Escribir con palmeros.

Artículo escrito por Raysan el 22 de febrero de 2014 para el Taller de Escritura Creativa de El Libro Durmiente (ELD).

¿Saber escribir o ser reconocido?

Es conocido en el mundo editorial que, en la actualidad, nadie te publicará un libro sin la mediación de un agente literario. Las editoriales reciben cantidades ingentes de manuscritos que aguardan para ser leídos. Algunos pocos verán la luz; la mayoría dormirá un sueño eterno en la brumosa antesala de los escritores desconocidos. En el limbo indefinido de la no-publicación se hallan muchos escritores que han abandonado su condición de lector para aventurarse en un más allá desconocido, sin llegar a tocar el cielo reservado a los escritores.
Escher-drawing-hands_dibujando manosSí, llegar a ser considerado escritor es un privilegio que pocos alcanzan; muchos otros habrán quedado en el camino mientras tanto. A pesar de que se haya dicho que un escritor lo es en la medida que otros lo consideran como tal, escribir es un acto vocacional en que se embarca el alma en solitario. No obstante, más allá de las opiniones ajenas, el propio escritor sabe en su fuero interno, el poder que alcanza su vocación de transmitir; cuando ese anhelo profundo enraíza en su corazón, ya no podrá dejar de escribir.
El reconocimiento y las verdaderas capacidades para escribir no siempre caminan por la misma senda. Ejemplos hay muchos, pero bastará citar a la autora británica E.L. James y su afamado libro 50 sombras de Grey.

Escribir con palmeros.

En cambio, las editoriales consideran que un escritor debe venir a este mundo con un pan bajo el brazo. Me comentaba a modo de confidencia mi agente literario —porque hoy en día no eres nadie sin tu agente literario— que las editoriales analizan minuciosamente la conducta en las redes sociales de un posible escritor. Antes de publicar tus escritos necesitan comprobar que tienes un buen número de allegados que corean tus ocurrencias, de conocidos que ríen tus gracias a distancia, seguidores por control remoto que mantienen contigo una amistad virtual.
Visto así, si no te secundan no mereces alcanzar el paraíso de los escritores, porque no eres rentable. Una editorial evalúa con tiento tus amigos y parientes, y el número de palmeros que acompañan tu baile. Tus múltiples contactos auguran cuantiosas ventas, porque una vez editado el libro, cuando la editorial se aletargue para evitar gastos innecesarios, serás tu propio agente comercial, un correveidile de lujo que ha de verse inspirado por el mismísimo Mercurio para salir a flote en dicha empresa.
¡Cuántos verdaderos escritores no habrán perecido en las fauces del olvido por falta de acólitos y palmeros! Más les hubiera valido merodear a las puertas de festines y palacios, poniendo en valor —tal como se dice ahora— su capacidad de relación social, aún a costa de sacrificar el tiempo que debieran haber dedicado a la bella escritura.
Es conocido, que la escritura pulcra y esmerada no tiene tantos adeptos como pretenden las editoriales. En cambio, los amigos fáciles se prestan antes a halagos y reconocimientos que a minuciosas lecturas donde se descubran las mieles de un buen libro. En verdad, nuestro mundo está perdiendo los papeles, inmerso en una carencia de ética ostensible. Más valiera ser un escritor en el apartado rincón oscuro del alma que un insatisfecho divulgador de manuscritos mediocres. 
Ser jaleado no siempre se corresponde con una virtud a tener en cuenta: si te corean los mediocres tu sombra será fugaz, y tan huidiza como la fama; si los clásicos te escuchan con atención desde la distancia de sus tumbas, sabrás que tus pies transitan un verdadero camino. Porque ser escritor guarda relación con el camino que has de seguir para encontrarte a ti mismo.

Imagen de Libro y gato

El lector cualificado.

Tú que me lees, no te conformes con ser un palmero de escritores mediocres; tampoco corees los nombres de quienes no sacudan tu alma echando la puerta abajo… No secundes en vano a quienes no amplíen los horizontes de la literatura, antes bien, calla indulgente y sonríe con cortesía cuando cierres un libro que no merezca ser leído. No te conformes con ser un lector mediocre que devora los libros que otros le acercan interesadamente: sé un lector cualificado, consciente de tu necesidad de leer para descubrir la vida; mide, sopesa con usura el tiempo de que dispones y no hagas dispendio de él con excesiva alegría, pues es tan breve como la vida.
No encumbres a quienes pretenden el halago fácil o corren tras amistades virtuales; no corras tú la misma suerte, pues serás devorado por el tiempo superficial que a todos nos alcanza. Libérate de la redes de un mundo vacío que tan solo cuida la apariencia, porque aquellos que pretenden ser escritores en el mañana reclaman de ti la solidez de un lector comprometido con su tiempo, un lector inteligente que ha de descubrir entre líneas, sin prisa y ajeno a las alharacas del mundo, las semillas de oro que se encuentran escondidas en los libros atemporales, aquellos que duermen a la espera de un lector capaz de trascender a su tiempo.

XXV Edición del Premio Torrente Ballester para Jorge Eduardo Benavides.

Reseña escrita por Raysan para El Libro Durmiente.

El escritor Jorge Eduardo Benavides gana el Premio Torrente Ballester en su XXV edición.

Con su novela de perfil histórico El enigma del convento, el escritor se ha alzado con el premio compitiendo con 593 obras presentadas de 25 países. El jurado ha valorado la delicada prosa con la que se ha escrito la novela ganadora, su excelente calidad literaria y su novedoso planteamiento a la hora de enfocar la historia. La novela se sitúa en el siglo XIX, con escenas que discurren en España y en la Arequipa natal del escritor.

El premio Torrente Ballester, dotado con 25.000 euros y la edición de la obra, ha estado compuesto en este su XXV aniversario por Amalia Iglesias, Ángel Basanta, José Antonio Ponte Far, José María Pozuelo Ybancos, Charo Canal, Ernesto Pérez Zúñiga y Mercedes Monmany.

El autor ya dio muestras de su buen hacer con su última novela “Un asunto sentimental”, en la cual se desdibujan los linderos entre realidad y ficción. En la presentación de dicho libro en “El Libro Durmiente”, en julio de 2013, pudimos apreciar su calidad humana y su proyección literaria. Es autor de novelas como “La Paz de los vencidos”, “El año que rompí contigo”, “Los años inútiles” y “Un millón de soles”, o de libros de cuentos, como “La noche de Morgana”. Sus obras han sido recogidas en diversas antologías, siendo finalista en certámenes prestigiosos, tales como el Rómulo Gallegos, Bienal de Cuentos de la Cope, Tigre Juan, NH de relatos, etcétera… Ha recibido el Premio Nuevo Talento FNAC (2003) y el Premio de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro.

El escritor vive en España desde 1991,y en la actualidad reside en Madrid, en el pintoresco barrio de los Austrias. Ha impartido varios Talleres Literarios en Tenerife y Madrid, dictando conferencias sobre temas literarios en diversos países e instituciones (como por ejemplo el Instituto Cervantes).  Ha colaborado en la redacción de varias Revistas Literarias y suplementos culturales. Esta es una labor que desarrolla con verdadera entrega y dedicación, pues no en vano, uno de sus mejores valores es la capacidad de formar a jóvenes escritores. Su esmerado libro “Consignas para escritores, publicado por la editorial “Casa de Cartón”, demuestra lo que afirmo. Hay un cuidado especial, una tutela prodigiosa, volcadas a exponer el saber acumulado por el escritor durante veinte años impartiendo taller de escritura creativa. Ese saber que ahora dedica en el Centro de Formación de Novelistas asesorando a escritores que pretenden publicar su obra.

Enlaces:

http://jorgeeduardobenavides.com/asesoria-literaria/

http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Eduardo_Benavides

http://elpais.com/autor/jorge_eduardo_benavides/a/

http://www.cervantesvirtual.com/portales/jorge_eduardo_benavides/

A ciegas (Cuento).

Ciego_06_BastónLa espera en el andén no fue larga. Cundió apenas para enredar un poco con el “20 minutos”, cuando, de inmediato, ya se anunciaba al siguiente tren que iba a efectuar su entrada en la estación. La gente tenía prisa por subir. El coche llegó, y todos, como galgos en pos de una liebre, se colocaron frente a las puertas, observándose unos a otros en el reflejo de los vidrios…

Definitivamente el mal gusto de aquella camisa azul con el cuello blanco no lo remediaba el dinero. Aquel engominado señor tenía el aire de un abogado picapleitos. Al lado, con un intenso aroma a lavanda, una señora de buen ver, con pantalones blancos casi transparentes, miraba a Alex de un modo indiscreto. Unos pasos por delante de ellos, un ciego, amplio y fornido, con unas gafas oscuras de pasta, se repeinaba ante los cristales mientras canturreaba una canción que insinuaba que… “la vida era una huida hacia delante”.

¿Te ves bien, Raúl, en ese vidrio o sale la imagen borrosa? —le preguntó Alex con ironía.

Pero si es el atolondrado —le contestó el invidente. La verdad es que no veo ni papa —le dijo—, pero me gusta asearme antes de subir al vagón, porque siempre hay algún listillo que pica.

A mi me parece que tu ves más de lo que dices —le contestó Alex.

Claro, yo veo “de puta madre”; aunque voy por la calle con gafas oscuras y tanteando con el bastón, porque soy Robert de Niro y estoy ensayando una obra de teatro — le replicó Raúl.

Ciegos_01_LogoAlex se rió de buena gana. Pero el invidente, algo molesto, sentenció que a pesar de estar completamente ciego podía ver, con otros ojos, demasiadas cosas… La mayoría de los que dicen ver algo van a ciegas por la vida. Y siguiendo con la ironía contó que un buen día, de pronto, abrió los ojos…pero lo poco que pude ver del mundo no me gustó.., así que los volví a cerrar a voluntad.

Cuando finalmente se dispusieron a entrar al vagón, mientras Raúl se enfrentaba a un pelmazo que taponaba el centro de la puerta, se le colaron unos y otros a empujones por los flancos…. El invidente arremetió entonces decidido hacia el interior, levantando bien alto su bastón, a modo de callada venganza, pero se demoró demasiado…, y estando aún en mitad del paso, de pronto comenzaron a cerrársele las puertas hasta dejarlo encallado… Entonces, varios pasajeros, por suerte, todavía pudieron agarrarlo por la solapa de la chaqueta, tirando de él hacia en interior del vagón, antes de que las puertas se cerraran definitivamente. Algunos cayeron hacia atrás sobre la gente, mientras proferían insultos por lo bajo, dando a entender que los ciegos estaban mejor en la calle… Sonó el silbato y finalmente, el tren partió.

Ciegos_00No obstante, no era aquella la única vez que Alex había visto a Raúl por el barrio. Un tiempo atrás, Alex caminaba por la calle distraído, leyendo, cuando de pronto, al doblar la esquina de Malasaña, se lo llevo por delante. El ciego protestó ante sus empujones con un… “mira por donde vas, atolondrado”, “que no se puede ir leyendo por la vida”, asegurándole además, que la próxima vez “probaría del bastón”… Alex, un tanto avergonzado le ayudó a enderezarse, pidiéndole disculpas, pero Raúl, visiblemente enfadado, siguió a lo suyo sin contestarle, escupiendo improperios, mientras, con el bastón, leía braille en las arrugas del pavimento.

Van como locos —decía enojado—, ¡no se salva ni uno!…¡Están todos ciegos!

Para Alex, aquel hombre era un misterio, podía captar la edad por la voz, los modales, o acaso la estatura por la firmeza de los pasos, pero.., ¿cómo se dio cuenta Raúl de que iba leyendo un libro? ¿Por el olor de las hojas? Desde entonces, lo sometió a una observación minuciosa…

Ciegos_04Casi a diario, como si lo hiciera aposta, el invidente, haciendo reptar el bastón con soltura retenía a la gente en las escaleras del metro, mientras cantaba en voz baja una tonada que decía… “no te tomes la vida tan en serio, pues de cualquier modo no vas a salir vivo de ella…” A veces se comportaba como un niño malo escondido en el anonimato de sus gafas oscuras, pero el barbero —que de gente sabe más que nadie—, siempre decía que Raúl, a pesar de sus malas pulgas “era buena gente”.

Venga, señor, ¡acelere!.., ¡que no estamos para bromas!, —le decían. A lo cual él replicaba con sorna que se llamaba Raúl, pero que si tenían prisa podían pasar por arriba. Ya podían llamarle “cabrón” si querían, que de todos modos él no iba a salir corriendo detrás de ellos.

Ciegos_02_Logo 2¡Maldita sea —decían unos—, otra vez haciendo de guardaespaldas del ciego! Vaya cabrito, se atrevían a decir otros, ¡date el piro, gafotas!, a lo cual el ciego respondía que se andáran con cuidado, pues con tal de identificarlos en comisaría era capaz de curarse sin que mediara ni Santa Lucía.

Alex fue comprendiendo que Raúl se hallaba en aquellos túneles en su salsa. Era ya parte de un paisaje al que ponía un cierto desenfado.

Pero aquella mañana, a pesar de lo que les había costado entrarlo al vagón, Raúl parecía ajeno a todo, silbando por lo bajo mientras se mesaba la barba.

De pie en el vagón, aferrado con una mano al pasamanos y apretando con la otra fuertemente sus cupones, parecía una cariátide. Alex lo seguía a cierta distancia. ¿Cómo podían los ciegos sortear tantas trabas como encuentran a su paso? Seguramente detrás de aquellas gafas inexpresivas distinguía más de lo que aparentaba… A modo de prueba, abrió un libro con cuidado, y el ciego, al fondo del vagón, hizo un mohín arqueando la ceja… A veces, Raúl, empujándose el sombrero de rejilla con el bastón y alzando las narices se quedaba un instante olfateando nuevas sensaciones… Parecía reconocer a las personas por el olor de su piel, pensó Alex, pero… ¡se cruzaba a diario con tanta gente!

Ciegos_05_DibujoDe pronto, el ciego, girándose, parecía mirar de reojo a la gente que daba cabezadas en su asiento mientras trataban de apoyarse en algún cristal esquivo. Allí estaba también, la mano de aquella mujer, apoyada sobre el vidrio con los dedos extendidos, semejante a aquellas manos de ribetes rojizos que Alex había visto impresas en las cuevas prehistóricas… Seguramente el ciego se embriagaba con el suave perfume a lavanda mientras le imaginaba un rostro a la dama.

—“Próxima estación, Sol —se escuchó decir por la megafonía, con una voz cadenciosa—. Estación en curva, tengan cuidado con la separación entre coche y andén”.

Unas obras de remodelación mantenían el andén, desde hacía meses, plagado de materiales y vallas de seguridad. Los pasajeros salieron del vagón sorteando obstáculos en mitad del caos, y el tren partió. De repente, se apagaron todas las luces, quedando la estación en una completa obscuridad. Entonces, la gente, quiso huir, asustada, en la dirección en donde se hallaban las escaleras. El pánico era manifiesto. Se oyeron los gritos y trompicones de los más nerviosos; los choques y atropellos se sucedían. Algún corte de fluido debía ser el causante de aquella broma pesada.

¡Las dichosas obras de Gallardón! —gritó alguien enfadado.

Alex también, perdido en mitad de la vorágine, instintivamente lanzó los brazos al aire, atisbando otros cuerpos temerosos… Sintió cómo se arremolinaban tras él, comenzando a empujarle fuertemente. Notó los primeros codazos, percibiendo, también, que alguien más indefenso, le asía por el brazo. En medio de la obscuridad hubo un momento de silencio, escuchándose tan sólo los resuellos, las respiraciones alteradas, y el roce nervioso de los zapatos en el pavimento. Entonces pudo percibirse más el agobio… ese desamparo que llevaba a algunos a bloquearse, aterrados, a causa de su claustrofobia….

Aquella era una dura prueba para una psique poco entrenada. Saberse de pronto a decenas de metros de la superficie, sintiéndose atrapado en un embudo estrecho del que todos tenían prisa por salir… “a cualquier precio”, nos sacaba de quicio…

Tras los primeros miedos, cuando ya todos fueron conscientes de la obscuridad y de aquel extraño silencio, de pronto se oyeron, claramente, unos golpes metálicos contra la pared, y el suave canturreo de un estribillo que sonaba familiar…

¡Silencio por favor!…—dijo una voz comprendiendo lo que ocurría—. ¡Separaos de la pared! ¡Dejad paso al ciego!

Ciegos_01_Logo 1Pero algunas personas se hallaban tan atenazadas por el miedo que no pudieron reaccionar enseguida. Luego, gradualmente, los murmullos fueron cesando, y la gente comenzó a percibir los nítidos golpes con bastón de metal que ya tanteaban los primeros peldaños de la escalera.

¡Sácanos de aquí, Raúl, por favor!

¿Eres tú “atolondrado”? —preguntó el ciego… ¿No me irás a atropellar de nuevo con tu libro? —ironizó. ¡Que tú eres un peligro público!

Sí, yo soy —le respondió Alex. Y tú eres nuestra única salvación…

No me puedes pedir eso, atolondrado…¡no se lo merecen!

Tal vez merecemos esta lección, Raúl…pero tú no eres vengativo

Me asquea la gente cutre que me encuentro cada día…—respondió el ciego.

Posiblemente tengas razón… pero tú eres buena gente.

Se hizo un silencio espeso. El ciego vaciló un instante… pero finalmente dijo:

Está bien, atolondrado, tú ganas. Y alzando la voz dijo:

¡Venga pues, cabritos de mierda, a pesar mío os sacaré de la cloaca! Los túneles del metro —decía el ciego—, están diseñados de un modo que hasta un ciego podría moverse por ellos.., e incluso, ¡huelen a lavanda!.

Ciegos_03_Multitud a ciegasAlgunos “usuarios”, al oír estas palabras, todavía empujaron a los demás queriendo ser los primeros en salir, pero poco a poco se avinieron a razones…, entre tanto que Raúl, cogiendo ya ritmo decía:

¡En marcha, esto es pan comido! Empezad por cerrar los ojos… ¡total para lo que os sirven!

Y la comitiva comenzó a ascender con parsimonia unos cientos de peldaños, siguiendo, en silencio, las órdenes de un invidente.

 

Los dos modos básicos de narrar: “contar” y “mostrar”.

 

Tema escrito por Raysan para el Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente”. (http://ellibrodurmiente.org/)

libros_01 - copiaEn toda narración necesitamos “contar, citar o decir” aquello que sucede a fin de informar al lector, de un modo sucinto, aunque otras veces necesitamos detenernos a “mostrar” en detalle lo que ocurre. Estas dos formas básicas de narrar son utilizadas de modo habitual en nuestras conversaciones cotidianas. Al narrar lo acontecido en el transcurso de los años, condensamos en apenas unas frases lo que sucedió. En cambio, cuando algo interesa para la comprensión de nuestra historia, nos detenemos más en el relato, aportando detalles concretos que arrojen luz sobre la escena en la que nos focalizamos.

Para ilustrarlo, veamos el desarrollo de un ejercicio de nuestro taller de escritura, el cual ofrece una buena combinación de ambas formas de narrar…

 

Actriz con gafas oscuras…Ella, todavía un poco alterada, entra en la cafetería “Pirámide”. Busca una mesa junto a la pared, retirada, en el lugar más tranquilo desde donde pueda vigilar la puerta de entrada. Una vez elegida, se dirige hacia allí, se deja caer temblorosa sobre la silla, y girando la cabeza da un repaso visual a todo el entorno, tras lo cual respira aliviada”.

…Lleva puestas sus gafas oscuras de sol, fuertemente ajustadas a la cara. Con ellas, observa el entorno, a hurtadillas, por el rabillo del ojo, no queriendo ver de nuevo la imagen que ha contemplado cuando en la calle, ha tenido un encuentro con Pascasio…”

(La espera. María Teresa Rodríguez.)

En el escrito, por un lado “se cita” textualmente que está nerviosa (“…ella, todavía un poco alterada, entra en la cafetería “Pirámide”…”), pues algo le inspira temor (“…busca una mesa junto a la pared, retirada, en el lugar más tranquilo desde donde pueda vigilar la puerta de entrada…”) a causa de lo cual tiene el corazón agitado (“…todavía tiene taquicardia después de la escena vivida..”). Por otra parte, también ofrece el texto una buena colección de gestos y detalles que nos “muestran” ese miedo y nerviosismo en el personaje sin necesidad de contarlo: “se deja caer temblorosa sobre la silla, y girando la cabeza da un repaso visual a todo el entorno, tras lo cual respira aliviada; pide por consumición “una tila doble”, y al servirse observa que “asustada ve como su mano tiembla.

Más adelante, en la descripción física que se hace en el mismo relato, se abunda también en mostrarnos su temor y cautela (“…lleva puestas sus gafas oscuras de sol, fuertemente ajustadas a la cara. Con ellas, observa el entorno, a hurtadillas, por el rabillo del ojo…”); y se aportan gestos que denotan perplejidad por lo que ha visto (“…se quita las gafas, y se frota los ojos con avidez varias veces, como queriendo borrar lo que ya estaba impreso en ellos…”).

No debemos olvidar que estas dos formas de narrar suelen alternarse. Cuando narramos aquello que no es muy relevante para la historia, apenas se cita, se cuenta como si pasáramos por encima de ello de puntillas, de un modo cuidadoso; ante aquello que es relevante, nos detendremos a mostrarlo.

Imagen de guerra_peliculaCuando en una narración se comenta, por ejemplo, …los años del colegio pasaron deprisa, y antes de que pudiera darse cuenta de ello se encontraba en aquel barracón inmundo, en plena guerra del Vietnam…”, estamos citando los hechos, sin apenas detenernos en un largo periodo de tiempo. En cambio, cuando llegamos al núcleo de la narración, nos detendremos para mostrar la escena en detalle, entrando a describirla :

…allí estábamos hacinados como ganado; irritables y angustiados, por momento agresivos, y sin embargo confiados y expectantes, como si un milagro indecible pudiera sacarnos de aquella fosa maldita… Perdidos en mitad de la selva eramos un desecho del que la sociedad americana quería olvidarse… Los oficiales tampoco eran indiferentes a los altibajos que podían llevarlos a cualquiera a matar a su compañero…”.

  

Mostrar lo que ocurre no contarlo:

Ya sabemos que para desarrollar una escena y darle la importancia que merece, debemos abundar en detalles, esmerarnos en su definición, porque dichas escenas conformaran el núcleo de la narración. Pero no es una cuestión que tan solo afecte a la extensión del relato: “contar” no es sinónimo de relato breve y superficial, ni tampoco “mostrar” lo es de amplitud de la narración.

Cuando contamos, se relata con palabras lo que ocurre; al “mostrar” se expresa con imágenes lo que sucede. Porque al “mostrar”, se recrea la escena de un modo más visual, permitiendo al lector que asista a su desarrollo como un espectador silencioso, observando las acciones y sentimientos de los personajes, sus gestos y actitudes, sus pensamientos e intenciones. Contar equivale a decir; mostrar equivale a pintar imágenes. Por ello, siempre conviene “mostrar” lo que sucede, antes que “citar o contar” aquello que ocurre.

Aportaremos otro ejemplo sacado de los ejercicios de nuestro taller de escritura. En él se narran las peripecias de Henry, atrapado en un tren por un corte de fluido eléctrico:

Harry miró a su alrededor. La gente se disponía a esperar con resignación. Embutidos en sus insípidas vidas nada parecían perder. En cambio, él se debatía entre la impaciencia y la frustración. Tenía la percepción de que su existencia había estado marcada por la adversidad. Nada le había sido fácil. Las piedras convertían su camino en un erial ¿Qué sentido tenía seguir esperando?, ¿qué podía cambiar?”.

Sumido en una nueva oleada de negatividad, se descubrió pisando la protectora línea roja. A cada paso el embotamiento crecía, aislándole de alrededor. Una negrura, aún mayor que el espacio físico en el que se encontraba, empezó a teñir su mirada. Un nuevo paso… y otro más. Arrastraba su vida con desgana”. (Crónicas del subsuelo. Marcos Antonio Rodes)

Aquí se expresa perfectamente el estado de ánimo del personaje y sus percepciones a causa de la inesperada situación de verse atrapado en un corredor subterráneo y oscuro… El personaje, al encontrarse con una situación adversa, “se debatía entre la impaciencia y la frustración”, pues de modo habitual“su existencia había estado marcada por la adversidad”. “Nada le había sido fácil” dirá, mostrando un sentimiento de desesperanza. Ante cada nueva limitación, el camino le parecerá más árido, casi “un erial”, y es ahí donde surgen las dudas… Finalmente ellas le situarán ante una encrucijada del camino en donde tendrá que tomar una decisión, ya sea quedarse parado o reaccionar: “¿qué sentido tenía seguir esperando?¿qué podría cambiar?”.

Hay también en el texto entregado un buen ejemplo de mostrar antes que decir:

Una negrura, aún mayor que el espacio físico en el que se encontraba, empezó a teñir su mirada. Un nuevo paso… y otro más. Arrastraba su vida con desgana”.

dinero-hace-a-las-personas-mas-malvadas-universia-espanaAl insinuar que “una negrura, aún mayor que el espacio físico en el que se encontraba, empezó a teñir su mirada”, se expresa adecuadamente que la adversidad exterior ha ido calando en su estado de ánimo, adueñándose de sí.Al mostrar al personaje dando “un nuevo paso… y otro paso” se muestra con imágenes su desgana, la pesadez de ánimo expresada visualmente con la pesadez de los pies. Su actitud negativa y su embotamiento están bien reflejadas en esa frase.

Tal vez, sin desmerecer las bondades del ejercicio realizado, al añadir al final de la frase que “arrastraba la vida con desgana”, quizá se explica demasiado lo que ya se ha mostrado con imágenes, por tanto se podría obviar esta expresión. ¿Por qué? Contar y mostrar son dos aspectos que se complementan, pero el lector inteligente prefiere deducir lo que ocurre por él mismo. Esta es la tendencia de la narrativa moderna, dado que vivimos en un mundo en donde los medios audiovisuales nos predisponen a estar receptivos ante imágenes instantáneas, símbolos, secuencias fulgurantes, en suma, en momentos fugaces que discurren en apenas un parpadeo.

trenes_thumbPor tanto, hay una herramienta que conviene aprender. Mejor que decir cuál es el estado de ánimo del personaje (“se debatía entre la impaciencia y la frustración”) conviene mostrarlo. ¿Cómo se hace? No es fácil. Para mostrar que está impaciente podría comenzar a ir de un lado a otro del vagón, o mirar por el cristal de la ventana repetidamente a pesar de que está oscuro y no se ve nada. A fin de mostrar su frustración, el personaje puede rechinar constantemente los dientes en señal de impotencia, o incluso decir en voz alta…

“–Una cosa más que se malogra”.

O bien, exteriorizando sus pensamientos,

…Una cosa más que se malogra, se dijo a sí mismo hablando para su solapa”.

También de este modo, mediante el discurso del personaje o la expresión de sus pensamientos, llevamos al lector a comprender la situación anímica del personaje. Siguiendo el precepto de que siempre es mejor que el lector lo adivine, podemos evitar que el narrador (el que cuenta la historia) tenga que explicarlo todo, porque el relato perderá el dinamismo de lo visual.

En el texto entregado, se cita que el personaje “...tenía la percepción de que su existencia había estado marcada por la adversidad. Nada le había sido fácil. Las piedras convertían su camino en un erial”. Esta frase nos indica perfectamente la psicología del personaje, aunque es el narrador el que ha tomado la batuta dirigiendo la explicación. Entonces…, ¿cómo lograr que el narrador no aparezca y ceda sus atributos de director de orquesta? Veámoslo con un ejemplo…

La frase citada se podía sustituir por una secuencia más visual en que el personaje “apretando los dientes con rabia, golpeó con el puño cerrado la puerta del tren…”. Si pretendemos remarcar que esa frustración viene de mucho tiempo atrás, podría añadirse, además su propia expresión…“no puedo permitirme un nuevo fracaso”, o bien, “ya fracasé demasiadas veces como para quedarme quieto ahora”.

Pero tal vez podemos pensar ¿por qué no puedo decir lo que le pasa al personaje?

libros_01 - copiaEn realidad, hay dos modos opuestos de presentar una secuencia, y la narración pasa de uno al otro. Cuando un suceso no es relevante, se cita pero no se detiene la narración en él. En cambio, cuando un hecho es importante para el desarrollo de la trama, la narración parece recrearse en lo ocurrido; entonces la secuencia se alarga, aportando detalles y circunstancias que permitan al lector comprender lo que acontece.

En realidad, en la narración moderna se reproducen las técnicas utilizadas en el cinematógrafo. Por una parte, un “relato previo” podrá narrar los antecedentes de lo ocurrido, o expresá aquello que va a acontecer. Por otra parte, cuando los hechos lo requieren, podremos rodar “una escena” en detalle, mostrando la acción con todos sus matices, gestos, juegos de luces, sonidos y colores… Es decir, en toda narración podemos utilizar dos formas básicas de relatar la historia: enunciar de la mano del “narrador” lo que va a ocurrir, o bien, recrearnos en los detalles de lo que acontece, tal como si filmáramos la escena con los ojos de la imaginación.

 

Las metáforas (Tema del Taller de Escritura Creativa).

Publicado por Raysan en el Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente” (Tema 14, agosto 2013).

Mirada enamorada

Se emplea la figura literaria denominada metáfora cuando para designar una cosa, utilizamos el nombre de otra con la que guarda semejanza, tal como utiliza Manuel Rivas en su libro “Las llamadas perdidas”:

 “…sus ojos eran dos tizones”.

En esta metáfora se considera que sus ojos son ardientes como tizones, es decir, como palos a medio quemar que albergan un rescoldo, y refulgen con su fuego interior. De este modo, al emplear un significado diferente al habitual mejoramos la comprensión del concepto, dando a una persona la cualidad de un objeto o viceversa. En virtud de ello, la metáfora citada podría escribirse a la inversa tal como sigue…

 “los tizones de sus ojos”.

Las metáforas puede aplicarse indistintamente a objetos, emociones, sentimientos e ideas, y también, a una palabra, una frase o expresión. Podríamos decir, por ejemplo:

“el arroyo de cristales licuados”;

“el atardecer fenecía”

“el frío mármol despertó en mi mano irisadas sensaciones”;

“mis sentimientos hacia ella eran torrentes cristalinos”;

“sus ideas eran diáfanas y se posaban aquí y allá como una lupa de aumento”

 Podemos encontrarlas también en las frases hechas y en el lenguaje coloquial utilizado en nuestra vida cotidiana…

 el tiempo huye”; “el tiempo es oro”; “he perdido el tiempo”; “necesito pasar página”; “la noticia fue como un jarro de agua fría”; “está en la primavera de su vida”; “él es un pozo de ciencia”

A menudo, las metáforas relacionan incluso un término “real” con otro “imaginario”, entre los que existe cierta analogía. En palabras de Jorge Icaza se dirá que…

 …el hambre era un animal que ladraba en el estómago”.

De un modo similar se expresa Vanessa Montfort en su libro “El ingrediente secreto” cuando dice…

 …pero la pobreza le estaba mordiendo la ilusión y la falta de ilusión bebía vino hasta hartarse

Pelicula_Hanna

En este pasaje se relaciona a la pobreza con un perro hambriento que va devorando las ilusiones de la persona.

Al enlazar entre sí dos elementos apelando a su relación de semejanza se crea entre ellos un vínculo mediante la “imagen poética” utilizada. Si por ejemplo, vinculamos la palabra “cabellos” (como término real) y la palabra “oro” (como término imaginario), vale decir indistintamente,

  metáfora simple: sus cabellos son oro”,

  metáfora de complemento: sus cabellos de oro”, o bien el oro de sus cabellos”.

A partir de este instante la imagen metafórica podrá suplantar al elemento real en virtud de dicho vínculo de identidad: en este caso nos hallaremos ante una metáfora pura.

  Metáfora pura: “el oro de su frente” (pues se omite el término real, cabellos)

En realidad, una metáfora admite otras muchas variantes, de las cuales mostramos, a continuación, tan solo algún ejemplo:

  aposicional: sus cabellos, oro de su frente”;

  negativa: “no eran cabellos, sino oro”; “no era oro, sino sus cabellos”;

  descriptiva: “sus cabellos, oro, fulgor, belleza y pasión”

La relación entre el término inicial de una metáfora (sea un objeto, palabra o frase, sentimiento o idea) con el término final (sea un concepto o figura poética) nos sugiere la comparación entre ellos. No obstante, debemos indicar que la metáfora no es una comparación o símil, aunque encierra de modo inevitable una comparación tácita. Tal es el caso cuando se dice, por ejemplo…

“el átomo es un sistema solar en miniatura”.

En realidad, la metáfora no persigue la comparación entre dos términos sino más bien la identificación simbólica entre ellos. Observemos con detenimiento la siguiente metáfora utilizada por Vanessa Montfort…

Ojos Tristes 28    

“…entonces mis ojos comenzaron a llenarse muy poco a poco, dos bañeras inundándose por un descuido. Y el grifo se quedó abierto y el agua empezó a desbordarse por mi cuello y sobre mis manos…”

Aquí el llanto se describe mostrando dos bañeras [los ojos] que se inundan por un descuido y rebosan incesantemente [las lágrimas]. En la narración no se comparan sino que se identifican dichas figuras (los ojos, por los que manan las lágrimas de un modo desmedido, se identifican con dos bañeras que se desbordan) por su relación de semejanza.

Las metáforas no son una mera combinación de palabras. Ellas pretenden remarcar una característica concreta del objeto o término de partida, a fin de mostrar un matiz diferente, utilizando un nuevo aspecto del lenguaje con un significado más bello. La utilización de metáforas propicia una manera de describir más imaginativa, impactante y colorista, permitiendo al autor crear un lenguaje propio.

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Así, Manuel Rivas, gran maestro en el uso de las metáforas, nos dirá…

“…acampaban al lado de la franja de dunas, esa tierra de nadie, frontera que amansaba los vientos entre la playa y el fértil valle ”.

De Vanessa Montfort extraemos también otra metáfora que crea lenguaje de autor…

“sus párpados melocotón, cerrados sin esfuerzo con elegancia de ostra…”

Cuando las palabras habituales no alcanzan a expresar las ideas o sentimientos que pretende mostrar, entonces el autor recurre a “la magia de la metáfora”, porque ella aporta en virtud de su relación de semejanza un significado no solo más bello, sino más pleno y rotundo… En su libro “Mujeres de ojos grandes”, Ángeles Mastretta expresará el sentimiento de pena como sigue:

“…ella sentía una pena de navajas por todo el cuerpo”

En otro ejemplo extraído del mismo libro, la autora nos muestra a una madre acunando a sus niños al borde de la cama,

“…dispuesta a decirles cuentos y canciones hasta que entraran en la paz del ángel de la guarda”,

Esta madre solícita no se conforma con que sus hijos se duerman y tengan sueños reparadores, sino que alcancen una paz angelical…

Podemos añadir que las metáforas son importantes en una obra literaria no solo porque nos permiten “ver desde otro punto de vista más bello” los objetos, sentimientos e ideas, sino porque “encierran un significado simbólico” que rebasa el significado habitual. Con las metáforas nos adentramos en un nivel simbólico que no puede faltar en la literatura creativa, un nivel paralelo a la realidad que subyace escondido hasta que el autor descubre la clave de su existencia y nos lo muestra.

Por este motivo, la metáfora es de uso habitual en la poesía, donde el autor escribe empujado por una arrebatada e impetuosa imaginación. Es sobre todo en la poesía donde, a menudo, se colorean las emociones y se perfilan las ideas mediante imágenes que guardan semejanza con aquello que se desea expresar. En “La Ilíada”, el poeta Homero utiliza la siguiente metáfora:

“…la obscura nube de los enemigos”.

El poeta Pablo Neruda, en su poema “Te recuerdo como eras” dibuja con palabras la siguiente expresión:

“…en tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo”.

Enlaces:

http://ellibrodurmiente.org/?p=2604

Banzai (Cuento)

 

El joven Yuki pedaleaba sin descanso aferrado a su bicicleta estática. Su rostro oriental no delataba cansancio alguno, pero ello no era extraño, pues nunca dejaba traslucir sus emociones. Para un japonés, expresar sentimientos es una muestra ostensible de fragilidad psicológica. Junto a él, en la bicicleta de al lado, sonreía como un cerezo en flor su compañera Sayuri, “pequeña y agraciada”.

Al frente, el profesor, ataviado con un maillot multicolor plagado de vistosas pegatinas y un estrecho culotte diseñado para marcar cuerpo, incitaba a pedalear con más fuerza…

-¡Vamos…más carga!¡Poned más carga!, que apenas estamos subiendo una colina…¡Qué será cuando llegue la alta montaña!

Entonces miré de refilón al japonés… Era delgado como un junco pero fibroso y pedaleaba como si la vida le fuera en ello. No obstante, comenzaba a bambolearse a uno y otro costado de la bicicleta; la forma en que sus dientes apresaban los labios ya era indicio suficiente de que lo estaba pasando mal. De pronto, una rampa virtual, y la música se vino arriba espoleando al grupo, cargada de adrenalina. Entonces Yuki se puso de pie sobre la bicicleta, pedaleando sin descanso. Una música atronadora anulaba los gritos del monitor:

-¡Vamos, vamos, no seáis mojigatos! ¡Parecéis monjitas! ¡Quiero hacer de vosotros una máquina de matar!

Y todos los alumnos, en exceso aplicados, replicaron con silbidos de protesta por tan insultantes palabras… Yuki, con sus ojos semientronados y la mirada perdida en el horizonte, lanzó un rotundo y seco ¡banzai!, y siguió a lo suyo…

Unos minutos después, cuando la clase llegaba a su fin, el profesor dio tregua, ordenando sentarse y quitar carga. Pero Yuki pareció no escucharlo… Siguió pedaleando sin parar, como un endemoniado, con un ritmo creciente y febril.

Le observé de nuevo: su rostro permanecía impasible, su mirada traspuesta, como si hubiera entrado en trance… La música fue remitiendo, pero él cayó de bruces sobre el manillar de la bicicleta mientras sus piernas seguían pedaleando. Por un instante, la gente quedó aturdida; nos sentimos consternados, como en suspenso, a punto de naufragar… Tal vez Yuki ya no sentía nada y aquel pedaleo fuera un acto maquinal del cuerpo; seguramente siguió pedaleando hasta arrollar a quienes estaban alojados en las últimas filas del Nirvana…

Por la ventana, casualmente, se escuchaba el vozarrón del monitor de la clase contigua…

-¡Bien, chicos; habéis hecho un buen trabajo!… ¡Ahora respetemos un minuto de silencio por las calorías que hemos quemado!

Cuando el médico llegó, diez minutos después, ya nada podía hacerse: se limitó a certificar la muerte de Yuki. Junto al cadáver permanecía su compañera, desconsolada, aunque con rostro impasible, balbuceando unas torpes palabras…

-Él quiso morir así; era lo que le hacía feliz… Seguramente sería su karma.

Ante lo cual no pude evitar una espontánea contestación…

-Sí, pero karma por estupidez.

El arte de escribir (Tema del Taller de Escritura creativa)

El arte de escribir.

WRITTEN BY: ADMIN – OCT• 04•13

 Taller de Escritura Creativa “El libro Durmiente”, 2ª edición (Tema 1).  Escrito por Raysan.

Dibujo

El arte de escribir.

Aunque la gran mayoría de las personas saben escribir, no alcanzan a escribir de un modo artístico. Se denomina “escritura creativa” a la escritura que se utiliza en la creación literaria, la cual pretende conformar un verdadero “arte de escribir”. Ello requiere un aprendizaje por parte de quienes sienten ese amor por la escritura, esa pasión o vocación por contar historias, por transmitir sueños, ideas y emociones que aporten algo a los demás. El arte de escribir y su técnica, configuran una herramienta necesaria para la expresión humana, y por tanto, deberían estar presentes en la formación y el desarrollo integral de cualquier persona.

Todos tenemos sueños y anhelos, emociones e ideas cotidianas, pero en lo más recóndito de nosotros mismos se hallan aquellos anhelos profundos del alma, emociones sublimes e ideas brillantes, que bien pudieran constituir una historia, un legado que dejar a los que han de seguirnos. Entonces, escribir se convierte en una necesidad ineludible, que exige de nosotros el paso de la potencia al acto, tal como dijera Aristóteles, convirtiendo en frutos de la imaginación aquellas fantasías que nos asaltaban en sueños.

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El oficio de escritor:

Escribir no siempre guarda relación con llegar a ser escritor. Es una actividad individual y bastante solitaria, que requiere de cierta tranquilidad de ánimo y atención. En consecuencia, el escritor precisa rodearse de un entorno que no le perturbe. Tampoco ha de ser, necesariamente, un lugar paradisíaco, en mitad de la naturaleza; bastará que el escritor sepa refugiarse en un lugar discreto y apacible, de modo que pueda entrar en su propio mundo para hallar el hilo de una historia.

El escritor es como un corredor de fondo que entrena a diario, en solitario, esforzándose por superar sus propias limitaciones, probando su habilidad con constancia y perseverancia. Ante él afloran los miedos y las incertidumbres lógicas en quien realiza un trabajo a solas. A veces, sus fantasmas se acrecientan, pareciendo más poderosos de lo que en realidad son; otras se diluyen en una euforia pasajera, en una producción fácil, cuando las ideas nos rodean y acceden a nosotros ante un mero chasquido de dedos.Pero todo artista -y el escritor lo es- ha de enfrentarse a los vaivenes propios del proceso creativo, al reconocimiento de las propias emociones, al miedo al fracaso, al bloqueo ante el papel en blanco, al temor ante las opiniones ajenas….

El oficio de escritor es bastante ingrato, pues no siempre entrega la recompensa que se busca. En realidad, si usamos un concepto propio de la filosofía hindú, escribir es una actividad que debe realizarse por “recta acción”, es decir, sin apegarse a los frutos que se derivan de esa acción.

Escribir exige capacidad de introspección, de análisis, porque la escritura es una viaje hacia nuestro mundo interior: tan solo algunos lograrán encontrarse a sí mismos utilizando esta herramienta…

Escribiendo-en-un-blog-300x200El lugar adecuado para escribir:

Sería ideal encontrar un refugio que nos aislara de todo aquello que nos rodea, bello y gratificante. Pero nada puede ocultarnos de nosotros mismos. En el proceso creativo conviene asumir que la tranquilidad y el momento adecuado para escribir van con nosotros, pues depende de nuestras decisiones: alejarnos del bullicio, apagar la televisión que lanza sus bramidos de fondo, rodearnos de una bella música que nos inspire, preparar con antelación un café o nuestra bebida favorita y tener a mano un buen libro… Cualquier lugar sencillo que nos predisponga a pensar, a leer, a bucear en nuestra imaginación, puede servir también como guarida para un escritor.

El éxito en la escritura:

La mayoría de los escritores no pueden vivir de la escritura, porque no siempre se alcanza el éxito anhelado, o los honorarios de dicho oficio no están a la altura del esfuerzo que se realiza. Conviene anhelar, antes bien, el reconocimiento que el éxito, porque es un premio más justo que el éxito.

Por otra parte, algunos escritores son seguidos por un público fiel, alcanzan la fama, aunque no logran el reconocimiento en su oficio, porque no son buenos escritores. En la actualidad, los lectores conforman un conjunto muy heterogéneo y variopinto. De ahí que los libros más vendidos no siempre tienen la calidad que se les presupone. La propaganda de las editoriales inclina pareceres, e incluso, manipula premios. A menudo fabrica autores de la nada, porque el firmamento de la literatura precisa estrellas que le den brillo y animen las ventas.

La vocación de escribir:

La actividad de escribir ha de ser vocacional; se escribe en realidad para sí mismo, por una necesidad anímica. Se buscan las ideas lanzando el sedal al fondo de la mente, allí donde residen nuestras experiencias, aunque no solo se pretenden para entregarlas a otros, sino por la mera necesidad de hallarlas, a fin de mirarlas de frente y reconocerlas como propias.

En virtud de lo dicho, conviene alentar a aquellos que quieren dar sus primeros pasos en el arte de la escritura, a escribir sin pretensiones de llegar a ser un gran escritor o alcanzar la fama. Se debe escribir por la necesidad interior de expresar lo que se lleva dentro, disfrutando de la actividad de escribir. Si no se logra cierta felicidad en dicho oficio, no se puede trasmitir felicidad.

Observar para escribir:

Todo escritor es un observador del mundo que le rodea, a través del cual se pregunta por sí mismo, tratando de descubrir su propia verdad. Cuando percibe un atisbo de dicha verdad, y en su necesidad de transmitir la profundidad alcanzada, elaborará y destilará de nuevo en su propio atanor las imágenes y las vivencias acumuladas. Así, todo escritor se va modelando en la fragua de sus propias vivencias.

Escher-drawing-hands_dibujando manosTener algo que aportar:

No obstante, se nos dirá que todo vale, que cualquier texto encierra algo útil, pero no debemos olvidar que un verdadero escrito debe poseer algo objetivamente válido que aportar a los demás, de modo que a través del ensueño de la ficción pueda enriquecer sus vidas: aprendices hay muchos, maestros hay pocos. Y aquellos que dan sus primeros pasos en el arte de la escritura creativa deben comenzar su camino con humildad, pues más allá del escritor que “nace” con un talento o genialidad natural, creemos que un escritor “se hace” a sí mismo, con pundonor y dedicación, hilvanando en la misma tela entusiasmo y esfuerzo.

El autor consumado que tiene algo cierto que aportar a sus lectores, que alberga una íntima convicción sobre la utilidad de su escrito, tal vez guiándose por su intuición, su propia madurez interna, o fiando en su juicio, distinguirá fácilmente aquello que pueda resultar demasiado simple o superficial en su propio texto, evitando lo grosero, lo grandilocuente, y todo aquello que sirve de relleno sin aportar calidad alguna.

Ejercitarse constantemente:

Pero nada se aprende sin práctica. No se logra la maestría en una “disciplina” sin pasar por un cúmulo de ensayos que parecen interminables, cuyo fin es “disciplinar” la propia imperfección y lograr el pleno dominio de un arte. El dominio de un instrumento musical exige una dedicación de al menos media hora al día; escribir requiere continuidad, a fin de que nuestra mente se centralice en un tipo de ideas que van tomando cuerpo poco a poco. Vale más la continuidad de quien dedica media hora a diario que una dedicación esporádica.

Hay pensadores que consideran que las ideas no solo se producen en la mente, sino que a veces se captan, porque se hallan en el ambiente y nos influyen, al igual que nos alteran las emociones colectivas. Si estamos receptivos, podremos captar mejores ideas, y alcanzar un grado de armonía mayor.

Dibujo de Pessoa en un caféToda obra literaria tiene las limitaciones de su autor:

Toda obra literaria es un reflejo del carácter del escritor y de su propia humanidad. Una obra no puede llegar más alto que su autor, porque se apoya en las capacidades de su autor, y pronto se encontrará con sus limitaciones. Hablar o escribir constituyen herramientas mediante las cuales se expresa nuestro pensamiento, por tanto son sus hijos; una progenie genéticamente parecida a su artífice.

Los grandes autores como Homero, Cervantes, Shakespeare, Dante, Dostoievski, Tolstoi, Dickens, Borges, son admirados por diversos motivos: acaso por el ritmo de su escritura o su forma concreta de elaborar las frases y los párrafos, o bien, por la profundidad de sus argumentos y el modo en que se llega al desenlace de la trama. Otros escritores reconocidos como clásicos, destacan por la capacidad de recrear un ambiente psicológico y la fuerza descriptiva de sus personajes, pero principalmente se les valora por su capacidad de análisis y comprensión del alma humana, por sus acertados juicios o reflexiones, y en suma, por la humanidad y las virtudes que se aprecian en los personajes.

A menudo, sus personajes no pueden ser más grandes que él mismo… pues no pueden concebir realidades más allá de las que capta su creador.

Analizar el mundo con objetividad:

Aunque todos creen poseer la verdad, alcanzar un punto de vista objetivo en lo que se escribe es difícil, porque analizar el mundo y los sucesos con objetividad es difícil. Llegar al mundo de lo “absoluto” es algo que no está al alcance de las personas.

A menudo, soñamos con alcanzar arquetipos que nos parecen muy lejanos, pero son como un faro inaccesible que alumbra a la humanidad: la justicia, la bondad, la verdad, la belleza… Son realidades esenciales que permanecen aún bastante inaccesibles. En realidad, vivimos en un mundo de verdades “relativas”:

Ejemplo: no se puede “ser feliz”, sino a lo sumo “estar feliz”.

El escritor no puede pretender alcanzar una verdad “absoluta”, porque ello es bastante inaccesible para el presente momento de la humanidad. Por tanto, todo escritor ofrece un punto de vista personal, y debe entregarlo sin complejos: es lo mejor que tiene, es algo personal, pero es su legado.

Práctica: escribir sobre… “ser y estar”.

Taller de Escritura Creativa de “El Libro Durmiente” (2ª Edic)

Publicado en la página de Facebook de El Libro Durmiente:

INICIO DE LA 2ª EDICIÓN DEL TALLER DE ESCRITURA CREATIVA

  • El viernes 27 de septiembre de 2013 dió comienzo una nueva Edición del Taller de Escritura Creativa, que tendrá una duración de 9 meses hasta junio de 2014. El profesor tutor del taller es Ramón Sanchis Ferrándiz. Además, impartirán clases especiales de este Taller los siguientes escritores: Jorge Eduardo Benavides, Vanessa Montfort, León Arsenal, Eva García Sáenz, Maribel Romero Soler, Juan Carlos Chirinos, Ernesto Pérez Zúñiga, Juan Carlos Méndez Guédez, Cristina Jimena y María Jesús Romero.

Escritores que participan en el Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente”

El Libro Durmiente ha iniciado la 2ª Edición del Taller de Escritura Creativa, cuya duración será de 9 meses, hasta junio de 2014. Siguiendo la línea iniciada el año anterior, en esta edición se cuenta con la participación de un selecto grupo de escritores, destacados en el panorama editorial, que impartirán clases especiales a los alumnos.

Este esfuerzo por acercar a los autores más relevantes al Taller de El Libro Durmiente, sobre todo si se tiene en cuenta que se realiza por gente que se dedica a esta coordinación de modo altruista y voluntario, creemos que es francamente compensado con la satisfacción de aprender de los mejores.

Nos complace recibir la visita de tan relevantes autores, a fin de ofrecer a quienes quieren aprender a escribir el mejor de los recursos posibles: su contacto personal con aquellos que tienen oficio, que han encontrado un sendero adecuado que otros quisieran seguir. Ellos han aprendido a transmitir sus ideas y principios, a veces escondidas en las historias, poemas o dramas que escriben, por tanto merecen nuestro mayor reconocimiento.

Debemos agradecer también a dichos autores, que en estas ocasiones hayan rebajado el nivel de sus honorarios atendiendo al perfil altruista de El Libro Durmiente. En verdad ello nos permite confesar que, en última instancia, todos estamos al servicio de la literatura, como forma de expresión artística y humana en sus más alto nivel.

Añadimos a continuación la relación de autores que participarán en este Taller…

Jorge_Eduardo_Benavides PhotoJorge Eduardo Benavides.- Escritor peruano que vive en España desde 1991. Ha impartido varios Talleres Literarios en Tenerife y Madrid, dictando conferencias sobre temas literarios en diversos países e instituciones (como por ejemplo el Instituto Cervantes). Ha colaborado en la redacción de varias Revistas Literarias y suplementos culturales. Ha publicado 2 libros de cuentos y 4 novelas, destacando la más reciente “Un asunto sentimental”. Ha sido finalista en certámenes prestigiosos, tales como el Rómulo Gallegos, Bienal de Cuentos de la Cope, Tigre Juan, NH de relatos, etcétera…Ha recibido el Premio Nuevo Talento FNAC (2003) y el Premio de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro.

5a9453d47f34df5dc81eba98245fd48eJuan Carlos Chirinos García.- Escritor venezolano que reside en Madrid. Ha publicado 10 libros, entre novelas, cuentos y ensayos de tema social o histórico; ha sido incluido en varias Antologías de Cuentos de varios países. Su obra se ha traducido en varias lenguas. Es un claro exponente de la nueva narrativa hispanoamericana. Ha resultado ganador del Concurso de Relato Corto Internacional Juan Rulfo, del Premio de la bienal de cuento Ramos Sucre y del Premio de relato breve de la Embajada de España en Venezuela. Finalista de los premios internacionales de novela Rómulo Gallegos y de relato corto Juan Rulfo.

ernestoperezzunigaErnesto Pérez Zúñiga.- Nace y reside en Madrid. Ha publicado 7 novelas, y 5 libros de poemas. Es ensayista y autor de varios artículos publicados en revistas literarias. Ganador del XXIV Premio Torrente Ballester con su novela “La fuga del Maestro Tartini”, y del XVI Premio Internacional de Novela Luis Berenguer con su novela “El segundo círculo”.

 

mendezguedezJuan Carlos Méndez Guédez.- Escritor venezolano que reside en Madrid. Es autor de 17 libros, entre novelas, cuentos y ensayos; se le ha incluido en 20 Antologías de Cuentos, ya sea en Venezuela o España. Su obra se ha traducido en varias lenguas. Ganador del 40ºPremio Internacional Ciudad de Barbastro de Novela corta, del VI Premio Ateneo de La Laguna (ex aequo). Finalista del premio Rómulo Gallegos y del premio de novela Fernando Quiñones.

descargaLeón Arsenal.- Escritor madrileño que reside en A Coruña. Ha ido pasando del ensayo y de la literatura fantástica al género de la novela histórica. Ha publicado un total de 11 obras. Es ganador del Premio Minotauro 2004, Premio Espartaco de la Semana Negra a la mejor novela histórica (2006), Premio Internacional Ciudad de Zaragoza de Novela Histórica (2006), y su último XI Premio Algaba de Biografía, Autobiografía y Memorias.

 

vanessamontfortVanessa Montfort.- Hija de madrileña y neoyorquino, reside en Madrid. Novelista, dramaturga, periodista y traductora; imparte también cursos y talleres de escritura dentro y fuera de España. Autora de varios textos teatrales, ha sido invitada en dos ocasiones por el Royal Court Theatre de Londres (Internacional Residency for Emerging Playwrights 2007 y Spanish Voices 2008), donde toma talleres con los principales dramaturgos británicos. Ha realizado publicaciones colectivas, siendo incluida en antologías de relatos como promesa de la literatura española. Comenzó su andadura con XI Premio Ateneo Joven de Sevilla por su novela “El ingrediente secreto” (2006), y posteriormente el Premio de Novela Ateneo de Sevilla (2010) por “Mitología de Nueva York”. Ha recibido el Premio Nacional Cultura Viva 2009 al Autor revelación del año, yel galardón de “La orden de los descubridores” otorgado por la Cátedra de Lengua y Literatura Española St. John’s University de Nueva York.

eva-gracia-saenzEva García Sáenz.- Nació en Vitoria aunque vive en Alicante; trabaja en la Universidad de Alicante. Tras publicar su primera novela “La Saga de los Longevos” en Amazón, se ha convertido en un fenómeno en las redes sociales. Durante meses se ha mantenido su obra en el “top ten” de Amazón superando el nivel de ventas de los best sellerstradicionales; se ha editado en formato papel y ya se ha traducido al inglés. Es una firme promesa de la narrativa actual.

 

ROMERO_SOLER__MARIBELMaribel Romero Soler.- Autora alicantina, es abogada y diplomada en Redacción y Estilo, en Formación de Lectores y en Novela Negra. Coautora del libro de relatos “El Pintalabios y del libro “Doscientas cuestiones de Derecho que todo el mundo quiere saber”; colabora habitualmente en la revista virtual “Visión Femenina”. Jurado en el Certamen Internacional de Relato Breve ‘La Lectora Impaciente’. Finalista del Premio Azorín (en 2010) y del Premio de Novela Volkswagen-Qué Leer (en 2011); recientemente finalista del V Concurso de Literatura de Montaña “Cuentamontes”. Ha resultado ganadora del I Premio de Novela Corta ‘Letras Oscuras’ y del IV Premio López Torrijos con su novela “El perfil de los sueños”.

descarga (1)Cristina Jimena.- Nace en Alcoy (Alicante) y vive en España hasta 1995, año en que se traslada a Alemania. Compagina su trabajo en el campo del marketing con la escritura. Ha publicado su primera novela “Y de pronto cambió mi vida” con una gran respuesta por parte de la crítica y el público. Escrito con frescura y profundidad, este libro la ha convertido en una joven promesa de nuestra literatura.

 

 

379297_161558063992117_4277215_aMaría Jesús Romero Olivas.- Agente literario; es co-directora de la Agencia de Autores.

Enlaces:

http://jorgeeduardobenavides.com/2012/10/29/jorge-eduardo-benavides/

http://juancarloschirinos.blogspot.com.es/2005/05/no-entiendo-nada.html

http://www.ernestoperezzuniga.com/

http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Carlos_M%C3%A9ndez_Gu%C3%A9dez

http://leonarsenal.com/http://www.deconcursos.com/web/noticia.php?id=27684&p=1

http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Eduardo_Benavides

http://vanessamontfort.com/

http://www.esferalibros.com/autor/eva-garcia-saenz/;http://lasagadeloslongevos.com/

http://revistanuevasletras.com/2013/03/06/las-letras-versatiles-de-maribel-romero-soler-escritora-digital-y-en-papel/

http://www.editorial-club-universitario.es/cjimena/?p=52

http://www.agenciautores.com/

Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente” (1ª Edición)

Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente”

3 de junio de 2013 a la(s) 21:21 Facebook

 

R.S. (Raysan) imparte un Taller de Escritura Creativa en el Club de Lectura “El Libro Durmiente” de Alicante, quincenalmente, los viernes a las 20´15 h. En dicho curso se exponen técnicas de escritura. Por otra parte se analizan los elementos relevantes de una obra narrativa, ya sea novela, cuento o relato, así como de la definición de personajes, el uso de los diálogos, las imágenes, reflexiones, metáforas de situación, etcétera. La duración es de 2 h por clase durante 6 meses (comenzó a desarrollarse en enero 2013). Dirección: General Marvá, 16, bajo. Alicante. Tfno 965212241.

Entrevista a Ramón Sanchis en “Creatividad Internacional”

http://www.creatividadinternacional.com/profiles/blogs/entrevista-a-ram-n-sanch-s-ferr-ndiz-escritor

Entrevista a Ramón Sanchis Ferrándiz, escritor

1. ¿Desde qué momento supo que quería dedicarse a la escritura?

Desde muy joven he sentido esa necesidad; tal vez desde las primeras lecturas de libros y redacciones que nos ponían como deberes en el colegio. Más tarde, de adolescente, comencé a devorar libros y a dar mis primeros    pasos en el campo de la poesía. Al publicar la revista del Instituto Alicantino     de Cultura Juan Gil-Albert un compendio de mis poemas y un cuento, ello me animó a seguir escribiendo.

 2.¿Está influenciado o es discípulo de Jorge Eduardo Benavides no?

 Aunque ya tenía un recorrido hecho en poesía y me habían publicado también más de 60 artículos en revistas, el asistir a las clases que impartía Jorge Eduardo Benavides en el Taller Literario Entrelineas (de 2003 a 2007) me descubrió todo un mundo. Antes de ese momento escribía, pero a partir de ahí comprendí que el escritor se hace, se construye día a día, y para ello tiene que conocer los recursos que utilizan los autores consagrados.

Puedo decir con orgullo, que me siento su discípulo en las labores literarias, y que Jorge tiene un don especial para despertar las capacidades que radican en cada alumno y estimular su propia creatividad. Muchos de ellos han publicado y tienen un futuro prometedor.

 Me costaría escribir un libro que no aportara nada, por mero divertimento; en mis textos siempre intento transmitir valores e ideas que sirvan para el desarrollo del ser humano.

3.¿Ha impartido diversos talleres relacionados con la escritura y la lectura?

He intentado devolver una parte de lo mucho que me enseñó Benavides, y he descubierto que la labor docente es muy gratificante. Ayudar a caminar a los aprendices de escritor es una verdadera satisfacción. He dictado un Taller de Escritura Creativa en Madrid, creado por la Revista Esfinge, y ahora imparto una  segunda edición del Taller de Escritura Creativa de El Libro Durmiente, en Alicante.

4.¿Cree que en nuestra sociedad la gente no está concienciada de lo que significa una buena escritura y una buena lectura para el día de mañana?

            La gente sabe hablar y escribir, y puede comunicarse con los demás, por   tanto no considera que deba perfeccionar dichos aspectos. Estas son actividades         cotidianas que exigieron de nosotros una dedicación básica en la niñez y     juventud. No obstante, al igual que hablar ante un público correctamente requiere un aprendizaje, a fin de enlazar bien las ideas que se exponen y hacerlo con una buena dicción, escribir cualquier documento con una bella expresión requiere una formación teórica y práctica específica, y más aún para la escritura creativa. Además, cuando se descubre la técnica que encierra la escritura creativa, se puede disfrutar mucho más de la lectura de un libro. Sin esa formación, muchos lectores no sabrían distinguir, por ejemplo, el tipo de narrador que adopta la narración, el punto de vista que se utiliza, o bien, los estilos de diálogo o recursos literarios que emplea el autor.

5.¿Quién es Ramón Sanchis Ferrándiz?

Soy una persona normal, que desde adolescente sintió la necesidad de escribir. Estudié en la rama de ciencias y con el paso del tiempo descubrí que necesitaba profundizar en las humanidades. Aunque me dedico profesionalmente a la ingeniería, desde hace unos veinticinco años soy miembro del Instituto Internacional Hermes, radicado en París, lo cual me ha permitido dedicarme en profundidad al estudio de la Antropología y las Ciencias del hombre.

Tal vez, lo exigente de mi profesión, y mis estudios complementarios no me han permitido dedicarme como quisiera a escribir, pero eso es algo que comienzo a subsanar. En la actualidad escribo un libro de cuentos y elaboro un Manual de Técnicas de Escritura, en que se recopilan las enseñanzas impartidas en el Taller Literario “El Libro Durmiente”.

6.Colabora con diversos medios escritos…¿entre cuales destaca?

En la actualidad, realizo artículos para la Revista Esfinge digital sobre temas relacionados con la ciencia, antropología, historia y filosofía. Colaboro también en el desarrollo de temas de investigación y ediciones del Instituto Internacional Hermes. Soy administrador del blog “ellibrodurmiente.org”, aportando contenidos sobre temas literarios y reseñas de libros.

 7.Sus libros los enfoca en forma de ensayo. ¿Qué desea transmitir con los mismos? ¿Siente más libertad al escritor escribir ensayo que novela?

Mi enfoque de vida es humanista, por ello colaboro en aquellos frentes que aportan ideas y soluciones para el ser humano y la sociedad actual. Me interesa el patrimonio inmaterial de las culturas, sociedades y tradiciones antiguas y actuales. Por ello mis escritos han tratado siempre sobre dichos temas, principalmente en artículos de investigación y ensayos (uno sobre el racismo y otro sobre comentarios de un texto básico de la filosofía hindú). Pero el ensayo no te hace sentir más libre, porque en todo caso, ello no depende del formato que se utiliza, sino del fondo.

Me costaría escribir un libro que no aportara nada, por mero divertimento; en mis textos siempre intento transmitir valores e ideas que sirvan para el desarrollo del ser humano. Aunque el escritor descubre y potencia una capacidad que le es propia y permanecía dormida dentro de sí, considero que esa capacidad debe entregarla a los demás, porque es un bien común: es un patrimonio inmaterial de todos.

Considero que el escritor debe estar vivo por dentro, receptivo ante lo que ocurre en el mundo en que vive y lo que necesitan las personas; en mi caso, cuanto más despierto estoy en mi propia vivencia humana más fácilmente me llega la inspiración y las ideas para escribir.  El escritor debe estar comprometido con el ser humano y la naturaleza, con su tiempo histórico y sus gentes (y no me refiero con ello a una u otra facción política, que siempre tendrá un sesgo partidista).

 El arte de escribir y su técnica deberían ser una enseñanza habitual en la formación de cualquier persona, de su desarrollo global.

8.¿Qué consejo le daría a un escritor novel que empieza su carrera?

Que se cuestione a sí mismo, a fin de comprobar si la escritura es para él una moda pasajera o circunstancial, o bien, una necesidad profunda y vocacional. Si deduce que es una necesidad anímica, le aconsejaría que crea profundamente en lo que hace, y que siga su estrella a pesar de todo, porque tendrá que sortear muchos obstáculos y etapas de desaliento.

Le deseo, además, que el viento del destino le sea favorable e infle las velas de su bajel a fin de llegar al puerto que anhela. Pero debe recordar que tan solo unos pocos llegan a buen puerto por un golpe de suerte; la gran mayoría de los que salen airosos de la tormenta lo logran por su esfuerzo y dedicación a esa tarea.    

9.¿Con qué otros escritores ha trabajado en conjunto? ¿Se siente influenciado por alguno de ellos o por cualquier otro?

He colaborado con el profesor Fernando Schwarz, profesor de la Escuela de Antropología de París, y con otros miembros del Instituto Internacional Hermes. No me siento influenciado por ninguno de los autores que conozco o he leído; aunque  descubro en mí, algunas veces, trazas o giros verbales que imitan de un modo inconsciente a los poetas Federico García Lorca o León Felipe, Herman Hesse o  Manuel Rivas.

 10.¿En qué consiste la escritura creativa?

Se denomina “escritura creativa” a la escritura que se utiliza en la creación literaria, que pretende conformar un verdadero “arte de escribir”. Ello requiere un aprendizaje por parte de quienes sienten ese amor por la escritura, esa pasión o vocación por contar historias. El arte de escribir y su técnica deberían ser una enseñanza habitual en la formación de cualquier persona, de su desarrollo global.

11.Tengo entendido que el día 27 de septiembre comenzará  un Taller en el Centro Imaginalia de Alicante acerca de la escritura creativa y que se desarrollará hasta el mes de junio…¿En qué va a consistir dicho taller?

El taller de escritura creativa “El Libro Durmiente” se propone dar a conocer las técnicas básicas de la narrativa y los diversos géneros literarios, a fin de que el alumno pueda adentrarse en el mundo literario y de la edición de libros. Tiene los  siguientes objetivos: el desarrollo de las capacidades naturales de los alumnos, estimulando su creatividad e intuición; darles directrices para la creación de historias, corrigiendo mediante indicaciones personalizadas su forma de escribir; desarrollar en ellos un criterio propio para realizar análisis literarios y redactar reseñas de libros; disfrutar de la lectura y valorar mejor el contenido de los libros. El taller aporta herramientas, pero de ahí en más se extiende un camino como escritor que cada cual debe recorrer.

Al igual que este año pasado contamos con la visita del escritor Jorge Eduardo Benavides que dictó una clase magistral, debo decir, como primicia, que este curso contará con la colaboración paralela de autores de renombre. Este mes de septiembre contaremos con Espido Freire y se ha acordado la asistencia de autores como León Arsenal, Vanessa Montfort, Maribel Romero Soler

12.¿Cree que la gente no disfrutan leyendo? ¿Si no que lee por obligación? ¿El lector se hace o se nace?

La lectura requiere un hábito que se forma desde edad temprana con el estímulo y el ejemplo de nuestros padres y profesores, pero que debe ser impulsado constantemente. Hay que incentivar la lectura, así como el análisis y la comprensión de los libros, porque muchos libros encierran un lenguaje simbólico que se le escapa al lector común. Se pretende así que todo lector pueda adquirir un criterio propio, pero un criterio formado, no una mera opinión sin fundamentos. La gente podría disfrutar más de sus lecturas si tuviera una mayor formación sobre “el arte de la escritura”. En consecuencia, considero que el lector se hace, y ello he podido constatarlo en el Club de Lectura “El Libro Durmiente”.

13.¿A qué tipo de público va orientado dicho taller?

A cualquier persona que desee mejorar su nivel de escritura en general, su comprensión de los recursos y técnicas utilizadas por los autores, y por tanto, disfrutar más de la lectura libros.

No requiere una formación previa, ni un perfil de persona habituada al estudio; tampoco hay condicionantes debidos a la edad. El taller es eminentemente práctico y requiere tan solo de los asistentes una participación activa en la ejecución de los ejercicios propuestos. Las tareas se hacen en el aula y no se añaden deberes obligados para casa, salvo los que el alumno quiera realizar para mayor ejercitación personal.

14.Un sueño, un deseo

Me gustaría recordar lo que trasmite el poema “No te detengas”, de Walt Withman:

“No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,

que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías

sí pueden cambiar el mundo”.

15.¿Qué piensa de Alquibla, http://www.alquiblaweb.com, como página de difusión de la cultura?

Me parece una página muy brillante, por no decir excepcional. Incluyen artículos culturales de gran interés sobre bibliotecas y documentación, sobre literatura y escritores, publicaciones y premios, sobre catalogación y archivística, mitología, museos y arqueología, etcétera… Y por si todo ello fuera poco, se ofrecen entrevistas de autores, se da formación a los usuarios para la utilización de una biblioteca, servicios de biblioteca a través de internet, se buscan libros para su adquisición, se ofrece apoyo a las empresas para el desarrollo de blogs… ¿Quién da más? Detrás de cada apartado de esta página web se trasluce una labor muy detallista y encomiable.

¿Algo que añadir?

Gracias a “Alquibla”, y personalmente a Eva por su gestión. Quienes desarrollan una labor cultural semejante merecen ser considerados por la  sociedad como “indispensables”.