Entrevista en «La rompedora», revista de la Escuela de Escritores de Madrid.

Entrevista a Ramón Sanchis Ferrándiz

Ramón Sanchis Ferrándiz, querido lector. Sabemos que el nombre le suena. Graduado de la IX Promoción del Máster de Narrativa, editor de esta revista y también un autor de quien tuvimos el gusto de publicar relatos y ensayos.

Hoy Ramón vuelve a ser noticia en La Rompedora. Un tintero tan cultivado y creativo como el suyo es fuente constante de delicias para los lectores y para prueba de ello su más reciente publicación: Al Ándaluz, puerta del pensamiento clásico en Europa (Almuzara, 2022).

Ramón, por si usted aún no lo sabe, además de ser escritor también es ingeniero con estudios especializados en caminos, puertos, canales y urbanismo. Por si eso no fuera poco, forma parte del Instituto Internacional Hermes de Antropología y Ciencias del Hombre, radicado en París, en donde ha realizado estudios de Filosofía, Historia y Antropología, así como de la mesa de redacción de la revistas Cuadernos de Cultura y Esfinge. Como autor, su nombre figura en títulos como: Escritos seleccionados (2019), recopilación de relatos de El Libro Durmiente, El Arte de ser escritor. T.I, Narrativa, y T.II, de Técnicas de escritura, (2005). El Bhagavad Gïta: comentarios al clásico espiritual de la india (2005). El ensayo Los peligros del Racismo (vv.aa.) (1994).

Con un currículum como el suyo, no es de extrañar que este escritor de la casa recibiera una oferta para escribir un ensayo histórico sobre Al Ándalus y su trascendencia en Occidente. He aquí lo que Ramón Sanchis Ferrándiz compartió con nosotros distinguiéndose, como siempre, por su enorme afabilidad y su conversación culta, un verdadero placer:

Ramón Sanchis retratado por Estudio Ático 26.

¡Enhorabuena, Ramón! ¿Qué se siente ver publicado un proyecto al que has dedicado tanto esfuerzo?

Se siente una satisfacción muy especial al ver realizada una meta en la que has puesto mucha ilusión, no tanto por ver compensado el esfuerzo realizado —dado que hay un componente vocacional en esa labor—, sino anhelando que les resulte interesante a los lectores.

Cuéntanos un poco sobre Al-Ándalus, puerta del pensamiento clásico en Europa. ¿Qué fue lo que más te atrajo de esta joya de la civilización? Antes, por citar otro ejemplo, has dedicado otro de tus libros al Bhagavad-Gita, texto sagrado hindú.

Es un momento histórico brillante, en donde lograron convivir respetuosamente las tres culturas (cristiana, musulmana y hebrea). En la época del Califato Omeya de Córdoba, en Al-Ándalus se alcanzó una etapa de esplendor en las artes, las ciencias y el pensamiento, mientras en su entorno los demás pueblos atravesaban por una etapa medieval. Cuando el mundo clásico se fue derrumbando, el islam recopiló los textos de los filósofos clásicos, junto a los conocimientos de médicos, astrónomos, matemáticos, botánicos, así como técnicas, inventos, ciencias y artes, que más tarde pudieron trasvasarse a Europa.

De igual modo, el Bhagavad Gita, como parte central del Mahabharata, es el texto cumbre de la tradición filosófica de la India, con enseñanzas que perduran y sigue aportando luz para el futuro.

En La Rompedora hemos tenido el placer de leer y publicar tus ensayos y relatos, de prosa sumamente cuidada y atrayente. En este caso, al escribir sobre Al-Ándalus, ¿cuál dirías que es el enfoque principal de tu libro? ¿Cuál es su estilo?

Aunque el libro trata de las rutas seguidas por el conocimiento y el trasvase de las ideas entre los distintos pueblos —que siempre son temas de calado—, pretendía escribir un ensayo histórico que fuera asequible al gran público, divulgativo, huyendo de un academicismo excesivo, intentando que la Historia sea atractiva, entretenida y comprensible.

En el libro se muestran las ramificaciones de la filosofía helenística o el hermetismo, de la gnosis o la cábala hebrea, las enseñanzas de los sufíes o el mazdeísmo, del pitagorismo, la visión platónica o aristotélica. Así se comprende como florecieron distintos núcleos del saber que se iban pasando el testigo de esas ideas (Atenas, Bizancio, Damasco, Bagdad, Basora, Alejandría) y el modo en que resurgen de nuevo en Al-Ándalus. Finalmente, las escuelas de traductores lograrán acercar dichos conocimientos escritos en lengua árabe a las diversas lenguas romances, al latín y el hebreo.

¿Qué ha sido lo mejor y lo más duro al escribir este libro?

Cuando le presenté al editor un artículo inicial no podía imaginar que, a vuelta de correo, me remitiría el contrato de edición, con un plazo que yo debía definir. Esa confianza por parte del editor es lo que más valoro de esta edición, pero implicaba una responsabilidad añadida. Lo peor, que no malo, es que yo mismo me impuse un plazo demasiado corto que luego jugaba en contra de la tranquilidad que se requiere para escribir. Pero en cuatro meses y medio estuvo listo el manuscrito.

¿Qué fue lo que más te sirvió en el proceso de corrección?

No fueron demasiadas las correcciones que introdujo la editorial, sin embargo, siempre hay detalles a retocar que ellos ven mejor que el autor. Fue revisado por expertos en el tema, y por suerte, tan solo se referían a aspectos formales y no afectaban al contenido del manuscrito. Por ejemplo, ideas que se repiten, palabras que deben ir o no en mayúscula (Humanidad, Naturaleza, Dios, Edad Media, Antigüedad, Oriente y Occidente, etcétera).

Ahora que eres un graduado del Máster de Narrativa en Escuela de Escritores, ¿cómo describirías tu experiencia en este programa de escritura creativa?

Muy positiva y gratificante, por la formación de calidad recibida y el contacto con otros compañeros. El máster te da las herramientas necesarias para enfrentarte a cualquier reto, teniendo una mejor perspectiva de lo que puedes abordar y el modo en que debes enfocarlo.

¿Nos puedes contar un poco sobre cómo fue el camino hasta la reconocida editorial Almuzara?

Fue por contacto personal con el director de la editorial Sekotia, que a su vez pertenece al grupo Almuzara. Entonces, decidieron que este tema encajaba en una colección de Almuzara que se llama “Al Ándalus”. Una serie de casualidades que jugó a mi favor, aunque el escritor siempre ha de estar convencido de su obra y pujar por ella.

Hay quien busca remover, educar, entretener, ¿qué efecto te gustaría provocar en los lectores con este libro?

Me gustaría entretener, a la vez que despertar inquietudes más profundas. Un libro de investigación siempre ha de abrir ventanas hacia otras indagaciones (que ha de continuar el lector), dar indicios y plantear dilemas. La finalidad de este libro es descubrir los hilos seguidos por el pensamiento y promover otros que el lector habrá de deducir. Me siento feliz cuando la gente dice que ha aprendido mucho con mi libro.

Hay autores o libros que te hayan nutrido, en particular, antes de escribir Al-Ándalus, puerta del pensamiento clásico en Europa?

Son muchos los libros que han despertado inquietudes que ahora se reflejan en el libro; y anotados quedan en la bibliografía los consultados. Pero debo destacar las lecturas sobre los cuentos sufíes de El monasterio mágico, de Idries Shah; la Historia de las creencias y las religiones de Mircea Eliade; ¿Qué es la filosofía antigua?, de Pierre Hadott; Historia de la Filosofía, de Giovani Reale y Dario Antiseri; y los libros de Karen Armstrong o de Miguel Asín Palacios entre otros muchos.

Sabemos que tus actividades como escritor, editor y colaborador en revistas especializadas te mantienen de gira constantemente, no solo en presentaciones sino también en conferencias. ¿Te veremos por Madrid próximamente?

Hay dos presentaciones apalabradas en Madrid. Os tendré bien informado de ellas.

¿Tienes otro proyecto del que nos puedas adelantar un poco? ¿Algo de narrativa, por casualidad?

Hay una novela que desarrollé como trabajo de fin de máster, sobre Shakespeare, de la que ya tengo una oferta para publicar. Verá la luz y se lo debo a la Escuela de Escritores, a Ignacio Ferrando, que la tuteló, a Javier Sagarna y todos mis profesores.

Si no fueras escritor, ¿qué más te hubiera gustado ser?

Creo que, si no fuera escritor, mis pasos habrían ido girando hacia encararme en esa dirección. De hecho, mi vida profesional se encaminó hacia la ingeniería, pero no puedes engañarte a ti mismo por mucho tiempo cuando descubres tu inclinación natural. En todo caso, siempre se puede tener una profesión y alentar calladamente esa verdadera vocación que suele aparecer tumbando la puerta.

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Entrevista a la escritora Begoña Curiel

Habitualmente, a los autores que nos visitan les pedimos opinión sobre la escritura, las motivaciones que les impulsaron a escribir, sus primeras lecturas o maestros, etcétera. Begoña Curiel no se hace de rogar y con una soltura admirable, habla con la mano en el corazón. “Nunca soñé con llegar a publicar un libro y, mucho menos una novela, dice. Se escribe, no para ser escritor ni publicar, sino como una necesidad interior, pero la vida te va llevando”. Y bien lo sabe ella, cargada de experiencia, una periodista de raza que inició su andadura en Cadena SER, para colaborar más tarde en Diario 16 y Europa Press y, de manera puntual, en El País. “Nací en Bilbao, nos cuentan, aunque llevo más de veinte años en Algeciras. Ahora me dedico a los informativos en Canal Sur, pero las noticias son titulares breves que no siempre te permiten explayarte. Lo ideal son los informativos en formato reportaje o crónica. Por ello comencé a escribir, pues sentía una necesidad profunda de expresar lo que siento. Y como me gusta tanto leer, comencé por realizar reseñas de los libros que leía”.
Cada una de sus reseñas es una pequeña joya que los lectores buscan con avidez. Escribe con desparpajo, dice lo que le agrada o no de una obra sin tapujos. Tan pronto se transforma en una niña que jalea esa novela sin rubor como en una juez inflexible que reparte consejos severos. A veces, se muestra arrebatada y feliz por el hallazgo de un libro, o se torna hosca ante un libro que no es quién para hacerle desperdiciar su tiempo. Begoña es de las que leen un libro o dos a la semana, y además, se preocupa en redactar una pulcra reseña que, casi siempre, empapela ese edifico maravilloso en que se está convirtiendo el blog de El Libro Durmiente.
Habla con los ojos y las manos. Esas manos que un buen día juzgó tan maravillosas e imprescindibles como para escribir una novela sobre ellas. En sus manos narra la vida de un personaje que perdió las manos, y con ellas, esos infinitos registros que esconden la capacidad de expresar ternura y de apresar la vida. Sin manos también se puede escribir, pero no sería lo mismo. Begoña Curiel expone a los alumnos las dificultades para construir un texto redondo: “cuando una idea viene a mí, tomo muchas notas en un pequeño cuaderno y, poco a poco, se conforma un esquema de base que trato de desarrollar; sin embargo, aún antes de acabarlo ya me lanzo a escribir. Va en función de cada cual. Unos autores se documentan mucho y otros escriben desde el minuto uno sin parar, pero la libreta es imprescindible. Y mucha investigación. Después, escribir y corregir. Siempre hay que corregir, porque la escritura es dedicación”. Los talleristas, que aún no han interiorizado la idea de corregir, la miran expectantes. “Lo ideal es escribir cada día un poco, aunque yo me centro en la escritura los fines de semana. Todos tenemos otras tareas y la escritura no siempre da para vivir”.  De nuevo, ella repite su máxima de vida: “la escritura exige constancia y mucho trabajo; escribir, revisar, borrar; y a veces, a los dos días dices ¡qué desastre!, y lo tiras. Y de nuevo, ¡vuelta a comenzar!”.
Aunque ella comenzó por escribir relatos, Begoña Curiel le tiene mucho respeto a quienes escriben esos cuentos modernos que te vienen como flases, por necesidad. “Un cuento se escribe de inmediato. Te asalta la idea y la escribes, aunque es uno de los géneros más difíciles. En cambio, en una novela tienes la idea principal, pero en torno a ella hay que construir la historia. Para ello hay que documentarse y construir poco a poco la trama y los personajes. En un archivo aparte anotas datos; en otro el contexto histórico; en un tercero esbozas el mundo psicológico de los personajes…”.
“Hoy todos hacen de todo y por ello algunos periodistas escriben novelas. Pero no soy mejor escritora por ser periodista”, les dice a los alumnos, “…porque los periodistas no tienen una formación específica en sus estudios para ello”. Y repite su consejo áureo: “Para escribir se exige esfuerzo y dedicación”. Me alegro de escuchar sus palabras, porque a los alumnos de un taller hay que mostrarles con claridad que es preferible que tan solo se dediquen a esa tarea quienes sienten una real vocación. “Incluso, cuando una obra está acabada hay que revisarla y retocar, hasta que uno mismo se siente feliz con lo que expresa”. Después se muestra a los demás la criatura recién nacida: “La gente puede decirte que el texto está muy bien, pero no puedes escuchar voces amigas que digan lo que quieres escuchar. Como lector cero no sirve un familiar —aunque yo recurra a mis hermanas por ser grandes lectoras—, pues ha de ser objetivo y darte una opinión certera”.
A Begoña Curiel le motivan los temas humanos, lo íntimo y personal.  Es una autora que gusta de leer novela histórica y novela negra, aunque da la impresión de que ya lo ha leído todo. Discretamente, ha descubierto para El Libro Durmiente varios autores que más tarde han sido encumbrados a la fama. Considera que para ser escritor hay que nutrirse con la lectura y, “aunque la literatura no pueda cambiar el mundo, si puede mejorarlo”. Sin duda, es una mujer observadora, que atrapa la vida al vuelo, afable y risueña, volcada en cuanto hace, que ha sabido esculpir su propia senda con dedicación y perseverancia. Una escritora que sabe llegar al corazón del lector, capaz de aportar ideas a los demás sin darse la importancia que merece.

Sara Jaramillo Klinkert – Entrevista

 

Entrevista publicada en El Libro Durmiente el 20 de agosto de 2020, realizada por Ramón Sanchis. https://ellibrodurmiente.org/jaramillo-klinkert-sara-entrevista/

Sara Jaramillo Klinkert, (Medellín, 1979), es una periodista y comunicadora social que ha colaborado en los principales medios de comunicación colombianos. Sin embargo, tras realizar un Máster de Narrativa en la Escuela de Escritores de Madrid, ha comenzado a cosechar sus merecidos éxitos como escritora. En diciembre de 2019, la editorial colombiana Angosta publicó su primera novela Cómo maté a mi padre, que Lumen ha editado en España en junio de 2020. Además, Lumen prepara ya la publicación su segunda novela, titulada Donde cantan las ballenas.
En Cómo maté a mi padre narra una historia impactante basada en hechos reales. A sus once años un sicario mató a su padre y tuvo que rehacer toda su vida de nuevo. Aunque no había escrito antes sobre aquel hecho, este libro se fue conformando, al inicio, como un conjunto de textos dispersos que fue entregando para su Máster de Narrativa que fueron tomando cuerpo. Con un lenguaje delicado y sensible, tal como ve el mundo una niña, adornado con bellas imágenes y acertadas reflexiones, las páginas de este libro ofrecen un mundo sugerente y despiertan un sinfín de emociones.
El Libro Durmiente, de la mano de Ramón Sanchis, ha querido entrevistar a esta escritora cuya calidad le augura un futuro brillante.
¿Venía escribiendo ese libro en su mente desde aquel momento fatídico?
No, jamás pensé en escribir sobre lo que me había pasado. No me creía capaz de hacerlo porque, de hecho, ni siquiera me atrevía a hablar de ello. Mucha gente cercana se enteró de cosas después de publicado el libro, lo cual denota lo poco que yo hablaba del tema. Sin embargo, llegué a la Escuela de Escritores y allá me impulsaron, me movieron fibras, desataron recuerdos, hicieron salir a flote sentimientos que tenía muy ocultos. Todo se fue dando de una manera muy orgánica, muy honesta, muy cruda y hoy me doy cuenta de que esa es, precisamente, la gran virtud de la novela.
¿Se escribe para conjurar los recuerdos del pasado, intentando olvidarlos, o para asignarles un lugar en un nuevo orden de vida?
Se escribe para ambas cosas. En mi caso, con el proceso de escritura conseguí sanar muchas heridas que aún tenía abiertas. No fue fácil, no fue cómodo, no fue agradable: me implicó un desgaste emocional inmenso. Lloré cada línea del libro una y mil veces. También fue muy difícil darme cuenta de lo mucho que ese suceso nos había afectado como familia. Era algo en lo que simplemente no había pensado antes, pero ocurre que para escribir sí tuve que hacerlo y mucho. Siempre será doloroso darse cuenta de que aquello que ocultamos es justamente lo que más nos revela. Sin embargo ahora tras el libro publicado y todas las cosas buenas que me han ocurrido a raíz de ello, percibo esos mismos sucesos desde un lugar muy diferente al dolor, la rabia o la angustia. Escribirlos fue una especie de liberación para mí.
En la Colombia de 1991, esa terrible experiencia, era algo cotidiano. ¿Cómo se convive con ese deterioro moral y social?
El ser humano tiene una capacidad de adaptación impresionante. Tristemente uno termina por acostumbrarse a esas cosas antes la imposibilidad misma de cambiarlas. Se toman medidas de seguridad, se tiene una gran consciencia acerca del autocuidado. Al final, terminan normalizándose cosas que no son para nada normales. Uno termina anestesiado al punto de que aquellas cosas terribles que muestran en las noticias son parte del paisaje. Igual cada uno está ocupado intentando seguir con sus propias tragedias a cuestas. Creo que de esa época no hay ni una sola familia en Colombia que no haya sido tocada por la violencia.
Sin duda, tal como El año del pensamiento mágico de Joan Didion, su libro puede ser útil para aquellos lectores que pasan por una situación de duelo. Pero en Cómo maté a mi padre, narra el proceso que siguió una niña que se vio privada del afecto del padre. ¿Cómo encuentra una niña la entereza necesaria para seguir adelante?
Creo que la ausencia paterna a tan corta edad me trajo una de las revelaciones más grandes y crudas de la existencia y es la certeza de saber que estamos solos en el mundo. Suelo decir que uno crece el día en que se percata de ello. Hay gente que nunca lo hace y se le pasa la vida esperando a que alguien más le solucione todos sus asuntos. Esa es la gente que nunca crece. Pero cuando tienes once años y matan a tu padre es inevitable pensar que te va a tocar enfrentar solo aquello que normalmente los demás enfrentarían con la ayuda de sus padres. Recuerdo que me parecía muy injusto y que sentía mucha rabia e impotencia. Entendí lo que mi padre quiso decir tantas noches en torno a la mesa del comedor cuando le contaba a la mamá los casos que llevaba en curso: «la justicia no existe», decía. Y eso que era abogado.
Cada vez que veía a alguna de mis amigas con sus papás, tenía que esforzarme para no ponerme a llorar. Es un sentimiento indescriptible ver en otros aquello que a ti te han arrancado a la fuerza. Algo que no vas a poder recuperar jamás. Jugué softball todo el bachillerato y los papás iban a menudo a ver jugar a sus hijas, pero a mí no fue nadie a verme nunca. Nadie iba a las reuniones de padres de familia, nadie aparecía a recoger mis notas. Me quedé tardes enteras olvidada en el patio del colegio. Rápidamente entendí que yo era la única responsable de tomar las riendas de mi vida.
Un libro ha dado paso a otro. Tras publicar Cómo maté a mi padre, la editorial Lumen prepara ya la edición de su segunda novela. ¿Qué se siente ante este éxito repentino? Habrá quien piense que es un golpe de suerte, pero ¿es fruto de un esfuerzo silencioso o de la intuición?
La gente que no me conoce muy bien, a menudo, sugiere que tuve suerte. A mí esa afirmación me descoloca un poco porque la escritura ha sido mi sueño desde que era niña y me esforcé mucho por hacerlo realidad. Me he entregado en cuerpo y alma. Escribir siempre fue mi norte, no lo perdí jamás de vista. Ni cuando fui presentadora de televisión, ni cuando dirigí el departamento de relaciones públicas de la principal empresa textil del país, ni cuando trabajé como reportera en el canal de televisión más visto de toda Colombia. Nunca. La gente siempre pensó que ya había alcanzado el éxito profesional, yo, en cambio, recuerdo que solo pensaba: «qué estoy haciendo aquí, me estoy traicionando a mí misma, tengo que ponerme a escribir». El reto esta vez era diferente: por primera vez no me servían mis contactos, ni mis relaciones sociales, ni mi aspecto físico. Tal vez hubo algo de suerte, pero no fue el factor determinante, yo he trabajado muy duro por llegar hasta acá, he renunciado a muchas cosas, nadie me ha regalado nada.
¿Qué le mueve a escribir?
Escribir me ayuda a pensar mejor. Yo misma me sorprendo cuando leo mis propios textos y encuentro ideas que jamás habría podido expresar de otra manera. Me encanta la posibilidad de vivir otras vidas. Antes lo experimentaba a través de la lectura, pero ahora que escribo a tiempo completo me doy cuenta de que es aún mejor vivir esas vidas a través de personajes que uno mismo construye. Encuentro una gran paz en las horas de escritura. En ellas están las cosas que me más gustan: el silencio, la soledad, la imaginación desbordada, el transitar por caminos que ni siquiera sabes hacia dónde te llevan. Para mí la escritura es un gran acto de libertad. Cuando ejercía el periodismo me frustraba mucho que no hubiera espacio para la imaginación, que no pudiera expresar mis opiniones. Hoy que hago ficción adoro la idea de que mis personajes puedan hacer lo que les venga en gana, de que puedan decir todo lo que no puede decirse.
¿Qué le ha aportado su paso por la Escuela de Escritores?
Llegó un momento en que me di cuenta de que tenía un montón de proyectos literarios empezados y abandonados. No era capaz de terminarlos por falta de tiempo, de herramientas, de opiniones calificadas que me dijeran de una buena vez si todo ese esfuerzo estaba valiendo la pena. Fue entonces cuando decidí tomarme las cosas en serio. Pensé que matricularme en un programa académico en donde hubiera calificaciones, tareas y todas esas cosas formales ejercería algo de presión para escribir. En la Escuela de Escritores de Madrid encontré esa presión y adquirí músculo literario. Entendí que mis textos se quedaban sin aliento por falta de herramientas. Le debo todo a la Escuela. Si no hubiera pasado por sus aulas aún estaría empezando y tirando proyectos en igual medida.
¿Cuál es su forma de trabajo: usa mapa o brújula? ¿Elabora minuciosamente sus textos o se deja llevar por las musas?
Un poco de todo. Por lo general tengo más o menos claro de qué va la historia y cuál es el final. En eso soy como Poe, no soy capaz de avanzar si no sé exactamente el punto de llegada. No obstante en el camino para llegar a él me doy muchas licencias, dejo gran espacio para la improvisación.
¿Cómo se convierte un aprendiz en escritor?
Escribiendo. La única forma de ser escritor es esa. Hay una cantidad inmensa de tiempo oculto detrás de cualquier texto. Creo que escribir es una actividad muy demandante y muy poco reconocida. Por eso hay que pensárselo dos veces antes de dedicarse a ello. No hay nada que te asegure el éxito y aún así tienes que estar dispuesto a sentarte muchas horas a teclear. Hay que ser muy terco para meterse en algo como esto. Hay que estar muy decidido. Hay que estar seguro de que, habiendo mil actividades que te ofrecerían más reconocimiento, que son más lucrativas, más fáciles, más amables, tú no te imaginas haciendo otra cosa.
¿A qué autores ha plagiado a hurtadillas o ha mirado con envidia? ¿Quiénes son sus modelos literarios?
Hay una colombiana que admiro mucho y es Margarita García Robayo. Sus textos son claros y profundos. Ella hace un tipo de literatura que me encanta, llena de digresiones en torno a asuntos casi siempre muy cotidianos. Por estos días he estado leyendo también con fascinación a Rackel Cusk. Adoro esas historias que parecen no ir hacia ninguna parte y, que sin embargo, pasan de personaje en personaje dejándonos con más preguntas que respuestas. Por otro lado está Delphine de Vigan. La claridad en su escritura es tal que puedes devorarte un libro de una sentada sin percatarte del paso del tiempo. Su manejo de la tensión dramática es impresionante. Siempre te tiene al borde de la historia con ganas de seguir asomándote, pero sin darte lo suficiente para que te lances al vacío.
¿Qué le gustaría que perdurara de su obra en el futuro?
Me parece muy ambiciosa la idea de perdurar en el futuro. Me conformo con haber podido plasmar literariamente mis obsesiones y mis heridas, de haber sido capaz de hacerlo con absoluta honestidad y sin autocensura. Solo el tiempo dirá si son dignas de perdurar.
¿Para escribir bien hay que ser buen lector? Aconséjenos tres libros para disfrutar de la buena literatura.
Primero estaba el mar de Tomás González. Los pasos perdidos de Alejo Carpentier. La perra de Pilar Quintana.
¿Quién es Sara Jaramillo y qué cosas le motivan? 
Me motivan tantas cosas que, a veces, pienso que por eso me hice escritora: en las palabras cabe el mundo entero y todas sus posibilidades, puedo ser una y mil otras o no ser nadie en absoluto. Puedo tener siete vidas como Kafka o mi gato, o darle la vuelta al mundo buscando ingredientes raros para surtir mi tienda de especias: Ábrete sésamo. Puedo perderme en aquel sitio frente al mar que solo yo conozco, ese que no sale ni en los mapas. O meditar diez días con el fin de aprender a girar para ambos lados. Del yoga aprendí a andar patas arriba para que las ideas que anidan en los pies se vayan para la cabeza y de la panadería, que no es la levadura, sino la paciencia la que hace subir el pan. Me conformo con ver aves ante la imposibilidad de convertirme en una y tengo el proyecto de salvar guacamayas del tráfico de fauna. Adoro los animales, casi más que a las personas. Cocino mucho y como poco; me muevo mucho pero no me quedo en ninguna parte. Y en los entretiempos de todo eso escribo, escribo y vuelvo escribir.

 

Cuando la literatura se convierte en arte: entrevista a Ramón Sanchis

La Revista Esfinge Digital ha publicado la presente entrevista que a continuación se recoge (agosto de 2016): https://www.revistaesfinge.com/entrevistas/item/1450-cuando-la-literatura-se-convierte-en-arte-entrevista-a-ramon-sanchis

Cuando la literatura se convierte en arte: entrevista a Ramón Sanchis

Entrevista realizada por Patricia Martí-Fleury, Mariángeles Salas y Esmeralda Merino.

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El escritor alicantino Ramón Sanchis (Raysan) es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (Ingeniero civil) y técnico superior urbanista. Sin embargo, su vocación literaria le llevó a formarse en técnicas de escritura creativa, primero en el Taller Literario Entrelíneas, y después en el Taller de Escritura de Madrid. Desde hace cuatro años es el profesor titular del Taller de Escritura Creativa «El Libro Durmiente», de Alicante. Sus artículos han sido publicados en revistas de divulgación científica y de antropología, colaborando en el Instituto Internacional Hermes de Antropología y Ciencias del Hombre, radicado en París. Acaba de publicar El arte de ser escritor.

Su vida profesional no tiene mucho que ver con la literatura. ¿Es la suya una vocación  tardía?

En realidad, ya escribía cuentos desde jovencito, aunque eran pequeñas historias que quedaban incompletas por la inconstancia de la edad; también escribía las páginas de mi diario y algunos poemas que se plasmaban en servilletas si no había otro papel a mano. Por lo tanto, no puedo decir que sea una vocación tardía.

¿Cree que la capacidad literaria se tiene o se adquiere?

Hay una inquietud y una capacidad para imaginar historias que viene con nosotros, tal vez desde la cuna, pero dicha disposición también se desarrolla y asienta con el transcurso del tiempo. Si no creyera que dicha capacidad puede ser modelada o adquirirse, no me dedicaría a impartir talleres de escritura creativa. Si nos resulta fácil de hacer, es una cualidad ya adquirida; si es difícil aquello que estamos aprendiendo, el aprenderlo nos obliga a evolucionar, y por tanto, a adquirir en mayor grado lo que ya teníamos.

¿Cree usted que para ser un buen escritor es preciso haber recibido una formación humanística?

Yo creo que las humanidades predisponen más favorablemente a la persona para seguir los caminos que llevan a entender la propia realidad humana. La introspección que ha de llevarnos a encontrar la belleza interior, el porqué de la vida y la naturaleza, puede verse favorecida por esa formación humanística y facilita el acceso a ese ingrediente artístico que tiene la creación literaria.

¿Se puede aprender, entonces, esa faceta artística de la literatura?

Se puede aprender el oficio, se puede mejorar mucho la técnica, pero, claro está, hay personas que no llegarán a experimentar ese sentido artístico. Todo el mundo puede mejorar su nivel de escritura y aprender a expresarse mejor, y es muy deseable que así sea. Pero una cosa es lograr escritos de cierta calidad, y otra distinta llegar a tener ese mérito artístico añadido que hace a un escritor.

¿Qué papel cree que tiene, si es que tiene alguno, el hábito de leer a la hora de mejorar la capacidad de escribir?

Ramon-Sanchis-2Es evidente que para escribir bien hay que leer. Por mi parte, siempre tuve la inspiración de los libros, los cuales me acompañaron desde la infancia. La lectura despierta nuestra imaginación, nos presenta diferentes escenarios, nos muestra personajes diversos, nos ofrece múltiples formas de combinar las palabras que ya conocemos; en definitiva, construye nuestra estructura mental. No importa qué tipo de lectura sea; la imaginación se fomenta con cualquier relato de ficción, sea una fábula, un cuento, una novela o un cómic. Tal vez por ello, los libros que no contienen imágenes permiten un vuelo más libre y espontáneo de la imaginación.

La lectura siempre aporta un beneficio, pero hay que tener en cuenta que quien anhela escribir lee de un modo diferente. El aprendiz de escritor observa cada palabra, se detiene en el modo en que están construidos los personajes, observa cómo se diseñan las escenas y los diálogos, toma notas, disecciona el simbolismo que encierra cada frase, etc.

¿Qué conocimientos previos considera que hay que tener a la hora de escribir en lo que se refiere al propio idioma o lenguaje en que uno escribe?

Cuanto mejor se conozca el propio lenguaje más fácilmente surgirá la capacidad de crear atmósferas creíbles para los personajes, diálogos convincentes, escenas cargadas de acción. La utilización de imágenes figuradas o simbólicas y el uso de la palabra adecuada, permitirá completar los matices que posibilitarán al lector vivir lo escrito. No hay que olvidar tampoco que el significado profundo que encierra una lengua es el de ser vehículo a través del cual se mueven las ideas que sustenta un pueblo, sus concepciones sobre la vida y la muerte, los valores dignos de ser salvaguardados, su sentido de la sociedad, la cultura, el progreso, el impulso civilizatorio, etc. Todo idioma encierra un modo de ser de las personas que lo utilizan, una manera de relacionarse con la tierra, con los demás, con el mundo, con la naturaleza, con lo sagrado y con lo profano.

¿Qué le ha aportado a usted el arte de escribir?

La escritura me ha enseñado a ver el mundo con otros ojos, a reflexionar, a expresar mis propias ideas y cuestionarlas. En cierta medida, por tanto, me ayuda a conocerme a mí mismo. A veces me limito a ejercitarme o a jugar con las palabras, como cualquier escritor, pero en realidad, yo solo concibo un tipo de escritor comprometido con el mundo que le rodea, con sus gentes y con la humanidad, sin distinción de razas, credos, colores ni condición social, pues el camino hacia lo estético va siempre de la mano de la ética y los valores humanos. Mis escritos tienen como finalidad transmitir ideas y sentimientos que puedan mejorar el mundo que nos rodea.

Si tuviera que elegir o recomendar tres libros, ¿cuáles escogería?

Dado que hablamos de libros en general y no expresamente de narrativa, me atrevo a señalar tres libros magistrales, de gran calidad por su escritura y por la sabiduría atemporal que contienen: el I Ching, que compendia el saber de la antigua China; Pensamientos, de Marco Aurelio, un libro con reflexiones personales del emperador filósofo que siempre elevan la conciencia; y La Doctrina Secreta, de H. P. Blavatsky, que condensa y analiza los arcanos de toda la sabiduría de la Antigüedad.

¿Cree que la literatura tiene alguna función social más allá de la atención popular que pueda despertar un best seller o un afamado escritor? ¿Es necesaria la literatura?

Más que la literatura, yo diría que es necesaria la buena literatura. La buena literatura educa la imaginación, que es la herramienta que nos permite diseñar el futuro; nos alimenta con cuidadas emociones y pensamientos, aporta nuevos conceptos y nos ofrece otros puntos de vista; nos enseña a razonar y a construir nuestros propios argumentos y, en suma, potencia nuestra mente, desarrolla la atención y la memoria.

En manos de un escritor comprometido con su tiempo, consigo mismo y con el mundo en el que vive, la buena literatura es un instrumento pleno de contenido, que señala las fisuras de la sociedad, propone soluciones y educa a los lectores. Quienes saben leer entre líneas, encuentran en ella verdaderos tesoros del pensamiento. Desde el punto de vista del escritor, escribir es una tarea abnegada y solitaria que exige esfuerzo y dedicación; un quehacer que no siempre se verá recompensado con la publicación de la obra. Pero siempre será necesaria la buena literatura. Porque la buena literatura es un arma cargada de futuro: con ella se despiertan conciencias, se alimentan ideales y se aviva el alma.

¿Piensa que es importante formarse antes de escribir?

En general, todos sabemos escribir de un modo aceptable, pero eso no es suficiente. Escribir con soltura, con buena dicción, con frases elegantes y con un tono determinado no es tan fácil como parece. Expresar nuestras ideas de un modo comprensible, saber estructurar aquello que escribimos y ser convincentes, es algo que requiere unas determinadas técnicas. Por este motivo, la escritura creativa, entendida como el arte de expresarnos de la manera más efectiva y bella posible, exige de nosotros un aprendizaje.

¿Qué le impulsó a ofrecer un taller de escritura?

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Estudié durante cuatro años con el escritor Jorge Eduardo Benavides las técnicas de narrativa, y un buen día, en El Libro Durmiente me pidieron dar clase de aquello que había aprendido. Añadí a la preparación sobre narrativa unas técnicas básicas de escritura para completar un espectro que pudiera abarcar tanto la forma como el fondo literario. En la actualidad, he descubierto que dicha tarea va bien con mi carácter, pues aúna la faceta didáctica con la creativa. Me parece importante que cada alumno encuentre un estilo propio, sin plagios, con palabras certeras y cargadas de contenido. No se pueden transmitir ideas cuando se habla a medias, de un modo ambiguo o poco claro. Hay que aprender a llegar al lector, a sabiendas de que nuestro mayor deseo es que no permanezca indiferente.

Sin duda, puedo afirmar que en la enseñanza siempre se recibe mucho más de cuanto se entrega. Mis alumnos me transmiten su afán de aprender, sus inquietudes e ilusiones por comprender la vida y mostrarla en sus relatos, lo cual me obliga a ser responsable, dado que su aprendizaje depende de mi capacidad de enseñar y tiene su techo en aquello que yo mismo pueda comprender.

¿Cómo definiría su libro, El arte de ser escritor?

En principio, pretende ser un manual ameno y didáctico, que sirva de guía a aquellos que quieren conocer las técnicas de escritura que se enseñan en los talleres literarios. Incluye muchos ejemplos, prácticas y ejercicios de redacción que muestran las habilidades y técnicas de los escritores de vanguardia y de los grandes clásicos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes de los escritores que empiezan?

En primer lugar, confiarlo todo a la inspiración, sin comprender que hay que dedicarle su tiempo y ejercitarse a diario. Y también, escribir sin contenido, sin tener una historia o un mensaje claro que transmitir. En otras ocasiones, llevados por la impaciencia, los escritores noveles tienen una buena historia, pero se dejan arrastrar por el impulso de escribir y lo hacen atropelladamente, sin planificar sus escritos. Esto da lugar a textos caóticos, carentes de estructura, espesos o desorganizados, sin la adecuada ilación en sus ideas.

¿Cuáles son sus proyectos más cercanos?

Por ahora, me dedico, sobre todo, a enseñar a escribir. También estoy recopilando una serie de relatos dispersos que duermen en los baúles, y poco a poco, voy adentrándome en una novela.

 

Presentación del libro «El Arte de ser escritor».

“El arte de ser escritor” de Ramón Sanchis Ferrándiz – 6 de mayo de 2016

Crónica de Maria Ángeles Álvarez, publicada en el blog de El Libro Durmiente el 9 mayo, 2016.

Presentación del libro editado por Librando Mundos en diciembre de 2015.

 

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El pasado día 6 de mayo de 2016, tuvo lugar la presentación, en el Centro Imaginalia de Alicante, del Libro “El arte de ser escritor”, del autor Ramón Sanchis Ferrándiz, alicantino de nacimiento y madrileño de adopción, que habitualmente usa el pseudónimo Raysan.
En la presentación, Ramón Sanchis estuvo acompañado por Marcos Rodes, miembro fundador del Club de Lectura “El Libro Durmiente”. Tras una breve introducción de la mano de Begoña Benito, en la que ésta resumió la trayectoria literaria de Ramón Sanchis, no solo como escritor y miembro de diferentes foros culturales y literarios, sino también como profesor de diversos talleres de escritura creativa -entre ellos el Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente”-, dio inicio a una charla coloquio con el escritor, que nos condujo de forma sutil, pero certera, desde sus inicios en el mundo de la escritura hasta su culminación con esta obra.
Para Ramón Sanchis, escribir es “una necesidad que surge del alma, de dentro, y que no se puede evitar”. Estas palabras dejan a la luz la emoción que el escritor siente cuando trabaja en su obra, ya sea un relato corto, una poesía o una novela. Una necesidad vital que Ramón Sanchis supo describir con palabras bellas y rotundas a lo largo del acto.
En su diálogo con Marcos Rodes nos dijo que, desde siempre, supo que quería ser escritor, pese a que la vida y las circunstancias lo llevaron a dedicarse a una disciplina científica que, en principio, poco o nada tenía que ver con la literatura. Hombre de humanidades, en cuyo corazón arraiga con fuerza la filosofía, nos explicó que, en realidad, no deberíamos hablar de dicotomía entre ciencias y humanidades, pues ambas son necesarias, e incluso complementarias, en la formación del alma humana.
Tomando como referencia un antiguo mito, nos habló del arco iris, elemento que une cielo y tierra. Quien vive en él se encuentra en medio de los dos mundos y eso es lo que le permite ver y conocer ambos. Ello no viene sino a enriquecer al hombre, al escritor, que sabe de uno y de otro. Como bien dijo Ramón Sanchis, al final son cosas que no se pueden separar.
“El arte de ser escritor” es un manual que se compone de dos tomos: el primero, dedicado a la “Escritura creativa”, nos revela los pasos fundamentales de la creación literaria; las diferentes formas de narración; la estructura narrativa; los personajes; los estilos…, en definitiva, los “trucos” que emplean los escritores. El segundo, “Técnicas”, tiene por objeto enseñarnos a todos las técnicas necesarias para poder escribir bien. No basta que surja una idea, que crezca en el interior del escritor, sino que, a fin de que llegue a los lectores es imprescindible saber cómo expresarla, cómo plasmarla correctamente sobre el papel. Y ahí es donde tienen un cometido esencial las técnicas de escritura.
Algo que a algunos puede parecer insignificante, como conocer bien la ortografía, los signos de puntuación, el uso de los verbos, el correcto empleo del lenguaje al fin y al cabo, es, no obstante, fundamental para que el escritor logre transmitir al público aquello que quiere decir.
De ahí que, cuando Ramón Sanchis se encontraba trabajando en el primer volumen que, inicialmente iba a ser único, se dio cuenta de que no era bastante, de que debía ir más allá y completar esta obra con un segundo volumen encaminado a instruirnos sobre las técnicas del lenguaje escrito.
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Al hilo de la cuestión planteada por Marcos Rodes, Ramón Sanchis nos expuso las cosas que, según él considera y que, desde luego puedo decir sin temor a equivocarme, los allí presentes compartimos, nos aporta aprender a escribir. Entre ellas, “aprender a estructurar nuestras ideas”, algo tan valioso no solo en la creación literaria, sino en cualquier faceta de la vida; “a afinar criterios, a obtener una visión amplia, rica y profunda del mundo”. Eso y mucho más es lo que nos proporciona aprender a escribir.
Tras esta enriquecedora charla, el autor respondió a las preguntas de los presentes, durante las que señaló que no hay un orden establecido para leer los dos tomos que componen su manual, aunque el orden natural, en todo caso, sería el que consta en ellos, para ir aprendiendo paso a paso.
De este intercambio con el público, podríamos quedarnos con una frase de Ramón Sanchis contestando a una cuestión planteada por uno de los asistentes: “El escritor juega con los cinco sentidos porque el mundo suena y hay que captar los sonidos, las imágenes, las texturas, para poder mostrárselo al lector…”. Algo que define muy bien el modo de crear de este autor.
Para finalizar, Marcos Rodes quiso que Ramón Sanchis nos explicara, a modo de reflexión, las razones por las que un lector, que todavía no es un escritor en ciernes y, tal vez no se ha planteado serlo, debería leer “El arte de ser escritor”. Ante tal cuestión, el autor puso de manifiesto que este manual es también una herramienta para que el lector entienda los “trucos” de los escritores, de los que hablaba al comienzo de la presentación, además de lograr enriquecer su lectura de los libros.
Por último, destacar una frase de Ramón Sanchis que repite a menudo a sus alumnos del taller de escritura creativa y que resume de forma magnífica la calidad literaria a la par que pedagógica de nuestro escritor y profesor: “Hay que escribir con contenido, aportar mensajes. Un escritor se tiene que distinguir de un juntapalabras que tan solo agrupa de un modo atractivo las palabras”.
Tras la charla presentación, el autor dedicó los libros a sus lectores, después de lo cual los alumnos del taller de escritura que asistimos al acto nos fotografiamos con nuestro maestro Ramón, para así tener un recuerdo gráfico de tan instructivo y cálido acto.

Entrevista a Ramón Sanchis Ferrándiz

Sanchis Ferrándiz, Ramón – Entrevista

Publicada en el Blog de El Libro Durmiente  el 20/01/2016 por | -Cat: Escritores

(http://ellibrodurmiente.org/sanchis-ferrandiz-ramon-entrevista/) 

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El autor alicantino, Ramón Sanchis Ferrándiz, que habitualmente usa el pseudónimo de Raysan y reside desde 1997 en Madrid, es Ingeniero Civil y Técnico Superior Urbanista. Sin embargo, siguiendo su vocación literaria, se formó en técnicas de escritura creativa en el Taller literario Entrelíneas, con el escritor Jorge Eduardo Benavides (Premio Torrente Ballester de 2013), y en el Taller de Escritura de Madrid.

Formó parte de la mesa de redacción de la Revista “Cuadernos de Cultura” (1998-2002), y de la “Revista Esfinge” (2002-2010), impartiendo en Madrid (en 2006-2007) un Taller Literario convocado por la “Revista Esfinge”. Desde hace algunos años es el profesor titular del Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente” de Alicante.

Es autor del libro El BhagavadGïta. El clásico espiritual de la india con comentarios y análisis sobre dicho libro y la filosofía hindú, y coautor del libro Los peligros del racismo. Cuenta también con la publicación de un compendio de poesía y cuento en la revista del Instituto Alicantino de cultura Juan Gil-Albert.

Ha publicado en revistas sobre divulgación científica, antropología y ciencias del hombre y dictado 350 conferencias en varias ciudades sobre dichos temas, destacando las realizadas en el Ateneo de Madrid. Ha realizado varios estudios de investigación o ensayos junto a otros autores del Instituto Internacional Hermes de Antropología y Ciencias del hombre, radicado en París, y ha colaborado con varios programas de radio y televisión, además de escribir varias reseñas literarias.

El arte de ser escritor de la Ed. Librando Mundos es su último y esperado manual sobre técnicas de escritura creativa.

Entrevista concedida a ELD y realizada por Mariángeles Salas.

—¿Por qué y para qué escribe Ramón Sanchis?

Escribo por una necesidad interior, vocacional, y atávica que no puedo evitar.

La escritura me ha enseñado a ver el mundo con otros ojos, a reflexionar, a expresar mis propias ideas y cuestionarlas, y por tanto, me ayuda a conocerme a mí mismo, pues el camino hacia lo estético va siempre de la mano de la ética y los valores humanos. A veces me limito a ejercitarme o jugar con las palabras, como cualquier escritor, pero en realidad, tan solo concibo un tipo de escritor comprometido con el mundo que le rodea, con sus gentes y con la humanidad, sin distinción de razas, credos, colores, ni condición social. Mis escritos tienen como finalidad transmitir ideas y sentimientos que puedan mejorar el mundo que nos rodea.

—¿Qué sería a su juicio lo mejor de ser escritor?

Lo mejor de ser escritor es comprobar que tus escritos llegan al lector y pueden influir positivamente en la vida de las personas. Cuando alguien comenta que tus poemas le han hecho llorar, que tus relatos o artículos le han permitido descubrir nuevas perspectivas o sentir emociones e ideas profundas, entonces te sientes útil y percibes el inigualable valor de esta maravillosa vocación. Hay una satisfacción profunda, alejada de la vanidad, que gratifica con creces el esfuerzo que conlleva la aventura de escribir.

¿A qué edad empezó a escribir?

Desde muy joven, acaso con once o doce años, me recuerdo escribiendo un diario, garabateando poemas en cualquier papel, anotando ideas sueltas, comienzos de relatos que quizá nunca se completaban, pero que eran tímidos ensayos de un aprendiz.

—¿Cree que la capacidad literaria se tiene o se adquiere?

Hay una inquietud y una capacidad para imaginar historias que viene de serie con nosotros, tal vez desde la cuna, pero dicha capacidad también se desarrolla y asienta con el transcurso del tiempo. Si no creyera que dicha capacidad puede ser modelada o adquirirse no me dedicaría a impartir Talleres de Escritura creativa. Lo que nos resulta fácil de hacer es una cualidad ya adquirida; lo difícil es aquello que estamos aprendiendo, que nos obliga a evolucionar.

—¿Algún libro le ha llegado a cambiar la vida?

La lectura de algunos libros ha sido fundamental en mi vida, aunque sinceramente, ese enamoramiento por un libro ocurre más a una edad temprana en que se construyen y perfilan nuestras ideas. Pero ¿quién no se ha emocionado con la lectura deEl Principito o El Quijote? ¿Quién puede quedarse insensible tras leer a Whitman, Neruda o García Lorca?

Sin duda, algunos libros me han transformado, ya sean de poesía, narrativa, ensayo o filosofía: Sidharta, o también Demian, de Herman Hesse; Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari. Los hermanos Karamazov de F. Dostoievsky; La muerte de los dioses. Juliano el apóstata, de Dmitri Merezhkovski; Hojas de hierba, de Walt Whitman; Tebas, de Jorge A. Livraga; Hamlet, de William Shakespeare;

No obstante, hay otros libros y autores actuales que me inspiran: Las llamadas perdidas, de Manuel Rivas; las trilogías de Santiago Posteguillo sobre Escipión o Trajano; Las Catilinarias, de Amélie Nothomb; La leyenda de la isla sin voz, de Vanessa Montfort; Mujeres de ojos grandes, de Ángeles Mastretta; Croniria de la poetisa Raquel Lanseros, etcétera.

—Tres libros imprescindibles.

Dado que hablamos de libros, en general, y no expresamente de narrativa, me atrevo a señalar tres libros magistrales, por la gran calidad de su escritura y la sabiduría atemporal que contienen: el I Ching, que compendia el saber de la antigua China;Pensamientos, de Marco Aurelio, un libro de reflexiones personales del emperador filósofo que siempre elevan la conciencia; yLa Doctrina Secreta, de H.P. Blavatsky, libro que condensa y analiza los arcanos de toda la sabiduría de la antigüedad.

—¿Es de los que piensan que la buena literatura puede transformar la dinámica de una sociedad?

La buena literatura educa la imaginación, que es la herramienta que nos permite diseñar el futuro, nos alimenta con cuidadas emociones y pensamientos, y en suma, potencia nuestra mente. Desarrolla la atención y la memoria, porque aporta nuevos conceptos y nos muestra otros puntos de vista; nos enseña también a razonar y a construir nuestros propios argumentos; confirma nuestras convicciones y certezas, destruye con los consejos de los sabios nuestras erróneas actitudes y expande nuestra conciencia hacia nuevos horizontes.

La verdadera literatura nos ayuda a analizar los sucesos históricos y la evolución que han seguido las ideas, pues los libros encierran los pasos que ha dado la humanidad en su caminar. Sin duda, en manos de un escritor comprometido con su tiempo, consigo mismo y con el mundo en el que vive, la buena literatura es una herramienta cargada de futuro, plena de contenido, porque denuncia las desigualdades sociales y señala las fisuras de la sociedad, propone soluciones y educa a los lectores. Quienes saben leer entre líneas, en los libros siempre descubren todo un mundo.

 ¿Qué autores han sido importantes para usted?

Siempre recurro a los clásicos, pues si no pasan de moda es por algo; ellos han sabido expresar algún arquetipo del alma humana. Es el caso de Homero, Herman Hesse, Fiódor Dostoievsky, Mary Renault, Federico García Lorca…

—¿Qué consejos le daría a un escritor que empieza?

Escribir es una tarea abnegada y solitaria que exige esfuerzo y dedicación; un quehacer que no siempre se verá recompensado con la publicación de sus obras. Por ello les diría que crean en sí mismos, que no abandonen sus ilusiones ante las primeras dificultades, que persigan con tesón su propia estrella, que definan su destino con una fuerte convicción.

¿Piensa que hay crisis creativa?

No, al contrario, estamos en un momento donde hay grandes literatos, y esto es notorio en nuestro país y en la literatura hispanoamericana desde hace una generación o dos. Lo atestiguan autores reconocidos de la talla de Mario Vargas Llosa, Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, Juan Marsé, Antonio Gala, Isabel Allende, Arturo Pérez-Reverte, Carlos Ruiz-Zafón, Javier Marías, Eduardo Mendoza, y otros tantos que acaban de dejarnos, como Ana María Matute, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Miguel Delibes, Álvaro Mutis, Ernesto Sábato, Octavio Paz, etcétera.

Debemos felicitarnos porque, en la actualidad, la narrativa pasa por un momento excepcional (tanto la novela como el relato corto están en auge), y lo mismo puede decirse de la poesía. Nuevos escritores irrumpen con fuerza en la escena literaria, tales como Rosa Montero, Fernando Marías, Enrique Vila-Matas, Javier Cercas, María Dueñas, Julio llamazares, Dolores Redondo, Javier Marías, Vanessa Montfort, Julia Navarro, Raquel Lanseros, Víctor del Árbol, y otros muchos que podríamos citar.

Alumnos del 3er Taller de Escritura ELD

Alumnos del 3er Taller de Escritura ELD

—¿Por qué es importarte formarse antes de escribir?

En general, todos sabemos escribir de un modo aceptable, pero eso no es suficiente;  escribir con soltura, con buena dicción, con frases elegantes y un tono cortés no es tan fácil como parece; expresar nuestras ideas con sencillez y de un modo comprensible, y además, saber estructurar aquello que escribimos y ser convincentes, no está al alcance de todos.

Por tal motivo, la escritura creativa, entendida como el arte de expresarnos de la manera más efectiva y bella posible, exige de nosotros un aprendizaje. Como en cualquier disciplina artística, se llega a un nivel aceptable (y no digamos para alcanzar la excelencia) con mucha paciencia, constancia y continuada ejercitación.

—Resalte tres aspectos importantes de su libro El arte de ser escritor.

En principio, pretende ser un manual ameno y didáctico, que sirva de guía a aquellos que quieren conocer las técnicas de escritura que se enseñan en los Talleres literarios.

Por tal motivo, incluye múltiples ejemplos, prácticas y ejercicios de redacción, que nos muestran las habilidades y técnicas de los escritores de vanguardia y los grandes clásicos.

Por otra parte, consta de dos tomos que se complementan: el primero analiza las técnicas propias de la narrativa (descripciones, construcción de personajes, del argumento y la trama, de las escenas, el ritmo y el tono, la intriga y el suspense, la estructura de los cuentos y las novelas, etcétera); el segundo versa sobre las técnicas básicas de la escritura (composición de un texto, de las frases y los párrafos, uso de los verbos y los signos de puntuación, errores frecuentes al escribir, etcétera) con una serie de ejemplos sobre cómo ha de redactarse un artículo, una nota de prensa, una columna periodística, una reseña crítica, un informe, una crónica, etcétera).

—¿Qué le aportan sus alumnos?

Ellos me trasmiten su afán de aprender, sus inquietudes e ilusiones por comprender la vida y mostrarla en sus relatos… lo cual me obliga a ser responsable, dado que buena parte de su aprendizaje depende de mi capacidad de enseñar y tiene su techo en aquello que yo mismo pueda comprender. Y sobre todo, me emociona ver la belleza de los textos que escriben a medida que se van desarrollando como escritores, pues a menudo, supera con creces lo que yo soy capaz de escribir.

—Tres errores frecuentes de los escritores que empiezan.

Confiarlo todo a la inspiración, lo cual les lleva a escribir tan solo de cuando en cuando, por no comprender que esto es un oficio al que hay que dedicarle tiempo, ejercitándose a diario.

Escribir sin contenido, sin tener una historia ni un mensaje claro a entregar.

Tener una historia, pero dejarse llevar por la impaciencia o la ansiedad, comenzando a escribir atropelladamente, a impulsos de la inspiración, sin planificar sus escritos. Ello da lugar a textos caóticos, carentes de estructura, espesos y desorganizados, pues no tienen una adecuada ilación en sus ideas.

—¿Existe alguna fórmula que sea posible seguir para ser un buen novelista? 

Atrapar una buena historia; planificarla con tiento y delicadeza, sin llegar a matar la espontánea inspiración; aplicarse a ella con la misma dedicación y afecto que si se tratara de un hijo.

—¿En qué género literario se encuentra más cómodo escribiendo?

Los ensayos y artículos sobre diversos temas, han sido durante años mi principal labor. En la actualidad, alterno el relato y la poesía. Ellos me llevan al punto de introspección que necesito.

—¿Qué tiene de especial La India que no tengan otros lugares?

Tras la gran diversidad de sus regiones y poblados, de razas e idiomas, la India es un bello país que aún conserva, más allá de la apariencia actual, una cultura milenaria, una esencia profunda que asoma en las actitudes de sus gentes. Hay algo mágico y profundo que late en cada lugar, en cada ser, en la belleza de sus paisajes y la quietud de sus templos.

—Háblenos de sus  proyectos para este año que comienza.

Este año me dedicaré, sobre todo, a enseñar a escribir (como dirían los hindúes, tal vez sea mi Dharma); y con el tiempo que reste me dedicaré a compilar un pequeño enjambre de relatos que andan un tanto dispersos.

Y finalizamos la entrevista agradeciendo a Ramón Sanchis estas cuidadas palabras y deseándole desde ELD, todo el éxito que se merece.

Entrevista a Ramón Sanchis en «Creatividad Internacional»

http://www.creatividadinternacional.com/profiles/blogs/entrevista-a-ram-n-sanch-s-ferr-ndiz-escritor

Entrevista a Ramón Sanchis Ferrándiz, escritor

1. ¿Desde qué momento supo que quería dedicarse a la escritura?

Desde muy joven he sentido esa necesidad; tal vez desde las primeras lecturas de libros y redacciones que nos ponían como deberes en el colegio. Más tarde, de adolescente, comencé a devorar libros y a dar mis primeros    pasos en el campo de la poesía. Al publicar la revista del Instituto Alicantino     de Cultura Juan Gil-Albert un compendio de mis poemas y un cuento, ello me animó a seguir escribiendo.

 2.¿Está influenciado o es discípulo de Jorge Eduardo Benavides no?

 Aunque ya tenía un recorrido hecho en poesía y me habían publicado también más de 60 artículos en revistas, el asistir a las clases que impartía Jorge Eduardo Benavides en el Taller Literario Entrelineas (de 2003 a 2007) me descubrió todo un mundo. Antes de ese momento escribía, pero a partir de ahí comprendí que el escritor se hace, se construye día a día, y para ello tiene que conocer los recursos que utilizan los autores consagrados.

Puedo decir con orgullo, que me siento su discípulo en las labores literarias, y que Jorge tiene un don especial para despertar las capacidades que radican en cada alumno y estimular su propia creatividad. Muchos de ellos han publicado y tienen un futuro prometedor.

 Me costaría escribir un libro que no aportara nada, por mero divertimento; en mis textos siempre intento transmitir valores e ideas que sirvan para el desarrollo del ser humano.

3.¿Ha impartido diversos talleres relacionados con la escritura y la lectura?

He intentado devolver una parte de lo mucho que me enseñó Benavides, y he descubierto que la labor docente es muy gratificante. Ayudar a caminar a los aprendices de escritor es una verdadera satisfacción. He dictado un Taller de Escritura Creativa en Madrid, creado por la Revista Esfinge, y ahora imparto una  segunda edición del Taller de Escritura Creativa de El Libro Durmiente, en Alicante.

4.¿Cree que en nuestra sociedad la gente no está concienciada de lo que significa una buena escritura y una buena lectura para el día de mañana?

            La gente sabe hablar y escribir, y puede comunicarse con los demás, por   tanto no considera que deba perfeccionar dichos aspectos. Estas son actividades         cotidianas que exigieron de nosotros una dedicación básica en la niñez y     juventud. No obstante, al igual que hablar ante un público correctamente requiere un aprendizaje, a fin de enlazar bien las ideas que se exponen y hacerlo con una buena dicción, escribir cualquier documento con una bella expresión requiere una formación teórica y práctica específica, y más aún para la escritura creativa. Además, cuando se descubre la técnica que encierra la escritura creativa, se puede disfrutar mucho más de la lectura de un libro. Sin esa formación, muchos lectores no sabrían distinguir, por ejemplo, el tipo de narrador que adopta la narración, el punto de vista que se utiliza, o bien, los estilos de diálogo o recursos literarios que emplea el autor.

5.¿Quién es Ramón Sanchis Ferrándiz?

Soy una persona normal, que desde adolescente sintió la necesidad de escribir. Estudié en la rama de ciencias y con el paso del tiempo descubrí que necesitaba profundizar en las humanidades. Aunque me dedico profesionalmente a la ingeniería, desde hace unos veinticinco años soy miembro del Instituto Internacional Hermes, radicado en París, lo cual me ha permitido dedicarme en profundidad al estudio de la Antropología y las Ciencias del hombre.

Tal vez, lo exigente de mi profesión, y mis estudios complementarios no me han permitido dedicarme como quisiera a escribir, pero eso es algo que comienzo a subsanar. En la actualidad escribo un libro de cuentos y elaboro un Manual de Técnicas de Escritura, en que se recopilan las enseñanzas impartidas en el Taller Literario “El Libro Durmiente”.

6.Colabora con diversos medios escritos…¿entre cuales destaca?

En la actualidad, realizo artículos para la Revista Esfinge digital sobre temas relacionados con la ciencia, antropología, historia y filosofía. Colaboro también en el desarrollo de temas de investigación y ediciones del Instituto Internacional Hermes. Soy administrador del blog “ellibrodurmiente.org”, aportando contenidos sobre temas literarios y reseñas de libros.

 7.Sus libros los enfoca en forma de ensayo. ¿Qué desea transmitir con los mismos? ¿Siente más libertad al escritor escribir ensayo que novela?

Mi enfoque de vida es humanista, por ello colaboro en aquellos frentes que aportan ideas y soluciones para el ser humano y la sociedad actual. Me interesa el patrimonio inmaterial de las culturas, sociedades y tradiciones antiguas y actuales. Por ello mis escritos han tratado siempre sobre dichos temas, principalmente en artículos de investigación y ensayos (uno sobre el racismo y otro sobre comentarios de un texto básico de la filosofía hindú). Pero el ensayo no te hace sentir más libre, porque en todo caso, ello no depende del formato que se utiliza, sino del fondo.

Me costaría escribir un libro que no aportara nada, por mero divertimento; en mis textos siempre intento transmitir valores e ideas que sirvan para el desarrollo del ser humano. Aunque el escritor descubre y potencia una capacidad que le es propia y permanecía dormida dentro de sí, considero que esa capacidad debe entregarla a los demás, porque es un bien común: es un patrimonio inmaterial de todos.

Considero que el escritor debe estar vivo por dentro, receptivo ante lo que ocurre en el mundo en que vive y lo que necesitan las personas; en mi caso, cuanto más despierto estoy en mi propia vivencia humana más fácilmente me llega la inspiración y las ideas para escribir.  El escritor debe estar comprometido con el ser humano y la naturaleza, con su tiempo histórico y sus gentes (y no me refiero con ello a una u otra facción política, que siempre tendrá un sesgo partidista).

 El arte de escribir y su técnica deberían ser una enseñanza habitual en la formación de cualquier persona, de su desarrollo global.

8.¿Qué consejo le daría a un escritor novel que empieza su carrera?

Que se cuestione a sí mismo, a fin de comprobar si la escritura es para él una moda pasajera o circunstancial, o bien, una necesidad profunda y vocacional. Si deduce que es una necesidad anímica, le aconsejaría que crea profundamente en lo que hace, y que siga su estrella a pesar de todo, porque tendrá que sortear muchos obstáculos y etapas de desaliento.

Le deseo, además, que el viento del destino le sea favorable e infle las velas de su bajel a fin de llegar al puerto que anhela. Pero debe recordar que tan solo unos pocos llegan a buen puerto por un golpe de suerte; la gran mayoría de los que salen airosos de la tormenta lo logran por su esfuerzo y dedicación a esa tarea.    

9.¿Con qué otros escritores ha trabajado en conjunto? ¿Se siente influenciado por alguno de ellos o por cualquier otro?

He colaborado con el profesor Fernando Schwarz, profesor de la Escuela de Antropología de París, y con otros miembros del Instituto Internacional Hermes. No me siento influenciado por ninguno de los autores que conozco o he leído; aunque  descubro en mí, algunas veces, trazas o giros verbales que imitan de un modo inconsciente a los poetas Federico García Lorca o León Felipe, Herman Hesse o  Manuel Rivas.

 10.¿En qué consiste la escritura creativa?

Se denomina “escritura creativa” a la escritura que se utiliza en la creación literaria, que pretende conformar un verdadero “arte de escribir”. Ello requiere un aprendizaje por parte de quienes sienten ese amor por la escritura, esa pasión o vocación por contar historias. El arte de escribir y su técnica deberían ser una enseñanza habitual en la formación de cualquier persona, de su desarrollo global.

11.Tengo entendido que el día 27 de septiembre comenzará  un Taller en el Centro Imaginalia de Alicante acerca de la escritura creativa y que se desarrollará hasta el mes de junio…¿En qué va a consistir dicho taller?

El taller de escritura creativa “El Libro Durmiente” se propone dar a conocer las técnicas básicas de la narrativa y los diversos géneros literarios, a fin de que el alumno pueda adentrarse en el mundo literario y de la edición de libros. Tiene los  siguientes objetivos: el desarrollo de las capacidades naturales de los alumnos, estimulando su creatividad e intuición; darles directrices para la creación de historias, corrigiendo mediante indicaciones personalizadas su forma de escribir; desarrollar en ellos un criterio propio para realizar análisis literarios y redactar reseñas de libros; disfrutar de la lectura y valorar mejor el contenido de los libros. El taller aporta herramientas, pero de ahí en más se extiende un camino como escritor que cada cual debe recorrer.

Al igual que este año pasado contamos con la visita del escritor Jorge Eduardo Benavides que dictó una clase magistral, debo decir, como primicia, que este curso contará con la colaboración paralela de autores de renombre. Este mes de septiembre contaremos con Espido Freire y se ha acordado la asistencia de autores como León Arsenal, Vanessa Montfort, Maribel Romero Soler

12.¿Cree que la gente no disfrutan leyendo? ¿Si no que lee por obligación? ¿El lector se hace o se nace?

La lectura requiere un hábito que se forma desde edad temprana con el estímulo y el ejemplo de nuestros padres y profesores, pero que debe ser impulsado constantemente. Hay que incentivar la lectura, así como el análisis y la comprensión de los libros, porque muchos libros encierran un lenguaje simbólico que se le escapa al lector común. Se pretende así que todo lector pueda adquirir un criterio propio, pero un criterio formado, no una mera opinión sin fundamentos. La gente podría disfrutar más de sus lecturas si tuviera una mayor formación sobre “el arte de la escritura”. En consecuencia, considero que el lector se hace, y ello he podido constatarlo en el Club de Lectura “El Libro Durmiente”.

13.¿A qué tipo de público va orientado dicho taller?

A cualquier persona que desee mejorar su nivel de escritura en general, su comprensión de los recursos y técnicas utilizadas por los autores, y por tanto, disfrutar más de la lectura libros.

No requiere una formación previa, ni un perfil de persona habituada al estudio; tampoco hay condicionantes debidos a la edad. El taller es eminentemente práctico y requiere tan solo de los asistentes una participación activa en la ejecución de los ejercicios propuestos. Las tareas se hacen en el aula y no se añaden deberes obligados para casa, salvo los que el alumno quiera realizar para mayor ejercitación personal.

14.Un sueño, un deseo

Me gustaría recordar lo que trasmite el poema “No te detengas”, de Walt Withman:

“No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,

que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías

sí pueden cambiar el mundo”.

15.¿Qué piensa de Alquibla, http://www.alquiblaweb.com, como página de difusión de la cultura?

Me parece una página muy brillante, por no decir excepcional. Incluyen artículos culturales de gran interés sobre bibliotecas y documentación, sobre literatura y escritores, publicaciones y premios, sobre catalogación y archivística, mitología, museos y arqueología, etcétera… Y por si todo ello fuera poco, se ofrecen entrevistas de autores, se da formación a los usuarios para la utilización de una biblioteca, servicios de biblioteca a través de internet, se buscan libros para su adquisición, se ofrece apoyo a las empresas para el desarrollo de blogs… ¿Quién da más? Detrás de cada apartado de esta página web se trasluce una labor muy detallista y encomiable.

¿Algo que añadir?

Gracias a “Alquibla”, y personalmente a Eva por su gestión. Quienes desarrollan una labor cultural semejante merecen ser considerados por la  sociedad como “indispensables”.

Entrevista a Ramón Sanchis Ferrándiz, escritor, en Alquibla.

Enlace con ALQUIBLA: http://bibliotecas1978.wordpress.com//?s=Entrevista+a+Ram%C3%B3n+Sanchis&search=Ir

Entrevista a Ramón Sanchis Ferrándiz, escritor

07 Sábado sep 2013

Publicado por  en EntrevistasEscritura

≈ 2 comentarios

En esta ocasión y de la mano de mis amigos y compañeros del Club de Lectura El Club Durmiente, conozco a Ramón, quien el próximo 13 de septiembre presentará la Segunda Edición del Taller de Escritura en Alicante.Istanbul-O1

1. ¿Desde qué momento supo que quería dedicarse a la escritura?

Desde muy joven he sentido esa necesidad; tal vez desde las primeras lecturas de libros y redacciones que nos ponían como deberes en el colegio. Más tarde, de adolescente, comencé a devorar libros y a dar mis primeros    pasos en el campo de la poesía. Al publicar la revista del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert un compendio de mis poemas y un cuento, ello me animó a seguir escribiendo.

2.¿Está influenciado o es discípulo de Jorge Eduardo Benavides no?

Aunque ya tenía un recorrido hecho en poesía y me habían publicado también más de 60 artículos en revistas, el asistir a las clases que impartía Jorge Eduardo Benavides en el Taller Literario Entrelineas (de 2003 a 2007) me descubrió todo un mundo. Antes de ese momento escribía, pero a partir de ahí comprendí que el escritor se hace, se construye día a día, y para ello tiene que conocer los recursos que utilizan los autores consagrados.

Puedo decir con orgullo, que me siento su discípulo en las labores literarias, y que Jorge tiene un don especial para despertar las capacidades que radican en cada alumno y estimular su propia creatividad. Muchos de ellos han publicado y tienen un futuro prometedor.

 Me costaría escribir un libro que no aportara nada, por mero divertimento; en mis textos siempre intento transmitir valores e ideas que sirvan para el desarrollo del ser humano.

3.¿Ha impartido diversos talleres relacionados con la escritura y la lectura?

He intentado devolver una parte de lo mucho que me enseñó Benavides, y he descubierto que la labor docente es muy gratificante. Ayudar a caminar a los aprendices de escritor es una verdadera satisfacción. He dictado un Taller de Escritura Creativa en Madrid, creado por la Revista Esfinge, y ahora imparto una  segunda edición del Taller de Escritura Creativa de El Libro Durmiente, en Alicante.

4.¿Cree que en nuestra sociedad la gente no está concienciada de lo que significa una buena escritura y una buena lectura para el día de mañana?

La gente sabe hablar y escribir, y puede comunicarse con los demás, por   tanto no considera que deba perfeccionar dichos aspectos. Estas son actividades cotidianas que exigieron de nosotros una dedicación básica en la niñez y juventud. No obstante, al igual que hablar ante un público correctamente requiere un aprendizaje, a fin de enlazar bien las ideas que se exponen y hacerlo con una buena dicción, escribir cualquier documento con una bella expresión requiere una formación teórica y práctica específica, y más aún para la escritura creativa. Además, cuando se descubre la técnica que encierra la escritura creativa, se puede disfrutar mucho más de la lectura de un libro. Sin esa formación, muchos lectores no sabrían distinguir, por ejemplo, el tipo de narrador que adopta la narración, el punto de vista que se utiliza, o bien, los estilos de diálogo o recursos literarios que emplea el autor.

5.¿Quién es Ramón Sanchis Ferrándiz?

Soy una persona normal, que desde adolescente sintió la necesidad de escribir. Estudié en la rama de ciencias y con el paso del tiempo descubrí que necesitaba profundizar en las humanidades. Aunque me dedico profesionalmente a la ingeniería, desde hace unos veinticinco años soy miembro del Instituto Internacional Hermes, radicado en París, lo cual me ha permitido dedicarme en profundidad al estudio de la Antropología y las Ciencias del hombre.

Tal vez, lo exigente de mi profesión, y mis estudios complementarios no me han permitido dedicarme como quisiera a escribir, pero eso es algo que comienzo a subsanar. En la actualidad escribo un libro de cuentos y elaboro un Manual de Técnicas de Escritura, en que se recopilan las enseñanzas impartidas en el Taller Literario “El Libro Durmiente”.

6.Colabora con diversos medios escritos…¿entre cuales destaca?

En la actualidad, realizo artículos para la Revista Esfinge digital sobre temas relacionados con la ciencia, antropología, historia y filosofía. Colaboro también en el desarrollo de temas de investigación y ediciones del Instituto Internacional Hermes. Soy administrador del blog “ellibrodurmiente.org”, aportando contenidos sobre temas literarios y reseñas de libros.

7.Sus libros los enfoca en forma de ensayo. ¿Qué desea transmitir con los mismos? ¿Siente más libertad al escritor escribir ensayo que novela?

Mi enfoque de vida es humanista, por ello colaboro en aquellos frentes que aportan ideas y soluciones para el ser humano y la sociedad actual. Me interesa el patrimonio inmaterial de las culturas, sociedades y tradiciones antiguas y actuales. Por ello mis escritos han tratado siempre sobre dichos temas, principalmente en artículos de investigación y ensayos (uno sobre el racismo y otro sobre comentarios de un texto básico de la filosofía hindú). Pero el ensayo no te hace sentir más libre, porque en todo caso, ello no depende del formato que se utiliza, sino del fondo.

Me costaría escribir un libro que no aportara nada, por mero divertimento; en mis textos siempre intento transmitir valores e ideas que sirvan para el desarrollo del ser humano. Aunque el escritor descubre y potencia una capacidad que le es propia y permanecía dormida dentro de sí, considero que esa capacidad debe entregarla a los demás, porque es un bien común: es un patrimonio inmaterial de todos.

Considero que el escritor debe estar vivo por dentro, receptivo ante lo que ocurre en el mundo en que vive y lo que necesitan las personas; en mi caso, cuanto más despierto estoy en mi propia vivencia humana más fácilmente me llega la inspiración y las ideas para escribir.  El escritor debe estar comprometido con el ser humano y la naturaleza, con su tiempo histórico y sus gentes (y no me refiero con ello a una u otra facción política, que siempre tendrá un sesgo partidista).

 El arte de escribir y su técnica deberían ser una enseñanza habitual en la formación de cualquier persona, de su desarrollo global.

8.¿Qué consejo le daría a un escritor novel que empieza su carrera?

Que se cuestione a sí mismo, a fin de comprobar si la escritura es para él una moda pasajera o circunstancial, o bien, una necesidad profunda y vocacional. Si deduce que es una necesidad anímica, le aconsejaría que crea profundamente en lo que hace, y que siga su estrella a pesar de todo, porque tendrá que sortear muchos obstáculos y etapas de desaliento.

Le deseo, además, que el viento del destino le sea favorable e infle las velas de su bajel a fin de llegar al puerto que anhela. Pero debe recordar que tan solo unos pocos llegan a buen puerto por un golpe de suerte; la gran mayoría de los que salen airosos de la tormenta lo logran por su esfuerzo y dedicación a esa tarea.

          

9.¿Con qué otros escritores ha trabajado en conjunto? ¿Se siente influenciado por alguno de ellos o por cualquier otro?

He colaborado con el profesor Fernando Schwarz, profesor de la Escuela de Antropología de París, y con otros miembros del Instituto Internacional Hermes. No me siento influenciado por ninguno de los autores que conozco o he leído; aunque  descubro en mí, algunas veces, trazas o giros verbales que imitan de un modo inconsciente a los poetas Federico García Lorca o León Felipe, Herman Hesse o  Manuel Rivas.

10.¿En qué consiste la escritura creativa?

Se denomina “escritura creativa” a la escritura que se utiliza en la creación literaria, que pretende conformar un verdadero “arte de escribir”. Ello requiere un aprendizaje por parte de quienes sienten ese amor por la escritura, esa pasión o vocación por contar historias. El arte de escribir y su técnica deberían ser una enseñanza habitual en la formación de cualquier persona, de su desarrollo global.

11.Tengo entendido que el día 27 de septiembre comenzará  un Taller en el Centro Imaginalia de Alicante acerca de la escritura creativa y que se desarrollará hasta el mes de junio…¿En qué va a consistir dicho taller?

El taller de escritura creativa “El Libro Durmiente” se propone dar a conocer las técnicas básicas de la narrativa y los diversos géneros literarios, a fin de que el alumno pueda adentrarse en el mundo literario y de la edición de libros. Tiene los  siguientes objetivos: el desarrollo de las capacidades naturales de los alumnos, estimulando su creatividad e intuición; darles directrices para la creación de historias, corrigiendo mediante indicaciones personalizadas su forma de escribir; desarrollar en ellos un criterio propio para realizar análisis literarios y redactar reseñas de libros; disfrutar de la lectura y valorar mejor el contenido de los libros. El taller aporta herramientas, pero de ahí en más se extiende un camino como escritor que cada cual debe recorrer.

Al igual que este año pasado contamos con la visita del escritor Jorge Eduardo Benavides que dictó una clase magistral, debo decir, como primicia, que este curso contará con la colaboración paralela de autores de renombre. Este mes de septiembre contaremos con Espido Freire y se ha acordado la asistencia de autores como León Arsenal, Vanessa Montfort, Maribel Romero Soler

12.¿Cree que la gente no disfrutan leyendo? ¿Si no que lee por obligación? ¿El lector se hace o se nace?

La lectura requiere un hábito que se forma desde edad temprana con el estímulo y el ejemplo de nuestros padres y profesores, pero que debe ser impulsado constantemente. Hay que incentivar la lectura, así como el análisis y la comprensión de los libros, porque muchos libros encierran un lenguaje simbólico que se le escapa al lector común. Se pretende así que todo lector pueda adquirir un criterio propio, pero un criterio formado, no una mera opinión sin fundamentos. La gente podría disfrutar más de sus lecturas si tuviera una mayor formación sobre “el arte de la escritura”. En consecuencia, considero que el lector se hace, y ello he podido constatarlo en el Club de Lectura “El Libro Durmiente”.

13.¿A qué tipo de público va orientado dicho taller?

A cualquier persona que desee mejorar su nivel de escritura en general, su comprensión de los recursos y técnicas utilizadas por los autores, y por tanto, disfrutar más de la lectura libros.

No requiere una formación previa, ni un perfil de persona habituada al estudio; tampoco hay condicionantes debidos a la edad. El taller es eminentemente práctico y requiere tan solo de los asistentes una participación activa en la ejecución de los ejercicios propuestos. Las tareas se hacen en el aula y no se añaden deberes obligados para casa, salvo los que el alumno quiera realizar para mayor ejercitación personal.

14.Un sueño, un deseo

Me gustaría recordar lo que trasmite el poema “No te detengas”, de Walt Withman:

“No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo”.

15.¿Qué piensa de Alquibla, http://www.alquiblaweb.com, como página de difusión de la cultura?

Me parece una página muy brillante, por no decir excepcional. Incluyen artículos culturales de gran interés sobre bibliotecas y documentación, sobre literatura y escritores, publicaciones y premios, sobre catalogación y archivística, mitología, museos y arqueología, etcétera… Y por si todo ello fuera poco, se ofrecen entrevistas de autores, se da formación a los usuarios para la utilización de una biblioteca, servicios de biblioteca a través de internet, se buscan libros para su adquisición, se ofrece apoyo a las empresas para el desarrollo de blogs… ¿Quién da más? Detrás de cada apartado de esta página web se trasluce una labor muy detallista y encomiable.

¿Algo que añadir?

Gracias a “Alquibla”, y personalmente a Eva por su gestión. Quienes           desarrollan una labor cultural semejante merecen ser considerados por la     sociedad como “indispensables”.