercera novela de esta escritora, se vió ampliamente satisfecha. Los elogios venidos desde Hispanoamérica tras darse a conocer allí la obra, se han visto refrendados.
Tras la presentación formal, por parte del Director del Ámbito Cultural y del editor, Plaza y Janés, el escritor Fernando Marías entabló una distendida conversación con Vanessa Montfort sobre los valores de su libro.
Vannessa Montfort_Pres Libro La isla sin Voz
La autora explicó que su novela trata sobre una historia que desde hace tiempo quería escribir, porque anhelaba crear el personaje de una heroína romántica, Anne Radcliffe, a fin de comprobar qué podía sugerirle, qué podía contar desde dentro, como mujer. Está ambientada en Estados Unidos, a fines del siglo XIX; un país en crisis que mantiene hacinados en una isla a los excedentes humanos que no puede asumir la sociedad, fruto de una inmigración desbordante. Pertenece al género de la ficción histórica —al que la autora prefiere llamar fábula histórica—en donde se extiende, con la base de una gran documentación histórica de la época, una pátina de ficciónuna mezcla bien engarzada entre personajes históricos y ficticios para que sea creíble la novela, pues ya se sabe que los novelistas somos mentirosos vocacionales.
En 1842, un gran escritor, Charles Dickens, viajó a Estados Unidos por primera vez para leer sus obras; ya era un autor reconocido a quien la multitud esperaba en el puerto de New York. En la presente novela, Dickens, actuando casi como protagonista principal, recibirá una misiva que le impulsa a visitar aquella isla emplazada frente a Manhattam, la isla de Blackwell, en donde conoce a Anne Radcliffe, una joven enfermera que le acompañará en su aventura.
Allí, en la Isla sin voz, permanecen hacinados los delincuentes, prostitutas, mendigos, ancianos, personas desvalidas e inmigrantes desconocedores del idioma, junto a quienes tienen enfermedades infecciosas o mentales; en sus hospicios viven los pobres y huérfanos desheredados de la vida; en el cementerio de los sin nombre reposan los restos de muchos extraños…
Dickens, de origen humilde, que tuvo que vivir en prisión cuando su padre fue encerrado en ella porque la familia no tenía dinero, como escritor comprometido con su tiempo, se muestra preocupado por conocer la vida y las situaciones degradantes en que se hallan aquellos seres humanos; preocupación que compartirá con otros autores de su época, tales como Washingthon Irving o Julio Verne, que también aparecen en la obra.
Es brillante la forma en que la autora supone que Dickens fue creando su magnífico Cuento de Navidad; un cuento escrito para ofrecer un rayo de esperanza a quienes se encontraban atrapados en aquella isla maldita. Otro personaje tangencial de la obra, aunque muy significativo, lo encarna la joven periodista Nelli Blay, personaje real que infiltrada en la isla de Blackwell dio a conocer los atroces tratamientos que allí se realizaban.
Según Fernando Marías, esta es una novela que puede apasionar a cualquier lector…una obra sobre la vida, una metáfora sobre la literatura…, pues narra la historia de tantos monstruos buenos y malos, —como muchos que existen ahora—, los cuales viven atrapados en situaciones de las que no pueden salir. Tal vez por ello sea una metáfora sobre la literatura, en donde el escritor, a la par que busca sus propios monstruos, persigue conocer a esos ‘monstruos’ que cuentan historias, pues tienen sentimientos dentro que no pueden aflorar sin ser castigados; sentimientos que el escritor nos ofrece.
Vannessa Montfort_40Vanessa Montfort afirmó en la presentación de su libro que La leyenda de la Isla sin Voz “es una obra sobre el oficio de escribir y la forma en que se cuentan las historias: porque cada historia tiene su forma de contarse y lo más difícil es hallar la forma de contarla”. En esta historia, tan brillantemente narrada, la autora ha querido acercar al lector a la figura de Dickens, a la par que, mostrando las realidades y carencias de una época tan similar a la nuestra, pretende transmitir un mensaje de ilusión y de esperanza. Para la autora, “las crisis no son crisis políticas ni de valores, sino crisis sociales”, y de ellas se puede salir; “sí, siempre se puede.
Fernando Marías auguró que “este es un libro que irá lejos y que dará muchas alegrías a su autora”. Lo suscribimos:  ¡no se lo pierdan!

Las serpientes de Melkart – Folco Quilici (reseña).

Crítica Literaria escrita por Raysan para la Revista Aqueloo en enero de 2006.

“LAS SERPIENTES DE MELKART” de Folco Quilici. Traducción de Jorge Rizzo.

Roca Editorial de libros, S.L. Colección “Misterio” (nº 69). 349 páginas.
Melkart002Hace ya mucho tiempo, una nave fenicia partió de Qart Hadasht, la nueva Cartago* situada en el sureste de Iberia, para adquirir productos exóticos en las lejanas costas del gran continente africano… La nave procedía de la metrópoli, en la tierra de Canaán, y el capitán había aceptado de un mercader el encargo de aquel viaje secreto siguiendo la ruta del padre Hannón, pues al regresar serían ricos. Nadie debía saber su destino para que otras naves no pudieran seguirles.
La embarcación se hallaba bajo la protección del dios Melkart. Cada día…“la primera actividad de la tripulación consistía en realizar un sacrificio a Melkart, representado por un pequeño bronce con los ojos pintados de verde, los cabellos de rojo y los labios de azul. El cuerpo filiforme estaba encajado en un pedestal de madera bajo el puente de proa…”
Según había dicho Hannón, el cual “confió su secreto antes de morir al padre del padre de nuestro patrón”, “la ruta es fácil: la tierra queda del lado donde nace el sol, y el horizonte donde se pone”. No tenían que enfrentarse al Más Allá, sino bordear las costas. La tripulación era experta: había desafiado grandes temporales, y navegaban juntos desde hacía muchos años, consiguiendo siempre llegar a puerto… “Nunca nada les había atemorizado, y no lo iban a conseguir las aguas y los vientos que venían del Más Allá, revolviendo el río Océano, en el que se adentraban tras superar las Columnas dedicadas al dios Melkart. Y aún menos tras haber alcanzado y superado Mogador, en la tierra de Cam.”
Pero nada fue como había previsto el capitán. Tell Surash…“se maldijo también a sí mismo y el momento en que había aceptado la propuesta de desafiar aquellas aguas para surcar lo desconocido, cegado por el deseo de llegar a los mercados de los hombres negros, donde se podía conseguir marfil por bien poco.”
Ithobal, el timonel jefe del barco, nunca había creído a los marineros griegos, “son falsos y mentirosos, y cuentan esta fábula para atemorizar a los que quieren ir más allá de las columnas” —decía—, ni tampoco creía en los cantos del poeta Píndaro sobre los peligros que acechan a quienes querían traspasar las puertas del mundo. Sabía que no se podía emprender ruta sin el beneplácito de Melkart, pero aquel día, “aprovechando el favorable viento largo, habían evitado la parada ritual en las Columnas y, pasando el Estrecho, se habían dirigido hacia la Tierra de Cam”
El huracán les sorprendió, y “a causa de la tormenta desencadenada por Baal Shamem, señor del cielo, más poderoso que Melkart en sus momentos de furia” los mástiles se rompieron, quedando el gaulos fenicio a merced de las corrientes que le arrastraban en dirección al sol poniente. Cuando la tormenta amainó, habían perdido de vista la referencia de la costa, hallándose sometidos a un mar en calma, en la que los vientos no venían en su ayuda. Y cuando dejaron de ver en el cielo nocturno su habitual referencia, “la Estrella, luz siempre inmóvil y amiga del cielo”, la polar, aquella que “infundía seguridad el contramaestre Ithobal” se sintieron perdidos y un gran terror les recorrió el cuerpo. Comprendieron entonces que no volverían a ver nunca Qart Hadasht.
Años después, transcurridos más de dos milenios, unas prospecciones de la empresa VODC destinadas a la extracción de diamantes, acometían la exploración de una gruta submarina, cuando de pronto, el pequeño robot pareció descubrir una extraña estatuilla de ojos verdosos, que respondieron con un fulgor ancestral a los reflectores del pequeño artefacto. Esto sucedía en Teimada, una pequeña isla volcánica próxima a la costa brasileña, que pronto iba a ser famosa, aunque realmente no era más que…“un escupitajo en mitad del océano”. De ser cierto que la pequeña figura de bronce era de origen fenicio, habría que escribir de nuevo algunas páginas de la historia, llegando a ser un descubrimiento arqueológico sin precedentes…
La novela, escrita por Folco Quilici, tiene por tanto todos los ingredientes para atrapar la atención del lector desde el primer momento. Planea sobre ella una duda histórica: ¿pudieron las naves púnicas alcanzar las costas americanas anteriormente a Colón?, siendo este un tema sugerente por sí mismo. Escrita en un lenguaje ágil, aunque no se adorne de excesivas galas literarias, el autor sabe mantener el suspense y la emoción hasta la última de sus páginas. No en vano Folco Quilici, como buen director cinematográfico, fue laureado a mediados de los años cincuenta con varios galardones.
En la actualidad, Folco Quilici compagina su amor por la investigación científica submarina con la escritura y su labor periodística, colaborando en varias publicaciones europeas. En “Las Serpientes de Melkarth”, el bello relato inicial del periplo fenicio, y el misterio que lo envuelve, nos lleva finalmente, de la mano del enigma y el suspense, hasta la cruda realidad del momento actual, plagado de intereses en puja, siempre dispuestos a presentar batalla.
Esta novela constituye una buena muestra de los trasfondos del mundo actual. En ella se mezclan las intrigas suscitadas por los intereses comerciales, la banca y las grandes multinacionales; los sobornos y las presiones gubernamentales, disimuladas bajo un falso patriotismo; las rivalidades académicas de los expertos en arqueología submarina junto a la necesidad de adornar las noticias mediáticas.
Tras el ejercicio constante de falsedad que realiza parte de nuestro mundo, en esta recomendable novela se muestras los restos de extraños valores humanos, y un bello aroma que asciende desde el mundo antiguo hasta la superficie del presente.

(*) La actual Cartagena, antigua colonia púnica. 

Croniria. Raquel Lanseros (Reseña)

Reseña escrita por Raysan para El Libro Durmiente el 17 de noviembre de 2013.

http://ellibrodurmiente.org/wp-admin/post.php?post=3250&action=edit

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Raquel Lanseros, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1973, aunque se siente leonesa de adopción. Es una de las poetisas más reconocidas y premiadas del ámbito literario español. Sus poemas se han incluido en antologías de varios países europeos, en Estados Unidos e Iberoamérica y han sido traducidas a idiomas tan dispares como el inglés, italiano, holandés, hindi, turco, hebreo, francés, etcétera. Desde que iniciara en 2005 su recorrido en la poesía ha publicado seis libros de poemas. Cuenta en su haber con el Premio de Poesía Unicaja, un accésit del premio Adonais, el premio de Poesía del Tren, y el Premio Internacional de Poesía “Antonio Machado en Baeza”.

Raquel Lanseros y Vanessa Montfort
Raquel Lanseros y Vanessa Montfort

Por un extraño lance del destino, Raquel Lanseros me regaló su libro Croniria, el mismo con el cual había realizado su presentación en Bilbao. Más adelante he visto a Raquel en una foto junto a mi querida amiga Vanessa Montfort, si bien nunca supe que se conocieran; seguramente les une un futuro rutilante. Poco a poco, la madeja del destino fue tejiendo su aquel. Ahora me encuentro ante este libro profundo y misterioso que he leído despaciosamente en mis viajes de metro.

Sus poemas, que aventan palabras al infinito, me obligan a escribir esta reseña, pues gracias a ellos, este ciego, porque lo soy, dada mi condición de poeta que olvidó su oficio, ha vuelto a percibir la belleza. Escuchando las melodías que sus versos susurran al viento, he aprendido de nuevo a leer braile en la oscuridad de mi alma. El viento de la poesía ha llegado de nuevo a mi casa, tumbado la puerta…

Decir que las palabras despiertan conciencias a su paso, es el mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor; y yo quiero entregar las monedas al barquero que me ha llevado a la otra orilla y hacer aquí ese homenaje.

Sí, Raquel, tus poemas alientan sueños inmensos e insuflan ideales en los horizontes de tantos huérfanos desheredados de la belleza. Porque se infiltran sinuosos y sibilantes en las verdes praderas del mundo interior, sin que ningún rincón permanezca ajeno a la convulsión.

De la mano de las imágenes que dibujas en el aire, me he adentrado en la intrincada floresta de tu forma de ser, porque leyendo tu libro he encontrado la fuente que mana inalterable en tu origen primigenio. En las páginas de tu libro se vislumbran los delicados amaneceres de tus días, tu profundidad, alegría y entusiasmo, pero también, las sombras de un alma apenada por sus emociones, transida por el desamor y la tristeza. Y sin embargo, en tus poemas, siempre te ofreces dispuesta al retorno, al resurgir de un alma pujante que aspira a la luz más nítida. Tu mensaje enseña a vivir, porque es de fortaleza y de amor, cumpliendo así la mejor finalidad de la Poesía.

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Hay en Croniria una sensación de camino que el poeta precisa recorrer: “aprende por tu bien el arte de marcharte/ siempre un segundo antes de que te hayan echado”. Tal vez porque el poeta es un caminante que busca su propio ser. Por ello dirás… “nunca le tengas miedo al horizonte, no hay placer más sabroso que el trayecto/ acepta el pan servido en cualquier parte/ disfruta del asilo que te ofrezcan/ pero ten preparadas las maletas”.

Te he oído hablar de esos bosques que a menudo se extienden en nuestro interior y llegan hasta el linde donde se pierden las promesa que la vida nos hizo. En tus palabras dirás, “existen bosques blancos en los que llueven ahoras/ y las promesas buscan una sombra”. En tales momentos, nos parece que “…no hay nada más allá de aquellos árboles./ En los linderos ha acampado el tiempo/ bajo un cielo siniestro de estrellas apagadas”. Porque en tus poemas siempre se encuentra la fuerza de las imágenes.

En tu libro haces culto al amor, pero un amor entregado y de verdaderas emociones. Por ello dices… “que no entre en la batalla quien sucumba/ ante el rencor pequeño de las humillaciones./ Sabed, son necesarias descomunales dosis/ de grandeza de espíritu y coraje/ en las lides calladas de la pasión humana”. El verdadero amor reclama la identificación total con el ser amado…“Somos el mismo aliento en cuerpos simultáneos”, “…veo tu rostro en el mío/ y en el rostro de todos los que he visto”. Pero el amor ofrece a cambio un atisbo de eternidad…“...Solo quien ha besado sabe que es inmortal”.

Señalas también, la tozudez de aquellos que son insensibles al don de la poesía: “…dicen que no hace falta la poesía. Suponen que la gente necesita comer. Con eso basta”. Poco saben ellos que cada poema es “como un árbol que crece hacia el origen” buscando un sabia antigua y milenaria, cargada de sueño ancestrales. Tal vez la poesía no pueda desasirse de uno mismo, tal como la vida y la muerte no pueden zafarse la una de la otra, porque según tus palabras… “Poesía es lo contrario de la muerte. Esta certeza súbita de lo desconocido”. Los poetas son imprescindibles para que el transcurso de la vida se encamine hacia la belleza y la bondad que el mundo precisa. Por ello tu cierras el círculo con tus palabras certeras: “…que objetivo tan arduo intentar convencer no obstante junio de la inutilidad de la poesía”.

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En tus poemas dices que… “mi palabra es un patio sin llave donde es bien recibido quien aprecie la sombra de una higuera y un vaso de buen vino”. Por ello brindo, bajo el árbol de la vida, tomando un buen vino en honor de los futuros que alientan tus palabras audaces. No entonaré una despedida, porque he aprendido de tus versos “que las despedidas tienen ojos de perro herido”, tan solo expresaré un deseo: que sigas alentando la belleza hacia el infinito, porque los ciegos necesitamos ver.

“CUENTO DE NAVIDAD”, de Charles Dickens.

 

Reseña escrita por Raysan con el análisis literario de dicha obra de Dickens para el encuentro del Club de Lectura “El Libro Durmiente”.

Londres-St-Pauls-small3El 14 de diciembre de 2012 tuvo lugar un nuevo encuentro del Club de Lectura “El Libro Durmiente”, esta vez sobre “Cuento de Navidad” de Charles Dickens (1812-1870), magnífica obra literaria que ya es un clásico que se lee y representa cada Navidad.

Es magistral la forma en que Dickens describe su época, sus personajes y ambientes, las miserias en que estos se ven atrapados, las carencias de todo tipo y las riquezas con que sueñan. Ante la atenta mirada del autor, se agrandan las flaquezas humanas y los valores que sustentan a las personas sencillas en una vida rutinaria que les somete constantemente a prueba…. La pluma del magnífico escritor garabatea sobre el papel en blanco hasta dibujar fielmente la profundidad de las almas y los tipos humanos, así como las bondades y penurias de la época victoriana.

Los personajes de sus relatos, tal vez hayan escapado por un resquicio del tiempo hasta hacerse presentes ante nosotros, dado que se hallan descritos tan minuciosamente que parecen reales. Su admirable capacidad para describir las emociones y los pensamientos que atenazan a las gentes de los estratos sociales más bajos, de aquellos que malviven como desheredados del mundo y la fortuna, confiere a sus escritos una fuerte carga social, pues aunque no se muestre como franca denuncia, pretende despertar conciencias e inclinar actitudes en favor de un mundo más humano.

Skrooge, el malvado_00En el célebre “Cuento de Navidad” de Dickens, se nos presenta al Señor Scrooge, mezquino comerciante que desprecia cualquier valor humano, recibiendo la visita del espectro de su difunto socio, Jacob Marley. El fantasma de Marley dice estar encadenado por las pesadas ataduras que se forjó en vida, por lo cual intenta prevenir de sus errores a su amigo, a fin de que pueda corregir su vida, escapando así al destino nefasto que seguramente le aguarda cuando le llegue la muerte. La sombra del difunto Marley le advierte también de que aún tiene una oportunidad de enmendarse, pues prontamente recibirá la visita de tres fantasmas: el espectro de las Navidades pasadas, el de la Navidad presente, y finalmente el espíritu de las Navidades futuras. Ellos le mostrarán pasajes de su propia vida a fin de que se redima y encauce sus actos en un sentido más humano y altruista.

Navidad_02_EstrellaAlgunos verán en el presente cuento tan solo un canto al espíritu de la Navidad, lo cual queda patente, aunque nos inclinamos a creer, que esta narración pretende imbuir en el lector una actitud respetuosa con la Navidad, a la par que hacerle meditar sobre el sentido de la vida y las consecuencias de sus actos. Dada la simbiosis que desde antaño existe entre las fiestas de Navidad y las celebraciones paganas del “solsticio” o las tradiciones del “espíritu del invierno”, tal como renace el niño-dios y el Sol de la oscuridad invernal, nos inclinamos a pensar que el relato pretende la introspección personal sobre aquello que se ha vivido, a fin de lograr un renacer interior y mejorar nuestra conducta en el nuevo año que se inicia.

Técnicas literarias.-

Nos hallamos ante un escrito que pertenece al género del relato, escrito en un estilo natural, didáctico, fácil de leer, no excesivamente complicado o pomposo. Es un relato coherente, que muestra una buena continuidad en las escenas que van componiendo la narración, pues se engarzan unas con otras magistralmente. De la coherencia de cada párrafo y de la perfecta relación de las ideas que se van encadenando en la secuencias de párrafos, resulta un texto de gran claridad, unidad y belleza. Es un texto efectivo y adecuado, pues consideramos que logra el propósito que pretende.

Dickens utiliza un lenguaje esmerado, en donde las palabras se emplean en el momento adecuado, de un modo certero y expresivo. Los verbos introducidos son los más precisos, y los adjetivos califican de un modo convincente y colorista. El texto presenta una lectura elegante, plagada de ritmo y de musicalidad. Elaborado de un modo artesanal, el relato recrea tan bellas imágenes que permiten al lector “ver” las escenas con los ojos de la imaginación. Así dirá, por ejemplo:

Faro al atardecer_02Construido sobre un lúgubre arrecife de rocas hundidas, a eso de una legua de la playa, contra el cual las aguas arremetían y se estrellaban todo el año, había un faro solitario. Grandes masas de algas marinas estaban pegadas a su base, y aves de tormenta —que podían suponerse nacidas del viento, lo mismo que las algas lo parecían de las aguas—, emergían y se deslizaban a su alrededor, como las olas que ellas rozaban ligeramente”.

Las descripciones de los lugares, ya sean campos, aldeas, sus callejas, tiendas y casas, a menudo recrean cuadros plagados de coloridos, aromas y sonidos, que alagan los sentidos…

Salisbury_04_Cathedral_West_FrontLa antigua torre de una iglesia, cuya vieja y ronca campana estaba constantemente atisbando a Scrooge a través de una ventana gótica, se hizo invisible, pero continuaban sonando las horas y los cuartos entre la neblina, con trémulas vibraciones prolongadas, como si sus dientes rechinasen en su helada cabeza, allí, en las alturas”.

Se suma también a la belleza de las descripciones la fuerza de sus metáforas, las cuales dan mayor pujanza expresiva al texto, dibujando recorridos imposibles para la imaginación… Se dirá entonces de alguien que era “un hombre con nariz corta, mordida y roída por el frío como los perros roen los huesos…”, o bien comparará el rostro gastado de un farero con una vieja nave…

Pero allí también dos hombres que vigilaban el faro habían encendido un fuego, Faro al atardecerque a través dela arpillera del muro de piedra gruesa, derramaba un rayo de resplandor sobre el tétrico mar. Juntando sus callosas manos sobre la tosca mesa ante la que estaban sentados, se desearon uno al otro felices Pascuas alzando su lata de grog, y uno de ellos —el más viejo, también, con toda la cara marcada y dañada por el tiempo duro y cruel, como el figurón de proa de una vieja nave podía estarlo—, púsose a cantar una ruda canción que sonaba como un verdadero temporal.

En este bello “Cuento de navidad” un narrador omnisciente, que no se corresponde directamente con ningún personaje que aparece en escena, parece capaz de conocer todo aquello que sucede, tanto en el pasado como en el futuro, e incluso las motivaciones personales, las inquietudes o sensaciones experimentadas por los personajes, llegando a entenderlos mejor que ellos mismos. Tal como si se tratase de una divinidad capaz de superar la condición humana y de estar en todo momento en cualquier lugar, el narrador omnisciente permite al escritor definir sólidos personajes, cargados de fuerza y realismo… Y esta es la mejor baza que juega el escritor. Como ejemplo, se dirá en el caso del Señor Scrooge…

Estrujaba, retorcía, avasallaba, agarrotaba fuertemente a las personas con quienes trataba. Duro y áspero como un pedernal del que ningún acero había sacado nunca una llama generosa; reservado, introvertido y solitario como una ostra”…

Pero la descripción de los personajes —tal como ocurre en la vida real—, no se ciñe solamente a la primera impresión causada cuando éstos aparecen en escena por primera vez, sino que Dickens va completando la descripción en pequeñas dosis sucesivas, aportando leves anotaciones que delinean fielmente su figura… De este modo, Dickens le permite decir al Señor Scrooge…

Navidad_01No me siento alegre en Navidad y no puedo permitirme alegrar a los holgazanes…”, añadiendo más adelante el texto… “si muriesen, sería mejor para ellos, y disminuiría así el exceso de población…”.

O bien se añade en el relato…

Hasta los perros de los ciegos parecían conocerle; y cuando le divisaban acercarse, arrastraban a sus propietarios hacia portales o callejuelas, y entonces meneaban sus colas como si dijesen: ¡Que no te vea nadie es mejor a que te vea el diablo, amo que discurres en la sombra!

Tampoco se circunscriben las descripciones al aspecto físico, sino que dibujan con maestría la psicología del personaje y su mundo interior. Contemplemos, el retrato profundo que hace Dickens del Señor Scrooge…

“…Aparentaba más edad, era ya un hombre en la flor de la vida. Su rostro no mostraba aún los rasgos rígidos y crueles de los últimos años, pero ya empezaban a aparecer las señales de avaricia y preocupación. Tenía una mirada ardiente, codiciosa, intranquila, que delataba la pasión que había enraizado en sus ojos y hacia qué lado caería la sombra del árbol que estaba ya creciendo rozagante”.

Y finalmente hay que señalar que, tal como corresponde a una obra literaria de calidad, el autor intercala sabiamente profundas reflexiones que representan su aporte personal al lector, dando muestras de su valía como ser humano.

Los caminos de los hombres permiten augurar ciertos finales a los que, si perseveráis, os conducirán… Pero si abandonáis los caminos, el final será otro…

Bien puede servirnos esta perla que nos deja Dickens como mensaje a retener de su obra: que el destino del hombre no es inamovible, sino que se construye día a día, de modo que pudiendo cambiar el hombre el camino por el cual transita, puede modificar también su propio final. 

Un asunto sentimental – de Jorge Eduardo Benavides.

Reseña realizada por Raysan, con motivo de la Presentación del libro por Jorge Eduardo benavides en el Club de Lectura “El Libro Durmiente”, el sábado 15 de junio a las 20h. (http://ellibrodurmiente.org/?p=2460).

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El libro “Un asunto Sentimental”, del escritor peruano Jorge Eduardo Benavides (Arequipa,1964) se ha publicado por la editorial Alfaguara a finales de 2012.

El autor, comenzó su singladura literaria en Lima en los años ochenta del siglo pasado, publicando libros de cuentos, por de los cuales ha recibido varios premios. Vive en España desde 1991, primero se afincó en Tenerife y en la actualidad reside en Madrid. Ha impartido varios talleres literarios, labor en la que es un verdadero maestro. Ha Impartido conferencias sobre temas literarios en diversos países.

Entre sus obras de cuentos destacan las publicaciones “Cuentario y otros relatos” y “La Noche de Morgana”. Ha publicado varias novelas, todas ellas en Alfaguara: “Los años inútiles”, “El año que rompí contigo”, “Un millón de soles”, y la citada de “Un asunto sentimental”. Ha recibido el Premio Nuevo Talento FNAC (2003) y el Premio de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro.

En la novela “Un asunto sentimental” el autor juega a ser el personaje principal, mezclando elementos de su propia vida con la ficción. Así, en la narración se nos muestra a un escritor, Jorge Benavides, enamorado de una bella mujer sirio libanesa, Dinorah Manssur, belleza foránea que destacaba “…por el burbujeo de sus ojos verdes, sus cabellos rojizos, sus facciones de perfil asirio”. Enamorado perdidamente de ella, la seguirá por varias ciudades, reconstruyendo su enigmática historia, perfilando su identidad de mujer misteriosa. Enfrentado al escritor catalán Albert Cremades, se nos muestran en la novela los múltiples puntos de vista que pueden tener las personas sobre los hechos que narra la historia. Pero de pronto, la historia de Jorge Benavides, su tranquilidad, su rutina, sus tardes apacibles…, “el hilo paciente con que había tejido esa tenue telaraña donde se movía confiado y feliz”, se vendrán abajo.

benavides 21Aquí, la vida del autor se hace novela de modo que la narración roza la realidad misma. Esta es una cuestión sentimental y sensual; una novela planificada minuciosamente, trenzada paso a paso, de modo que crece el interés de la lectura a medida que se recorren sus páginas. Se muestran a la perfección los distintos registros y fases por lo que transcurre el amor. Estados de ánimo, emociones y sentimientos se suceden y se alternan caprichosamente, a la par que son descritos con maestría.

No es una novela política, pero se halla cargada de reflexiones sociales entre líneas; no es un libro de viajes, pero la historia de los personajes utiliza como decorado doce ciudades que se muestran sin prisa, paladeando sus más bellos rincones, sus restaurantes y ambientes nocturnos. Se diría que estamos ante un relato, pero en él aparecen personas reales de la vida del autor. Desfilan por entre la narración sus colegas de editorial, y amigos escritores, e incluso, las conversaciones que le apasionan cuando está con ellos, sus costumbres habituales, los vinos y las comidas que les seducen.

¿Nos hallamos ante una novela autobiográfica? Esta es una pregunta que tan solo podrán responder aquellos que conocen bien a Jorge Eduardo Benavides, pero no es tan descabellada la interacción que se muestra aquí entre realidad y ficción, pues recrea el propio laberinto de la vida. De algún modo, los escritores viven también entre la ficción y la realidad, en una atmósfera imaginaria e irreal que no se opone a que la realidad discurra bajo sus pies, alejada y distante.

Benavides y Vargas Llosa_tokyo-_instituto_cervantes_052_copia2En “Un asunto sentimental” los personajes se han diseñado con tiento, con mimo de alfarero, mediante pinceladas psicológicas certeras. Se hallan inmersos en un entorno visual que ayuda a comprenderlos, pues las ciudades que recorren no actúan de teloneros estáticos, sino de poderosos imanes que atraen las historias como si de limaduras de hierro se tratasen. Ellas están colmadas de vida, de luz y de romanticismo, aunque tienen miserias y realidades que impulsan a los personajes, indefectiblemente, hacia su faceta más oscura.

En suma, el autor ha consumado una obra redonda, psicológicamente intensa, audaz, plagada de ricos matices que perfilan en pocas líneas las emociones de muchos. Una obra que atrapa, de la cual no debe contarse el final, a fin de que otros lectores se dejen magnetizar por su trama, tejida en cada página como una tela de araña minuciosa…

Enlaces:

http://jorgeeduardobenavides.com/

http://www.alfaguara.com/es/libro/un-asunto-sentimental-1/

http://zonadelescribidor.blogspot.com.es/2012/11/un-asunto-sentimental-de-jorge-eduardo.html

http://www.lecturalia.com/autor/296/jorge-eduardo-benavides

Reseña literaria de “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, publicada en el blog de FNAC Alicante.

El blog de tiendas

El Libro Durmiente (ELD)

El Libro Durmiente (ELD)

Fnac Alicante y El Libro Durmiente (ELD) colaboran juntos para poder traerte las reseñas de lasúltimas novedades literarias y que conozcas de primera mano un poco más sobre tus autores favoritos y sus novelas. Esta semana te traemos la reseña de “La verdad sobre el caso Harry Quebert” de Joël Dicker.

El Libro Durmiente nace en junio de 2003 como Club de Lectura. Durante este tiempo han programado diferentes tipos de actividades, entre las que se encuentran presentaciones de libros a cargo de sus autores: Espido Freire, Eva García Sáenz, Jorge Eduardo Benavides…

Desde enero de 2013 programan Talleres de Escritura Creativa. Para su realización cuentan con la participación de escritores y especialistas del ámbito literario de reconocido prestigio.

La verdad sobre el caso Harry Quebert – Joël Dicker.  Alfaguara 2013.

La verdad sobre el caso Harry Quebert – Joël Dicker. Alfaguara 2013.

La verdad sobre el caso Harry Quebert – Joël Dicker.  Alfaguara 2013.

“Joël Dicker es un joven autor nacido en Suiza en 1985, cuya primera novela, Los últimos días de nuestros padres, ya resultó ganadora en 2010 del Premio de los Escritores Ginebrinos. Ahora,  su segunda novela, ha sido galardonada también con el Premio Goncourt des Lycéens, el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y el Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa.

Esta es una magistral novela de suspense sobre el asesinato de una joven que mantiene la intriga de inicio a fin, cuyos capítulos contienen además los consejos de un afamado escritor a un joven autor lleno de talento.

Joël Dicker

Joël Dicker

La historia contiene tres tramas y tiempos diferentes que se entrelazan de un modo magistral. Marcus Goldman, el joven escritor, decide investigar los hechos acaecidos en el verano de 1975, período en que tuvo lugar una complicada historia de amor entre su maestro, Harry Quebert, a sus treinta y cuatro años, con una adolescente de quince, Nola Kellergan. El trágico desenlace de Nola llevará, treinta y tres años más tarde, a la imputación por homicidio de Harry Quebert. Marcus, convencido de la inocencia de su viejo profesor y amigo, buceará en la intrahistoria de un pequeño pueblo norteamericano, intentando evitar una más que segura sentencia condenatoria.

Uno de los grandes temas de esta novela trata sobre el mundo de las apariencias y engaños, en donde las imposturas son cuidadas con esmero a fin de ofrecer la imagen de éxito que admiran los demás.

La verdad sobre el caso Harry Quebert es un libro fácil de leer que no engaña; entusiasma y atrapa al lector, a la par que enseña sobre el arte de escribir. En suma, es una obra ¡totalmente Adictiva!

Ramón SanchisEl Libro Durmiente.”

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