Presentación del libro “El Arte de ser escritor”.

“El arte de ser escritor” de Ramón Sanchis Ferrándiz – 6 de mayo de 2016

Crónica de Maria Ángeles Álvarez, publicada en el blog de El Libro Durmiente el 9 mayo, 2016.

Presentación del libro editado por Librando Mundos en diciembre de 2015.

 

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El pasado día 6 de mayo de 2016, tuvo lugar la presentación, en el Centro Imaginalia de Alicante, del Libro “El arte de ser escritor”, del autor Ramón Sanchis Ferrándiz, alicantino de nacimiento y madrileño de adopción, que habitualmente usa el pseudónimo Raysan.
En la presentación, Ramón Sanchis estuvo acompañado por Marcos Rodes, miembro fundador del Club de Lectura “El Libro Durmiente”. Tras una breve introducción de la mano de Begoña Benito, en la que ésta resumió la trayectoria literaria de Ramón Sanchis, no solo como escritor y miembro de diferentes foros culturales y literarios, sino también como profesor de diversos talleres de escritura creativa -entre ellos el Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente”-, dio inicio a una charla coloquio con el escritor, que nos condujo de forma sutil, pero certera, desde sus inicios en el mundo de la escritura hasta su culminación con esta obra.
Para Ramón Sanchis, escribir es “una necesidad que surge del alma, de dentro, y que no se puede evitar”. Estas palabras dejan a la luz la emoción que el escritor siente cuando trabaja en su obra, ya sea un relato corto, una poesía o una novela. Una necesidad vital que Ramón Sanchis supo describir con palabras bellas y rotundas a lo largo del acto.
En su diálogo con Marcos Rodes nos dijo que, desde siempre, supo que quería ser escritor, pese a que la vida y las circunstancias lo llevaron a dedicarse a una disciplina científica que, en principio, poco o nada tenía que ver con la literatura. Hombre de humanidades, en cuyo corazón arraiga con fuerza la filosofía, nos explicó que, en realidad, no deberíamos hablar de dicotomía entre ciencias y humanidades, pues ambas son necesarias, e incluso complementarias, en la formación del alma humana.
Tomando como referencia un antiguo mito, nos habló del arco iris, elemento que une cielo y tierra. Quien vive en él se encuentra en medio de los dos mundos y eso es lo que le permite ver y conocer ambos. Ello no viene sino a enriquecer al hombre, al escritor, que sabe de uno y de otro. Como bien dijo Ramón Sanchis, al final son cosas que no se pueden separar.
“El arte de ser escritor” es un manual que se compone de dos tomos: el primero, dedicado a la “Escritura creativa”, nos revela los pasos fundamentales de la creación literaria; las diferentes formas de narración; la estructura narrativa; los personajes; los estilos…, en definitiva, los “trucos” que emplean los escritores. El segundo, “Técnicas”, tiene por objeto enseñarnos a todos las técnicas necesarias para poder escribir bien. No basta que surja una idea, que crezca en el interior del escritor, sino que, a fin de que llegue a los lectores es imprescindible saber cómo expresarla, cómo plasmarla correctamente sobre el papel. Y ahí es donde tienen un cometido esencial las técnicas de escritura.
Algo que a algunos puede parecer insignificante, como conocer bien la ortografía, los signos de puntuación, el uso de los verbos, el correcto empleo del lenguaje al fin y al cabo, es, no obstante, fundamental para que el escritor logre transmitir al público aquello que quiere decir.
De ahí que, cuando Ramón Sanchis se encontraba trabajando en el primer volumen que, inicialmente iba a ser único, se dio cuenta de que no era bastante, de que debía ir más allá y completar esta obra con un segundo volumen encaminado a instruirnos sobre las técnicas del lenguaje escrito.
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Al hilo de la cuestión planteada por Marcos Rodes, Ramón Sanchis nos expuso las cosas que, según él considera y que, desde luego puedo decir sin temor a equivocarme, los allí presentes compartimos, nos aporta aprender a escribir. Entre ellas, “aprender a estructurar nuestras ideas”, algo tan valioso no solo en la creación literaria, sino en cualquier faceta de la vida; “a afinar criterios, a obtener una visión amplia, rica y profunda del mundo”. Eso y mucho más es lo que nos proporciona aprender a escribir.
Tras esta enriquecedora charla, el autor respondió a las preguntas de los presentes, durante las que señaló que no hay un orden establecido para leer los dos tomos que componen su manual, aunque el orden natural, en todo caso, sería el que consta en ellos, para ir aprendiendo paso a paso.
De este intercambio con el público, podríamos quedarnos con una frase de Ramón Sanchis contestando a una cuestión planteada por uno de los asistentes: “El escritor juega con los cinco sentidos porque el mundo suena y hay que captar los sonidos, las imágenes, las texturas, para poder mostrárselo al lector…”. Algo que define muy bien el modo de crear de este autor.
Para finalizar, Marcos Rodes quiso que Ramón Sanchis nos explicara, a modo de reflexión, las razones por las que un lector, que todavía no es un escritor en ciernes y, tal vez no se ha planteado serlo, debería leer “El arte de ser escritor”. Ante tal cuestión, el autor puso de manifiesto que este manual es también una herramienta para que el lector entienda los “trucos” de los escritores, de los que hablaba al comienzo de la presentación, además de lograr enriquecer su lectura de los libros.
Por último, destacar una frase de Ramón Sanchis que repite a menudo a sus alumnos del taller de escritura creativa y que resume de forma magnífica la calidad literaria a la par que pedagógica de nuestro escritor y profesor: “Hay que escribir con contenido, aportar mensajes. Un escritor se tiene que distinguir de un juntapalabras que tan solo agrupa de un modo atractivo las palabras”.
Tras la charla presentación, el autor dedicó los libros a sus lectores, después de lo cual los alumnos del taller de escritura que asistimos al acto nos fotografiamos con nuestro maestro Ramón, para así tener un recuerdo gráfico de tan instructivo y cálido acto.

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Geometría Sagrada. El orden escondido

Formando parte del “Ciclo sobre El Número de Oro” celebrado en el Centro Imaginalia (Avda. General Marvá, 16. Alicante) entre los meses de febrero y marzo de 2014, Ramón Sanchis Ferrándiz impartió el 13 de marzo una conferencia sobre… Geometría Sagrada: el orden escondido.
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En ella se desarrollaron los principios básicos de la Geometría Sagrada, realizando un recorrido a través de las diversas culturas clásicas, con el fin de encontrar el orden escondido que no es perceptible a primera vista y se encuentra manifestado en la naturaleza y el universo.
Todas las culturas y civilizaciones clásicas buscaron las claves que organizan el mundo manifestado, persiguiendo la armonía, ya sea geométrica, musical o arquitectónica. En el mundo clásico las ciudades no surgían al zar, sino que eran perfectamente delineadas; sus templos, centros de gobierno y lugares públicos, se establecían de acuerdo a un plan prefijado: un plan no solo arquitectónico sino de orden práctico, filosófico y metafísico.
Stonehenge_00El orden en lo terrestre siempre pretendía reflejar lo celeste. Ya en las culturas megalíticas, se ha descubierto que los lugares arqueológicos eran emplazados de acuerdo a ciertas líneas telúricas o geomagnéticas siguiendo un sentido que no conocemos en su totalidad. El estudio de dichas culturas aún nos plantea múltiples enigmas, pero debemos afrontarlos con una mente abierta, aunando la visión de variadas disciplinas del saber.
Stonehenge_00_Rayos solaresEl estudio de las  proporciones y del número de oro, de la armonía geométrica, musical y arquitectónica es un invariante que aparece en las principales culturas. En esta conferencia se incide en la necesidad de descubrir qué pretende la geometría sagrada en última instancia, porque no puede reducirse a una mera delineación de figuras geométricas, sino la correcta relación del hombre (considerado como un microcosmos) con el mundo que le rodea y el universo (el macrocosmos).
Partenon_zEsta visión común aparece ya en la más remota antigüedad, y podemos descubrir sus similitudes entre culturas clásicas tan dispares como la grecia clásica, egipto, el islam, las construcciones goticas, el renacimiento, etcétera, ya sea en la pintura, la escultura y arquitectura.
Enlace al Video en You-Tube y Presentación en Power Point:
https://www.youtube.com/watch?v=Qv_ZgJ_5DlI

 

Rutas del conocimiento platónico (I) (Extracto del Congreso…)

“Rutas del Conocimiento Platónico desde la caída del mundo clásico hasta la formación de Europa”.

Cartel del Congreso Nac Filos_Actualidad Platón

Ponencia impartida por Ramón Sanchis Ferrándiz en el Congreso Nacional de Filosofía “Actualidad del pensamiento Platónico en la Filosofía y la Ciencias contemporánea”. Alicante, 9 de noviembre de 2013.

Enlace al video de You-Tubehttps://www.youtube.com/watch?v=vONRUJRSES0

1. La caída del mundo clásico:

Desde la caída del imperio Romano de Oriente, acaecida en el siglo IV d.J.C., hasta llegar a la Europa medieval del siglo XII, el conocimiento atesorado por el mundo grecorromano, tal como si fuera un gran ser colectivo que intuyera el naufragio, fue buscando nuevas “rutas de conocimiento” que preservaran la esencia del saber tan arduamente logrado.

Dichas rutas, que han ido dejando sus huellas en la arena del tiempo, conformaron rutas entrelazadas que algunas veces fueron caminos de ida y vuelta; sendas a veces claras y otras un tanto difusas que dieron lugar a nuevos núcleos de saber, los cuales actuaron como verdaderos polos de atracción para las culturas limítrofes. En este sentido, alrededor de las otrora grandes ciudades, o bien, aldehuelas perdidas en el desierto, fueron creándose pequeñas comunidades de monjes y eremitas, de rabinos o sabios sufíes, que preservaron cuidadosamente los viejos códices y manuscritos que habían sido salvados de la ruina del mundo clásico. En dichos lugares, aparecieron de nuevo, personajes del saber, filósofos de reconocido prestigio, retóricos y teólogos, místicos y acaso maestros de un saber secreto que pasaron por la historia inadvertidamente; en suma, pensadores comprometidos, soñadores incansables que dejaron a su paso estelas de conocimiento convencidos de las enseñanzas e ideales que portaban.

Caída del Imperio Romano. s. IV-V (1)2. Nuevas rutas del conocimiento tas la caída del mundo clásico.-

Cuando el emperador Justiniano ordenó el cierre de las escuelas de filosofía griegas en el año 529 d.J.C., los filósofos y todos aquellos que se consideraban discípulos de la sabiduría atemporal la aventaron en todas direcciones, de modo que ésta fue recorriendo nuevas rutas, descubriendo nuevos horizontes. Al desmoronarse el mundo clásico, parte de sus enseñanzas fueron acogidas por otros pueblos próximos que se hallaban ávidos de saber. De este modo, el saber fue cambiando sus ropajes viejos para amoldarse a nuevas formas de pensamiento, otras lenguas y costumbres, otros seres, tratando de preservar sin embargo su inequívoca esencia.

Rutas del Platonismo_013. Núcleos del saber.-

El conocimiento clásico, al igual que las caravanas que cruzan el desierto, se asentó primeramente en las comunidades cristianas de Anatolia, Capadocia, Antioquía y Siria(en las ciudades de Harrán o Edesa, Alepo y Damasco…), pasando posteriormente hacia Persia (el Irán actual) y Mesopotamia (en donde florecían las ciudades de Bagdad y Basora…), o bien, hacia el viejo Egipto (entorno al foco principal de Alejandría).

Cuando posteriormente el mundo árabe llegó a su esplendor entre los siglos IX al XI d.J.C., dicha cultura sirvió de gran atanor en el que se amalgamaron varias corrientes de pensamiento, que a través del norte de África, cruzando el desierto líbico e Ifriquiya(la actual Túnez), se expandió hasta implantarse en Berberia, (el Magreb actual, en las ciudades de Telcem, Fez, Marrakesh) y en Al-Andalus (la España musulmana, dando lugar a ciudades del saber tan relevantes como Córdoba, Toledo y Granada).

20131018140602570_00024. Una poderosa amalgama de ideas.-

Las ideas provenientes del mundo griego, sobre todo de Aristóteles y Platón, una vez matizadas por el pensamiento de los nestorianos y de las comunidades cristianas, nutridas además con la filosofía neoplatónica y el saber de los sabios persas, fueron entonces absorbidas por el Islam. Ello no implica que aquellas ideas fueran asumidas completamente por el pensamiento musulmán, pero las controversias y debates teológicos que provocaron en su seno enriquecieron sus principios, a la par que los comentarios y textos filosóficos que generaron nos han permitido conocer indirectamente las fuentes clásicas.

En consecuencia, debemos a la cultura árabe el que se hayan preservado los textos más relevantes de la antigüedad clásica, que posteriormente, al ser traducidos al latín y a la lengua hebrea en las diversas Escuelas de Traductores favorecieron su divulgación, dando lugar finalmente a la filosofía europea medieval y al florecimiento de las nuevas universidades.

5. La filosofía clásica como fundamento de las ideas del Islam.-

Los primeros pensadores musulmanes, principalmente los teólogos, anhelaban dar una fundamentación filosófica a sus ideas y preceptos, pues algunas nociones religiosas estaban expuestas continuamente a la duda o al debate. Conceptos tales como “la predestinación o el libre albedrío”, “la visón trina de la divinidad”, o bien, la idea de “Dios como una unidad”, necesitaban de una formulación filosófica. A causa de su expansión, a partir del siglo VII, el mundo árabe entrará en contacto con otros pueblos limítrofes, conociendo sus concepciones filosóficas y religiosas, adoptando finalmente como referencia las concepciones del mundo clásico grecolatino.

Es en la filosofía helenística donde los teólogos musulmanes hallaron respuestas a las cuestiones fundamentales que les preocupaban, siendo las ideas neoplatónicas las que mejor se adaptaban al pensamiento musulmán, (por ejemplo, con su concepción de lo Uno que permitía explicar “la unicidad divina de Dios”) aunque pronto fue ganando importancia también para los teólogos el pensamiento aristotélico.

Aristóteles fue, finalmente, el pilar fundamental en que se cimentó la filosofía árabe, tras librarlo previamente del barniz “neoplatónico” de sus comentaristas, pues en realidad no se había tenido acceso a sus obras directas. De él extrajeron los filósofos musulmanes principalmente la capacidad de complementar correctamente “la razón y la fe”, eterno debate que ha perseguido a “las religiones de Libro”, y que aflorará posteriormente en Averroes y en Santo Tomás de Aquino. En cambio, fueron las comunidades místico-filosóficas sufíes, las cuales trasmitían el conocimiento de boca a oído en base a una sólida cadena de maestros y discípulos, las que preservaron sobre todo las ideas de Platón y del Neoplatonismo alejandrino.

De este modo, el pensamiento aristotélico y platónico llegó hasta la Baja Edad Media propiciando un renacer de las ideas, aunque preferentemente las de Aristóteles.

Según Mircea Eliade, será a partir de los siglos IX y X cuando la filosofía árabe llegue a su cima, y entonces se trasmitan las perlas de la filosofía griega “a través de las labores de los cristianos de Siria, bajo el patrocinio de los Califas y de las elites de Bagdad”.

6. La filosofía islámica y otras vías de conocimiento.-

Conviene tener en cuenta que la filosofía o falsafa, como expresión de conocimiento tuvo en la cultura árabe una duración limitada. Aunque en la ribera oriental del mundo islámico la filosofía árabe se desarrolló entre los siglos IX hasta la mitad del XI, en el occidente andalusí se asentó más tardíamente, entre la segunda mitad del siglo XI al XII.

No obstante, hay que señalar que en el mundo islámico el término falsafa se aparta ligeramente de la concepción que se tiene en occidente sobre el término filosofía, pues no se considera como una vía racional de comprensión de las grandes verdades del pensamiento, sino un camino más profundo, vivencial e intuitivo. Es por ello que otras vías de conocimiento confluyen junto a ella, algunas veces en armonía y otras en franca rivalidad, tal como ocurre con la teología (el kalam) y la teosofía (hikmat ilahiya). De hecho, aunque kalam (teología) es un término árabe que en realidad significa “el discurso” o “la palabra”, acabó refiriéndose tan sólo a la teología.

Por otra parte, en el pensamiento musulmán es difícil distinguir también entre falsafa (filosofía) y hikmat ilahiya (teosofía), palabra que designa el conocimiento de la divinidad mediante el desarrollo profundo y la iluminación interior. La teosofía es un término que se usa incluso con preferencia sobre la falsafa en el mundo islámico, pues veía encarnado en el teósofo el ideal del sabio completo, filósofo y místico. Bajo esta visión, la filosofía islámica no es pues un mero ejercicio especulativo racional sino que, más cercana a las concepciones clásicas, implica una búsqueda profunda de la propia conciencia en pos de la sabiduría; búsqueda que no desdeña las vivencias teológicas, ascéticas o iniciáticas.

En esta concepción de la filosofía, no ha de extrañarnos tampoco que grandes filósofos sean considerados a su vez como místicos sufíes, o viceversa, pues siendo tan amplia e integral su visión de la sabiduría, en todos ellos se vislumbra un decidido impulso en pos de la verdad, adoptara esta una u otras formas.

(Continuará…)